Carta 2362
De
Schelling a Fichte
Tubingen, 26 de Septiembre de 1794
Ilustrísimo Señor:
Me3
tomo la libertad de remitirle el escrito4
adjunto, no porque lo considere más digno de atención que otros,
sino porque quisiera aprovechar esta ocasión para expresarle mi más
sincero y profundo agradecimiento por lo que he aprendido a través
de sus admirables obras5
y, al mismo tiempo, también, reiterarle el testimonio de mi más
incondicional y respetuosa estima. Tal vez el escrito adjunto haya
adquirido incluso cierto derecho a llegar a manos de Su Señoría por
haber sido escrito sobre todo en referencia a su última obra6,
que tantas perspectivas nuevas e importantes ha abierto al mundo de
la filosofía, y ha sido, en parte, su verdadera inspiradora.
Hasta hoy permanece para mí oscuro uno que otro aspecto de esta
obra; muchos otros, y sobre todo lo que parece ser la idea
principal, se me han vuelto –si no me engaño del todo– más claros.
Si no fuera excesivamente inmodesto para el principiante que, ante
todo, ha de mostrarse digno del particular magisterio de los
filósofos, si no fuera, digo, excesivamente inmodesto pedirle en
alguna ocasión a esos grandes hombres algún gesto instructivo, allí
donde uno se vea detenido por dificultades demasiado grandes, ¡con
gusto, venerable Señor, me atrevería a pedírselo! Sé, sin embargo,
que no tengo ningún derecho a hacerlo, y que sólo puedo disculpar la
libertad con que me he dirigido a usted –libertad que parece superar
con mucho las barreras de la timidez juvenil– con el sentimiento de
gratitud y de infinito respeto con el que tengo el honor de ser su
atento y seguro servidor.
F. Schelling

Carta 4637
De Fichte a Schelling
Berlín, 20 de Julio de 1799
No
quería escribirle, mi más caro amigo, hasta poder comunicarle algo
preciso respecto de nuestros respectivos asuntos. Tal es el motivo
del silencio que he guardado hasta ahora.
Respecto de mí todavía no sé nada de seguro. Mi llegada ha provocado
singulares movimientos del gobierno y del público.
Ciertos ministros no me son favorables. Algunas precauciones
indispensables han hecho que me abstenga hasta ahora de pedir
explicaciones precisas sobre cómo se piensa que se deba proceder
conmigo, pero esto es algo que haré, sin duda, el próximo mes y
entonces tomaré mis medidas.
A
usted le puedo decir, sobre la base de informaciones precisas, que
los establecimientos médicos, por ejemplo, la Charite, que es en
realidad el gran hospital aquí, están tan mal como es posible; y
que, de alguna manera, quien allá es un profeta aquí sería un Dios;
pero que respecto de anatomía, Berlín es único en su género, porque
acá se tiene ocasión de trabajar por sí mismo, se tiene ocasión de
hacer preparados, y otras cosas semejantes, bajo una buena
dirección. Asimismo, Walther8,
el profesor de anatomía aquí, comprende profundamente su ciencia.
Por
lo demás, las personas que son sólo la mitad de razonables, aquí
serían considerados como agudos. Veo sólo a Schlegel9
y a sus pocos conocidos y no me dejaré conquistar para ver a más
gente.
El
gobierno es... ¿qué puedo decir? El gobierno de Weimar es, en
oposición a éste, constante y firme, y consecuente, y valiente. Han
tenido de mí, por ejemplo, un terror pánico, y bien que lo tienen
todavía.
Adiós, querido amigo. Enteramente de usted.
Fichte
Mis
cartas serán abiertas. Cuento con que ésta no lo será. Pero tenga
usted la bondad de examinar atentamente el sobre.
Carta 46510
De
Schelling a Fichte
Jena, 29 de Julio de 1799
Le
agradezco, mi venerable amigo, las noticias que me comunica11.
Que
se vaya a emprender abiertamente algo contra usted en Berlín, es
algo que no puedo creer; únicamente, por cierto, podría creerlo a
causa de la debilidad del gobierno de allí, pero, por esto mismo, es
todavía menos creíble.
Tal
vileza busca quizás incitarlo a usted, por medio de rumores
propagados intencionalmente, a dar algunos pasos que podrían
entonces servirles de pretexto, y me parece que, por parte de usted,
sería condescender demasiado, preguntar también, simplemente, si
acaso se lo quiere a usted. Sus amigos desean que usted no deje sin
denunciar la ignominia del diplomático “manifiesto” aparecido en la
Allgemeinen Literaturzeitung con relación a la dimisión de usted12,
pues el descaro ha alcanzado allí los niveles de la abierta mentira.
