IEFLP

MISCELÁNEA POLIANA

Revista de prepublicaciones del

Instituto de Estudios Filosóficos

LEONARDO POLO

SERIE ESPECIAL, 15 (2007)

ISSN: 1699-2849

[Ficha técnica]

 

 

Schelling-Hegel.

Correspondencia completa

Traducción y notas de Hugo Ochoa y Raúl Gutiérrez 1

 

- Nueve cartas de los años 1794, 1795 y 1796

- Diez cartas de los años 1800, 1802, 1803 y 1804

- Seis cartas de 1807

- Notas

 

 

 

Carta Nº 62:   De Hegel a Schelling

  

Berna, Noche Buena3 de 1794

 

Mi querido amigo:

 

Hace ya tiempo que quería renovar, de algún modo, el vínculo amistoso que mantuvimos en tiempos pasados. Este deseo volvió a surgir en mí al leer (hace poco) el anuncio de un artículo tuyo en las Memorabilien de Paulus y encontrarte por tus viejas sendas aclarando importantes conceptos teológicos y ayudando a quitar del medio el viejo fermento4. No me queda más que testimoniarte mi satisfacción e interés por ello. Creo que ha llegado el momento de llamar, con libertad, las cosas por su nombre, lo cual en parte ya se hace y es lícito hacerlo. Solamente la lejanía de los centros de actividad literaria me impiden recibir, de vez en cuando, noticias acerca de algo que me interesa tanto. Y, por eso, te estaré muy agradecido si estuvieras dispuesto a informarme, de tiempo en tiempo, tanto acerca de ello como respecto de tus obras. Añoro la estadía en algún lugar –pero no en Tubingen– donde pueda recuperar lo que descuidé en tiempos pasados y, de cuando en cuando, poner manos a la obra. No es que esté del todo ocioso, pero mi trabajo tan heterogéneo y, a menudo, interrumpido, no me permite hacer nada valioso.5

 

Hace unos días hablé aquí por casualidad con el autor de las Briefe que tú bien conoces, publicadas en Minerva de Archenholz y firmadas por O., supuestamente un inglés; en realidad, el autor es un silesiano y se llama Oelsner6. El me informó acerca de algunos wurtemburgueses que se encuentran en París, y también sobre Reinhard, quien tiene un puesto de gran importancia en el Département des affaires étrangères7. Oelsner es un hombre aún joven al que se le nota que ha trabajado mucho; se ha retirado aquí para pasar este invierno.

 

¿Qué hay de Renz?8 ¿Acaso ha enterrado su talento? Espero que no. Por cierto, valdría la pena sugerirle o alentarlo a recopilar sus indudablemente rigurosas investigaciones sobre importantes temas; tal vez así podría compensar el disgusto que tuvo hace un tiempo. En Sajonia tengo algunos amigos que bien lo podrían ayudar a conseguir una ulterior colocación. Si crees que no tiene ningún inconveniente, anímalo a hacer algo por el estilo e intenta vencer su modestia. De todos modos, salúdalo de mi parte.

 

¿Cómo andan las cosas por Tubingen? Nada significativo saldrá de allí hasta que no ocupe una cátedra alguien como Fichte o Reinhold. En ninguna otra parte se perpetúa tan fielmente el antiguo sistema, y si bien no tiene ninguna influencia sobre buenas cabezas individuales, se impone, sin embargo, sobre la mayoría, es decir, sobre las cabezas mecánicas; en lo que a éstas concierne es muy importante la clase de sistema o de espíritu que tenga un profesor, pues es por estas cabezas que, en gran parte, se mantiene o difunde este sistema.

 

Aparte de la de Storr no he oído nada acerca de otras réplicas a la doctrina kantiana de la religión9, aunque seguramente se habrá de conocer otras más. Pero la influencia de las mismas, que es todavía ahora silenciosa, con el tiempo ya saldrá a la luz.

 

Ya sabréis que Carrier ha sido guillotinado. ¿Leéis aún diarios franceses? Si mal no recuerdo, alguien me ha dicho que estarían prohibidos en Wurtemberg. Este proceso es muy importante y ha puesto al descubierto la total vileza de los robespierristas.

 

Muchos saludos para Süskind y Kapff10.

 

Tu amigo

Hegel

Chez Mr. le Capit. Steiger

 

 

 

(Al margen de la pág. 2:)

 

Mögling11 me dijo hace poco que Süskind cree que en Suiza se abren las cartas; pero te aseguro que os podéis despreocuparos completamente a este respecto.

 

(Al margen de la pág. 3:)

 

Otro favor: ¿Crees que Süskind podría enviarme las páginas del Oberdeutsche Zeitung en las que se encuentra la reseña del Repertorio de Mauchart?12 Yo no sabría cómo conseguirlas aquí.

 

 

Sr. M. Schelling

 

Fr. Schafhous13 en el Monasterio de Tubingen.

 

 

 


Carta Nº 714:  De Schelling a Hegel.

 

 Tübingen, día de Reyes de 1795

 

¿Recuerdas, pues, todavía a tus viejos amigos? Yo ya estaba por creer que nos habías olvidado a mí y a todos los demás. En general, pareciera que nuestros viejos amigos ya no se acuerdan de nosotros. A Renz lo tenemos cerca, pero no sabemos nada de él. Y ¿Hölderlin?, le disculpo que, por su humor, hasta ahora no haya pensado en nosotros15. ¡Aquí tienes mi mano, viejo amigo! ¡No volvamos a distanciarnos nunca más! Creo, incluso, que en el ínterin, hemos podido renovarnos. ¡Tanto mejor para un nuevo comienzo!

 

¿Quieres saber cómo andan las cosas por aquí? Dios mío, ha llegado un auxmos16 que pronto ha de ayudar a la mala hierba a resurgir nuevamente. ¿Quién la arrancará? Nosotros esperábamos todo de la filosofía, y no creíamos que el impulso que ella dio a los espíritus de Tubinga se agotaría tan pronto. Es lamentablemente así. El espíritu filosófico ya ha alcanzado aquí su meridiano; quizás gire un tiempo más en las alturas, para luego precipitarse en una caída acelerada. Por cierto que ahora hay kantianos17 en cantidad y la filosofía ha recibido elogios de boca de los párvulos y lactantes, pero, al fin, y después de mucho esfuerzo, han alcanzado nuestros filósofos el punto hasta el cual es lícito llegar con esta ciencia (ya que, en definitiva, no se quiere seguir avanzando sin la tan fastidiosa filosofía). En ese punto se han establecido y asentado, construyendo cabañas en las que pueden vivir bien y por las cuales alaban al Señor, su Dios. ¿Y quién podrá echarlos de allí en lo que resta del presente siglo? ¡Quién quiera que pueda hacerlo, que los saque de sus fortines! Diciendo las cosas como son, no han hecho otra cosa que extraer unos cuantos ingredientes del sistema kantiano -de la superficie, se entiende- con los cuales preparan, tanquam ex machina, potentes caldos filosóficos sobre quaecumque locum theologicum. De esta manera, la teología, que ya comenzaba a ponerse tísica, podrá resurgir más saludable y fuerte18 que nunca. Todos los dogmas posibles han recibido el sello de postulados de la razón práctica y, allí donde las pruebas teorético-históricas ya no son suficientes, esta razón práctica (de Tubinga) se encarga de cortar los nudos. Es un placer poder presenciar el triunfo de estos héroes de la filosofía. La época de las tribulaciones filosóficas, sobre la cual tanto se ha escrito, pertenece ya al pasado19

Cuando el gran hombre haga su aparición y proponga una nueva andadura meteórica situada muy por encima de las cabezas de los humanos que hasta ahora han sido, cuán temerosa se ha de sentir la multitud de hombres moderados y bien organizados que circulan por el camino de la medianía, y cuánto padecerá hasta que, finalmente, encuentren con el sudor de sus rostros una nueva vía media entre aquel camino novedoso y excéntrico, y aquél otro antiguo, cómodo y gastado, vía media por la cual pueda transitar un hombre de bien, en paz, tranquilidad y armonía con los otros partidos. Pues bien, ellos han encontrado ya esta vía media y sus espíritus duermen apaciblemente, con toda paz y tranquilidad por todos los confines y rincones de la tierra20.

 

Me escribes acerca de mi artículo publicado en las Memorabilien de Paulus21; aunque ya es bastante viejo y haya sido trabajado a la ligera, tal vez no haya sido escrito en vano. No tengo muchas noticias que darte sobre mis estudios teológicos. Hace casi un año que me parecen secundarios: lo único que todavía me interesaba eran las investigaciones históricas sobre el A. y el N. T., así como también el espíritu del cristianismo de los primeros siglos –sobre todo aquí hay todavía mucho que hacer22–; pero, de un tiempo a esta parte esto tampoco me interesa. A quién le interesaría enterrarse en el polvo de la antigüedad, si a cada momento el curso de su tiempo lo sacude y arrastra: Hoy por hoy vivo y me muevo en la filosofía. La filosofía todavía no ha llegado a su fin. Kant ha dado los resultados, aún faltan las premisas. Y, ¿quién puede entender los resultados sin las premisas? Un Kant, por supuesto; pero, ¿qué hay de la multitud? La última vez que Fichte estuvo aquí23, dijo que habría que tener el genio de Sócrates para penetrar en Kant. Esto me parece cada día más cierto. ¡Aún hay que avanzar en filosofía! Kant ha removido todos los obstáculos; pero, y el resto, ¿cómo podrían notarlo? Hay que hacerlo pedazos todo para que puedan cogerlo con las manos. ¡Oh, los grandes kantianos, que ahora abundan por todas partes! Se han quedado pegados a la letra y se santiguan al ver aún tantos textos ante ellos. Yo estoy firmemente convencido de que, una vez más, la vieja superstición, no tan sólo la de la religión positiva, sino también la de la así llamada religión natural, se ha mezclado en sus cabezas con las letras kantianas. Es un placer ver cómo saben manipular la prueba moral. Al menor descuido surge el deus ex machina, ese Ser personal e individual que está sentado arriba en el cielo.

 

Fichte llevará la filosofía a una altura que provocará vértigo a la mayoría de los kantianos hasta ahora existentes...24

 

De Fichte mismo acabo de recibir el comienzo de sus disertaciones, el Grundlage zur gesamten Wissenschaftslehre25. (Ya habrás leído el anuncio de su publicación en la Intelligenzblatt der allgemeinen Literarturzeitung26. No se encuentra en las librerías y sólo se trata de una manuscrito para sus oyentes). Al leerlo pude constatar que no me había equivocado en mis profecías. Por ahora estoy trabajando en una Etica à la Spinoza27; ella ha de exponer los principios supremos de toda filosofía, en los que se unen la razón teórica y la práctica. Si dispongo de ánimo y de tiempo estará lista para la próxima feria o, a más tardar, para el próximo verano. Me sentiré muy dichoso en caso de ser uno de los primeros en saludar al nuevo héroe, Fichte, en la tierra de la verdad. ¡Bendito sea el gran hombre! ¡El coronará la gran obra! Dicho sea de paso, ¿has leído la Züruckforderung der Denkfreiheit von den Fürsten Europas?28. De no ser así, has que te la envíen de Jena. Allí se la puede obtener ¿Quién podría desconocer a su autor29? Ella está en el Reformator’s30 ...

 

 


 

Carta Nº 831:   De Hegel a Schelling

 

Fines de Enero 1795

 

Amigo mío:

 

No necesito decirte por extenso cuánta alegría me produjo tu carta. Más que el fiel recuerdo de tus amigos, sólo podría interesarme el curso que desde hace tiempo ha seguido tu espíritu y que hasta ahora todavía mantiene. Nunca nos hemos distanciado como amigos, menos aún en lo que se refiere a aquello que constituye el mayor interés de todo hombre razonable, a cuyo fomento y difusión éste siempre intentará contribuir en la medida de sus fuerzas.

 

Hace un tiempo que he emprendido nuevamente el estudio de la filosofía kantiana, ya sea con el fin de aprender a aplicar sus importantes resultados a las ideas que para algunos de nosotros son todavía de uso corriente o, también para elaborar éstas conforme a aquéllos. Estoy tan poco familiarizado con los nuevos esfuerzos por penetrar en profundidades más hondas, como con los trabajos de Reinhold32, ya que estas especulaciones me parecen ser más importantes para la razón teorética que de gran aplicabilidad a los conceptos de uso general. De ahí que, respecto de su finalidad, no conozca más claramente estos esfuerzos; sólo tengo ideas vagas al respecto. No puedo entender por qué no me has enviado las cuartillas que diste a imprimir33; la preocupación por el franqueo no debería de haberte hecho desistir de ello. Dáselas al coche postal y no al correo. Serán de mucho valor para mí.

 

Lo que me dices acerca del desarrollo teológico kantiano (si diis placet) de la filosofía en Tubinga, no es de extrañar. La ortodoxia no podrá ser sacudida mientras que su profesión, ligada a los beneficios mundanos, esté estrechamente entrelazada con la totalidad de un Estado. Este interés es demasiado fuerte, como para que se renuncie a ella tan pronto, y, además, actúa sin que uno sea, en general, claramente consciente de él. Mientras que así sea, la ortodoxia tendrá de su lado a la siempre innumerable truppe de repetidores y escritores carentes de ideas y de intereses superiores. Cuando esta truppe lee algo contrario a sus convicciones (si se les hace el honor de llamar así a su palabrería) y perciben algo de la verdad allí contenida, dicen entonces: "Sí, después de todo, es verdad", luego se echan a dormir, y por la mañana uno bebe su café y lo sirve al otro como si nada hubiera pasado. Por lo demás, acogen gustosos lo que les es ofrecido y que la ortodoxia mantiene como sistema rutinario. Sin embargo, yo creo que sería interesante perturbar, en la medida de lo posible, a los teólogos en su celo de hormigas por procurar materiales críticos de construcción para la consolidación de su templo gótico; hacerles todo difícil, expulsarlos a latigazos de todo rincón donde se hayan refugiado hasta que no encuentren otro y tengan que mostrar a plena luz su completa desnudez. Con todo, claro está que entre el material que sustraen de la pira kantiana con el propósito de impedir el incendio de la dogmática, también llevan siempre a casa algunos carbones candentes; éstos son lo que provocan la difusión general de las ideas filosóficas.

 

Es indiscutible que ha sido Fichte quien, con su Kritik aller Offenbarung34, ha abierto las puertas a la confusión de la cual me escribes, y cuya forma de argumentar ya me puedo imaginar. El mismo Fichte se sirve de ésta con moderación; pero, una vez que se hayan adoptado sus principios de una manera definitiva, será imposible ponerle fin y límites a la lógica teológica. Fichte razona deduciendo a partir de la santidad de Dios, lo que Éste debe hacer en virtud de su naturaleza puramente moral, etc.; y de esta forma ha vuelto a introducir la antigua manera de demostrar propia de la dogmática. Quizás valga la pena examinar esto más de cerca. Si tuviera tiempo, trataría de determinar con mayor detalle hasta qué punto precisamos ahora inversamente de la idea así legitimada de Dios, luego de la consolidación de la fe moral; por ejemplo, en la explicación de la relación de finalidad, etc., en qué medida es lícito llevar esta idea legitimada de Dios de la teología ética a la teología física y proveer allí con ella <con la idea legitimada de Dios>. Este me parece ser el trayecto que en general se toma con la idea de providencia, tanto en lo que se refiere a esta idea como tal, así como también en cuanto a los milagros y, como lo hace Fichte, en lo que concierne a la revelación, etc. De llegar a desarrollar más ampliamente mi opinión, la someteré a tu crítica, en cuyo caso te ruego encarecidamente, y con anticipación, que seas indulgente. Mi distanciamiento de cierto tipo de libros y lo escaso de mi tiempo no me permiten desarrollar algunas ideas que tengo en mente. Al menos no haré mucho menos de lo que puedo. Estoy convencido de que sólo una sacudida y una agitación constantes que provengan de todas partes permite esperar un resultado de importancia, pues de este modo queda siempre alguna huella. Toda contribución de esta índole tiene su mérito propio, aun cuando no contenga nada nuevo; además, la comunicación y el trabajo en común son renovadores y fortificantes. Repitamos a menudo tu llamado: ¡No nos quedemos a la zaga!

 

¿Qué hay de Renz? Parece por su carácter ser un tanto desconfiado, que lo hace comunicarse de mala gana, sólo trabaja para sí y piensa que los otros no son dignos de que haga algo por ellos o cree que el mal es incurable. ¿Acaso tu amistad no tiene ninguna influencia sobre él como para instarlo a actuar y polemizar con la teología actual? Que esto es necesario y no superfluo, se explica por la existencia de la misma.

 

Hölderlin me escribe de vez en cuando desde Jena35. Le haré reproches por ti. Asiste a los cursos de Fichte y habla entusiasmado sobre él como de un titán que lucha por la humanidad y cuyo ámbito de influencia ciertamente no se limitará al interior de las paredes del auditorio. Por el hecho de que no te escriba no debes deducir un enfriamiento en la amistad, pues ésta no ha disminuido de ninguna manera, y, según me parece, sigue aumentando su interés por las ideas cosmopolitas.

 

¡Que venga el reino de Dios y no nos quedemos con las manos cruzadas!36

 

No acabo de entender una expresión de tu carta sobre la prueba moral: "saber manipularla de modo tal que surja el Ser individual y personal". ¿Crees que nosotros no podremos llegar tan lejos? ¡Adiós!

 

Nuestro lema sigue siendo la razón y la libertad, la iglesia invisible nuestro punto de encuentro.

 

H.

 

(Al margen:) Contéstame cuanto antes; saluda a mis amigos.

 

 


Carta Nº 1037:   De Schelling a Hegel

   

Tübingen, 4 de febrero de 1795

 

No mi amigo, nunca nos hemos distanciado, seguimos juntos por las viejas sendas, y si éstas han tomado un giro que tal vez no habíamos previsto, éste es el mismo para ambos. Ambos queremos seguir adelante. Ambos queremos impedir que lo grandioso que ha producido nuestra época vuelva a juntarse con el fermento rancio de tiempos pretéritos. Debe permanecer puro entre nosotros, tal y como salió del espíritu de su creador, y de ser posible, no debe pasar desde nosotros a la posteridad, con desfiguraciones ni deterioros que lo hagan recaer en la antigua forma transmitida, sino más bien en su perfección plena, en su forma más sublime, pregonando38 en voz alta su propósito de presentar batalla, de vencer, o morir, a todo el estado de cosas hasta ahora imperante en el mundo y en las ciencias39.

 

Ciertamente no te has engañado al sospechar que los intentos de Reinhold,40 de reducir la filosofía a sus últimos principios, no habrían proseguido41 la revolución producida por la Crítica de la razón pura. De todos modos, éstos también constituyen un peldaño por el cual la ciencia tenía que pasar, y por lo demás, no sé si no habría que agradecerle a Reinhold el que nosotros lleguemos a la cumbre más pronto de lo que, según mis más seguras expectativas, debería suceder. También cuento con que después de este último paso de la filosofía caerá del todo el último velo y se desgarrará completamente la última supersticiosa telaraña filosófica de los filósofos privilegiados. Con Kant surgió la aurora, qué extraño, pues, que aquí y allá haya quedado una pequeña niebla en un valle pantanoso, mientras que las cimas más altas ya se encuentran bajo el resplandor del sol. La aurora tiene que preceder al sol; también la naturaleza, mediante el nacimiento paulatino del pleno día y la transición por el crepúsculo, tiene un cuidado maternal con los ojos torpes; pero, una vez que ha llegado la aurora tiene que salir el sol, irradiar luz y vida, incluso en los rincones más profundos y dispersar la niebla del pantano42.

 

Es una magnífica idea la que te has propuesto desarrollar. Te ruego encarecidamente poner las manos a la obra lo más rápido posible. Ahí tienes un campo digno de ser cosechado y que te hará merecedor de grandes méritos una vez que te hayas decidido a no permanecer inactivo. Además, entonces habrás condenado del todo la última puerta de la superstición. Tú mismo escribes que la necedad filosófica no tendrá fin mientras se continúe considerando válida aquella forma de argumento que Fichte ha vuelto a introducir con su Kritik aller Offenbarung43 –quizás por acomodación o para divertirse con la superstición y, riendo, ganarse el agradecimiento de los teólogos. A menudo, indignado por el abuso de los teólogos, he querido tomar refugio en la sátira y reducir íntegramente la dogmática, con todos los anexos de los siglos más oscuros, a los fundamentos prácticos de la fe; pero me ha faltado el tiempo y, sabe Dios, si una vez que hubiera acabado la sátira no habría sido tomada en serio por la mayoría, de tal manera que, ya en mis años mozos y por lo menos en silencio, habría tenido el gozo de brillar como una lumbrera filosófica. Hay que tomar las cosas en serio, y de tus manos, mi amigo, espero el comienzo.

 

Aún una respuesta a tu pregunta: si acaso creo que con la prueba moral no llegaríamos a un ser personal. Admito que la pregunta me ha sorprendido; no la hubiera esperado de alguien familiarizado con Lessing, pero seguro que me la has hecho sólo para saber si para mí ya está totalmente resuelta, pues no cabe duda que para ti lo está hace ya tiempo. Para nosotros tampoco existen ya los conceptos ortodoxos de Dios44. Mi respuesta es: nosotros llegamos aún más allá del ser personal. Entretanto, ¡me he convertido en spinozista! No te asombres. Pronto sabrás en qué sentido: Para Spinoza el mundo (el objeto simplemente en oposición frente al sujeto) era todo, para mí es el Yo. La diferencia más propia entre la filosofía crítica y la dogmática me parece residir en que aquélla toma al Yo absoluto (aún no condicionado por objeto alguno) como punto de partida, y ésta al objeto absoluto o No-Yo. La última, en su máxima consecuencia, conduce al sistema de Spinoza, y la primera al sistema kantiano. La filosofía tiene que partir de lo incondicionado. Pero entonces surge la pregunta, dónde radica este incondicionado, en el Yo o en el No-Yo. Una vez resuelta esta pregunta, todo queda resuelto45. Para mí, el principio supremo de la filosofía es el Yo puro y absoluto, es decir, el Yo en tanto que no es más que Yo, que aún no está condicionado en modo alguno por los objetos, sino que es puesto por la libertad. El alfa y omega de toda filosofía es la libertad. El Yo absoluto comprende una esfera infinita46 del Ser absoluto, en la cual se forman esferas finitas que se originan por la limitación de la esfera absoluta por un objeto (esferas del existir - filosofía teorética). En estas esferas hay pura condicionalidad, y lo incondicionado lleva a contradicciones. Pero nosotros debemos derribar estas barreras, es decir, debemos acceder desde la esfera finita a la infinita (filosofía práctica). Esta exige, por lo tanto, la destrucción de la finitud, y de esta manera nos conduce al mundo suprasensible. "Lo que era imposible para la razón teorética en vista de que ha sido debilitada por el objeto, lo hace la razón práctica". Sólo que en este mundo no podemos encontrar más que nuestro Yo absoluto, puesto que sólo él ha descrito la esfera infinita. Para nosotros no hay otro mundo suprasensible más que el del Yo absoluto. Dios no es más que el Yo absoluto, el Yo en tanto que ha aniquilado todo lo teorético47, y que en la filosofía teorética es = 0. La personalidad surge con la unidad de la conciencia. Mas la conciencia no es posible sin objeto; no obstante, para Dios, es decir, para el Yo absoluto, no hay sin más ningún objeto, pues entonces dejaría de ser absoluto. Por consiguiente, no hay un Dios personal, y nuestra máxima aspiración es la destrucción de nuestra personalidad, es el paso a la esfera del Ser que, sin embargo, nunca jamás será posible; –de ahí que sólo sea posible un acercamiento práctico a lo Absoluto, y de ahí– la inmortalidad. Debo terminar. Adiós. Contéstame pronto.

Sch.