Recuerda usted, sin duda, que Voigt le dijo a Paulus, muchos días
después que la carta de usted estaba en sus manos, que de todo el
asunto todavía no había nada decidido; ¡el primer decreto debió
haber estado ya listo, cuando la carta de usted llegó!
Sus
noticias respecto de los establecimientos de anatomía en Berlín me
habrían decidido completamente, si no se me asegurara que el
profesor de allá13
es, sin réplica, hábil, pero que es un hombre muy descortés e
inamistoso; para aprender algo de él sería necesario soportar mucho,
a lo cual yo no estoy dispuesto, así que a fin de cuentas, al menos
para mí, la mejor oportunidad está aquí. (Se me dice también que
Alexander von Humboldt14,
luego de haber estudiado en Berlín, habría recomenzado aquí con
Loder). Por lo demás, dependería del esfuerzo; lo principal a
considerar es lo siguiente: por mi parte he desestimado el viaje a
Schwaben. Esto me pone en la situación de permanecer aquí el próximo
invierno sin impartir lecciones, y consagrarme sin distracción
completamente a mi objetivo y cursar, además de anatomía, todavía
algo más que no podría cursar en Berlín, porque allí, sólo para
vivir, si no consigo nada más, debo escribir, mientras que aquí, por
el contrario, puedo arreglármelas para el próximo verano, durante el
cual debo viajar, si no quiero que todo mi proyecto fracase. Juzgue
usted si no es mejor para el cuidado de su proyecto y del mío, que
yo me limite con respecto a lo más próximo, a fin de lograr lo más
lejano. No tendré reposo hasta no haber terminado con lo que me he
propuesto.
A
propósito de esto resta sólo una cuestión. Le hablé a usted de la
esperanza de poder conseguir lo que me he propuesto gracias a una
ayuda del exterior. Desde entonces he dado un paso que debe decidir
esto. Si tiene éxito tampoco tendré que tomar en cuenta esas
consideraciones, y estaré donde usted el próximo invierno.
Mientras tanto, adiós. Con qué sentimientos pienso en usted, es algo
que no puedo expresar, e invariablemente suyo.
Sch.
Carta 46915
De Schelling a Fichte
Jena, 9 de Agosto de 1799
Muy
querido amigo:
Que
lo que usted le ha contado a su esposa respecto a mi viaje hacia
Schwaben es incorrecto16,
lo habrá usted visto inmediatamente a partir de mi carta17
(que permaneció aquí por inadvertencia largo tiempo).
Lo
que le escribía a usted en esa carta es el resultado de una larga
reflexión y evaluación. No veo cómo en el caso, por cierto siempre
probable, de una falta de ayuda exterior, pueda consagrarme
tranquilamente, así sea un semestre, no digamos más tiempo, a mi
proyecto, lo cual es ciertamente necesario, si no me procuro los
medios para ello en el próximo semestre. Sin embargo, calculo que
sólo la permanencia en Berlín durante el invierno, sin contar el
viaje ni los costos de los estudios, cuesta al menos 300 ó 400
taleros, mientras que aquí puedo vivir con 200. Lo que me induce a
estas reflexiones no es la consideración de qué es lo más agradable,
pues viviría yo más agradablemente en Berlín y en el trato con usted
que en Jena bajo ese ambiente, sino únicamente la consideración de
mi antiguo proyecto, el cual (delo por seguro) intervendrá tarde o
temprano en el de usted, y usted me acogerá con mucho más
beneplácito que ahora, pues soy sólo la mitad de lo que deseo ser.
Por cierto, escribí la primera carta18,
y le escribo ésta, a fin de darle a usted oportunidad de juzgar.
Juzgue, pues, y comuníqueme si sabe de alguna salida. Una salida
sería, lástima que ya esté cortada, que se hubiera formado en
Berlín, conforme a su proyecto de mayor amplitud, una casa de
colonos de Jena, donde todos juntos habríamos vivido con poco
dinero; pero el proyecto de usted ha fracasado, no por la voluntad o
las ganas de la mujer, sino por las del hombre19,
que afirma que es absolutamente imposible, por razones que él le
escribirá sin duda a usted.