 

P.D.: Te envío las cuartillas que me has pedido48. Espero tu juicio, y riguroso49, al respecto. Ya tiempo hace que he perdido las esperanzas en lo que se refiere a Renz. Próximamente te escribiré más acerca de esto. ¿No quisieras escribirle? Yo entregaré la carta, pero ésta tendría que ser compuesta con prudencia para que pueda leerla su tío.

 

 

 

 


Carta Nº11:50    De Hegel a Schelling

   

Berna, 16 Abril 1795

 

Mi querido amigo:

 

Mi demora en contestarte se debe, por una parte, a toda clase de quehaceres y, por otra, a la dispersión provocada por las ceremonias políticas que aquí se han celebrado. Cada diez [años] se sustituyen alrededor de 90 miembros del conseil souverain que por esta época pasan a ser cesantes. No podría describirte la manera tan humana en que se dan los acontecimientos en esta ocasión, en qué sentido las intrigas entre primos y primas en las cortes no son nada en comparación con las combinaciones que aquí se hacen. El padre designa a su hijo o al yerno que trae la mayor dote matrimonial, etc. Hay que haber pasado aquí uno de esos inviernos, desde antes de la Pascua en que se realiza la sustitución, para conocer una condición aristocrática51.

 

Pero mayor obstáculo para contestarte más pronto ha sido el deseo de escribirte un juicio minucioso sobre el opúsculo que me hiciste llegar52, por el cual te estoy muy agradecido, y, por lo menos, de mostrarte que he comprendido plenamente tus ideas. Sin embargo, no he tenido tiempo para estudiarlo a fondo; solamente en la medida en que he comprendido las ideas principales encuentro en él un perfeccionamiento de las ciencias que nos otorgará los más fructíferos resultados, y también puedo apreciar el trabajo de un talento de cuya amistad me puedo sentir orgulloso, y que hará entrega de su gran contribución a la más importante revolución en el sistema de las ideas de Alemania. Infundirte ánimo para que desarrolles íntegramente tu sistema sería una ofensa, ya que esto no le hace falta a quien desarrolla una actividad que ha escogido tal tema. Del sistema kantiano y de su máximo perfeccionamiento auguro una revolución en Alemania que partirá de principios existentes y que sólo requieren de ser totalmente refundidos para ser aplicados a todo el saber actual. Por supuesto que siempre permanecerá como una filosofía esotérica, y la idea de Dios como el Yo absoluto formará parte de la misma. Al estudiar nuevamente los postulados de la razón práctica he adquirido algunas nociones de lo que me expones claramente en tu carta, que volví a encontrar en tu opúsculo y que terminará por aclararme el Fundamento de la Teoría de la Ciencia de Fichte53, algunos señores se quedarán atónitos ante las consecuencias que resultarán de esto. Van a sentir vértigos ante esta máxima cumbre de toda filosofía, la cual ha de enaltecer tanto al hombre. Pero, ¿por qué se ha llegado tan tarde a apreciar mejor la dignidad del hombre, a reconocer su capacidad de ser libre, la cual lo sitúa en el mismo orden de todos los espíritus? Creo que no hay mejor signo de los tiempos que el hecho de que se considere como tan digna de atención a la Humanidad en sí misma; una prueba de ello es la desaparición del nimbo que rodeaba las cabezas de los opresores y de los dioses de la tierra. Los filósofos demuestran esta dignidad, los pueblos aprenderán a sentirla y ya no solicitarán sus derechos reducidos al polvo, sino que ellos mismos los adoptarán nuevamente y los harán suyos. La religión y la política han jugado bajo el mismo techo; aquélla ha enseñado lo que el despotismo quería, el desprecio del género humano, su incapacidad de hacer bien alguno y de ser algo por sí mismo. Con la difusión de las ideas acerca de cómo algo debe ser, desaparecerá la indolencia de la gente conformista que siempre toma todo tal y como es. Esta fuerza revitalizadora de ideas, como la idea de patria y de su constitución entre otras, aún cuando éstas tengan en sí cierta limitación, levantará los ánimos y éstos aprenderán a sacrificarse por ellas, ya que, en la actualidad, el espíritu de las constituciones ha cerrado una alianza con el interés personal y ha fundado su reino sobre la base de éste. Siempre tengo presente aquello que dicen los Historiales: ¡Levantaos hacia el sol, amigos, para que pronto madure la gloria de la raza humana! ¿Qué quieren las hojas que están como obstáculos en el camino? ¿Qué quieren las ramas? ¡Avanzad hacia el sol, y si os cansáis, no importa! ¡Cuánto mejor habéis de dormir!"54.

 

A propósito, éste es tu último verano en Tübingen. Te ruego que si escribes una disertación55 me la envíes lo más pronto posible. (Dásela al coche-correo y escribe expresamente para que sea transportada por éste). También en caso de que dieras alguna otra obra a imprimir, pídele al editor Cotta que me la haga llegar. Estoy curioso por ver los productos de la feria de Pascua. Me he propuesto estudiar la Wissenschaftslehre56 de Fichte durante el verano, ya que para entonces tendré más ocio para desarrollar algunas ideas que tengo en mente desde hace un tiempo, aunque tengo que desistir del uso de una biblioteca, que, sin embargo, tanta falta me hace. Los dos primeros números de las Horen de Schiller me han brindado un gran placer; el opúsculo sobre la educación estética del género humano es una obra maestra57. Niethammer había anunciado una revista para comienzos de año, ¿qué hay de ello?58. Hölderlin me escribe a menudo desde Jena; está entusiasmado con Fichte y lo considera capaz de cumplir con sus grandes propósitos59. Qué bien le debe hacer a Kant el ver los frutos de su trabajo en manos de tan dignos sucesores. ¡Algún día ha de haber una magnífica cosecha! Le agradezco a Süskind por el amable esfuerzo que ha hecho por mí. ¿Qué hay de Renz? Teniendo en cuenta lo me dices se me hace inconcebible la relación con su tío. Por esta razón se me han quitado las ganas de dirigirme a él. ¿Por qué caminos sigue Hauber?60

 

¡Adiós, amigo mío! ¡Cuánto quisiera vernos reunido nuevamente para intercambiar ideas y oír uno del otro algo que podría confirmar nuestras esperanzas!61

Tu H.

 

(Debajo y escrito por Schelling): resp. 16. Jul. 

 

(Hegel al margen): Te ruego que no vuelvas a franquear tus cartas, así van más seguras. Yo comenzaré con la presente.

 

Señor M. Schelling en Tübingen, franqueado hasta Schaffhausen.

 

 


Carta Nº 1362:   De Schelling a Hegel.

 

 Tübingen, 21 Julio 1795

 

Por fin tengo tiempo para contestar a tu última carta, querido amigo63. Al principio sólo quise esperar hasta terminar de escribir mi disertación para poder enviártela tal como me lo habías pedido64. Cuando me hube quitado de encima este trabajo, caí enfermo y tuve que ir a recuperarme a casa; sólo hace unos ocho días que estoy de vuelta aquí65. Ahora siento una necesidad real de levantarme el ánimo dialogando con un amigo como tú. Mi monótona vida, que cada vez me satisface menos y se ha visto amargada por circunstancias que tú bien conoces y que están relacionadas con la plena expresión de mi manera de pensar, me impulsa a buscar en silencio a mis amigos y a alegrarme con ellos por las esperanzas que, en gran parte, debo también a su trato.

 

Lo que mejora mucho nuestra situación son las esperanzas que nos infunden la actividad y la manera de pensar tan abierta del nuevo duque66. Con este cambio, el despotismo de nuestros mediocres filósofos sufrirá –así lo espero– un gran golpe. Resulta inconcebible constatar cuanto daño ha causado este despotismo moral; de haber durado unos años más, habría oprimido la libertad de pensamiento en nuestra patria más profundamente que cualquier despotismo político. La ignorancia, la superstición y la efusividad se habían ido poniendo paulatinamente la máscara de la moralidad y, lo que es aún más peligroso, la máscara de la Ilustración. Seguro que en muy breve plazo, más de uno hubiera deseado volver a los tiempos del más craso oscurantismo, puesto que el círculo que67 éste describe está muy lejos de los límites que aquella mediocre ilustración hubiera trazado en torno a nosotros. Ya no se trataba sólo del conocimiento, la inteligencia y la fe; lo que estaba en juego era la moralidad: nunca se hablaba de enjuiciar conocimientos o talentos, sólo se juzgaba el carácter. No se querían teólogos ni filósofos doctos, sino sólo aquellos que creen en la moral, convierten en racional lo irracional y se burlan de la historia. Algún día tendrás que oír una descripción oral de este período; creo conocer su espíritu tan bien como cualquier otro. Te garantizo que te asombrarías.

 

Aquí tienes mi disertación. Espero que seas indulgente con ella, pues me vi obligado a escribirla muy de prisa. Con gusto hubiera elegido otro tema de haber tenido la libertad para hacerlo y si confidencialmente no se me hubiera disuadido de trabajar sobre el primero que elegí, el cual, sin ningún mérito por mi parte, se habría convertido en una sátira muy mordaz.

 

Te ruego que seas aún más indulgente con la otra obra que recibirás junto con la presente...68 ¡Cómo me avergonzó el juicio en tu última carta! No simulo este sentimiento, pero percibo perfectamente lo que le falta a esta nueva obra y a las anteriores, por lo cual disculpo gustosamente a todo aquel que me lo hace saber si es que percibe lo mismo. Quizás sólo tardíamente logre reparar lo que hasta ahora he echado a perder. Mi error principal ha sido no conocer a los seres humanos, haber esperado demasiado de su buena voluntad y, tal vez, incluso de su don de profecía. De acuerdo a tu última carta tú también tenías otras ideas al respecto. La mayoría de los que parecían querer cooperar se retiran atemorizados. No cabe duda amigo: aún está lejos la revolución que la filosofía ha de provocar. ¡No se lo hubieran imaginado!

 

Parece que, al menos por ahora, la influencia de Fichte ha quedado completamente interrumpida. Su valiente invectiva contra las necedades académicas de los estudiantes, juntamente con la confabulación de los envidiosos colegas (seguro que ésta todavía actúa en secreto), le han acarreado los más terribles arrebatos de un odio generalizado entre los estudiantes. A comienzos de este verano se vio obligado de abandonar Jena al menos por un tiempo, y ahora dicen que está de vuelta, pero, Dios mío, ¿con qué perspectivas?69 Públicamente, varias revistas filosóficas, le han abierto un proceso moral, político y filosófico. Rara vez se ha tratado a la escoria de la literatura de la manera en que se está haciendo con Fichte en las facetas filosóficas de Jakob70. Todos triunfan entre aquellos que se expresan mal de sus Contribuciones71, etc. y, en general, de su filosofía. De Schiller (el probable autor de las Cartas sobre la educación estética del género humano publicadas en las Horen)72 se dice que es una vergüenza para un hombre como él hacer causa común con un Fichte. Todos los imbéciles están indignados.

 

Según he oído, Hölderlin está de vuelta73. Todavía no lo hemos visto por aquí. Renz está de Vicario en Maulbronn y, por lo que me he enterado, se encuentra en una situación mejor y más satisfactoria. Bajo estas circunstancias ha comenzado a escribir de vez en cuando. Sé que le alegraría muchísimo si desearas enviarme una carta para él. Hauber, quien con el correr del tiempo se ha de convertir en un gran matemático, sigue por el camino que se puede esperar74 para un talento como el suyo. Ya apareció la revista filosófica de Niethammer; en parte, contiene excelentes trabajos. El me ha pedido contribuciones; si puedes leer la revista encontrarás en el quinto número unas cartas filosóficas de las que soy autor75.

 

Saludos para ti y para Mögling de parte de todos los conocidos (¿Por qué este último no nos hace saber nada de él?). Espero que no me hagas pagar la larga demora de mi respuesta. Adiós, querido amigo.

 

Tu Sch.

 

 


Carta Nº 14:76   De Hegel a Schelling

   

 Tschugg (Erlach/Berna), 30 Agosto 1795 

 

Tu carta y los obsequios que me has enviado77 me han procurado la más viva alegría y han sido motivo del mayor placer para mí, por lo cual te estoy profundamente agradecido. Me es imposible escribirte todo lo que he sentido y pensado al leerlos.

 

Tu primera obra78, el intento de estudiar la Grundlage79 de Fichte y, en parte, mis propias ideas, me han puesto en condiciones de penetrar en tu espíritu y seguir su desarrollo, más aún que cuando leí tu primera obra80, la cual, sin embargo, se me ha aclarado a través de tu segunda81. Una vez estuve a punto de escribir un artículo para ponerme en claro lo que pudiera significar acercarse a Dios, y creí descubrir ahí una constatación, tanto del postulado según el cual la razón práctica ordena el mundo de los fenómenos, así como también del resto de postulados. Aquello sobre lo cual tenía una idea vaga y sin desarrollar me ha sido aclarado por tu escrito de la manera más brillante y satisfactoria. Recibe por ello mi agradecimiento; y, si bien ahora todavía no, con el correr del tiempo también te agradecerá todo aquél que se interese por la prosperidad de las ciencias y por lo que sea mejor para el mundo. Me imagino que, en general, el hecho de que la gente no va a querer renunciar sin más ni más a su No-Yo será un obstáculo para que seas comprendido y para que tus colaboraciones encuentren aceptación. Tienen temor ante la ilustración en sentido moral y ante el conflicto en el que se puede ver envuelto su agradable sistema de comodidades. Es cierto que en sentido teórico han aprendido de Kant que la actual prueba de la inmortalidad y la prueba ontológica, etc., no son válidas (ellos interpretan esto como el descubrimiento de una ilusión artificial; véase la pág. 17 de tu obra)82; sin embargo, todavía no han entendido que el fracaso de tales aventuras de la razón y su sobrevuelo por encima del Yo se funda en la naturaleza de la misma. A ello se debe que no hayan cambiado nada, por ejemplo, en su tratamiento de los atributos de Dios; sólo han puesto el fundamento en otra parte y estos atributos siguen siendo (tal como se expresa nuestro escritor en las Lebensläufer)83 la llave maestra con la cual estos señores abren todo. Si la página 10384 de tu obra no les permite comprender esto (pues son demasiado perezosos como para fabricar ellos mismos esta llave); hay que decirles todo totidem verbis, es porque son capita insanabilia.

 

Tal vez el crítico que comenta tu primera obra en la Tübinger Gehehrten Zeitung85 sea digno de respeto en otros aspectos, pero no ha mostrado profundidad alguna al creer encontrar en ella un principio objetivo y considerarlo como el principio supremo. Seguro que es Abel86. Al insalvable comentarista de las Philosophischen Annalen de Jacob le has dado, en cambio, el trato que se merecía87. Por supuesto que Jacob querrá armarse caballero a costa de la filosofía de Fichte, así como Eberhard lo hizo a costa de la kantiana, y sus revistas, que han sido anunciadas con gran pompa, conocerán el mismo destino88.

 

Me ha llenado de tristeza el obscuro panorama que en tu carta le pintas a la filosofía.

 

(Sigue una línea y media ilegibles.

Aún se puede descifrar el comienzo:

"Dices que tienes muchos reparos

y que tendrías nuevamente...")

 

Tú estás por encima de las consecuencias que podría tener para ti la mala comprensión de tus principios. En silencio has arrojado tu obra al tiempo infinito: sé que desprecias a quienes de vez en cuando te abordan con una sonrisa irónica. Pero tu obra, prácticamente, es como si no hubiera sido escrita para otros que retroceden aterrados ante los resultados. Tu sistema conocerá el destino que han conocido todos los sistemas de aquellos hombres cuyo espíritu se ha adelantado a las creencias y prejuicios de su tiempo. Han acabado siendo desacreditados y refutados a partir de sus sistemas; mientras tanto, la cultura científica seguía tranquilamente su curso, y, al cabo de 50 años, la multitud, que sólo avanza arrastrada por la corriente de su tiempo, descubría con asombro que aquellas obras que, en alguna polémica, había conocido de oídas y que supuestamente contenían errores ya refutados tiempo atrás, esa multitud descubría con asombro, digo, cuando una de dichas obras caía casualmente entre sus manos, que contenían el sistema imperante de su época. A propósito, esto me hace recordar el juicio que un repitente89 emitió sobre ti el verano pasado. Me dijo que tú eras demasiado ilustrado para este siglo y que quizás sólo el próximo tendrán tus principios el lugar que les corresponde. Esta apreciación me parece bastante trivial refiriéndose a tu persona, pero es característica de su autor y de toda la gran clase de aquellos que no creen que sea conveniente elevarse por sobre la ilustración imperante en su época, círculo y estado, o, en general, por sobre el nivel común, sino que tienen la íntima esperanza de que todo llegará con el transcurso del tiempo y que entonces tendrán tiempo suficiente para dar un paso adelante; o, mejor aún, tienen la esperanza de que ellos también serán arrastrados. ¡A levantar las piernas, Señores!

 

En tu descripción he reconocido el espíritu que el gobierno anterior90 amenazaba con introducir; está basado en el fariseísmo y el temor (en una consecuencia del despotismo), y, al mismo tiempo, es padre del fariseísmo; éste es el espíritu que tiene que dominar en toda constitución pública que tenga la quimérica idea de querer examinar todo hasta en el detalle y de asumir la virtud y la piedad como criterio para evaluar los méritos y asignar los cargos públicos. Siento con mucho pesar lo lamentable de una situación como ésta en la cual el estado quiere descender a la santa profundidad de la moral para ordenarla; aun cuando el estado haya tenido buenas intenciones se trata de una situación lamentable, y será más triste aún cuando los fariseos reciban este tribunal en sus manos, lo cual tiene que suceder a pesar de las buenas intenciones del comienzo. Pareciera que este espíritu también hubiera influido la selección de vuestro cuerpo de repitentes, el cual podría ser de alguna utilidad siempre y cuando estuviera formado por cerebros bien organizados.

 

No puedes esperar de mí que le haga observaciones a tu opúsculo91. Sólo soy un aprendiz en este sentido; intento sí, estudiar la Grundlage de Fichte. Permíteme una acotación que se me ha ocurrido para que por lo menos puedas apreciar mi buena voluntad de satisfacer tu deseo de que te haga partícipe de mis apreciaciones. En el § 12 de tu escrito le asignas al Yo el atributo de substancia única92. A mí me parece que si la substancia y el atributo son conceptos convertibles no se debería aplicar el concepto de substancia al Yo absoluto sino más bien al empírico, tal como aparece en la autoconciencia. La impresión de que tú no te referías a este Yo (que une la tesis suprema y la antítesis) la obtuve del parágrafo anterior en el cual le atribuyes la indivisibilidad al Yo. Ahora bien, este predicado debe atribuírsele solamente al Yo absoluto, y no al Yo tal como aparece en la autoconciencia, en la cual se muestra poniéndose a sí mismo como una parte de su realidad.

 

Lo que podría escribirte acerca de tu disertación93 sería darte testimonio de alegría por ver al espíritu libre que en ella se mueve (el cual no dejándose sobornar por los venerables nombres –y no esperaba otra cosa de ti– tiene la totalidad ante sus ojos sin aceptar la literalidad como si fuera sagrada), y también hacerte cumplidos por tu agudeza de espíritu y tu erudición. En ella he encontrado confirmada una sospecha que abrigo desde hace tiempo, según la cual, tal vez, habría sido más digno, tanto para nosotros como para la humanidad en general, si en lugar de prevalecer el sistema ortodoxo hubiera prosperado cualquier herejía que haya sido condenada por concilios y símbolos, hasta llegar a constituir el sistema público de la fe.

 

Me da pena Fichte; los vasos de cerveza y las espadas de los padres de la patria han resistido a la fuerza de su espíritu. Quizás habría logrado más dejándolos en su incultura y si sólo se hubiera propuesto llamar la atención de un pequeño y seleccionado grupo. De todos modos, sé que es vergonzoso el trato del que él y Schiller han sido objeto de parte de aquellos que pretenden ser filósofos.

 

¡Dios mío, que hombres para más pegados a la letra y que esclavos se encuentran entre éstos!

 

Cada día espero recibir la revista de Niethammer; me alegro particularmente por tus contribuciones. Tu ejemplo y tus esfuerzos me dan ánimo para avanzar lo más posible en la formación de nuestra época.

 

He oído que Holderlin ha estado en Tubinga. Seguro que han pasado momentos agradables. ¡Cuánto hubiera deseado ser el tercero entre vosotros!

 

No vale la pena hablar de mis trabajos. Quizás te haga llegar dentro de poco el plan de algo que pienso desarrollar. Cuando llegue el momento voy a solicitar tu amable ayuda, también en lo que se refiere a la historia de la Iglesia; ésta es un área que no conozco muy bien, por lo cual creo que es mejor pedirte consejo.

 

 Ya que pronto abandonarás Tubinga, te ruego que me informes cuanto antes acerca de lo que tienes pensado hacer y sobre tu próximo lugar de estadía, así como sobre tu destino en general. Sobre todo, y en consideración tanto de tu persona como de tus amigos, ten cuidado de tu salud; no seas avaro con el tiempo que necesites para recuperarte. Un afectuoso saludo para mis amigos. La próxima vez adjuntaré una carta para Renz, pues ahora atrasaría la partida de la presente. Cuando le escribas salúdalo afectuosamente de mi parte. ¡Adiós, escríbeme pronto! No te imaginas lo bien que me hace recibir en mi soledad, de vez en cuando, noticias tuyas y de mis otros amigos.

 

Tu Hgl.

 


Carta Nº 16:   De Schelling a Hegel

   

[Stuttgart, Enero de 1796]94

 

Mi estimadísimo:

 

Finalmente encuentro la ocasión de escribirte nuevamente y darte noticias de mi existencia. Me perdonarás haber desatendido nuestra correspondencia, si te digo que quería escribirte de nuevo sólo cuando pudiera darte noticias seguras respecto de mi futura residencia. Pero ésta permaneció incierta hasta noviembre del año pasado. Desde entonces estoy aquí como preceptor de los dos barones von Riedesel95 en casa del Prof. Ströhlin. Sin embargo, encontré allí ocupaciones tan variadas y, en parte, completamente nuevas, y estaba también tan indeciso respecto de la conservación del empleo, que no podía ni quería escribirte. Acepté el empleo porque se me había hablado, como de algo absolutamente cierto, de un viaje a Francia e Inglaterra, en el cual debía acompañar a ambos jóvenes. Justo en el momento cuando debía emprender el viaje96, se puso como condición que la monarquía fuera restablecida en Francia (!!) y que fuera establecida la paz con Inglaterra. Todas mis hermosas esperanzas en un semejante viaje, en gran parte, se han ahora perdido.

 

Por cierto, poco a poco me doy cuenta que tengo que estar contento de esta oportunidad de salir, al menos, de Württemberg. Debo acompañarlos la próxima primavera a Leipzig y, si resisto allí hasta el fin de sus estudios (que no durará por cierto demasiado) en les principales courses de l'Alemagne97 (!!), los acompañaré todavía más lejos, bajo las condiciones arriba señaladas. Estoy, pues, decidido a acompañarlos, al menos, hasta Leipzig, si sus tutores98, en una entrevista personal, no formularen exigencias que no pueda satisfacer, y que se pueden adivinar poco más o menos a partir de las preguntas que aquí y allá se han hecho a mi respecto: si acaso soy demócrata, ilustrado, iluminado, etc. En ese caso, estaré al menos fuera de Württemberg y, entonces, estoy decidido a establecerme por un tiempo en alguna parte del extranjero a mi propia costa y –es posible– a servir a la buena causa a través de publicaciones. Mi plan se inclina especialmente por Hamburg.

 

Si quieres escribirme todavía aquí, querido amigo, te ruego hacerlo inmediatamente, porque parto a fines de febrero99. Habrás de oír nuevamente de mí, tan pronto como me establezca en algún lugar. Perdóname que hable tanto de mí mismo. Es hora también de preguntar por ti.

 

Ciertamente, querido amigo, no has permanecido inactivo entre tanto. ¿No has realizado todavía nada de tu plan? Siempre espero encontrar, en algún lugar, algo de los resultados de tus investigaciones. O bien, ¿tienes algo grande entre manos que exige tiempo y con lo cual quieres sorprender de golpe a tus amigos? De hecho, creo poder exigirte que te incorpores a la buena causa también públicamente. Esta tiene, entre tanto, más amigos y partidarios que los que osaba esperar en mi última carta. Depende de que hombres jóvenes, decididos a atreverse a todo y a emprender con todo, se unan para acometer desde distintos ángulos el mismo trabajo, para ir, no por un camino, sino por múltiples, al encuentro de la meta, pero sobre todo conviniendo en actuar en común, y la victoria se conseguirá. Todo se me hace tan estrecho aquí, en nuestro país de clérigos y de escribas. Cómo estaría de alegre si, al menos una vez, respirara una atmósfera más libre. Sólo entonces me permitiría pensar en planes de una actividad más amplia, si pudiera realizarlos; y contigo, amigo, ¿puedo ciertamente contar contigo?

 

El señor Klett, que está en la misma casa que yo, con dos señores von Pr [?] me ha dicho que tú estás bien y que había hecho un corto viaje contigo. En Lausanne tuvo lugar una disputatio filosófica de un bernés –lamado Zehnter100–, la cual, al menos para aquella región, debe ser considerada notable. Sin duda la habrás leído. Quizás podrías enviarme también a mí una copia. ¿Has leído a la fecha el "Journal" de Niethammer101? Para tu trabajo podrían, quizás, tener también algún interés las "Philosophischen Briefe über Dogmatismus und Kritizismus (cuya continuación seguirá próximamente102). Que estés bien, mil veces bien. ¡Espero que me acompañarás con tus bendiciones en mi primera excursión fuera de la patria!

 

Muchos saludos de Süskind, quien aquí como preceptor pierde la paciencia. También de Pfister, item preceptor aquí. Saludos a Mögling, quien pasará el invierno en su pueblito como un perfecto epicúreo. Seguramente sabrás que Hölderlin está en Frankfurt103.

Tu

Sch.

 

A Monsieur Hegel

chez M. le Capitaine Steiger.

à Berne104


 

 

Carta Nº 17:   De Schelling a Hegel

   

Leipzig, Junio 20 de 1796

 

Te escribo, mi estimadísimo, a vuelta de correo105 y precisamente por ello más brevemente de lo que habría deseado. Esperaba hace ya un tiempo una respuesta tuya, cuando recientemente Süskind me escribe que tú preferirías, probablemente, el puesto en Frankfurt.106 En la incertidumbre en la que estaba a tu respecto, no podía tampoco recabar informaciones más detalladas en Jena. En cuanto a lo que puedo escribirte ahora, las condiciones bajo las cuales se pretendía contratar profesores eran muy ventajosas. Más detalles no sé, y temo incluso, o bien que llegues demasiado tarde, o bien que todo el proyecto haya fracasado. Hasta ahora, al menos, no he escuchado nada más a este respecto. En todo caso me informaré de pormenores con ocasión de un corto viaje que realizaré esta semana a Jena107, o, si esto no sucede, lo haré en seguida por escrito. Si todavía nada se ha perdido, te lo informaré sin tardanza. Tanto como sé, la pensión habría sido establecida preferentemente para jóvenes de 12-18 años. Si acaso los profesores tienen un control especial, no lo sé. ¡Cómo me alegraría, mi estimadísimo, de saberte tan cerca de mí, tras un largo distanciamiento, especialmente porque aquí estoy separado de toda relación con mis viejos amigos! Soy aquí el único würtemburgués. Pero podrían haber aquí muchos compatriotas que no serían para mí de tanto valor como sólo tú para mí podrías serlo. Permíteme decirte todavía otra cosa. Pareces estar al presente en un estado de indecisión e, incluso, de acuerdo a tu última carta, de abatimiento, que es completamente indigno de ti. ¡Pfui! Un hombre de tus capacidades no debe jamás permitir que esta indecisión medre en él. Desembarázate lo antes posible de ella. Si lo de Frankfurt y Weimar no resulta, permíteme concertar contigo un plan que te saque de tu actual situación. Para ti tienen que haber por doquier suficientes medios. Como ves, si me expreso precisamente de este modo, es porque cuento mucho con nuestra amistad. Los amigos tienen que tener este derecho recíprocamente. Todavía más, ¡tu situación actual es indigna de tus capacidades y de tus aspiraciones!

 

Mil gracias por tu juicio respecto de mis Briefe108. Fue para mí interesante saber si ellas soportaban la prueba ante ti. Tú habrás leído también, ciertamente, la nueva parte de la Reisebeschreibung de Nicolai,109 y sus deplorables juicios a mi respecto. Próximamente podré enviarte la respuesta que le daré. Pronto algo más. Invariablemente tuyo.

 Schelling110

 

 

Mademoiselle Hegel a Stuttgart

pour Mr. Hegel à Tschugg

Cantón Berne.111

 

 


 

 


Carta Nº 29:   De Hegel a Schelling

  

Frankfurt am Main, 2 de Noviembre de 1800

 

Pienso, querido Schelling, que una distanciamiento de varios años112 no debería incomodarme para apelar a tu amabilidad en pro de una particular solicitud. Mi petición se refiere a algunas direcciones en Bamberg, donde quiero permanecer por un tiempo. Dado que finalmente estoy en situación de abandonar la posición que he ocupado hasta ahora, estoy decidido a pasar un cierto tiempo en una condición independiente y a dedicar ese tiempo a trabajos y a estudios ya comenzados. Antes de arriesgarme confiadamente en el zumbido literario de Jena, quiero fortalecerme por medio de una estadía en un tercer lugar. Se me ocurrió Bamberg, tanto más cuanto esperaba encontrarte allí; he oído decir que has vuelto a Jena,113 y en Bamberg no conozco a nadie, ni tampoco sé como obtener allí una dirección; permíteme solicitártelas a ti, así como solicitar tu buen consejo que me sería muy útil para encontrar un arreglo respecto de alimentación, alojamiento y asuntos semejantes; cuanto más precisas sean las indicaciones que me des, tanto más agradecido te estaré, y tanto más ahorraré tiempo y gastos inútiles. Me sería igualmente agradable si tú me facilitaras el camino para trabar algunas relaciones literarias. Si tu conocimiento de la situación local te hiciera preferir otro lugar, Erfurt, Eisenbach u otro similar, ruego tu consejo. Busco alimentación barata, una buena cerveza, en razón de mi estado físico, unos pocos conocidos, lo demás me es igual –preferiría una ciudad católica antes que una protestante–, quiero ver de cerca aquella religión. Disculpa mi solicitud en razón de la falta de conocidos que vivan por allí, y perdona mi prolijidad sobre ciertos detalles en razón de nuestra vieja amistad114.

 

He sido testigo con admiración y alegría de tu gran carrera pública115. Tú no me dejas más que, o bien hablar de ello humildemente, o bien querer mostrarme también a ti; me serviré del término medio; espero que nos encontremos nuevamente como amigos. En mi formación científica, que comenzó por las necesidades más elementales de los hombres, tenía yo que ser empujado hacia la ciencia, y el ideal de la juventud tenía que convertirse, bajo la forma de la reflexión, al mismo tiempo en un sistema;116 me pregunto ahora, mientras todavía estoy ocupado en ello, de qué modo volver para intervenir en la vida de los hombres. De todas las personas que veo en mi entorno, veo sólo en ti a quien quisiera tener por amigo, en consideración a la acción sobre el mundo y a la manifestación ante éste; pues veo que tú has comprendido al hombre de un modo puro, es decir, con ánimo entero y sin vanidad. Es por ello que, con plena confianza en ti, espero también, en lo que a mí concierne, el que tú reconozcas mi esfuerzo desinteresado, aún cuando se mueva en una esfera inferior, y puedas encontrar en él algún valor.

 

En cuanto al deseo y a la esperanza de encontrarte, sea cuanto sea lo que tarde, tengo que también saber respetar el destino y esperar de su designio el modo de encontrarnos.

 

 Adiós, te ruego una pronta respuesta.117

 

tu amigo Wilh. Hegel

 

Ofrece mis respetos a nuestro amigo Breyer.

 

addr. en casa del Sr. J. N. Gogel. en Roßmarkt.

A Sr. Fr. W. J. Schelling.

Profesor de Filosofía en Jena

 

[Sobre esta misma página, manuscrito por Schelling:

 Abs. < ? > Identidad  -  Sujeto y Objeto = Identidad]

 

 


Carta Nº 34:   De Schelling a Hegel

   

Leipzig, domingo, 24118 de Mayo [1802]

 

 

Escribirte desde Berlín, querido amigo, fue del todo imposible. Todavía me retiene aquí algo, de tal manera que recién mañana podré volver a Jena. Llegaré hacia la tarde con la Sra. Schlegel119. Ten la bondad, si a tu primera petición, en nombre de la Sra. Schlegel, los muebles y los demás enseres no hubieran sido transportados a la casa, de solicitar a la Sra. Niethammer lo más pronto posible, tras la recepción de esta carta, el servicio prometido, a fin de que mañana, lunes en la tarde, la Sra. Schlegel encuentre a lo menos sus enseres; ante todo, un sofá, sillas, alguna mesa y, particularmente, una cama. Loder, que parte esta noche, te lleva esta carta. Te saludo y me alegro enormemente de volver a verte pronto.

 

Schelling

 

 

Abajo       Verte [da vuelta la hoja].

 

Envía también a Lenchen a donde los Eckard, a quienes pertenece la casa, a fin de decirle que la Sra. Schlegel llega mañana a la tarde. Llevo conmigo novedades.

 

Sr. Doctor Hegel

Por cortesía

Jena

en la antigua sala de armas.  

 

 


Carta 37a:   De Schelling a Hegel [?]120

 

 [Murrhardt, fines de mayo 1803]

 

Sólo tengo unos pocos instantes para responderte a vuelta de correo. Luego de una travesía relativamente dura por el bosque de Thuringe, hemos llegado felizmente el tercer día a Bamberg121 y allí hemos pasado dos días extraordinariamente agradables. Marcus gobierna al país y a la gente y ha instalado de nuevo en forma excelente su hospital, elevado a la condición de escuela de medicina. Kilian está, así lo espero, contento con su empleo, que es mucho más ventajoso que lo que era el de Röschlaub. Sería bueno que él igualmente abandone Jena y pudiera ir a Bamberg. De Bamberg, pasando por Würzburg, a donde fuimos acompañados por Marcus y donde permanecimos por medio día, nos trasladamos en tres días aquí a Murrhardt, a este agradable, verde y boscoso valle. El clima, en general, nos ha favorecido, a pesar de sus primeros aspectos amenazantes.

 

Ambos te regresamos tu pequeña valija con nuestros agradecimientos.

 

Ten la bondad de darle muchos saludos de mi parte a todos los amigos, pero especialmente de parte de Mme. Schlegel y mía a Frommann. Este debe encargarse todavía de un cometido a causa de una valija que quedó rezagada. Si ésta aún no ha llegado, entonces le ruego enviarla fletada por Nürnberg y no por Schäbisch Hall.

 

Karl, que no cabe en sí de alegría, te envía sus saludos; dentro de 14 días será Doctor.122

 

Pórtate bien y escríbeme pronto aquí, pero por Stuttgart.

 

 Tu Schelling


 

Carta Nº 38:   De Schelling a Hegel

   

Cannstadt,123 11 de Julio de 1803

 

He recibido tu carta124, querido amigo, aquí donde estoy desde hace 14 días; alojo en el "Tres Rosas" y me encuentro excelentemente. Con excepción de la primera semana, desde entonces el clima nos ha favorecido constantemente. Murrhardt125 es para el verano una estadía extremadamente agradable, no es rudo como me lo imaginaba, sino dulce, reanimador por su silencio y quietud. Aquí es más bullicioso, como tú fácilmente puedes imaginar; en Stuttgart, a decir verdad, me he aventurado poco hasta ahora. Hemos tenido el agrado de encontrar allí a Madame Unzelmann y de ver la representación de María Estuardo, aparte de ésta, el teatro es, bajo toda crítica, sin excepción, malo. En Huber126 he encontrado, desde el punto de vista de las relaciones sociales, a un hombre extremadamente íntegro y capaz, con el cual me veo a menudo. Entre los artistas del lugar he visitado sólo a Dannecker127 (hasta ahora), del cual los bustos realizados en mármol de Schiller y de von Lavater pertenecen a los más admirables de este tipo. El último está representado con la dignidad y el traje de un papa, sin adulación y sin ninguna concesión a un gusto frívolo, en un estilo elevado. Hay en Stuttgart algunas pequeñas colecciones de pinturas que vale la pena ver: la del consejero del gobierno Frommann, que posee el [San] Juan de Dominichino y un cuadro de Michelangel Caravagio que es, para mí, todavía más singular; asimismo son dignas de ver las colecciones del consejero privado Uexküll; la del comerciante Rapp y la del teniente coronel Wenk; la mayor parte restos del tesoro artístico de colecciones italianas. He visto en casa de Uexküll un dibujo de Job de Wächter128, así como en casa de Wenk, una pintura también de Wächter que representa a Belisarius. Me ha disgustado, a la vista de estas obras, el que este artista, por cierto actualmente único, sea tan desconocido en muchas regiones; no he oído nunca hablar ni he leído nada sobre él, salvo en el Europa de F. Schlegel.129 El elogio, que allí se le tributa no es exagerado; aunque sus colores son muy intensos, el dibujo sobrepasa todo lo que hasta ahora he visto de los artistas contemporáneos. El vive actualmente en Viena, abandonado de su padre, sin sostén, incapaz de ganarse el pan con el arte, en una situación que tiene que volverlo melancólico. Pregunta, pues, a F. Tieck130 si ha visto algo de él.

 

Aparte de esto, he estado también en Stuttgart en alguna sociedad de burgueses, una suerte de pequeña tertulia donde he sido introducido por Haug,131 con el cual también he trabado conocimiento. Son todos ciertamente, por lo demás, gente agradable, especialmente los consejeros del gobierno, los cuales me parecen, sin duda, los más cultivados de entre los habitantes de Stuttgart. Los cotorreos de la corte local son, en su gran mayoría, divertidos pero demasiado extensos como para ser escritos.

 

Ahora, respecto de otros asuntos. Siento no haber visto más a Kilian132 en Bamberg. Si éste ha dicho algo así como que yo iría a Würzburg, entonces ciertamente él sabe mejor que nadie qué hay de eso; yo sólo sé que en Franken se habló en general de que algunos lo deseaban; por lo demás estoy, hasta este momento, todavía decidido a viajar a Italia.133 La vida en Roma a causa de la guerra134 más bien ha ganado que perdido, pues los ingleses, entre otros, se han ido, mientras que han llegado alemanes provenientes del resto de Italia. El único inconveniente, como resultado de la guerra, es la carestía, especialmente en el norte de Italia y en Nápoles; del resto sólo Sicilia ha permanecido inaccesible a la guerra. Cartas desde Roma, que leído en casa del arriba mencionado Uexküll, muestran a todo trance como muy tentador ir hacia allá, ¡incluso bajo las circunstancias actuales!

 

Paulus está de suerte, no sólo por la cátedra de Teología en Würzwurg135, sino también por ser el único que la Facultad de Teología de Erlangen ha propuesto, en el caso de que el rey136 pudiera mejorar suficientemente los honorarios, como para ofrecer el puesto a Paulus. In Subsidium se ha propuesto todavía a otros tres, entre los cuales está también Niethammer. Así me lo ha dicho Gros en Stuttgart137.

 

Hoven en Ludwigsburg seguramente ha sacado cuentas ciertas, de que será llamado a Jena. Es un hombre muy agradable y sería de lamentar que de allí se haga falsas ilusiones, pues la tensión de la espera, como se dice, lo ha puesto enfermo. Sin embargo, dada la susceptibilidad de su naturaleza y la imagen de puro fervor por la ciencia, etc. que él espera encontrar y satisfacer allá, será más bien afortunado si el puesto fuera ocupado por otro.138

 

Respecto de literatura no he visto nada aquí, excepto las Cartas de Jacobi, que son del todo insignificantes, amén de que llega a veces hasta la infamia en contra tuya y en mi contra; y el autor sale completamente de su reserva habitual. No obstante esto, yo podría perfectamente durante mi estadía aquí tomarme la diversión de pagarle con la misma moneda de alguna forma.139

 

De entre aquellos que el Kritische Journal ha tocado, he conocido personalmente a uno durante el viaje, el señor Rückert, quien se encuentra actualmente en Bamberg y quien me visitó allí.140 Su principal intención, además de decir que él no es tan estúpido o no lo es tanto como se ha pensado, parece ser que yo no lo desacredite ante Marcus, del cual todos, y también el señor Rückert, buscan hacerse contratar.

 

Karl141 se prepara actualmente para el examen y ha recibido del consistorio 200 florines para un viaje. Süskind, a quien han dado 600, me ha visitado también desde entonces, así como Pfister, quien parece actualmente el más inteligente de entre todos los jóvenes de Tübingen; por lo demás, la situación es allá deplorable.

 

El espectáculo más triste que tuve durante mi estadía allá, fue la de Hölderlin.142 Luego de un viaje a Francia, donde éste había ido por una recomendación del Prof. Ströhlin con ideas completamente falsas del cargo que tenía que desempeñar allí, y de donde él inmediatamente retornó, pues parece que se le hicieron exigencias que él era, o bien incapaz de satisfacer, o bien no podía acordar con su sensibilidad; desde ese viaje fatal, digo, su espíritu se ha trastornado completamente y, aunque todavía, hasta cierto punto, es capaz de algunos trabajos, como por ejemplo traducciones del griego, tiene el espíritu del todo ausente. Su visión fue para mí estremecedora, él descuida su apariencia exterior hasta la repugnancia, y, aunque su conversación denota poco de locura, ha asumido por completo las maneras exteriores de quienes se encuentran en ese estado. Aquí no hay ninguna esperanza de que se restablezca. He pensado preguntarte, si querrías hacerte cargo de él, en el caso de que viniera a Jena, de lo cual tiene ganas. El necesita un ambiente tranquilo y probablemente se recuperaría por medio de un tratamiento continuo. Quien quiera hacerse cargo de él, tendrá que hacer completamente de su preceptor y reconstruirlo nuevamente desde los cimientos. Si sólo se lograra vencer al menos su apariencia exterior, ya no sería una carga, porque él está silencioso y ensimismado.

 

Escríbeme nuevamente a Murrhardt, si me escribes, pues el lugar de mi próxima estadía es incierto. Sin embargo, no saldré fuera de Württemberg para fines de agosto.

 

No será indiferente a tu amistad saber que me he casado hace poco con mi amiga.143 Ella te envía muchos saludos y te ruega transmitirle también sus cumplidos a Frommann; nos divertimos tanto aquí, que le ha sido imposible hasta ahora escribirle a los Frommann. Muchos saludos a Schelver144, si me fuera imposible escribirle hoy mismo.

 

Que estés bien y conserva un buen recuerdo de tu eterno amigo.

Schelling

 

N.B. Ten la bondad de cuidar esta carta.

 

 


Carta Nº 40:   De Hegel a Schelling

   

Jena, 16 de Agosto de 1803

 

Ante todo, permíteme felicitarte por tu matrimonio, en rigor debería, por lo menos, enviarte un soneto al respecto; pero tú estás habituado a darte por satisfecho, sin más, con mi prosa, y ésta no permite, en ciertas ocasiones, ser más expresivo que lo que es un apretón de manos y un abrazo.

 

El paquete adjunto me lo ha enviado el Dr. Assal y la carta la he recibido por correo; espero que ambos te encuentren todavía en Schwaben, si tu positiva confirmación no la recibiéremos ni yo ni Schelver, entonces creeremos después de todo, según lo que uno escucha de Franken, que en otoño estarás más probablemente en Würzburg que en Italia.

 

Te agradezco por los diversos recuerdos de Schwaben que me has evocado; me fueron inesperadas las diversas y notables obras artísticas que has encontrado en Stuttgart; aunque ciertamente es todavía poco como para contrarrestar el ambiente chato y sin interés que allí reina. Todavía más inesperada fue la aparición de Hölderlin en Schwaben, ¡y especialmente con ese aspecto! Tienes desde luego razón: él no podrá restablecerse allí; pero, por otra parte, él ha superado el período en el cual Jena pudo tener un efecto positivo sobre alguien. Y ahora cabe preguntarse si, dado su estado, la tranquilidad es suficiente para que pueda restablecerse por sí mismo. Espero que él todavía tenga en mí la misma segura confianza que tenía antes, y quizás esta confianza sea capaz de producir en él algún efecto, si viene para acá.

 

Aquí, desde hace algún tiempo, uno apenas puede alcanzar a estar informado de todas las novedades que ocurren. La más reciente es que la Literaturzeitung,145 después de haber permanecido algunos días en Würzburg y de haber afirmado terminantemente a su regreso que se trasladaría allí en excelentes condiciones, se marcha ahora con toda certeza hacia Halle con camas y petacas, Ersch, etc. Hace unos días, Loder ha vuelto de Postdam –a donde había viajado para ver al rey, pero a quien probablemente no ha visto– con un acuerdo definitivo a este respecto.

 

Thibaut tuvo cuatro llamados pero permanece aquí con 300 taleros de aumento. Hufeland ha recibido en Würzburg proposiciones muy ventajosas, 200 taleros de suplemento fueron enviados de Weimar; aunque tanto él como Paulus, si reciben una convocatoria oficial, aceptarán el llamado de Würzburg. Finalmente Mereau será administrador en Koburg y Martens sería llamado de Göttingen en su lugar. Sömmering no ha aceptado, su primera condición era que ningún estudiante fuera autorizado a visitarlo. El ha recomendado a Ebel146 en su lugar, quien ha escrito sobre los montañeses de Suiza. (En el caso de que veas a Hölderlin, te ruego comunicarle esto). Fernow147 llegará pronto por aquí.

 

Y ahora debería escribirte todavía acerca de asuntos eruditos o acerca de mí, sólo que respecto de ambos no hay mucho que decir; me alegraría recibir algo tuyo respecto de Jacobi.148 Frommann espera de ti otro manuscrito149. A Schad le están haciendo un aparato de física y este invierno dará lecciones de física experimental; otros piensan que está en camino de volverse loco. Todavía, otra cosa más: Oberthür ha escrito de Würzburg a Böttinger que, no obstante, la nota aparecida en el Deutschen Merkur, tú irás por supuesto hacia allá; esta gente de Würzburg –Loder, Böttinger, Schutz– parece estar estrechamente ligada entre sí.

 

Schelver me ha informado del viaje de estudios que está en vísperas de realizar Karl150; dile cuánto me alegro por él; quizás, si está todavía el próximo verano en Viena, lo veré allí, pero en todo caso –con mayor razón todavía– te veré en Italia. Ciertamente la cosa está todavía lejana y por ello no hablemos más del asunto.

 

Transmítele a tu mujer mis mejores deseos, espero y te ruego que de cuando en cuando me escribas sobre tus derroteros. No omitiré, si te interesa, enviarte noticias de aquí, de mí y de tus conocidos. Adiós y conserva un recuerdo cariñoso de 

 

tu Hegel.

 

Al Ilustre

Profesor Sr. Schelling

en Murrhardt en Stuttgart

a entregar en la casa roja.