Estoy hasta ahora, en todo sentido, libre. Lo que yo debería hacer
es alquilar un alojamiento con Tiek20,
y hasta ahora no lo he hecho. Por ahora he mantenido todo pendiente
para acudir donde usted, tan pronto como desaparezca esa objeción
(que, como ya le he escrito a usted, eso es, al menos, todavía
posible).
Espero tener una respuesta decisiva dentro de pocos días. Mientras
tanto me alegro de saberlo, al menos, seguro en Berlín, y le ruego
creer de mí lo que hasta ahora ha creído, aunque no lo pueda
asegurar sino con palabras: que por mi parte, al menos, no lo
abandonaré nunca a Usted y a su proyecto, aunque por el momento esté
impedido de satisfacer los deseos de usted.
Adiós, cordialmente suyo.
F.
S.
Carta 48021
De
Schelling a Fichte
Jena, 12 de septiembre de 1799
Sólo
he querido esperar al fin de las clases22
para escribirle.
Schlegel23
me dice que debo decidir si es necesario que usted lea la
declaración de Kant; considero que no tendría necesidad precisamente
de leerla, si usted no tuviera que responder. Pero esto último sí me
parece necesario bajo todo punto de vista. Sólo que es
imprescindible que usted quiera hacerlo, para dejar en un lamentable
mal pie toda la declaración. ¿Será posible que sea Ud. indulgente
con este hombre que, en su completa ceguera con respecto a lo que
usted es y a lo que esta época ha llegado a ser gracias a usted, se
expresa en tono altivo sobre la persona de Ud. y su filosofía, y no
se avergüenza de repetir ante todo el público la ingenuidad en la
que, por escrito24,
recientemente ha incurrido en contra de usted? ¡Como si un hombre de
la categoría de Ud. no pudiera hacer nada mejor que comentar la
Crítica! En realidad, a la filosofía de usted no le ha podido
ocurrir nada más feliz que esta declaración, la cual está redactada
de tal manera que su insulsez y su torpeza son manifiestas hasta
para el hombre más simple. Ya es hora de que Ud. termine la ambigua
relación con Kant, la que, quizás, le ha causado a usted más daño
que cualquier otra cosa; afortunadamente ha sido el mismo Kant quien
le ha puesto término. Que sea él quien, en adelante, arrastre
consigo las muertas impresiones de yeso de su Crítica; desde ahora
ya no merece ser interpretado trascendentalmente, como si hubiera
dicho inconscientemente lo que, por cierto, no ha dicho ni fue capaz
de decir conscientemente.
Puesto que es evidente 1) que él sólo conoce el título de su
Wissenschaftslehre (aparte de lo que le han contado sus amigos, a
saber, el crítico de Gotinga25
del cual seguramente tiene la idea de que usted ha extraído la
metafísica de la lógica) y, por lo tanto, impugna algo que no
comprende ni conoce en absoluto; 2) que él vive de la feliz ilusión
que nuestra época aún se encuentra allí donde estaba hace años, es
decir, recitando la Crítica, lo cual exige estérilmente; 3) que él
cree que la Crítica habría erigido las columnas de Hércules del
pensamiento, no sólo para el presente, sino para todas las épocas
venideras, por lo tanto, es obvio que de esta manera se ha
aniquilado a sí mismo, y usted no necesita más que reconocer esta
autoaniquilación y utiliter aceptarla. Ya que usted tiene que estar
convencido (lo sé no solamente por las declaraciones de usted, sino
que también estoy convencido por la misma evidencia de ello), que en
sí misma la filosofía de Kant, o bien no vale nada y es
contradictoria, o bien, tiene que afirmar precisamente lo mismo que
la de usted; por lo tanto, el que Kant se aparte del sentido de la
filosofía de usted es la declaración más ostensible de que él ya ha
pasado a la posteridad, la cual (tal como él se expresa en algún
lugar sobre Platón26)
lo comprende mejor de lo que él a sí mismo; y, puesto que sólo se
tiene derecho a tomar parte en las controversias de la propia época,
porque él no puede pasar por sobre los límites de ésta, él ha
perdido el derecho de seguir tomando parte en las mismas, y, por lo
tanto, está filosóficamente muerto. Él tiene toda la razón de que
para él no existe nada más que la Crítica. Pero, debido a que esto
que sobrepasa la Crítica no solamente es posible, sino que ya es una
realidad, y, por lo tanto, ya no puede caber dudas sobre su
posibilidad, existe pues algo que se encuentra totalmente fuera de
su horizonte y que para él ya pertenece a la posteridad, sobre lo
cual ya no tiene absolutamente nada que opinar.