 

 


Carta Nº 41:   De Schelling a Hegel

   

Stuttgart, 31 de Agosto de1803

 

Tu carta me ha alegrado doblemente, por una parte, porque deseaba desde hace tiempo oír nuevamente algo de ti y, por otra parte, porque ella ha llegado precisamente à la veille de mon départ151. Esta circunstancia me permite escribir sólo algo respecto de asuntos de orden externo. Te puedo asegurar que en lo que se refiere a Würzburg152, ni cuando te escribí por última vez, ni tampoco ahora mismo, se ha decidido algo a mi respecto, y te aseguro que he permanecido inconmovible sobre mi plan de viaje, salvo que ahora, a partir de una precisa proposición e invitación de München, lo he modificado en este punto, de modo de viajar pasando por München y por el Tirol, y no por Suiza. Hay una decisiva corriente de opinión a mi favor, pero yo cuento con continuar tranquilamente con mi viaje hasta Roma, pues el nuevo estado de cosas establecido en Würzburg no comenzará antes del próximo verano. Las diversas disputas ocasionadas por esta nueva disposición han sido realmente muy divertidas, así como también la estampida del “punto de indiferencia”153 de norte y sur154 que hasta ahora se daba en Jena, donde ahora han sido arrojados una parte hacia el sur y otra hacia el norte. La camarilla, Loder y Schütz, había presentado su candidatura, realmente casi al mismo tiempo, para Würzburg; el primero renunció luego y se vanagloria, tanto como sé, de haber rechazado un llamado. Schütz hará lo mismo155, pero no es seguro, pues sus planes, que parecían haber encontrado en Würzburg alguna acogida, inmediatamente después de su introducción, habían ya fracasado tanto allí como en München. La monarquía prusiana deviene gradualmente, pues, una consumada institución para intelectuales desprestigiados y decadentes, y realmente parece que en la distribución climática se revela una ley de la naturaleza, en virtud de la cual se podrá determinar pronto a cada uno su lugar propio.

 

Que a Hufeland se le han hecho ofertas no es tanto, según yo sé, exactamente el caso, pero sí es seguro que él ha hecho ofertas aceptables. Sería, fuera de Paulus, una muy buena y deseable adquisición para Würzburg, pues él, fuera del ambiente de Jena, es desde luego en verdad un hombre absolutamente honesto y recto. Los Oberthür, Berg156, etc., son completamente nulos y en Würzburg están del todo excluidos; se puede leer sus últimas exhalaciones vitales en el Oberdeutsche Ungezalsene157, del cual ayer cayó un ejemplar en mis manos, donde está la recensión de Bruno158.

 

Karl está actualmente transpirando en Tübingen; enfrentará su disertación, quiera Dios, en estos días, y será examinado e irá luego a Viena. Sería extremadamente deseable que se encuentre contigo. Por lo demás, no ha ocurrido nada, no he escrito ningún trabajo, tampoco la respuesta a Jacobi159; y Frommann (a quien transmitirás de mi parte y de los míos nuestros más cordiales saludos, así como también a su mujer) puede agradecer a Dios no ser mi editor; pues, entonces, ciertamente por días y años vería de mí tan poco como de Platón160.

 

Mi mujer te envía saludos con su mayor estimación. Hemos caminado por casi todo Württenberg, querrías excusarla (así como a mí) ante Frommann de que hasta ahora no le haya escrito.

 

 Adiós, viejo querido amigo. A donde yo vaya te escribiré siempre de vez en cuando. Envía tus cartas mientras tanto a Cotta, si quieres hacerme saber algo.

 

           Tu Schelling

 

 


Carta Nº 42:   De Hegel a Schelling

   

Jena, 16 de Noviembre de 1803

 

Te escribo, pues he oído que ahora te has instalado en tu residencia y en tu puesto de trabajo definitivos; y, en primer lugar, acuso recibo de tu carta161 escrita poco antes de tu partida desde Stuttgart hacia München.

 

No necesito decirte, cuánto me ha alegrado tu nombramiento que es, por lo demás, muy honroso desde todo respecto. Jena, tantis viris orba, te ha echado mucho de menos, e incluso, entre la gente común, tu partida ha sido considerada como la más relevante, así como también la gente que no se dice común parece querer tenerte de nuevo a su disposición.

 

Tú me debes todavía un relato de las muchas cosas notables que has visto en tu viaje; en particular, espero que no me privarás de saber, no sólo qué opinas de todo este nuevo espíritu y actividad bávaros, sino también, en especial, en qué situación se encuentran tanto nuestros amigos comunes en Salzburg como los míos personales en Munich y toda esa caterva.162 Tanto como se puede colegir, el tono de los últimos parece querer, por el momento, suavizarse respecto a ti, y así prepararse para pasar a un tono opuesto.

 

En lo que respecta a lo que pasa aquí, habrás recibido suficiente información por medio de la gente de Jena que emigra a Würzburg; sin duda, el destino de estos emigrantes es tan opuesto como su dirección. Loder seguramente ha contado que sus honorarios han bajado 1000 taleros este año; en Halle hay sólo 35 estudiantes de medicina, quienes asisten escasamente por lo demás, pues tienen que hacer nuevamente en Berlín el curso completo; circunstancias todas que se podían prever. Los demás no tienen, según esto, un buen pronóstico. La antigua Literatur-Zeitung163 ha recibido los 10.000 taleros bajo la condición de devolver anualmente 1.000 taleros, en el caso que emigre de Halle antes de 10 años; ahora bien, si le ocurriese desaparecer, podría perder el doble.

 

Te habrás enterado en qué arroyuelos se dispersa aquí tu torrente filosófico; también yo he aprendido nuevamente la lección y progreso más que antes.164

 

La nueva Literatur-Zeitung que aparecerá será una institución tan mediocre como la precedente e igual a toda otra. A Goethe no le quedaba otra cosa que hacer; dado que Eichstädt se ofrecía a sí mismo y ofrecía dinero, el asunto fue rematado sin más para que Jena tenga una Literatur-Zeitung.165

 

Entre los recientes sucesos que se oyen: a Ritter los estudiantes le han pedido hacer un curso sobre galvanismo,166 él ha evitado la Facultad de Filosofía y espera una decisión de la corte. Fernow no pudo encontrar un auditorio que fuera suficientemente grande para los inscritos; se dice que les dictaba un curso sobre las definiciones kantianas.

 

Respecto de novedades literarias no me he enterado de nada, excepto de un desecho de Kotzebue: "Expectorationem",167 una diarrea que él desahoga todavía en Alemania; se trata de la vieja canción relativa a Goethe y a los Schlegel. Allí también se sirven de la anécdota según la cual el primero, dado que Friedrich trató suciamente die Horen en el periódico Deutschland,168 juró en una comida donde Loder que esa gente nunca más podría poner un pie en Jena. Goethe se ocupa activamente de experiencias y de aparatos; no sólo le dio a Schelver la ocasión de instalar un gabinete de botánica, sino que va a montar un gabinete de fisiología; y también le pidió a von Ritter el plano para un aparato galvánico.

 

El teatro de Weimar no ha presentado todavía nada nuevo; Schiller seguramente trabaja en Guillermo Tell.169

 

Tienes aquí una carta llena de novedades y de detalles; toda la crisis de este tiempo parece revelarse en este momento como una múltiple actividad individual, como si, por lo demás, los elementos fundamentales se hubieran ya disociado y cada uno, por esto, parece ocupado en tomar posesión de lo que le corresponde por naturaleza a cada uno, a partir de la disolución del todo. Y cuando la operación haya pasado, incluso aquellos que no tienen y no quieren tener ojos, tendrán forzosamente que contemplar el daño y se asombrarán grandemente.

 

Adiós, conserva tu amistad.

 

  H.

 

Transmite mis mejores deseos a tu mujer. ¿Ha conservado su salud durante este variado viaje?

 

[Al margen]:

 

¿Has recibido un ejemplar de Winterl, Annot ad proll.170, ejemplar que, según lo que me ha dicho Lenz antes del otoño, Winterl te ha enviado para la feria de otoño?


 

 

Carta Nº 45:   De Hegel a Schelling

   

Jena, 27 de Febrero de 1804

 

El Dr. Assal me ha rogado anteayer ir a su casa para informarme sobre el punto al que ha llegado tu proceso con Gabler171 y, al mismo tiempo, para encargarme que te escriba. Hace unos diez días recibió la conclusión de la parte contraria, como respuesta al escrito que tú ya has visto; con la insinuación de una breve prórroga de 14 días, dado que el asunto hasta ahora va para largo. El me ha leído al respecto los principales puntos de la parte contraria y todo su trabajo que, en lo que está en gran parte terminado, abarca lo que concierne a las species facti. Lo nuevo de la parte contraria es que ésta niega la existencia de un billete que te habría enviado a ti, donde él te ofrecía dinero en préstamo en el caso de que tuvieras necesidad y en el que afirmaba asumir todos los gastos e intereses. Además, la cuenta global la engrosó con sumas importantes de la siguiente manera: mientras que la cuenta del 13 de mayo comporta una suma de 30 taleros, él agrega otras distintas también del 13 de mayo por 36 taleros, asimismo, además de un cargo en la cuenta por 18 taleros para el señor consejero Schlegel en agosto, sin indicación precisa de la fecha, él agrega otra de 78 taleros, también para el señor consejero Schlegel en agosto, con indicación precisa de la fecha, ambas conforme al recibo; lo cual revela inmediatamente una falsificación del recibo. A ambas cuestiones ha respondido Assal, prometiendo mostrar próximamente tanto el billete como la cuenta de puño y letra del adversario. En cuanto al asiento de 2 luises de oro como honorarios por hoja del periódico establecidos en la demanda, la parte contraria ha declarado que se trata de un error de escritura. Finalmente él defiere a ti también el juramento de la entrega de dos billetes, pidiéndole para ti dinero prestado.

 

La respuesta de Assal me pareció, en el estilo y con la singular retórica que tú le conoces, en general concluyente, pues a los puntos indicados la respuesta es de suyo natural, y el escrito precedente ha tratado más o menos también las otras cuestiones. Él todavía no ha elaborado el punto de vista legal, por lo demás, las actas se han engrosado mucho. El siguiente paso consistirá en que el juez ordene la exhibición de la prueba. Si tú quieres correspondencia con el propio Assal, para más detalles respecto del asunto, entonces será necesario escribirle cuanto antes a este respecto, pues él afirma haber recibido un plazo perentorio; este plazo debe prolongarse tanto por su bien como por el bien de la parte contraria.

 

Espero que te encuentres bien de salud, así como tu mujer, a quien te ruego presentar mis más encarecidos saludos. 

 

Guillermo Tell de Schiller172 será ensayado en Weimar; Goethe quería venir acá nuevamente esta semana (él se ocupa mucho de la nueva Literatur-Zeitung, en la cual habrás reconocido la recensión de Krug realizada por Reinhold),173 él no ha tenido tiempo, sin embargo, a causa de un arco iris lunar y otras cosas maravillosas, que deben ser puestas en escena en el Guillermo Tell.

 

Saludos.

 

Tu fiel amigo.

 

 Hegel

  

Al

Sr. Profesor Schelling

en Würzburg

 

 


Carta Nº 46:   De Schelling a Hegel

   

Würzburg, 3 de marzo de 1804

 

 (La carta comienza con dos páginas y media donde se responde la carta de Hegel del 27 de noviembre de 1894, respecto del proceso contra Gabler. Esta parte termina de la siguiente manera:)

 

Una vez más gracias por tu preocupación amistosa y continua haciéndote cargo del asunto.

 

No me dices nada acerca de cómo te encuentras y me castigas en cierto modo por mi largo silencio174. Pero recién ahora tengo un momento que me deja suficiente tiempo libre, para escribir algunas cartas a los amigos, y sin duda te hubiera respondido ya hace tiempo si hubiera sido posible. He aceptado para mi gran desgracia, un puesto en el senado y he asumido de este modo trabajos que me roban perniciosamente lo mejor de mi tiempo. Por lo demás, nuestra situación es hasta ahora buena, tenemos una hermosa casa y disfrutamos del bienestar del clima y del paraje. Sin embargo, es un poco más caro aquí que lo que era Jena en el último tiempo. Hay reacciones subterráneas de parte del clero y de otros, pero sin otra consecuencia que mover a risa175. El espíritu de los estudiantes está muy lejos del que reina en Jena, y ellos encuentran todavía que la filosofía es absolutamente incomprensible. En cambio, no hay querellas sangrientas semejantes a las que, según los periódicos, hay en Jena. Respecto a Karl, te comunico que él está todavía en Viena, donde se encuentra muy bien. El ha encontrado en J. Ad. Schmidt a un gran amigo, con el cual hará, quizás, para Pascua de Resurrección un viaje al norte de Alemania y vendrá a Jena.

 

Nuestro conocido, el salzburgués Wagner176, habría presentado al gobierno una solicitud para obtener un empleo; se me preguntó mi opinión, y lo recomendé como un hombre sin duda utilizable. Pero se ha mostrado que es un verdadero zoquete, un modelo de Polifemo, y no me es muy agradable ni física ni moralmente. Si yo hubiera leído los Annalen habría podido conocer la tosquedad de sus ideas, si es que tiene alguna.

 

Saludos, y has en verano o en mayo un viaje hacia acá177. Serás muy bienvenido en nuestra casa por mi mujer, que te envía sus saludos, y por mí,

 

      Tu Sch.

 

 


Carta Nº 47:   De Schelling a Hegel

 

Würzburg, 14 de Julio de 1804

 

La hoja adjunta, querido amigo, te dará a conocer un plan, para cuya ejecución en la parte filosófica querría conquistarte. Se presentará aquí y allá como una obra científica, referida a la ciencia de la naturaleza o a la medicina, respecto del cual puedas proponer de buena gana un juicio por escrito. Tampoco serán menos bienvenidos, estudios y elaboraciones personales, incluso pensamientos delineados por tu propia mano. Puedo ofrecerte honorarios apreciables y asegurarte que la ejecución del plan adjunto no estará acompañado de poca utilidad, según como están las circunstancias actuales. Permíteme, en todo caso, incluirte entre el número de los amigos que participarán.178

 

Me alegra que Niethammer haya sido finalmente llamado aquí. Testimóniale esto en mi nombre y salúdalo de mi parte. Al comienzo Paulus no quería hacer nada respecto del plan, y de todas se habría opuesto, de tal modo que yo no podía hacer nada de todo este asunto. Ahora, él mismo ha dado ocasión para esto y ha propuesto llamar a Niethammer. Si los Niethammer se deciden, quizás, a venir acá, entonces diles que me pongo a su disposición para todo servicio eventual que pueda hacerles179.

 

Hace más o menos cuatro semanas Sinclair me sorprendió, me pareció, por lo demás, que él llega, casi a la simpleza con las ideas todavía fichteanas que rápida y confusamente ha recogido. Él fue camino de Schwaben a buscar a Hölderlin, con el cual llegó finalmente aquí. Éste está en mejores condiciones que el año pasado, aunque por cierto todavía visiblemente perturbado. Su estado espiritual degradado se expresa de plano en su traducción de Sófocles.180 Él me dijo que habría obtenido el puesto de bibliotecario de los condes de Homburg, y se fue con Sinclair para allá181.

 

Saludos y responde pronto, tu

       Schelling

 

Sr. Dr. Hegel

en Jena

 

 


 

 


Carta Nº 82:   De Hegel a Schelling

   

Jena, 3 de Enero de 1807182

 

A mi regreso de Bamberg, donde he pasado algunas semanas, encontré aquí, hace ya unos 14 días, tu escrito respecto a la relación de la Filosofía de la Naturaleza con la nuevamente corregida filosofía de Fichte.183 Tengo tanto que expresarte mi agradecimiento por este regalo, como decirte cuánto me ha alegrado la manera amistosa y elogiosa con la que has tratado mi artículo sobre la filosofía de Fichte en el Kritischen Journal.184 Además, ésta es para mí una agradable ocasión para pedirte noticias sobre ti y, al mismo tiempo, para dártelas respecto de mi situación. Debo excusarme ante ti de todos modos por haber descuidado muchas de estas ocasiones, y especialmente por no haber respondido a tu amistosa invitación para colaborar en los Annalen der Medizin;185 el motivo radicaba en el deseo de demostrarte mi disposición a contribuir –tanto cuanto cabe esperar de mí– con hechos, pero no pude llevarlo a cabo, y de este modo tampoco respondí, lo cual, al menos, debía haber hecho.

 

 Que me he divertido con tu discusión del nuevo sincretismo fichteano, "la vieja rigidez con este nuevo amor" y de su circunspecta originalidad para con el espigamiento silencioso de nuevas ideas, no necesito decírtelo. Asimismo, me ha alegrado que tu actitud tan vigorosa como ponderada lo haya hecho quedar en vergüenza por sus ataques personales. Que él, en otras ocasiones, cuando entra en discusiones, a menudo se ha comportado neciamente, tenemos ejemplos más que suficientes, pero creo que esta es la primera vez que él ha llegado a tales bajezas, las cuales son al mismo tiempo tanto banales como también repetidas. El objetivo de su escrito,186 aparte de que la necesaria aclaración relativa a su última página se limita al dominio puramente filosófico, hace que tu tratamiento de esta nueva producción de Fichte sea todavía indulgente; pues, al menos, una de estas vulgaridades, der Geist der Zeiten,187 que es la única que he visto, contiene ridiculeces suficientes como para merecer un tratamiento así de vulgar y casi invita a ello. Exponer tales cuestiones con una tal presunción –sin ésta, sin embargo, sería completamente imposible– esalgo que no puede ser comprendido sino por su público, que antiguamente se componía de gente que no estaba todavía completamente orientada, y se compone ahora de quienes están del todo desorientados y han perdido toda sustancia, como se ha mostrado suficientemente hace poco en otro campo.

 

Me alegré de oír que no sólo te encuentras bien en tu actual situación, sino que es ésta la que tú prefieres a todas las otras.188 Por lo que a nosotros concierne aquí, todavía no nos hemos podido sobreponer a la fama que ha alcanzado Jena, pero, en efecto, ya antes habíamos llegado a un punto tal como el agua, que es capaz de soportar toda embestida; no había mucho más que arruinar. Yo había, desde luego, dirigido desde hace un tiempo mis miradas y expectativas aquí y allá; pero parece existir todavía la convicción muy generalizada de que la enseñanza de la filosofía puede ser ejercida más o menos por cualquiera, o, más bien, como se sabe que ninguna ciencia ni facultad puede subsistir sin ella, y como al mismo tiempo, también se percibe que éstas no contienen nada de filosofía y sin ella han llegado tan lejos, entonces les parece que la filosofía en realidad consiste en esa nada. Schelver ha partido a Heidelberg, por cierto, con un llamado académico, aunque todavía sin una contratación definitiva; allí yo tengo pocas perspectivas. No me resta sino Baviera y quisiera oír qué de nuevo se está tramando en Bamberg; hasta ahora escucho que nada sucede. Como tú estás más cerca de la fuente, quizás te enteres con mayor precisión respecto de cuáles son las intenciones que allá se tienen y puedes al mismo tiempo formarte un juicio si allá se pueden abrir perspectivas para mí; puedo en ese caso apelar a tu amistad para darme noticias, consejos e incluso alguna ayuda. Sería para mí muy de desear, encontrar un puesto al menos exteriormente seguro. Nuestra paz189 ha establecido el status quo, y con esto, quizás, ha hecho retroceder todo más allá de donde ya estaba; ciertamente no se puede esperar nada razonable del espíritu de la Alemania del norte, puesto que ciertas condiciones que allí están presentes, todavía faltan al espíritu de la Alemania del sur; la cultura formal parece ser su destino, y sólo esta función parece haberle sido asignada, cuyos frutos los habrá de disfrutar un genio mejor.

 

Esperaba después de largo tiempo, ya para la Pascua pasada, poder enviarte algo de mi trabajo, y también eso fue la causa de la prolongación de mi silencio, pero ahora veo finalmente el fin de la impresión, y podré enviártelo para estas pascuas190; ciertamente es sólo el comienzo, pero un comienzo bastante voluminoso. Sería para mí particularmente interesante, si tú no reprobaras mis pensamientos y mi estilo.

 

Me alegraría igualmente si tú tuvieras a bien perdonar mi largo silencio, y oír pronto algo acerca de ti, lo que te pido encarecidamente. Espero que madame Schelling también se sienta y encuentre bien en München, y te ruego presentarle mis mejores saludos. Adiós.

 

Tu Hegel.


 

 

Carta Nº 83:   De Schelling a Hegel

   

München, 11 de Enero de 1807

 

¡Cuánto me ha alegrado tu carta!, no puedo decirte otra cosa sino expresarte al mismo tiempo, ¡cuánto he lamentado no haber tenido casi ninguna relación contigo desde hace tan largo tiempo! Esperaba que me tuvieras nuevamente en tus recuerdos mediante el envío de mi Anti-Fichte,191 y veo que lo he logrado. Lo que dices sobre el objeto de este libro es completamente correcto, y tan pronto como lo hube terminado, casi tenía ganas de escribir un segundo sobre la concepción fichteana de la vida, del estado, de las costumbres, etc. (en un capítulo sobre esto último se trataría principalmente del mejoramiento del derecho criminal); pues se puede decir que su defensa ciega de esta época es instintiva, instinto que le dice a él mismo, que él es completamente semejante y homogéneo a ésta época.

 

A menudo he deseado que abandones el norte desolado, que parece progresivamente deteriorado como para ser receptáculo de lo óptimo. Dado que oí a Niethammer que tú estabas en Bamberg, esperaba que tú permanecieras allí y me asombré mucho de recibir, de tu parte, una carta desde Jena.

 

En lo que respecta al estado de los asuntos literarios en Baviera, está en primer lugar, el caso de Landshut, que llamo simplemente Lander-Hut.192 Según lo que se oye, allí se busca un filósofo193, pues el pastor que hasta ahora hace de tal encuentra preferible retirarse al campo. Este filósofo debe ser, empero del tipo moderado, (especialmente para podar nuevamente la rama que Ast194 hace brotar de la estética y penetrar en la filosofía), como uno de nuestros jóvenes sabios, por ejemplo, Herbart en Göttingen, o Fries, o algún otro semejante, y no habría que envidiarle la estadía, la cual no se le puede desear en absoluto a los amigos195. Es seguro, sin embargo, que en Erlangen o en Nürnberg será erigida una nueva Universidad puramente protestante, tan pronto como se termine la guerra del norte. No obstante, esto es también todo lo que hasta ahora se sabe. El Conde Thürheim tendrá la mayor influencia en la organización de esta Universidad. ¿Cómo acceder a éste? Tal vez te lo puedan decir antes los amigos de Bamberg. En lo que a mí respecta, mis relaciones con él te son, sin duda, conocidas.196 El hombre de quien depende la cosa aquí, no está mal dispuesto para conmigo197. Ciertamente, en primer lugar, él no tiene en absoluto el deseo de hacer algo, respecto de lo cual el comisario provincial no haya hecho ya una recomendación; en segundo lugar, el favor alcanza sólo hasta el punto de, en cierto modo, hacerme justicia; pero no puedo intentar hablarle por un amigo, porque no sé nunca si esto le es más dañino que útil. Tal es la descripción sincera de mi situación. Estoy satisfecho conmigo mismo y me mantengo alejado de mayores pretensiones, pues, en poco tiempo, he experimentado a menudo que ser mediocre et rampant198 es siempre la mejor receta para recomendar y ser recomendado. Yo puedo, por consiguiente, asistirte con un consejo eventual y de poca importancia: envíale tu obra que aparecerá en pascua al Conde Thürheim, a los consejeros privados von Zentner y von Schenk, y quizás también al ministro [conde Montgelas] y exprésales tu deseo o tu proposición, motivados por la situación en el norte, de enseñar en la nueva Universidad bávara. ¿Quieres, si lo haces, informármelo?, entonces puedo, al menos así, prestar oído y responder, si es necesario, a lo que oiga. Lo que yo desearía máximamente, es que tú fueras nombrado aquí, y las ocasiones no faltarían para ello; pero, ¿quién puede responsabilizarse de los inoportunos?

 

Son malas noticias, pero al menos francas y sinceras, como también lo es la seguridad de que si se presenta la inesperada ocasión, nada me sería más agradable ubi fas esset de hablar o de actuar en pro de tus deseos. Jacobi se ha comportado muy bien conmigo, y, sin contar con que su influencia no es insignificante, también él, ciertamente, no te opondría ningún obstáculo.

 

Espero con viva impaciencia tu obra que finalmente aparecerá. ¡Qué debe surgir, cuando tu madurez se toma todavía tiempo para madurar sus frutos! Sólo te deseo, además, la situación tranquila y el ocio para la realización de obras tan sólidas y, por así decir, intemporales.

 

Nosotros estamos todos aquí en la actualidad ocupados con cosas extremadamente curiosas. Hace algún tiempo llegó la noticia desde Italia de que en la frontera tirolesa vive un hombre capaz de detectar minerales y agua (rabdomante, zahorí). El ministro, que es verdaderamente sensible a todas las cosas grandes y buenas que le son presentadas, resolvió ante la exposición de lo ocurrido, que Ritter debía viajar allá y ver; se ha encontrado bastante más de lo esperado. Ritter, en primer lugar, ha puesto esto en relación con las oscilaciones del péndulo sobre el agua y el metal señaladas por Fortis hace 20 años, y que, aunque primeramente hayan presumiblemente fracasado con la mayor parte de los físicos, nosotros ahora tenemos éxito199. Toma, para convencerte, un cubo de una materia cualquiera, pirita de hierro, por ejemplo, azufre de buena calidad, metal, de preferencia oro, suspéndelo horizontalmente de un hilo húmedo, que tengas firmemente entre tus dedos, y sobre agua y sobre metal el cuerpo se mueve elípticamente y se acerca cada vez más a la forma circular. Esto es lo de menor importancia, por medio de estos movimientos y de sus direcciones contrarias se ponen de manifiesto las polaridades de otra manera incognoscibles. Por ejemplo, sobre el polo norte el péndulo oscila en la siguiente dirección, sobre el polo sur de un imán en la otra, del mismo modo se comportan las oscilaciones sobre plata y cobre con respecto a las oscilaciones sobre zinc y agua. Pero todavía más, Ritter ha encontrado en Milán un abate200 que ha experimentado en todo el cuerpo humano de esta manera. Hechas las investigaciones sobre la cabeza, las partes del rostro, los dedos, sobre la palma y el dorso de la mano, en la diestra y la siniestra, en todas las partes encontrarás la misma oposición. En el pedúnculo de una manzana oscila como sobre el polo norte, en la parte contraria oscila como sobre el polo sur. Así se comporta también la parte angosta y la ancha de un huevo. Te escribo esto porque sé que estas investigaciones te asombrarán. No te dejes engañar por las variaciones, ellas provienen siempre de determinadas modificaciones de la operación; si elevas el péndulo verticalmente durante la oscilación y si te acercas luego nuevamente al centro del metal, entonces el movimiento toma la dirección contraria; de igual modo la dirección es diferente según si mueves desde el costado o desde arriba: pero con el mismo procedimiento los resultados son siempre iguales, y se invierten asimismo regularmente cuando el procedimiento es inverso.

 

Pero también la auténtica vara de zahorí golpea para todos nosotros sobre la más pequeña partícula de metal o de agua, es decir, para todos nosotros que nos ocupamos de ello, pues la naturaleza le ha negado a muchos este poder o les ha quitado esta propiedad vital. Esta es una verdadera magia del ser humano, ningún animal la puede ejercer.

 

El hombre irrumpe verdaderamente como sol entre los restantes seres, que son como sus planetas. La teoría de la circulación, de la generación, de la formación del feto, de la asimilación, así como otras, alcanzarán de este modo su explicación. Comienza la Physica coelestis o urania, después de la hasta ahora terrestris. Ritter quiere fundar un periódico titulado Der Siderismus201. Te lo anuncio para tu uso privado y te ruego comunicarlo, por el momento, sólo a los mejores amigos, pues Ritter lo anunciará pronto por sí mismo. El ha traído consigo aquí al hombre que detecta minerales y agua y extraerá muchas cosas magníficas de este nuevo fenómeno202.

 

Adiós, y no permitas que nuestra relación se interrumpa nuevamente por tanto tiempo. Debes estar seguro de la inquebrantable e íntima amistad de

 

tu S.

 

P.S.: Mi mujer te envía sus mejores saludos. Transmite nuestros saludos a los Fromman, mi mujer agradecerá dentro de pocos días a la Sra. Fromman su carta.

 

Al Prof. Dr. Hegel

en Jena.

 

 


Carta Nº 90:   De Hegel a Schelling

    

Jena, 23 de Febrero de 1807

 

Estoy, estimadísimo Schelling, muy agradecido por tu amistosa respuesta del 11 del mes pasado; me ha alegrado íntimamente encontrar intacta tu antigua benevolencia para conmigo. La he reconocido en la franqueza con la que me describes tu situación en München, cuando yo te hablaba de mi búsqueda para cambiarme. Tú querrías que abandone el norte, el cual ha perdido su propio florecimiento hace ya largo tiempo y ha brillado sólo por luces extranjeras, e incluso querrías que vaya a München. De momento tengo la intención de, al menos, volver a Bamberg. Se me ha hecho el ofrecimiento de una ocupación más ventajosa que mi actual posición, y esto es, ante todo, lo primero que cuenta para mí. Aunque la ocupación misma pueda parecer no completamente adecuada, e incluso tampoco del todo apropiada a los ojos del mundo, al menos no es deshonrosa; se trata de la redacción del periódico político de Bamberg. Antes que su interés inmediato, lo que más cuenta allí, al menos como puedo verlo, es llegar al suelo bávaro, y tener los zapatos adentro, si bien no todavía los pies. Dado que este compromiso no me impone un horario determinado, puedo eventualmente ocuparme de mis asuntos privados en Bamberg. Ciertamente, te solicito no hablar todavía de ello pues el contrato no está todavía concluido y yo no he abandonado aún mi actual situación en Jena: un sueldo de 100 taleros. Un proyecto que me es muy caro, es emprender la creación de un periódico crítico de la literatura alemana, de lo más importante o de lo más notable de la misma; quizás suceda que vaya a Heidelberg con algún empleo y que allí lo lleve a cabo. Estoy muy interesado en este asunto y con algo de apoyo podría, espero, poner en obra algo provechoso. La literatura alemana se ve como una rica pradera, ante la cual alguien ha dicho que querría ser una vaca, para saborearla a gusto; eliminar este aspecto, liberar el trigo arrancando la mala hierba y lograr darle nuevamente el aspecto de un campo apto para nutrir a un hombre, debería ser una tarea oportuna y valiente. Si la Academia en München quisiera asumir el papel que poco más o menos tiene la francesa, de modo de acallar la cháchara estéril y la ignorancia pretenciosa, así como también destacar lo mejor y llamar la atención sobre ello, entonces la relación de un periódico semejante con ella, que no necesitaría aparecer bajo su nombre, pero que por supuesto sería respaldado por sus miembros, sería muy conveniente para Baviera, país que, en parte por la oscuridad, en parte por la heterogeneidad de sus componentes tiene, ante todo, la necesidad imprescindible de salir de la anarquía de la actividad científica hacia un punto medio y dedicarse con atención a la adquisición de conocimientos que tanta falta hacen. Un periódico semejante, como cabe esperar de la situación de la cultura bávara, podría significar la transición desde lo viejo a lo nuevo; lo nuevo, en verdad, no se conquista sin lo viejo, pero cuya posesión está más condicionada por los resultados del primero antes que por todo el trabajo que otros tiempos y otros países han realizado y que para lo nuevo es un ahorro. Un particular afecto dedicaría a esta empresa si pudiera, como espero, contar con tu apoyo; pues para mí tu multiplicidad no se agota en el periódico, que tu dedicas a una disciplina determinada,203 y creo que tu interés por semejante empresa sería prometedor. En Bamberg, por de pronto, no podré hacer mucho al respecto, pero me propongo llegar a una situación tal que haga la cosa factible. Los libreros bávaros no serán, en verdad, muy apropiados para tal empresa. Tú llamas Landeshut a Landshut;204 ¿protege acaso el país de la razón, del gusto y de las buenas costumbres? Que las ramas de Ast se expanden por la filosofía me sorprendería, si no se llamase Ast; pero dada esta cualidad, lo comprendo205. Si un profesor de filosofía debe poseer esta característica principal, podar tal retórica, entonces el ministerio encontraría en mí una tijera para estos efectos. Para acercarme a una u otra de estas situaciones, no omitiré seguir los consejos que me has dado; pareces considerar la cosa más fácil de lo que yo había pensado. Me alegra poder contar con tu ayuda para esto, la cual, incluso si ella no puede llegarme directamente, me será aún indirectamente muy útil. En razón de mi idea de fundar un periódico literario cuya posesión es conveniente para la Academia, para la capital, para que cese de ver fuera de ella los centros de la literatura, y para que deje de considerarse como una provincia, en circunstancia que a ella le correspondería expresar un juicio, en razón de todo ello, quizás encuentres una ocasión más propicia que te permitiría hablar de mí o hacer que se hable de mí, que lo que sería la mera postulación a un puesto cualquiera de trabajo.

 

El sentimiento de tu amistad para conmigo, que he querido expresar en primer lugar, me ha conducido tan profundamente en mis deseos, que aquello con lo que debería haber empezado lo hago recién ahora, vale decir, testimoniarte mi alegría de que estés satisfecho de tu posición actual y de que te encuentras bien en tales circunstancias. La marcha general de las cosas, según estoy informado, presenta al respecto un carácter tumultuoso, entremezclado de azar y arbitrariedad en los asuntos de mayor importancia, lo que no ha contribuido a aumentar el crédito del gobierno bávaro en el extranjero, pero que felizmente a ti sólo te ha rozado sin alcanzar a perjudicarte. Ciertamente, parece que el primer proceder revolucionario ahora cede el paso a la idea de una organización más sólida, y ésta precisamente merecerá tanta más confianza, cuanto, escarmentados por los errores que son un necesario costo del aprendizaje, avancen más lenta y prudentemente ofreciendo así una mayor perspectiva de maduración.

 

He leído con el mayor interés tu comunicación sobre un nuevo y más alto aspecto de la ciencia física.206 Entre tanto, hasta ahora he comprendido mejor los pensamientos que los experimentos al respecto, al menos en general. En lo que concierne a estos últimos, encuentro que no está para mí suficientemente asegurada la inmovilidad de la mano, que es necesaria para este efecto, y si un experimento pareciera tener buen éxito, entonces, ora ocurrirían bajo las mismas condiciones otros experimentos que lo contradirían, ora el movimiento del péndulo se produciría incluso sin que las condiciones estuvieran dadas, de tal modo que el éxito del experimento se imputaría a la inseguridad de la mano, y eso lo haría dudoso. Si, por otra parte, como espero, poseo la capacidad para esto, yo tendría que ir a la escuela de alguno de vuestros experimentadores adiestrados para estar seguro que he excluido, por una parte, tanto el elemento mecánico, que se presenta, según creo, en el experimento con el martillo hidráulico, como, por otra parte, el elemento azaroso. Por lo demás, recuerdo haber visto hace una docena de años el experimento del péndulo hecho por un emigrante francés, pero con una variante que permitía hacerlo en público: se trataba de un anillo de oro suspendido de un cabello, en un vaso parcialmente lleno de agua, sin que la menor acción de los dedos que lo sostenían fuese visible, comenzó a oscilar tan fuertemente que tocaba los bordes del vaso, ¡y esto con la misma frecuencia [del tic tac] del reloj! Si este último experimento fuera fundado, ¡qué conexión entre el instinto ciego de la división del tiempo, que parece arbitrario, y la naturaleza! ¿Qué podría ser más bienvenido para Ritter en su estudio de los períodos de tiempo? Sus investigaciones devendrán, sin embargo, tal vez trascendentes, de suerte que otros no sean capaces de seguirlo, y él tendrá que esforzarse en hacer valer, ante otros físicos, su aguja magnética hecha de otros metales, que mencionas en el escrito contra Fichte207; por lo menos, según he oído, hay aún gran controversia al respecto. Por este motivo, en lo que concierne a los experimentos de siderismo, he oído con placer que él escribe haber ideado un dispositivo con el cual ha eliminado el azar que en este experimento se puede inmiscuir -sin este dispositivo no me atrevo a tener por exitoso un experimento hecho por mí- claro que yo he podido experimentar sólo con cubitos de plomo, monedas y cosas semejantes, no con cubitos de oro o de plata.

 

Sobre este asunto he interesado a Goethe, quien por ahora se ha burlado208. El continúa trabajando en su historia de los colores, de la cual hace imprimir simultáneamente dos partes, una teórica, es decir, empírica, y una histórica,209 hay ya listos 20 pliegos de cada una. He visto una parte, él se atiene enteramente a un punto de vista empírico, porque rechaza al pensamiento conforme al cual los demás han arruinado el asunto, en lugar de pasar por sobre ello al otro lado, al concepto, el cual acaso sólo llegue a traslucirse. Al mismo tiempo hace imprimir una Morfología –él parece, en general, querer organizar su casa y poner orden en sus asuntos temporales– ¡el comienzo de esto es la reimpresión textual de su Metamorfosis de las Plantas! El ensayo sobre el Organismo Animal, al cual pasará luego,210 lo conoces tú más en detalle. Esto es lo único con lo que puedo responder a tu abundancia de informaciones científicas. 

 

Adiós, y si quieres alegrarme pronto con una respuesta, te quedaré muy obligado; la carta adjunta será dirigida, no a ti, sino a Madame Schelling, a quién te ruego darle mis más caros saludos y de quien me ha alegrado saber que se encuentra bien.

 

Tu Hgl.

 

Madame Frommann, así como el Sr. Frommann, a quienes pertenece la carta adjunta, envían sus más caros saludos.

 

27 de febrero.

 

[Al margen]

P.S. A partir de algunas circunstancias y luego gracias a información recibida por el correo, estoy convencido de que te he dirigido una carta destinada a Schelver,211 carta que escribí la misma tarde que la destinada a ti, y de la cual diferí el envío por esperar la de Frommann. Te pido encarecidas disculpas por esta confusión, y te ruego olvidar, dado lo cómico del asunto, la incómoda posición que adquiere una carta escrita a otro ante los ojos de un tercero.

Con esta esperanza me eximo de querer aclarar la cosa con explicaciones relativas a lo que me acuerdo de su contenido; y te ruego por ello hacer lo mismo.

 

Al Sr. Profesor Schelling

franquiza postal

en München 


 

 

Carta Nº 93:   De Schelling a Hegel

   

Münich, 22 de Marzo de 1807

 

[En la primera mitad de la página de la carta, Schelling le ruega a Hegel hacer llegar de Bamberg a Jena, por intermedio de Niethammer, un paquete con ropa blanca que su mujer quería hacer llegar a una familia de Jena que había sido desvalijada].

 

...Me alegro mucho de que hayas arribado nuevamente a Bamberg y que, por el momento, al menos, hayas puesto pie en territorio bávaro. Este conserva siempre el particular carácter que hace fácil para buenos y malos establecerse allí, si bien en general es más fácil para estos últimos. Puesto que el principio capital que tiene que ser observado a este respecto es el de la completa apragmosyne,212 el anuncio de un proyecto como el tuyo, a modo de primera entrada, quizás resulte más bien perjudicial que beneficioso. Ciertamente la Academia debe emprender la publicación de una hoja literaria, pero participará tanta gente y tan distinta haciendo chapucerías y chambonadas que no puede salir nada sensato de ello. Delegar, sólo con tal que esto tenga éxito, poner el asunto en manos de una persona eficiente y dejar que disponga libremente, eso es algo que aquí no se conoce; y temo que, (dicho esto entre nosotros, así como todo lo demás), un periódico semejante se convertiría pronto en una institución de Jacobi, como ocurre con la misma Academia. Sé que Cotta tiene un proyecto similar213 y se asociaría de buena gana con la Academia para este fin; el asunto sería realizado, pues, pronto y se vincularía directamente con tu idea; pero, por cierto, todo tendría que depender sólo de Cotta, pues en lo que respecta a los demás, no creerás el temor que tienen de alguien como tú, y cuánto deplorarían poner el puñal en manos de alguien semejante, sintiéndose suficientemente contentos si no lo toma por sí mismo. Creo, pues, que tienes que hacer tu entrada en Baviera, como suele decirse, sin bombos ni trompetas, y ante todo conseguir simplemente ser mantenido a costa del Estado, sin anunciar proyectos. Eso es lo que se quiere; y a esta completa decadencia del espíritu público no se le puede poner remedio, en tanto hombres temerosos, pusilánimes y totalmente ignorantes de su época crean sólo de esta manera poder asegurar su dominio. De la misma manera ha de entenderse lo que te escribí a propósito de Landshut. Si se pudiera asegurar que te limitarías a podar, o mejor, que tú mismo estarías ya por ahora podado, entonces estaría muy bien, porque siempre se estima más el floreo retórico que las grandes tijeras. Con todo se podría intentar, por de pronto, con un punto de contacto, pues un tal Reiner, profesor de filosofía práctica, ha fallecido hace poco214; sólo que no puedo y no debo hacerlo yo, porque entonces surgirían fuego y llamas entre los guardias de Sion.

 

Se progresa con los experimentos respecto de los cuales recientemente te he escrito, y tienen, por cierto, su precisión215. La gran fuerza que tiene Campetti permite emplearla de un modo tal que todo engaño queda excluido. Giran láminas de estaño, pero también se balancean con gran regularidad, en el dedo índice o pulgar, anchas y pesadas placas de metal. El aspecto más profundo de esta cuestión es la innegable, no mecánica, mágica influencia de la voluntad, del pensamiento más silencioso, en este experimento. El péndulo, o también la vara del zahorí, se comporta completamente como un músculo accionado por la voluntad, de igual modo como, a su vez, los músculos son auténticas varas de zahorí, que oscilan tanto hacia el exterior, extensores, tanto hacia el interior, flexores. Y lo más extraordinario es que ningún fenómeno descubierto hasta ahora, es tal que no haya sido conocido ya desde la antigüedad; pero esta influencia de la voluntad vuelve el asunto entero sospechoso, de tal manera que uno mismo creería al diablo metido en el juego. El experimento con el toque de las horas y el anillo te lo podrías explicar completamente, pues si sabes y te representas exactamente que son justamente las 12 horas, entonces el anillo oscila exactamente lo mismo. Un experimento semejante con la rotación de una espada, ciertamente, ya lo has visto. Si encontraras en Bamberg el último cuaderno del Jahrbücher der Medizin, te rogaría leer un artículo sobre magnetismo animal de nuestro Karl, artículo que encontrarás sosteniendo lo mismo que los anteriores y que da algunas aclaraciones al respecto.216

 

Adiós, transmite mis saludos a Niethammer y escríbeme pronto.

 

N.S. Que no tenga nada que hacer notar respecto de la carta que ha llegado a mis manos, es algo que ciertamente ya has dicho tú mismo.

 

Sr. Profesor Hegel.

En franconia Bamberg.

En casa del Sr. Consejero Rath Niethammer


 

 

Carta Nº 95:   De Hegel a Schelling

   

   Bamberg, 1 de Mayo de 1807

 

Te agradezco, mi más caro amigo, haberme comunicado tu opinión, que tu experiencia y proximidad te han permitido formarte, respecto de la significación que tienen en ese país las cuestiones literarias. Ni la ciencia misma, ni la influencia en pro y gracias a ella, parecen haber ganado todavía una atención y una importancia autónomas. Y como, conforme a tu consejo, será personalmente bueno para mí hacer la entrada sin bombos ni trompetas, hasta que uno no esté en posesión de algo, así el asunto mismo tomará también este curso; y si se piensa poder recibir alguna forma de reconocimiento de lo que uno ha conseguido, protegido y establecido, forma de reconocimiento que no permite hacer nada que sobrepase la intención de proteger, esta opinión se encontrará finalmente engañada, y la satisfacción que se espera será defraudada. En lo que concierne a mi deseo de tener una participación esencial en una institución crítico-literaria, no he dado todavía ningún paso de ninguna clase; en una de Jacobi, si no me equivoco en lo que entiendo es su pensamiento, no puedo tener ninguna participación; en general, no podría participar con agrado en ninguna institución en la cual yo no esté en mayor o menor medida a la cabeza y sea responsable del conjunto, o, lo que es lo mismo, donde no sea un único y mismo propósito el que dirige el asunto. Para resolver lo que concierne a mi situación material puedo remitirme, por de pronto, a la amistad de Niethammer y a la influencia que se puede esperar de él. De todos modos, una actividad científico-literaria cualquiera no puede revestir una forma tal como si debiera a Baviera su origen, su materia y su referencia o impulso, pues este país no posee todavía, en el dominio del arte y de la ciencia, sino pocas cosas a las cuales se pueda atribuir una positiva consideración, y si bien arte y ciencia están espacialmente presentes, no son originarios de allí. De este modo he querido mantener mi actividad con independencia tanto de toda relación, como de toda persona; y, para procurarme lo que concierne a las condiciones materiales, saldar lo que ellas exigen para sí, respecto de lo demás, empero, mantener el campo libre. Entretanto, tengamos paciencia todavía.

 

Tú me has dado algunas nuevas explicaciones sobre el Siderismo que lo alejan otra vez del punto en el cual al principio lo había puesto, basado en la consideración completamente objetiva del experimento con el péndulo. Que él se acerca a lo psíquico o que está del todo incluido en éste, lo entiendo especialmente a partir de tu referencia al bello artículo de Karl en los Medizinischen Annalen217 (que me lo ha traído gratamente a la memoria; ¿dónde está él, ahora?). Lo que tenemos en el magnetismo animal, en su potencia más asombrosa, este llegar-a-ser-en-uno de personas, donde una desciende hasta hacerse un accidente de la otra en la esfera natural –pues en la esfera espiritual este fenómeno es suficientemente conocido– esto, digo, desciende en el Siderismo hacia lo, así llamado, inorgánico y se particulariza en una unificación mágica y en un sentimiento de participación de la naturaleza superior e inferior. Tal es más o menos lo que me represento en general, por el momento, de este asunto. Me creerías que tengo mucha curiosidad por ulteriores informaciones respecto de los experimento realizados, y espero de ti o de Ritter, o mejor de ambos, pronto amplias comunicaciones al público.

 

He terminado finalmente mi escrito218; pero también en la distribución de ejemplares a mis amigos se ha presentado la misma funesta confusión que imperó en la impresión y en la edición, así como, en parte, en la composición misma. Por esta razón no tienes todavía un ejemplar de mi parte en tus manos, pero espero arreglar las cosas de modo que pronto recibas uno. Tengo curiosidad por saber lo que dirás en cuanto a la idea de esta primera parte, que es, a decir verdad, una introducción; pues, más allá de introducir, in mediam rem, aún no he llegado. La elaboración detallada ha estropeado, como me temo, la visión del conjunto; pero este conjunto por sí mismo es, conforme a su naturaleza, un tal entrecruzado ir y venir que, aunque lo quisiera mejorar, me costaría todavía mucho tiempo hasta que llegue a estar más claro y más acabado. Que también algunas partes singulares exijan todavía múltiples intervenciones para llegar a dominarlas, no necesito decírtelo, lo verás tú mismo suficientemente bien. Ante la gran falta de estructuración de las últimas partes, tu indulgencia tenga en cuenta el hecho de que he terminado la redacción final en la medianoche antes de la batalla de Jena. No encontrarás que en el Prefacio haya exagerado contra la banal vulgaridad que ha hecho tanto mal abusando particularmente de tus formas y que rebaja tu ciencia al nivel de un estéril formalismo. Por lo demás, no necesito decirte que si tú apruebas algunas partes del conjunto, esto tiene para mí más valor que si otros quedan satisfechos o insatisfechos con el conjunto. Del mismo modo, no conozco a nadie del cual deseara mayormente que introduzca este escrito en el público y que me dé él mismo un juicio respecto de él.

 

Adiós; mis saludos a Niethammer219 quien espero que haya llegado felizmente a casa de ustedes, saludos especiales a Madame Schelling.

 

 

        Tu Hegel

 

[Al margen]

¿Ha sido dada a conocer la organización de la Academia?220 ¿o no es todavía conocida?

 

 


Carta Nº 107:   De Schelling a Hegel

   

München, 2 de Noviembre de 1807

 

Te envío adjunto un discurso221 que he pronunciado hace algún tiempo. Lo juzgarás como deben ser juzgados ciertos discursos de circunstancia, previstos para un público amplio.

 

Por largo tiempo no has recibido una carta mía. En tu última me prometiste tu libro. Después de haberlo recibido222, quería leerlo antes de escribirte nuevamente. Sólo que los múltiples impedimentos y distracciones de este verano no me han dejado ni el tiempo ni la tranquilidad necesarios para el estudio de una obra semejante. Así, pues, hasta ahora he leído sólo el Prefacio. Puesto que tu mismo te refieres a la parte polémica de éste, tendría que, por cierto, sobre la base de la justa medida de la opinión que tengo de mí mismo, tenerme en muy poco para darme por aludido por esa polémica. Ésta debe recaer, pues, como tu mismo lo expresas en la carta que me diriges, sólo sobre el mal uso y sobre los repetidores [de mi filosofía] con su parloteo, si bien en esta obra misma no se hace tal diferencia. Te puedes imaginar fácilmente cuán contento estaría de sacármelos de encima. Aquello acerca de lo cual tenemos convicciones completamente diferentes debería ser puesto de manifiesto, sin conciliación, entre nosotros breve y claramente, y permitir así que se resuelvan; pues todo se puede conciliar, excepto una cosa. Así, confieso no entender hasta ahora el sentido en que tu opones a la intuición el concepto. Tu no puedes designar por este primer término otra cosa sino lo que tu y yo hemos llamado idea, y cuya naturaleza es tener un lado por el cual es concepto y otro por el cual es intuición223.

 

Ten la bondad de darle a leer tu ejemplar de mi discurso también a Liebeskind; con la pequeña tirada que se ha hecho no me queda más que uno, si me es posible procurarme otro, se lo enviaré.

 

Adiós, escríbeme pronto nuevamente224 y conserva tu afecto a

 

      tu sincero amigo Sch.

 



1 Esta traducción, realizada por Raúl Gutiérrez y Hugo Ochoa con la colaboración de Felisa Cancino, forma parte del proyecto FONDECYT Nº 1950875: “Intrahistoria del contradiscurso filosófico de la modernidad”.

2 Publicada en: Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I p. 11 ss.; Schelling, Briefe und Dokumente, (3 tomos), editado por Horst Fuhrmans, Bonn, 1962-1979, (en adelante BuD), II pp. 53 ss.

3 Desde 1793 se encontraba Hegel en Berna (Suiza) desempeñándose como preceptor, después de haber rendido ese mismo año su examen de teología.

4 Se refiere al opúsculo de Schelling Über Mythen, historische Sagen und Philosopheme der ältesten Welt, en: Memorabilien. Eine philosophisch theologische Zeitschrift der Geschichte und Philosophie der Religionen, dem Bibelstudium und der morgenländischen Literatur gewidmet, de. H.E.G. Paulus, Nº 5 Leipzig 1793, p. 1-68; ahora en: Schelling, F. W. J., Historisch-Kritische Ausgabe, Bayerischen Akademie der Wissenschaften, Frommann-Holzboog, Stuttgart, 1976 ss. (en adelante AA) I, 1 pp.193-246 = F. W. J. Schellings Sämtliche Werke, (I-XIV), Stuttgart, 1856-1861 (en adelante SW) I 41-83 = I, pp. 1-43.

5 Los trabajos de Hegel durante su estadía en Berna han sido publicados en: Hegels theologische Jugendschriften, de H. Nohl, Tubinga 1907 y J. Hoffmeister, Dokumente zu Hegels Entwicklung, Stuttgart 1936, p. 193 ss.

6 Historische Briefe aus Paris über die Begebenheiten in Frankreich, publicadas bajo las iniciales C.E.O., en: Minerva, ein Journal historisch-politischen Inhalts, de. J.W. v. Archenholz, Año I (1792), pp. 284 ss. Se trata de un informe detallado de la revolución francesa.

7 K. F. Reinhardt emigra como preceptor a Francia (Burdeos) huyendo de los problemas causados por su crítica a la situación del Seminario: “En niguno de los países protestantes existe ya una situación con una organización externa e interna tan monástica y despótica”, escribirá más tarde en un artículo que llega a manos de los estudiantes y profesores del Seminario (citado según J. Klaiber: Hölderlin, Hegel und Schelling in ihren schwäbischen Jugendjahren, Stuttgart, 1877, p.171). En 1791 se pone al servicio de la revolución y tendrá entonces una carrera diplomática exitosa; a partir de 1795 es nombrado en repetidas ocasiones Legado de Francia, en 1799 actúa como Ministro de Relaciones Exteriores por un breve tiempo e inmediatamente después asume el cargo de Legado de Napoleón y, más tarde, de los Borbones. Muere en 1837 siendo par de Francia.

8 Karl Christoph Renz (1770-1829), primus de la promoción de Hölderlin y Hegel, muy admirado por su talento. En 1797 fue nombrado repitente del Seminario, y si bien pronto tuvo la posibilidad de llegar a ser catedrático de teología, prefirió seguir la carrera eclesiástica. En lo que concierne a su talento y sus cualidades, Schelling lo valoraba "por encima de todos sus amigos" y, años más tarde, acordándose de él, "acostumbraba a decir que jamás había conocido a un hombre más talentoso en su vida". "En aquel entonces se decía que eran tres los que sabían griego: Hölderlin, Schelling y Renz", Plitt, Aus Schelling Leben. In Briefen, Leipzig, 1869-1870, (en adelante Plitt)I p. 69; II p. 339. A modo de protesta, y a pesar que de él se esperaban los mejores resultados, no se presentó al examen final de su promoción (4.10.1793), razón por la cual fue obligado a permanecer en el Seminario hasta la Semana Santa de 1794. A este disgusto se refiere Hegel en su carta. 

9 G.Ch. Storr, Annotationes quasdam theologicas ad philosophicam Kantii de Religione doctrinam, Tubinga 1793; publicado al siguiente año en alemán.

10 Johann Gottlob Süsskind (hermano del repitente Friedrich Gottlieb S.) y Karl Freidrich Kapp eran compañeros de Schelling.

11 F.H.W. Mögling, de la promoción de Hegel y Hölderlin

12 J.D. Mauchart: Allgemeines Repertorium für empirische Psychologie und verwandte Wissenschaften, Nüremberg 1792.

13 Franqueo hasta Schaffhausen.

14 Publicada en: Plitt, I pp. 71 ss.; Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I pp. 13 ss.; BuD, II pp. 56 ss.

15 En 1793 había concluido Hölderlin sus estudios en el Seminario de Tubinga junto con Hegel. Entonces asume un puesto como preceptor en Walterhausen. En 1794 parte para Jena. Desde allí le escribe a Hegel: "La múltiple miseria que he tenido que sufrir en el preceptorado a causa de las circunstancias particulares por las que ha tenido que pasar mi sujeto (Hölderlin mismo), mi salud debilitada y la necesidad de vivir para mí al menos por un tiempo; necesidad que sólo ha aumentado con mi estadía aquí, me incitó, aún antes de partir para Jena, a expresarle a la esposa del mayor (von Kalb, en cuya casa trabajaba Hölderlin) mi deseo de abandonar mi puesto. Yo me dejé convencer por ella y por Schiller de hacer una vez más el intento, pero no pude soportar la gracia por más de catorce días, pues, entre otras cosas, casi me costó del todo el sueño nocturno, y entonces volví a Jena (desde Weimar) gozando de una independencia de la cual disfruto por primera vez en mi vida y que espero no sea estéril", Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, Hamburg, 1952, I pp. 18-19.

16 Griego, sequedad, sequía.

17 En Plitt “aquí los kantianos”.

18 "und stärker" = "y más fuerte", no figura en Plitt.

19 Cf. Gutiérrez Bustos, Raúl: Schelling. Apuntes biográficos, Edinford S A, Málaga, 1990, pp. 22 ss. En las Philosophische Briefe über Dogmatismus und Kritizismus Schelling se expresa con el mismo tono polémico contra la "ortodoxia" de la teología de Tubinga. Allí les reprocha a los "dogmaticistas" que se sirvan de la filosofía kantiana para intentar salvar la teología. Ellos amplían, según Schelling, la teoría de los postulados de una manera que no es lícita en cuanto pretenden incluir en ella la "revelación", en especial la “doctrina de los milagros" y, de esta manera, interpretarla como una teoría de la existencia de Dios, teoría que supuestamente conduce a un aumento del saber moral por medio de la religión. Ahora bien, como es sabido, la teoría de los postulados no tiene como objetivo un aumento del saber humano, sino únicamente una fundamentación práctica de la moralidad de la conducta humana. La debilidad atribuida a la razón práctica, su incapacidad de conocer objetos suprasensibles, es interpretada por los teólogos de Tubinga como una ventaja de la razón práctica que, basándose en la autoridad de la Biblia, puede conocer objetivamente a Dios. En su escrito Sobre el fracaso de todos los ensayos filosóficos relativos a la teodicea, dice Kant: "Puesto que el concepto de Dios, que debería ser un concepto útil para la religión, tiene que ser un concepto de Él como de un ser moral, puesto que este concepto, digo, no puede estar basado en la experiencia ni tampoco puede ser extraído de los conceptos puramente transcendentales de un ser absolutamente necesario –que para nosotros no es más que redundante–, está suficientemente claro que la prueba de la existencia de un ser semejante sólo puede ser una prueba moral" (Kants gesammelte Schriften, ed. de la Königlich-Preubischen Akademie der Wissenschaften zu Berlín, 1910 ss., T.VIII, p. 256). Y en la Crítica del Juicio & 87 señala Kant que esta prueba no es una demostración strictu sensu sino sólo un postulado práctico: "Este argumento moral no pone a nuestra disposición una prueba válida objetivamente, no le prueba que Dios existe al que duda de la fe, sino que si quiere pensar moralmente de una manera consecuente, tiene que acoger la suposición de esta proposición entre las máximas de su razón práctica" (Kants gesammelte Schriften, T.V. pp. 450-451, adición de la 2ª ed.). En el prefacio de sus Philosophische Schriften (Landshut 1809) dice Schelling sobre sus Philosophische Briefe que éstas "contienen una viva polémica contra la denominada prueba de la existencia de Dios, que entonces era casi universalmente válida y muchas veces fue utilizada impropiamente, a partir de la oposición del sujeto y el objeto, oposición que en esa época no tenía una vigencia menos generalizada", AA I 3, 49 n. 3 = SW I 285 n.1 = I 207 n. 1. En su reseña de la obra de Niethammer "Doctrinae de revelatione modo rationis praeceptis consentaneo stabiliendae periculum" vuelve Schelling a atacar la "pseudofilosofía de los teólogos más modernos": "Por fin ya es tiempo –dice allí– de que se cese de considerar el concepto de revelación como una idea de la razón o incluso como un postulado de la razón práctica". La filosofía que así lo considera "debe de tener conceptos totalmente falsos de la naturaleza y la esencia de los postulados prácticos. Pues, puesto que una gran parte de estos filósofos confiesa sin reparo que la realidad teórica de este concepto es bastante dudosa, que éste no es construible por la razón teórica, es decir que es absolutamente irracional, y puesto que ellos mismos sueñan, a pesar de todo, con la realidad práctica de este concepto, deben de vivir en la ilusión de que lo que en la teoría es sumamente irracional, sin embargo, en la práctica... puede ser sumamente racional. Sería vano preguntarles por sus propias razones; su única razón es que creen que la esencia del kantismo... consiste en volver a introducir por la puerta trasera (de los postulados prácticos) lo que fue arrojado por la puerta principal" (Über Offenbarung und Volksunterricht, SW I, p. 474; pp. 475-476 = I pp. 398-400.

 A continuación se nombra a los autores de la escuela de teología de Tubinga y los títulos de sus obras:

 Storr, G. Ch.: Bemerkungen über Kant's philosophische Religions-lehre,Tubinga 1794.

 Flatt, J. F.: Briefe über den moralischen Erkenntnisgrund der Religion überhaupt, und besonders in Beziehung auf die Kantische Philosophie, Tubinga 1789; Beyträge zur christlechen Dogmatik und Moral und zur Geschichte derselben, Tubinga 1792.

 Süsskind, F. G.: Bemerkungen über den aus Principien der praktischen Vernunft hergeleiteten Überzeugungsgrund von der Möglichkeit und Wirklichkeit einer Offenbarung, in Beziehung auf Fichte's Versuch einer Kritik aller Offenbarung, como apéndice a la obra de Storr, pp. 123-240.

 Rapp, C. Ch.: Über moralische Triebfedern, besonders die der christlichen Religion, en: Allgemeines Repertorium für empirische Psychologie und verwandte Wissenschaften. Mit Unterstützung mehrerer Gelehrten hrsg. von J.D. Mauchart". T.1 pp. 130-156; T.2 pp. 133-218, Nuremberg 1792.

 No siempre cita Schelling a estos autores literalmente, sino que a menudo no hace más que parafrasearlos de una manera tal que pone énfasis en los puntos que él critica. Cf. AA, I 3, pp. 12 ss.

20 Todo este párrafo no figura en Hoffmeister.

21 Über Mythen, historische Sagen und Philosopheme der ältesten Welt.

22 Cfr. Gutiérrez Bustos, Raúl, Op. cit., pp. 30 ss.

23 Sobre esta estadía de Fichte en Tubinga sabemos por la carta que le envía a su esposa el 3 de mayo de 1794 (y no del 20 como dice Hoffmeister); Fichte AA III, 2, p. 101. Fichte va a Tübingen en dos oportunidades, en junio de 1793 y, ésta, en mayo de 1794. Hoy, en general, se supone que Schelling no vio a Fichte durante su primera visita y que durante la segunda no hablaron entre sí. Cfr. Reinhard Lauth, Die erste philosophische Auseinandersetzung zwischen Fichte und Schelling 1795-1797, en Zeischrift für philosophische Forschung, 1967, en la página 340: “Es imposible que Schelling haya visto a Fichte”; y en la página 343 respecto a la segunda visita: “es posible que Schelling, que debía guardar como alumno una respetuosa distancia, haya visto a Fichte, sin poder, no obstante hablar con él”. Sin embargo, Fuhrmans cree que, aunque no es posible demostrarlo, lo más probable es que Schelling sí haya tenido oportunidad de hablar con Fichte, incluso en ambas ocasiones. Cfr. Briefe, II, pp. 57-58, nota 3. Cf. Gutiérrez Bustos, Raúl, Op. cit. pp. 32 ss. con las notas correspondientes.

24 La última página de la carta ha sido arrancada, de tal manera que sólo se puede leer lo siguiente:

           “ür, sie müssen, vollends der reinen, alle Schla augen! Wenn mich nich alles trügt, so Du sein Programm die das Porto austrügen".

Fuhrmans ha hecho un intento de reconstruir estos pasajes. Según él Sch. debe haberle escrito a Hegel que, después de sus escritos políticos, Fichte ha tomado ahora el camino de la filosofía sistemática y ha expresado sus planes en su obra programática: Begriff der Wissenschftslehre. Por eso le habría dicho a Hegel que si quiere conocer su programa, que lea entonces esta obra. Schelling debe haber continuado diciéndole que esta obra le había dado motivo suficiente para dejar de lado la teología e incursionar en terreno propiamente filosófico. Entonces le debe haber informado acerca de la redacción de su Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt cuyos pliegos tiene a la mano pero no se los envía, puesto que no están franqueados

25 Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre als Handschrift für seis Zuhörer, Jena 1794. El "comienzo" sólo puede estar referido a la primera parte de esta obra (Principios de la teoría integral de la ciencia) o, a lo más, también a la segunda (Fundamento del saber teórico). En realidad no se puede determinar todo lo que Schelling había conocido de esta obra antes de concluir su Vom Ich. De todos modos es cuestionable si él había estudiado a fondo lo que entonces tuvo a su disposición. Cf. la carta Nº 11 y AA I 2, p. 25.

26 El filólogo Ch. G. Schütz (1747-1832) y el jurista G. Hufeland (1760-1817) editaban en Jena desde 1787 la Allgemeine Literatur Zeitung en la que se publicaban reseñas de las últimas novedades científicas y literarias. Esta llegaría a ser pronto el órgano central de difusión de la filosofía kantiana de Alemania. Contaba entre sus colaboradores con kant mismo, Goethe y Schiller. En las Intelligenzblätter (hojas de publicidad) se anunciaban las próximas publicaciones. El anuncio aquí mencionado se encuentra en el Nº 113 (1º de octubre de 1794) del A.L.Z.

27 El interés de Schelling por esta época estuvo centrado en torno al pensamiento de Spinoza. Había leído la Etica y el Tratado teológico-político, y conocía la disputa entre Jacobi y Mendelssohn relativa al supuesto spinozismo de Lessing. Entonces concibe el proyecto de escribir una Etica à la Spinoza que, sin embargo, nunca llegará a redactar. Con todo, tanto las Philosophische Briefe como Von Ich als Prinzip der Philosophie pueden ser concebidos como trabajos preparatorios para la realización de este proyecto. Sobre el mismo habla Schelling también al final del prefacio a Vom Ich y en la carta a Niethammer del 22 de enero de 1796 (Nº 11). Sobre la historia de este proyecto cf. Annemarie Pieper: "Ethik à la Spinoza". Historisch-systematische Überlegungen zu einem Vorhaben des jungen Schellings, en: Zeitshrift für philosophische Forschung, T. 31 Nº 4, Meisenheim 1977, pp. 545-564 y el informe editorial de la misma autora en AA I 3, pp. 16 ss. Sobre el sentido en que se considera "spinozista" véase la carta Nº 10.

28 Zurückforderung der Denkfreiheit von den Fürsten Europas, Jena 1794, publicado anónimamente.

29 Fichte, quien había publicado este texto sobre la revolución francesa en forma anónima.

30 El final de la carta se ha perdido. Se pueden leer todavía las palabras: ...”mich nicht alles trügt, so geht der...”. 

31 Publicada en: Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I p. 15 ss.; BuD , II pp. 60 ss.

32 Reinhold, Versuch einer neuen Theorie der menschlichen Vorstellungsvermögen, Jena 1789. 

33 Las cuartillas de Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt.

34 Fichte, Versuch einer Kritik aller Offenbarung, Königsberg 1792.

35 Hölderlin escribe a Hegel el 26 de enero de 1795: “Te interesarán de sobremanera las cuartillas especulativas de Fichte, Grundlage der gesamten Wissenschaftslehre y su ya impreso Vorlesungen über die Bestimmung des Gelehrten.

36 "Reino de Dios", "Iglesia invisible" o "Iglesia nueva", "Hen kai pan", son términos que, en general, aunque con diversos sentidos en cada caso, sirven de lemas al deseo de los jóvenes estudiantes de participar en la regeneración de la humanidad en la historia. La "Iglesia invisible" evoca la "nueva alianza de los espíritus" de Hölderlin, la "federación de los espíritus libres" de Schelling. Cf. Tilliette: Schelling. Une philosophie en devenir, Ed. J. Vrin, París, 1970, T. I pp. 70-71; H. S. Harris, Hegel's Development. Towards the Sunlight 1770-1801, T. I, Oxford, 1972, pp. 105 ss.

37 Publicada en: Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I p. 20 ss.; Plitt, I p. 74 ss.; Fuhrmans, II p. 63 ss.

38 En Plitt: “llegando a pregonar

39 Se refiere evidentemente a la filosofía crítica kantiana.

40 Cf. carta Nº 8.

41 Hegel en carta anterior: “Ya que estas especulaciones me parecen ser más importantes para la razón teorética que de gran aplicabilidad a los conceptos de uso general”.

42 Desde "La aurora..." hasta "...pantano" no figura en Hoffmeister.

43 Versuch einer Kritik aller Offenbarung, Königsberg, 1792.

44 Lessing a Jacobi, cuando éste le mostró la Oda a Promoteo de Goethe: "Los conceptos ortodoxos de la Divinidad no existen más para mí" (Hen kai pan)" (conversación con Jacobi el 5 de julio de 1785; juicio transmitido por F. H. Jacobi en: Über die Lehre des Spinoza in Briefen an Herrn Moses Mendelssohn, Breslau 1795, p. 22; ahora en: Werke T. IV; Darmstadt 1976, p. 54.

45 Este es el punto de partida de las Briefe über Dogmatismus und Kritizismus, 8 Brief, § 16: "Lo más excelso que podemos concebir evidentemente es una esencia (Wesen) que se plazca y complazca en su propio ser (Sein), un ser en el que une toda pasividad, que nada tenga que padecer, ni siquiera la ley, que fuera absolutamente libre, que sólo actuase según su propio ser (Sein) y cuya única ley fuera su propia esencia (Wesen). ¡Descartes y Spinoza, hasta ahora casi no podemos mencionar otros nombres que los vuestros cuando se habla de esta idea! Muy pocos os comprendieron, menos aún fueron los que quisieron hacerlo". 

46 Hoffmeister, Fuhrmans: unendliche; Plitt: absolute.

47 Plitt: Alles Theoretisch zernichtet; Hoffmeister, Fuhrmans: Alles theoretische zernichtet.

48 Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt, Tübingen, 1795.

49 Hoffmeister, Fuhrmans: erwarte Dein aufrichtiges, strenges Urteil; Plitt: verlange ein strenges Urteil.

50 Publicada en: Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I p. 23 ss.; BuD, II pp. 66 ss.

51 Al respecto se expresa Hegel en uno de sus "escritos políticos" publicado en 1798; cf. Hoffmeister, Dokumente zu Hegels Entwickllung, Stuttgart 1936, pp. 247-257.

52 Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt, Tübingen, 1795.

53 Cfr. carta 7, n.25.

54 Theodor Gottlob von Hippel, Lebensläufe nach aufsteigender Linie, Berlín, 1778, III, p. 200. Esta novela era una de las lecturas favoritas de Hegel, que disfrutaba del humor original de von Hippel.

55 El examen ante el consistorio de Tübingen consistía en una disputatio (discusión teológica) de todos los candidatos sobre una disertación que les era propuesta. De ordinario esta disertación estaba escrita por un profesor de teología (así como para la promoción al grado de Magister, estaba escrita por un profesor de filosofía). Excepcionalmente Schelling redacta las dos disertaciones.

56 En el original sólo figura una "w" de Wissenschaftslehre, pues el resto ha sido arrancado; cf. Hoffmeister, I p. 25.

57 Schiller, Briefe über die ästhetische Erziehung des Menschen, en: Horen, T. I, Nº 1 y 2; T. II, Nº 6, Tübingen 1794 ss. "Género humano" = Menschengeschlecht, tomado erróneamente por Hegel y Schelling del título de la obra de Lessing, Die Erziehung des Menschengeschlechts.

58 El Philosophisches Journal einer Gesellschaft Teutscher Gelehrten de Niethammer sale a la luz por primera vez a comienzos de 1795. En otoño colabora también, al principio anonimamente, Schelling con su Briefen über Dogmatismus und Kriticismus.

59 Hölderlin a Hegel el 26 de enero de 1795: "Las páginas especulativas de Fichte –Grundlage der gesamten Wissenschaftslehre–, también sus Vorlesungen über die Bestimmung des Gelehrten te interesarán mucho. En un comienzo tuve muchas sospechas de que fuera un dogmático; si es lícito que haga una conjetura, parece, en efecto, que él se encontraba o todavía se encuentra ante la alternativa. El quisiera ir en la teoría más allá del hecho de la conciencia. Lo demuestran muchas de sus declaraciones y es igual de cierto y aún más notoriamente transcendente, que la pretensión de los metafísicos, que hasta ahora han sido, de ir más allá de la existencia del mundo. Su Yo absoluto (= substancia de Spinoza) contiene toda realidad, lo es todo y fuera de él no es nada. Por lo tanto, para este Yo absoluto no hay objeto alguno, pues, de lo contrario, no toda realidad estaría en él; sin embargo, una conciencia sin objeto no es concebible, y si yo mismo soy este objeto, como tal estoy necesariamente limitado y también tendría que estar solamente en el tiempo, y en consecuencia, no sería absoluto. Por consiguiente, en el Yo absoluto no es concebible ninguna conciencia, como Yo absoluto yo no tengo conciencia alguna, y como no tengo conciencia alguna, soy nada (para mí), y, por tanto, el Yo absoluto no es nada (para mí).

 Así escribí mis pensamientos estando todavía en Waltershausen, al leer sus primeras páginas, inmediatamente después de la lectura de Spinoza. Fichte me lo confirma...", Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I p. 19-20.

60 Karl Friedrich Hauber (1775-1851), amigo y compañero de Schelling en el Seminario de Tübingen (ingresa en el Otoño de 1791). Pertenecía al círculo de estudiantes "kantianos". Viene de Schorndorf donde vivía la familia de Schelling desde 1791. Autor de diversos estudios matemáticos. Profesor del monasterio de Denkendorf desde 1802. Muere como prelado de Maulbronn. 

61 Lo que ocurrió recién en 1801 en Jena.

62 Publicada en: Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I pp. 27 ss.; Plitt, I pp. 77 ss.; Fuhrmans, II pp. 69 ss.

63 Carta del 16 de abril de 1795.

64 Su disertación teológica del 27 de julio de 1795: De Marcione Paullinarum epistolarum emendatore, sustentada "bajo la dirección de D. Storr con aprobación general".

65 BuD, II, p. 69 (del 28 de junio al 12 de julio de 1795); Hoffmeister: 6 días.

66 El duque Ludwig Eugen von Württemberg había fallecido el 20 de mayo de 1795. Su hermano Friedrich Eugene, sucesor suyo en el gobierno, era conocido por su actitud liberal. Permanece poco tiempo en el poder, pues muere el 22 de diciembre de 1797.

67 Hoffmeister I, p. 27: welchen; Fuhrmans, II, p. 69.

68 Schelling, Vom Ich als Prinzip der Philosophie oder über das Unbedingte im menschlichen Wissen, Tübingen, 1795, aparece en mayo o junio. Como sostiene Dieter Heinrich, Schelling había enviado este escrito a Fichte, Hölderlin über Urtreil und Sein, en Hölderlin - Jahrbuch, tomo XIV, 1965-66, p. 78. Pero Fuhrmans niega esto y se apoya en un párrafo de la larga carta de Fichte a Reinhold del 2 de julio de 1795.

69 Fichte enseñaba en Jena desde 1793. En un principio fue acogido con entusiasmo por los estudiantes. Sin embargo, las asociaciones secretas de estudiantes (las llamadas "tres órdenes") fomentaban en ese entonces la indisciplina en la universidad. Fichte tratará de intervenir e introducir una reforma (Invierno de 1794/1795), provocando así manifestaciones de repudio de parte de los estudiantes, de manera que pronto se verá en la necesidad de interrumpir sus cursos y, por último, de pedir una licencia para el semestre de verano de 1795. Entonces se retira a vivir en Osmannstädt (Weimar). Sólo con intervención policial se conseguirá el restablecimiento del orden.

70 Annanlen der Philosophie und des philosophischen Geistes von einer Gesellschaft Männer, de. Ludwig Heinrich Jacob, Nº 4, 9 de enero de 1795. De autor anónimo se había publicado en esta revista una dura crítica al Grundlage der gesamten Wissenschaftslehre y al Grundriss des Eigentümlichen der Wissenschaftslehre, 1795, así como al Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt de Schelling (cf. Plitt, I p. 57). Este, por su parte, hizo insertar en la Jenaer A.L.Z. (Intelligenzblatt, Nº 31, 25 de marzo de 1795, rep. en: Plitt, I p. 57 y Schellingiana Rariora, p. 45) una "declaración" en la que señala que esa reseña es indigna "de una anticrítica" y remite a su opúsculo próximo a ser publicado, o sea, Vom Ich. En efecto, en la primera edición de este pequeño tratado (Vom Ich..., von F.W.J., Tubinga 1795 p. XV y p. XVIII-XXIV) se expresa duramente sobre esta crítica. No obstante, en la segunda edición se excluye este pasaje (Landshut, 1809). En las SW se hace referencia al mismo solamente en una nota (SW I pp. 155 ss. = I 79 ss.); sin embargo, ha sido retomado en AA I 2, pp. 74 ss. (cf. Schellingiana rariora, pp. 46 ss.). Schelling termina aquella declaración con la frase siguiente: "El mismo crítico sabrá mejor que nadie que sus insinuaciones son bastante comprensibles y que su tergiversación de mis palabras es palpable”. Tübingen, 23 de febrero de 1795, Schelling.

71 Fichte, Beiträge zur Berichtigung der Urtreile des Publikums über die französische Revolution, Jena, 1793.

72 Cf. carta Nº 11, n. 57.

73 Sólo adentrado el otoño del 1795 Hölderlin se encuentra con Schelling en Nürtingen. Este primer e importante coloquio entre ambos ha influido, según Hoffmeister, en la prosecución de las Briefe über... El resultado del segundo encuentro en Frankfurt en la primavera de 1796 es el significativo documento que, bajo el nombre Alteste Systemprogramn des deutschen Idealismus, ha sido conservado sólo en una copia manuscrita por Hegel.

74 Hoffmeister y Fuhrmans: vermuthen; Plitt: erwarten

75 Philosophische Briefe über Dogmatismus und Kriticismus, que al principio aparecieron en forma anónima y que sin duda querían polemizar con la teología que se impartía en Tübingen.

76 Publicada en: Hoffmeister, Briefe von und an Hegel, I p. 29 ss.; Fuhrmans, II pp. 72 ss.

77 Vom Ich..., y De Marcione. Cf. Carta Nº 13.

78 Que le había enviado con la carta anterior: Vom Ich als Prinzip der Philosophie oder über das unbedingte im menschliche Wissen.

79 Grundlage der Gesamten Wissenschaftslehre.

80 Se refiere a la obra escrita por Schelling: Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt.

81 Cf. nota 45 de la carta Nº 10 y nota 68 de la carta Nº 13.

82 Vom Ich..., AA I, 2, p. 91 n. = SW, I, 168 n. = I, p. 92.

83 Cf. carta Nº 11, n. 54.

84 AA I, 2, pp. 129-130 = SW I, pp. 201-202 = I pp. 125-126.

85 Tünbingische Gelehrte Anzeigen, del año 1795, Nº 12 del 9 de febrero de 1795. Se trata de una reseña bastante positiva. En ella se habla del "intento de un joven erudito local". Para concluir el autor se pregunta si esta "rectificación" del sistema kantiano, que, sin duda, da muestras de "no poca agudeza de ingenio", también ha sido hecha "conforme al espíritu de la Crítica y para satisfacción de su autor". "Esta es otra cuestión", anota finalmente. Cf. BuD, II, p. 73 n. 5.

86 Jacob Friedrich Abel (1751-1829), profesor de filosofía en Tubinga.

87 Cf. la carta Nº 13 n. 70

88 En sus Philosophische Annalen (1795-1797 Jakob, combatía enérgicamente a Fichte y Schelling, sin éxito entre sus lectores. Eberhard, profesor como Jakob, se presentaba como defensor de la Escuela de Leibniz y Wolff; era editor de Philosophisches Magazin (1787-1795) y Philosophisches Archiv (1793-1795), órganos en los cuales se polemizaba pujantemente con Kant. Este escribe como réplica su Über eine neue Entwickling, durch die alle Kritik der reinen Vernunft durch die ältere entbehrlich gemacht werden soll (1790).

89 Profesores lectores.

90 Cf. la carta Nº 13 n. 66. 

91 Vom Ich...

92 § 12: "Si la substancia es lo incondicionado, entonces el Yo es la única substancia. Pues, si hubiera varias substancias, entonces habría un Yo fuera del Yo, lo cual es absurdo. No obstante, todo lo que es, es en el Yo y fuera de él no es nada". (AA I, 2, pp. 119 = SW I, p. 192 = I, p. 116).

93 De Marcione.

94 Fuhrmans, II, pp. 77 ss. Falta la fecha; del contenido de la carta, no obstante, se puede colegir que está escrita en enero de 1796.

95 Ambos son huérfanos de ambos padres. Se trata de Ludwig Georg Friedrich Carl Hermann Riedesel y de Friedrich Ludwig Karl Wilhelm Riedesel, barones de Eisenbach.

96 Plitt: “angetreten hatte”; Fuhrman: “antreten sollte

97 En francés en el original.

98 Barón von Gatzert en Darmstadt y el Barón von Reidesel.

99 Schelling parte de Stuttgart el 2 de mayo de 1796 con sus pupilos. Sobre su puesto de preceptor cfr. carta a sus padres del 2 de mayo de 1796. "Y como quiera que sea he de decirles que el pan de los nobles no tiene tan buen sabor como el de los burgueses, y que los luises de oro requieren de mucho agobio, y que 50 luises para Leipzig no serían una gran suma".

100 No obstante sus esfuerzos, Hoffmeister no pudo descubrir esta disertación. Ludwig Hasler propone que se trata de una disertación de Zeender, no Zehnter como escribe erróneamente Schelling, titulada De notione et generibus Scepticismi et bodierna praesertim ejus ratione, Bernae, 1795. Cfr. L. Hasler, Aus Hegels Berner Zeit, Hegel Studien, 11, pp. 205 ss.

101 Niethammer, profesor en Jena, discípulo de Kant y luego de Fichte, funda en 1795 el Philosophisches Journal einer Gesellschaft teutscher Gelehrten, del cual Fichte fue coeditor a partir de 1796, periódico que desaparece en 1800.

102 Philosophische Briefe über Dogmatismus und Critizismus, en Philosophisches Journal, Neustrelitz, 1795, t. II, volumen 3, pp. 177-203. "Las cartas sobre dogmatismo y criticismo contienen una viva polémica contra la prueba de la existencia de Dios que se ha propuesto generalmente y de la cual con frecuencia se ha hecho mal uso, desde el punto de vista de la oposición entre sujeto y objeto, que impera todavía entre los más". (Schelling en el prefacio de Philosophische Schriften, t. I, Landshut, 1809.

103 Schelling dice poco de su encuentro con Hölderlin, se encontraron en diciembre en Nürtingen, pequeña villa situada entre Tübingen y Stuttgart. Esta conversación habría influido, según Hoffmeister, en la continuación de las Briefe über Dogmatismus und Critizismus. El resultado de un segundo encuentro con Hölderlin en la primavera de 1796 habría sido el importante Älteste Systemprogramm des deutschen Idealismus, conservado sólo en una copia manuscrita por Hegel.

104 En francés en el original.

105 Habría una carta de Hegel a Schelling de junio que no ha sido hallada. Particulares formulaciones de la carta de Schelling hacen pensar que efectivamente esta carta existió. Fuhrmans cree que habría también una carta de Schelling a Hegel inmediatamente después de su arribo a Leipzig. Seguramente Schelling le contaba a Hegel su encuentro con Hölderlin en Frankfurt. 

106 Hegel le había pedido a Schelling que buscara algún trabajo para él en Jena. Hölderlin estaba en negociaciones en procura de una plaza para sí de preceptor donde el banquero frankfortés Gontard y de una plaza análoga para Hegel. En carta de Hölderlin a Hegel del 24 de octubre de 1796: “Te recordarás que a comienzos del verano escribí respecto de una plaza ventajosa, y que mi más viva aspiración para satisfacer tanto tu deseo como el mío era que vinieras para acá...” Estas negociaciones se alargaron en razón de la situación política y militar. La rivera izquierda del Rhin estaba ocupada por las tropas francesas, Mayance había sido tomado primero por los franceses, luego por los prusianos y austríacos. Y, a pesar de los tratados de Bäle (de abril y julio de 1795), había que temer nuevas complicaciones. Hölderlin asume su puesto de preceptor en enero de 1796; Hegel no viene sino un año después a Frankfurt.

107 Para este viaje cfr. la carta de Schelling a sus padres del 1, VII, 1796 (Fuhrmans, II, p. 106).

108 Philosophische Briefe über Dogmatismus und Kritizismus, en Philosophisches Journal, 1795, II Bad., 3 Heft, pp. 177 ss. y III Bad., 3 Heft, pp. 173 ss. "Las Briefe über Dogmatismus und Kritizismus contienen una viva polémica contra la prueba de la existencia de Dios, actualmente dominante y de la cual frecuentemente se hace un mal uso, desde el punto de vista de la oposición entre sujeto y objeto, que impera ahora no menos universalmente". (Schelling en el prefacio de los Philosophische Schriften, t. I, Landshut, 1809. El juicio de Hegel se ha perdido con su respuesta a la carta 16.

109 Friedrich Nicolai, Beschreibung einer Reise durch Deutschland und die Schweiz im Jahre 1781, Berlín y Stettin, 1783. Nicolai librero y escritor, amigo de Lessing y de Moses Mendelsohn, era uno de los representantes más conocidos de la escuela racionalista (Ilustrada) pero no el más eminente, era fuertemente adversario a todas las nuevas tendencias en literatura y filosofía. En la obra a la cual Schelling hace alusión, éste era presentado como un filósofo oscuro e iluminado, "digno del convento de Tübingen". 

110  Después de esta carta, extrañamente, se interrumpe el intercambio de correspondencia entre Hegel y Schelling. Hegel marcha a Frankfurt a comienzos del año 1797, donde estaba junto a Hölderlin. No se conoce correspondencia entre Hölderlin y Schelling hasta julio de 1799, y entre Hegel y Schelling hasta noviembre de 1800.

111 En francés en el original.

112 A partir de Junio de 1796 se suspendió el intercambio epistolar entre Hegel y Schelling. Hegel, después de la muerte de su padre y, ciertamente más seguro, luego de las primeras elaboraciones sistemáticas de los años en Frankfurt, se dirige a Schelling con la petición de un destino académico.

113 Schelling, profesor de filosofía en la Universidad de Jena desde el 5 de Julio de 1798, había abandonado esta ciudad a principios de mayo de 1800 a consecuencia de graves dificultades personales y había elegido instalarse en Bamberg. (En Bamberg se había interesado en la medicina browniana representada por Marcus). Vuelve a Jena el 1º de octubre de 1800.

114 Según parece, el proyecto de pasar por Bamberg no se realizó. Hegel se dirige directamente a Jena en enero de 1801. Cfr. R. Haym, Hegel und seine Zeit, Berlin, 1857, p. 123.

115 Evidentemente, después de 1796, Schelling no le ha enviado a Hegel ninguno de sus escritos, ni Ideen zu einer Philosophie der Natur als Einleitung in das Studium dieser Wissenschaft de 1797 ni la Weltseele de 1798, ni el System des transzendentalen Idealismus de 1800. 

116 Las líneas generales de este sistema que, en cierto sentido, quiere representar la suma y el replantamiento de las elaboraciones juveniles anteriores, lleva la fecha de 14 de septiembre de 1800. Tres hojas en cuarto de este estudio se han conservado y han sido publicadas en las Theologische Jugendschriften, ed. Hermann Nohl, Tübingen, 1907, pp. 345 ss.

117 La respuesta de Schelling se ha perdido, en la cual posiblemente aconsejaba a Hegel venir directamente a Jena. La presencia de Hegel en Jena será para Schelling, al menos, al principio, muy importante. En cierto modo, le habría resultado más fácil el distanciamiento definitivo con Fichte. Probablemente Schelling tuvo la oportunidad de conocer algunos manuscritos hegelianos y apreciar su valor. A partir de ahora, como quiera que sea, comienza una nueva fase del idealismo alemán, ya no el binomio Fichte - Schelling sino Schelling - Hegel.

118  Según Fuhrman la fecha correcta es 23 de mayo, de modo que esta carta estaría mal datada por el mismo Schelling.

119 En el verano de 1798, Schelling había conocido en Dresde a Caroline Schlegel, y durante el verano de 1799 se había convertido en habitual de la casa Schlegel en Jena. En tanto las relaciones entre Caroline y su esposo se enfriaban, las que ésta mantenía con Schelling se hacían cada vez más estrechas. En febrero de 1802 Caroline y Schelling sostienen una entrevista con el esposo de aquélla en Berlín, donde se acuerda iniciar el proceso de divorcio, el que es concedido el 17 de abril de 1803.

120 La fecha aproximada, así como el que su destinatario sea Hegel, resultan de la comparación con la carta 38 y de la siguiente frase de Caroline Schlegel en una carta desde Murrhardt datada el 5 de mayo de 1803: "Estoy ya desde hace 8 días aquí". Por otra parte, Schelling no tuteaba en Jena sino a Hegel, y él menciona en otras cartas a Hegel, a su hermano Karl y a los Frommann.

121 Schelling viajaba en compañía de Caroline Schlegel. (Cfr. nota 133 de la carta 38 y nota 152 de la carta 41).

122 Karl Schelling se doctoró en 1803 con una disertación "De idea vitae".

123 Cannstadt era una pequeña localidad en las afueras de Stuttgart que actualmente se encuentra incorporada a ella.

124 Perdida.

125 Pequeña villa de Wurtenberg.

126 Ludwig Ferdinand Huber (1764-1804), escritor; fue de 1798 a 1803 director del Allgemeine Literatur-Zeitung en Stuttgart.

127 J. H. von Danneker (1758-1841), condiscípulo de Schiller en la academia militar y desde entonces su amigo, desde 1790 profeesor en la Karlsakademie en Stuttgart, hizo un busto de Schiller.

128 Eberhard Wächter (1762-1852). Su obra más importante “Job con sus amigos”, hoy en Stuttgart, fue terminada recién en 1834 y fue adquirida en 1835 por la Galería estatal de Stuttgart. 

129 Europa, I. p.106, bajo la firma de Wächter.

130 Friedrich Tiek trabajaba en Weimar.

131 Johann Christoph Friedrich Haug (1761-1829) había sido condiscípulo de Schiller en la escuela carolingia en Stuttgart, y era amigo de Hegel, su compatriota.

132 Konrad Joseph Kilian (1771-1811), médico de Caroline, unido estrechamente a Hegel y a Schelling en Jena, recibió un llamado del hospital de Bamberg en el verano de 1803, donde trabajó como segundo cirujano de Marcus.

133 Después de la partida de Fichte (1799) el prestigio de la Universidad de Jena comienza a declinar. La incertidumbre de la situación política, las querellas entre los profesores hicieron el resto: “Jena ha perdido esta primavera 500 estudiantes y ha recibido sólo 100 nuevos a cambio... Todo el mundo desea partir. Paulus no espera ni siquiera una llamada, sino sólo un signo para irse... él respondería, incluso, a una llamada de Würzburg, pues se debe fundar en esa ciudad una Facultad de Teología protestante. En una palabra, él no permanecerá aquí como los restos del plato”. (Schelling a A.W. Schlegel, 20 de Mayo de 1803). Schelling, superado por los ataques mezquinos de sus adversarios (llevado a proceso por un cierto Schutz), quería también partir.

En el otoño de 1803, Schelling, Paulus, Niethammer y algunos otros dejarán Jena por Würzburg en vías de reorganización. Hegel estuvo entre los que se quedaron. 

134 Schelling alude a la segunda campaña de Italia de Napoleón (mayo de 1800) que había significado la derrota de los austríacos.

135 Que él obtuvo.

136 El rey de Prusia, Erlangen perteneció hasta 1810 a Prusia.

137 Se trata o bien del profesor K. H. Gros, o bien del futuro cuñado de Schelling.

138 Hay a continuación un breve párrafo que se refiere al proceso de Schelling con el editor Gabler. Véase nota 172 de la carta 45.

139 Schellings Lehre oder das Ganze der Philosophie des absoluten Nichts, dargestellt von Friedr Köppem; nehst drei Briefen verwandten Inhalts von Friedr. Heinr. Jacobi, Hamburgo, 1803. Schelling no responde sino unos años más tarde a propósito de otro escrito de Jacobi, Von der göttlichen Dingen... Cfr. V. Verra, Jacobis Kritik am deutschen Idealismus, Hegel-Studien, tomo 5, pp. 204 ss. Jacobi se transformó muy tempranamente en adversario de Fichte, así como también de Schelling, por cuanto tenía sus filosofías por, en definitiva, ateas.

140 Rückert und Weiss, oder die Philosophie, zu der es keines Denkens bedarf, artículo probablemente escrito por Schelling, aunque para los editores del J. Kr. Schriften no debe excluirse que lo haya escrito Hegel (cfr. pág. 239 ss. y pág. 546 ss.) en Kritisches Journal der Philosophie, t. I, Nº 2, Tübingen, 1802, pp. 75-112. Se trata de una recensión a Joseph Rückert, Der Realismus oder Grundzüge zu einer durchaus praktischen Philosophie, Leipzig, 1801, y a otros escritos de Weiss. 

141 Hijo de Schelling.

142 Hölderlin había abandonado su patria en diciembre de 1801 y se había ido de preceptor a Burdeos, pero volvió pronto a casa muy decaído. Desde el 28 de Enero hasta principios de mayo de 1802, Hölderlin había cumplido las funciones de preceptor en casa de Daniel Christoph Meyer, comerciante de vinos al por mayor y cónsul de Hamburgo en Burdeos. Había abandonado este puesto por razones que no se conocen y había reaparecido a principios de julio de 1802 en Würtingen, cerca de Stuttgart, donde vivía su familia. En Stuttgart, en el mismo mes, se había enterado de la muerte de Susette Gontard.

 A fines de 1804 está viviendo con su madre, luego es llevado por Sinclair a Hamburgo. Pero al inicio de junio de 1803, misteriosamente, "casi guiado por el instinto" (así escribe Schelling) Hölderlin se dirigió a pie a Murrhardt, donde Schelling y Caroline se encontraban de visita en la casa paterna. Luego de un encuentro de casi dos días, se produce un "doloroso adiós", en el camino hacia Sulzbach. Recordando su encuentro con Hölderlin, más de cuarenta años después, en una carta de 1847 a Gustav Schwab, Schelling escribe: "Pronto me convencí que aquel elaborado instrumento estaba destruido para siempre... Pero en él he tenido la experiencia de cuán grande es la fuerza de la gracia innata, originaria. Durante las 36 horas que él permaneció con nosotros, no ha dicho o hecho nada inconveniente, nada que contrastara con su noble y decorosa naturaleza precedente”. (Cfr. Fuchrmanns, III, p. 6 nota).

143 Cfr. nota 119 de la carta 34. Schelling había abandonado Jena con Caroline Schlegel a fines de Mayo. Su matrimonio fue celebrado en 26 de Junio de 1863 en Murrhardt por el padre de Schelling.

144 El botánico Friedrich Josef Schelver (1778-1832), profesor en Jena, amigo de Schelling y de Hegel.

145 Schütz, profesor de Filosofía en Jena y principal redactor de la Literatur-Zeitung, había sido atacado fuertemente en razón de la parcialidad de sus críticas y deseaba abandonar Jena. Finalmente acepta la ventajosa oferta del gobierno prusiano de trasladar su periódico a Halle, por una remuneración de 10.000 taleros y continúa, entonces, apareciendo la revista bajo el título Allgemeine Literatur-Zeitung. Goethe funda en Jena el Jenaische Allgemeine Literatur-Zeitung, cuyo primer número aparece el 1º de enero de 1904, que tuvo un gran éxito.

146 J. G. Ebel, Schilderung der Gebirgsvölker der Schweiz, Tübingen, 1798 y 1802. Se trata de una monografía sobre determinadas regiones, comenzando con Alppenzell y Claurus, detallados retratos políticos y morales, complementados con descripciones estadísticas y naturales, todo elaborado con excelente arte y fidelidad: Ebel era un geógrafo suizo muy conocido, amigo de Sinclair. Cfr. Ch. Jamme, Hegel als Leser Johannes v. Müller, en Hegel - Studien, 16, p. 17.

147 Sobre Fernow y Hegel, cfr. carta de Schiller a Goethe (30 de noviembre de 1803). "En el intercambio recíproco con Fernow, Hegel debe pensar en un método de enseñanza para hacerle comprender su propio idealismo y Fernow debe usar de su paciencia" (Berichte, p. 54). Cfr., además, Rosenkranz (pág. 222 sg.) "La profundidad de Hegel no fue desconocida por Goethe y Schiller ni siquiera un instante, pero para ellos (...) tal profundidad se expresaba de una manera demasiado incomprensible. Goethe en una carta a Schiller deseaba que Fernow pudiera ceder a Hegel algo de su propia superficial facilidad de palabra, y éste, en compensación, algo de sus cualidades a Fernow. Cfr. además, Goethe in Berichte.

148 No le envió nada. Cfr. nota 139 a carta 38.

149 Para la Neue Zeitschrift für spekulative Physik.

150 Karl Eberhard Schelling se traslada a Viena para continuar sus estudios de medicina, donde permanece hasta 1805.

151 En francés en el original. Hacia München.

152 Schelling quiere aparentar, frente a Hegel, poco interés por las ofertas de las que ha sido objeto; su proyecto de viaje a Italia le ofrece a este respecto un buen pretexto. De paso por München se le propuso el cargo de profesor de filosofía en la Universidad de Würzburg. Schelling aceptó e inició sus clases el semestre de invierno de 1803-1804

153 “Indifferenzpunkt”.

154 Se refiere a la división entre protestantes y católicos.

155 Ambos se marcharon a Halle.

156 De hecho los teólogos ilustrados católicos (Oberthür, Berg, Weiller, Salat) se opusieron prontamente a Schelling, e hicieron difícil su vida en suelo bávaro. El grupo tenía un órgano de difusión, Oberdeutsche Literaturzeitung. Allí, en los números 6, y 7 del 11, 13 y 15 de enero de 1803 fue agriamente reseñado el Kritische Journal.

157 La recensión de Bruno apareció en los números 27, 28 y 29 del 3, 5 y 8 de febrero de 1803; y la recensión a Zeitschrift für spekulative Physik en el Nº 45 del 14 de abril, del Oberdeutsche Allgemeine Literaturzeitung que apareció en Salzbourg entre 1788 y 1808 (de allí el juego de palabras: ungesalzen = desabrido), órgano del partido católico bávaro que atacaba vivamente la filosofía de Schelling y de Hegel.

158 Schelling, Bruno, oder über das natürliche und göttliche Prinzip der Dinge. Ein Gespräch, Berlin, 1802. Criticado con hostilidad en el Oberdeutsche Allgemeine Literaturzeitung, XVI, col. 1057-1064 y 1073-1080.

159 Cfr. nota 139 a la carta 38.

160 Friedrich Schlegel.

161 Del 31 de agosto.

162 Los de la Oberdeutsche Literaturzeitung, vale decir, Weiller, Salat. La palabra "amigo" está evidentemente empleada en forma irónica.

163 Se trata de la Allgemeine Literatur-Zeitung, editada por Schütz, que éste transfirió a Halle, como ya Hegel había anunciado en la carta precedente a Schelling. Cf. nota 145 de la carta 40.

164 Durante el semestre de invierno, 1803-1804, Hegel dicta un curso sobre el "Sistema de la filosofía especulativa: a) lógica y metafísica o idealismo trascendental; b) filosofía de la naturaleza; c) del alma. Para un prospecto de los cursos universitarios de Hegel en Jena. Cfr. H. Kimmerle, Dokumente zu Hegels jenaer Dozententätigkeit (1801-1807), Hegel-Studien, 4, pp. 21 ss.

165 Se trata de la Jenaische allgemeine Literatur-Zeitung que, bajo la protección inicial de Goethe, dirigía Eichstädt, luego de que Schütz y su revista se fueron a Halle.

166 Johann Wilhelm Ritter, físico conocido por sus trabajos sobre galvanismo, pero como no estaba habilitado como profesor, necesitaba de una autorización especial para trabajar en la universidad.

167 August von Kotzebue, Expectorationem, ein Kunstwerk und zugleich ein Vorspiel zum Alarkos, Berlín, 1803, (anónimo). Alarkos, tragedia de Friedrich Schlegel, Berlín, 1802. Se trata de una violenta sátira contra Goethe y Schlegel.

168 La recensión de F. Schlegel a die Horen de Schiller apareció en la revista Deutschland, tomo III, 7, 1796, pp. 74 ss., reimpreso en Friedrich Schlegel Prosaische Jugendschriften, ed. J. Minoz, t. II, Viena, 1882, pp. 7-21 y pp. 33-40.

169 Schiller termina en febrero de 1804 su Guillermo Tell comenzado en 1801. El drama fue presentado por primera vez el 17 de marzo.

170 Jakob Joseph Winterl, Accessiones novae ad prolusionem suam primam et secundam, Budae, 1803.

171 Gabler había sido el editor de la mayor parte de la obra de Schelling entre 1799 y 1801. Por divergencias económicas y por la escasa puntualidad de Gabler, Schelling le intenta un proceso y había encargado al Dr. Assal, abogado de Jena, que se hiciera cargo de éste. Hegel estaba encargado de velar por la defensa de los intereses de su amigo. Sobre las relaciones de Schelling con Gabler y el destino de la Zeitschrift für spekulative Physik, cfr. BuD, I. p. 270, nota.

172 La primera representación de Guillermo Tell tuvo lugar en Weimar el 17 de marzo de 1804.

173 Cfr. nota 145 de la carta 40. Reinhold habría publicado bajo la firma "Dr." las recensiones de dos obras de Krug: Über die verschiedenen Methoden des Philosophierens..., Meissen, 1802, y, Fundamentalphilosophie, Züllichau y Freystadt, 1803. La recensión aparece en el Nº 5 (6 de enero de 1804) y Nº 6 (7 de enero de 1804).

174 Desde el 31 de agosto de 1803.

175 El gobierno bávaro había, contra la voluntad del obispo despojado de su poder temporal, transformado la Facultad de Teología católica de Würzburg en una “Sección de los conocimientos necesarios para la formación de preceptores encargados de la enseñanza religiosa”, y había admitido al lado de los profesores católicos, a protestantes como Schelling, Niethammer y Paulus. A este respecto, el obispo había prohibido a los estudiantes de teología frecuentar las clases de los profesores protestantes, bajo la amenaza de negarles la comunión. Cfr. La carta de Schelling a Windischmann, del 1º de febrero de 1804 (BuD, III, p. 47): “Usted puede más o menos imaginarse la situación que reina aquí. El partido clerical me detesta, y los jóvenes clérigos que frecuentan mis cursos, así como los del profesor Paulus, son amenazados de excomunión”.

176 Wagner se había dirigido también a Goethe, solicitándole poder escribir reseñas en el Jenaer Literatur Zeitung. En carta de Goethe a Eichstädt del 25 de abril de 1804: “Vaya con tiento por favor con el Sr. Wagner. Ud. puede remitirlo al Kritisches Journal de Schelling y Hegel, allí hay algo por hacer, se lo conoce”. Y otra del 28 de abril: “Carta de Wagner desde Würzburg. Según las más recientes noticias, éste busca ahora aniquilar a Schelling. Este último ha perdido el favor del gobierno de Würzburg. Será necesario tener, según esto, mucho cuidado con el Sr. Wagner”. Cfr. Goethes Werke, Sec. 4, tomo 17, pp. 128, 132.

177 Hegel no fue, se encontraron recién nuevamente en München en 1812, cuando toda relación en el fondo estaba rota.

178 Dado que Schelling con su partida de Jena tuvo que abandonar sus periódicos (Neue Zeitschrift für spekulative Physik y el editado con Hegel Kritische Journal), proyectó en el verano de 1804 hacer aparecer el Jahrbücher der Medizin als Wissenschaft. Verfasst von einer Gesellschaft von Gelehrten und herausgegeben durch A. Marcus und F.W.J. Schelling, pero éste no apareció sino en octubre de 1805, editado por Cotta en Leipzig. Este periódico no tuvo éxito, se publicó un aviso anunciando su aparición en julio de 1804, luego otro en enero de 1805, recién en octubre de ese año aparece el primer número, y el segundo lo hace en mayo de 1806, el tercero en octubre de ese mismo año, el cuarto en junio de 1807, el quinto a comienzos de 1808 y el sexto en octubre de ese año; luego dejó de editarse. Hegel no contribuyó con nada al periódico de Schelling, no contestó tampoco esta carta, y la correspondencia entre estos dos amigos permaneció interrumpida hasta enero de 1807. Hegel tenía demasiado interés en ocuparse de sus propios asuntos como para contribuir a este periódico.

179  Cuando Paulus recibió el llamado de Würzburg, Niethammer, quien era desde 1798 profesor ordinario de la Facultad de teología, pensó que sería llamado para la plaza vacante. Esto no ocurrió. A diferencia de Schelling, Hegel conocía a Niethammer ya desde Tübingen. En 1801, llegado a Jena, Hegel pronto trabó estrecha amistad con aquél, en cambio Schelling se distanciaba un poco de Niethammer, a causa de su estrecha relación con Paulus. Como se interrumpe la correspondencia entre Schelling y Hegel por largo tiempo, hasta principios de 1807, se dan señales de vida a través de la corresondencia con Niethammer, pero los saludos a través de éste para Schelling le llegaron siempre tardíamente. La correspondencia de este período con Niethammer se ha perdido.

180 Die Traverspiele des Sophokles, übersetz von Friedrich Hölderlin, Frankfurt am Main, 1804.

181  Sinclair trajo a Hölderlin desde Nurtingen a Homburg, donde éste permaneció hasta el otoño de 1806, luego lo internaron en la Autenriethsche Klinik en Tübingen. En abril apareció Die Trauerspiele des Sophokles, editado por Wilmans en Frankfurt. Hölderlin habría por de pronto esperado que Schelling cuidaría que la Antígona traducida por él fuera representada en Weimar. (Véase la carta de Hölderlin al editor Wilman del 20 de setiembre de 1803. “Dado que no tengo noticias de mi amigo Schelling, quien se iba a ocupar del teatro de Weimar...” Y el 8 de diciembre de 1803: “No le he escrito aún a Schelling, pero lo haré esta semana”. No se conoce esta carta de Hölderlin a Schelling, ni tampoco una posible respuesta de éste.

182 La correspondencia entre Schelling y Hegel se había interrumpido en Julio de 1804; hasta ahora Hegel no había respondido a la invitación de su amigo de colaborar en el Jahrbücher. No se sabe si Schelling le había mandado el escrito anti-Fichte. 

183 Schelling, Darlegung des wahren Verhältnisses der Naturphilosophie zu der verbesserten Fichte'schen Lehre. Eine Erläuterungsschrift, Tübingen, 1806. (S.W., VII, pp. 22 ss.).

184 Hegel, Glauben und Wissen oder die Reflexionsphilosophie der Subjektivität in der Vollständigkeit ihrer Formen als Kantische, Jacobi'sche und Fichte'sche Philosophie, en Kritisches Journal der Philosophie, t. II, Nº 1, 1802, pp. 1-157, donde Hegel toma una posición claramente anti-fichteana. 

185 Jahrbücher der Medizin als Wissenschaft. Verfasst von einer Gesellschaft von Gelehrten und herausgegeben durch A. Marcus und F. N. J. Schelling, estos Anales aparecieron en octubre de 1805 en Leipzig.

186 Fichte, Anweisung zum seligen Leben, Berlín, 1806.

187 Fichte, Die Grundzüge des gegenwärtiges Zeitalters, dargestellt in Vorlesungen, gehalten zu Berlin in Jahre 1804-1805, Berlín 1806.

188 Schelling había abandonado Würzburg el 18 de abril de 1806 y ejercía en Münich las funciones de Secretario General de la Academia de Ciencias de Baviera.

189 La paz de Tilsit entre Francia y Prusia se firmó el 7 de julio de 1807.Napoleón había concertado una paz peculiar con Sachsen-Weimar. El duque Karl August tuvo que incorporarse simultaneamente a la liga del Rin.

190 Die Phänomenoligie des Geistes, como primera parte del System der Wissenschaft.

191 Cfr. nota 183 a carta 82.

192 "El vigilante del país", juego de palabras sobre el nombre de Landshut.

193 La información de Schelling es incorrecta, titulares de la cátedra de filosofía eran hasta fines de 1805 los teólogos católicos Josef Socher y G. R. Reiner. Socher volvió a su capellanía en otoño de ese año, enfadado con el poder de los partidarios de Schelling (Röschlaub, Zimmer y otros) en la Universidad de Landshut. Sucesor de Socher fue un simpatizante de Schelling, el teólogo Franz J. Thanner. En otoño de 1806 las cosas habían cambiado: la ofensiva contra los schellingianos había ganado. P. Zimmer, culpable de ser el mayor partidario de Schelling, tuvo que abandonar la cátedra de Teología Dogmática y volver a su parroquia en Steinheim. Thanner, de la Facultad de Filosofía asumió la plaza libre de la Facultad de Teología y, por lo tanto, quedaba libre una plaza de filosofía, la que fue cubierta por el adversario de Schelling y adlater de Jacobi, Köppen, quien colaboró con Jacobi en el escrito antischellingiano: Schellings Lehre des absoluten Nichts. Nebst drey Briefen... von F. H. Jacobi. En febrero de 1807 quedó otra plaza libre, que la obtuvo otro adversario de Schelling: Jacob Salat. En Münich el gobierno se había tornado ligeramente contra Schelling. Es muy probable que en esta situación haya influido Jacobi ante el gobierno.

194 Schelling juega con el nombre de Ast, profesor de Filología, que significa "rama".

195 A comienzos del año 1805 estaba libre una cátedra de filosofía en Heidelberg, se le ofreció primero a Herbart, como éste la rehusó, se le ofreció a Fries, el cual obtuvo más tarde, en 1816, la cátedra en Jena.

196 En una carta del 26 de septiembre de 1804, al Conde Thürheim, Schelling había criticado vivamente el programa de estudios puesto en vigor para el gymnasium y las escuelas secundarias por el gobierno bávaro. A esta carta enfática, el Conde respondió el 29 de octubre con una advertencia no menos enfática por "la arrogancia mostrada por Schelling, "la cual prueba de una manera convincente cuan poco razonables y poco respetuosos de los benefactores hace a los hombres la filosofía especulativa”.

197 Zentner.

198 En francés en el original. 

199 Sobre su filosofía de la naturaleza Schelling escribe a Eschenmayer (22 de Septiembre de 1800; BuD, II, pp. 257 ss.). "Toda la idea está en acoplar los tres grados del proceso dinámico (en el ámbito orgánico: sensibilidad, irritabilidad, reproducción; en el inorgánico: magnetismo, electricidad, quimismo) con las tres dimensiones de la materia". Esta hipótesis creía que podía ser confirmada con los descubrimientos físicos de Volta, Davy, Oerstedt, Ritter, Seebeck y otros. Por ejemplo, Schelling creía haber previsto el aspecto teórico del descubrimiento de Volta como unidad de los opuestos electroquímicos. Los experimentos de Sir Humphry Davy y de Oerstedt le demostrarán la existencia del elemento espiritual intrínseco a la materia, la inteligencia en la naturaleza inorgánica. El "siderismo" significaría el descubrimiento de un puente entre la sensibilidad orgánica y el magnetismo inorgánico.

 El físico Ritter, que en estos fenómenos vio la confirmación de sus primeros experimentos, algunos años después comentó el escrito del abate Carlo Amoretti, Investigación histórico-física sobre la rabdomancia, o bien, sobre la electrometría subterránea expuesta en una carta al señor Barón Don Giuseppe Giorene. (Milán, 1802, traducción al alemán, Berlín 1809 con el título, Physikalische und historische Untersuchungen über die Rhabdomantie oder animalische Elektrometrie) con el agregado de experimentos suyos. El mismo Schelling, poco tiempo después de esta carta, describe el experimento de Ritter con el rabdomante Campetti en un artículo anónimo, Merkwürdiger physikalischer Versuch, en el Morgenblatt für gebildete Stände, 1 Jg, Nº 26, 30, I, 1807, pp. 100 sg.; también en Notiz von den neuen Versuchen über die Eigenschaften der Erz - und Wasserfühler und die damit zusammenhängenden Erscheinungen, en el Intelligenzblatt, Nº 36, de la J.A.L.Z. del 9 de mayo de 1807, coll 313-320.

 El rabdomante en cuestión era un joven campesino llamado Campetti, originario de Gargano sobre el lago de Garda.

 El físico Ritter que buscaba con estos fenómenos la confirmación de sus investigaciones anteriores, lo lleva a Münich y lo presenta el 19 de julio de 1807 ante una comisión investigadora de la Academia de Ciencias de Baviera. Los miembros de la Comisión no aprobaron los métodos empleados por Ritter en el curso de las experiencias y Campetti vuelve a su lugar de origen en el verano de 1808. Poco antes de su muerte Ritter reconoce que estaba equivocado y que Campetti era un simulador. Schelling se interesó vivamente en estos fenómenos porque le parecían confirmar sus ideas sobre la filosofía de la naturaleza. Hegel, sin rehusar a priori estas experiencias, manifestaba un cierto escepticismo. Goethe tenía también una actitud de mucha reserva.

200 Se trata del abate Carlo Amoretti.

201 Der Siderismus oder neue Beiträge zur näheren Kenntnis des Galvanismus, ed. por J. W. Ritter, Tübingen, 1808.

202 Cfr. el informe de Schelling a Windischmann del 18 de diciembre de 1806 y del 7 de enero de 1807 (BuD, III, pp. 384 ss. y el otro p. 398. Y memoria presentada ante la Real Academia de Ciencias de Baviera, en München, en 1808.

203 Se trata de "Jahrbücher der Medizin als Wissenschaft", publicada por Schelling, aparecido en octubre de 1805, impreso por Cotta en Leipzig (ver nota 178 carta 47).

204 Cfr. Nota 192 de la carta 83.

205 Cfr. Nota 193 de la carta 83.

206 Cfr. Carta 83.

207 Cfr. nota 183 de la carta 82.

208 Véase carta de Hegel a Goethe de fines de enero de 1807: “Lo que se ha vuelto evidente gracias a las investigaciones es que las fuerzas llamadas siderismus, pueden dar una explicación mucho más clara sobre los misterios de la naturaleza, o al menos prometen hacerlo, que lo que alguna vez se pudo esperar del galvanismo”.

209 Goethe, Zur Farbenlehre, 2 vol., Tübingen, 1810 (algunos ejemplares del primer tomo llevan la fecha 1808).

210 Goethe había anunciado en el catálogo de la feria del libro de 1807 Goethes Ideen über organische Bildung. Pero los escritos sobre la morfología y la metamorfosis de las plantas y de los animales aparecen cerca de diez años más tarde. El primero de los Morphologische Hefte aparece en 1817, el segundo y el tercero en 1820.

211 Esta carta de Hegel se ha perdido. El la habría enviado erróneamente a Schelling. Es posible suponer que no contenía manifestaciones particularmente benévolas de Hegel respecto de Schelling, toda vez que Schelver en una carta a Hegel de enero de 1807 (Nº 86) se expresa de modo poco lisonjero de Schelling. Hegel afirma en una Promemoria sobre la creación de un periódico crítico en Heidelberg que debe debe dar una definitiva aclaración sobre el estilo de las producciones de Görre y Windischman. “Como también respecto de la filosofía de Schelling, y esto tanto más cuanto temo que los Señores puedan, fruto de un no reflexionado entusiasmo, llegar a la idea de llamar a Schelling, (pues la Academia de München está en suspenso [estaba en reorganización]), temor que no puedo ocultar a Ud.” Hoffmeister I, p. 140.

212 Inacción, indolencia.

213 Aparte de las recensiones de sus secciones, la Academia de Ciencias de Münich no editaba ninguna publicación literaria o filosófica. Cotta comienza a editar a principios de 1807 el Morgenblatt für gebildete Stände que aparecía todos los días laborables y al cual se agregó, a partir del Nº 30, una hoja de anuncios bimensuales, Intelligenzblatt, anunciando los libros aparecidos.

214  Véase nota 193 a carta Nº 83. El 15 de febrero murió Reiner dejando una cátedra vacante. Los antischellingianos obtuvieron una segunda victoria, la cátedra la ocupó J. Salat. Entretanto Schelling estaba en la Academia de Ciencias; sobre él, quien pronto sería nombrado presidente, su contradictor Jacobi, a su lado, en su misma división, uno de sus más fervientes opositores sólo superado por Salat: Kajetan Weiller. En el Morgenblatt Nº 59 del 10 de marzo de 1807 salió publicada la siguiente noticia, seguramente redactada por Salat: “La reorganizada Academia de Ciencias... se reabrirá pronto... Jacobi, el profundo y sensible pensador, pero al mismo tiempo el hombre de conocimientos amplio y de un pensamiento liberal, es presidente de la misma. Los señores Schelling y Weiller son ambos académicos de la sección de filosofía y, por lo tanto, colegas. Naturalmente se han conformado y resignado; el uno, en tanto ha perdido su puesto de profesor en Würzburg tan pronto como cambió el gobierno; el otro, en tanto renunció a su cargo de profesor en el liceo de esta ciudad a causa de una recurrente enfermedad pulmonar. ¡Hay que hacer notar que, en lo que toca al Sr. Schelling, que mediante su nombramiento como académico cumplía un deseo que el Prof. Salat en su escrito Über den Geist der Verbesserung... había puesto de manifiesto en el segundo apartado, páginas 482 a 484! ¿Una palabra profética? Para aconsejar a los alumnos de los protestantes está llamado y nombrado Niethammer, el mismo que hace tiempo editó con Fichte el Philosophische Journal. ¡Así, pues, de nuevo una bonita esperanza para los amigos de lo bueno! El hasta hace poco profesor y consejero consistorial en Würzburg, tuvo que vivir en muy malas condiciones en Bamberg a partir de los ya mencionados cambios; ahora, pues, bajo el velado consejo de Zetner, cuya liberalidad y claro pensamiento es conocido, llega como consejero privado de asuntos escolares". 

215 Cf. Carta Nº 83.

216 Karl E. Schelling, Ideen und Erfahrungen über den tierischen Magnetismus, en Jahrbücher der Medizin als Wissenschaft, T. II, 1er cuaderno, Tübingen, 1807, pp. 1-42, y Weitere Betrachtungen über den tierischen Magnetismus und die Mittel, ihn näher zu erforschen, ibid., 2º cuaderno, pp. 158-190.

217 Cf. nota 216 a la carta 93.

218 Se trata de la Phänomenologie des Geistes.

219 Niethammer, nuevamente reconciliado con Schelling, había abandonado Bamberg y vivía desde hace algún tiempo en München llamado por el Ministerio del Interior como consejero escolar central. 

220 La Academia de Munich fue completamente reorganizada, lo que ocurrió no sin fricciones con el partido más conservador de Baviera. El nuevo estatuto de la Academia fue promulgado por un decreto el 1º de mayo de 1807 en Münich, siendo nombrado Jacobi como su presidente.

221 Schelling, Über das Verhältnis der bildenden Künste zu der Natur. Eine Rede... Discurso pronunciado el 12 de octubre de 1807 en una sesión pública de la Academia de Ciencias de Baviera, con ocasión de la fiesta del rey de Baviera. Este discurso de Schelling motivó muchas consideraciones entre sus contemporáneos (Goethe lo hizo objeto de varios comentarios), significó también un giro en su vida pública, desde el momento que el príncipe regente, que asistía, se entusiasmó y tomó a Schelling bajo su protección. (Cfr. Fuhrmans, III, p. 461, nota).

222 Fuhrmmann supone que a este envío no lo habría acompañado ninguna carta de Hegel.

223 Es interesante la observación de Schelling a Windischmann, quien hizo una reseña de la Fenomenología en el J. A. L. Z. en una carta del 30 de julio de 1808, (BuD, III, p. 532.)

224 Hegel no respondió esta carta, y en este punto se interrumpe la correspondencia entre ambos.