Tengo aún que decir algo. Lo único que a uno podría atarle las manos
es el respeto que se le debe a la vejez y al gran mérito; sin
embargo, le pido reflexionar sobre lo siguiente: Kant toma posición,
como él dice, ante el requerimiento de un oscuro recensor aparecido
de la Erlanger Literaturzeitung27.
Este requerimiento fue publicado en enero. Sólo que Kant espera
hasta que se desata el alboroto relacionado con el ateísmo de usted.
Permanece todavía en silencio, espera hasta que usted haya
abandonado su puesto, y, no bastándole esto, espera hasta que usted
esté en Berlín. Jam proximus arsit Ucalegon28.
Usted llega Berlín a comienzos de julio y la Declaración fue escrita
tardíamente en agosto. ¡Qué máscara más despreciable! Cuando él en
realidad sólo se preocupa de conservar su tranquilidad porque
alguien lo asusta, probablemente desde Berlín, con que será puesto
en una misma categoría con usted y que tendrá que compartir la
responsabilidad que le corresponde a usted, cita ahora, digo, el
espíritu de una recensión publicada hace ocho meses y hace tiempo
olvidada, para no aparecer ante el público con su declaración como
un miserable y así, sin embargo, poder ofrecer un pretexto mejor que
el que realmente tenía. La historia entera muestra un nuevo rasgo de
carácter de la clase del conocido en la Streit der Fakultäten: "como
el súbdito más fiel de Su Majestad"29.
Espero que estas razones lo convencerán ante todo de que no es en
interés de la persona de usted, sino de la cosa misma, que hay que
responder y, por cierto, también leer la declaración. Cuanto más
pronto mejor. Y ahora pasemos a algunos otros asuntos.
Me
he enterado de que quizás podré verle por acá. Le ruego que me
escriba precisando esto, ya que, en caso contrario, iría a visitarlo
durante mis vacaciones. Mi proyecto se ha ampliado. Por lo pronto,
estoy en condiciones de ir a Bamberg en el verano sin necesidad de
apoyo externo. Röschlaub30
desea que dé cursos particulares allí, lo cual, como se podrá
imaginar, me viene muy a propósito. El año siguiente lo quiero pasar
en Viena. El resto ya llegará a su debido tiempo. Espero, por lo
tanto, haber concluido con todo para dentro de 1 1/2 a 2 años, por
lo cual me parece que tendremos que postergar el proyecto por todo
este tiempo.
¿Permanecerá Ud., pues, en Berlín? ¿No sería posible que vivamos
juntos al menos el próximo verano?
Como
prueba del descaro con que se abren las cartas en Berlín, envío a
usted lo adjunto31.
Caro
amigo, respóndame pronto.
Schelling
Carta 481.a, primer borrador para la carta 48132
De
Fichte a Schelling
ca.
12 de septiembre de 1799
¿Qué
digo acerca de la declaración de Kant sobre mi sistema en la hoja de
anuncios de la Allgemeine Literatur Zeitung Nº 109?
Haga
que entre mis papeles que se encuentran en Jena le busquen la carta
de Kant mencionada en esta declaración. En su contexto lee Ud. allí
lo siguiente:
En
su contexto podrá leer allí lo siguiente: trabajo todavía sólo para
la conservación de la vitalidad de mi espíritu (porque) me
encuentro dedicado... en lo que concierne a los ápices, se los cedo
de buena gana a otros, etc. Y más adelante, "máxime cuando en sus
últimas obras (esto es, la segunda introducción a la
Wissenschaftslehre publicada en el Philosophisches Journal, 4º y 5º
fascículos del año 1797) sus dotes..., después de haber recorrido
los espinosos senderos etc. a los que no juzgará necesario volver".
Por
supuesto que no hará falta disculparme ante usted por haber sido tan
osado al no tomar muy en serio el buen consejo de Kant de "cultivar"
mi talento descriptivo "como el que se puede aplicar con provecho en
la Crítica de la razón pura", un buen consejo que, por lo demás, no
me hubiera atrevido a interpretar tal como ahora lo interpreta el
mismo Kant. El venerable hombre me dio hace 8 años otro consejo, que
me he sentido más inclinado a seguir: apoyarme siempre sobre mis
propios pies.
Para
disculparme no lo remito a Ud., pues, a aquel citado escrito público
de Kant mismo, sino para ponerlo más precisamente de relieve, a lo
que el mismo Kant dice con realista equidad en esa aclaración: que
él solamente no está de ánimo, etc.
Nunca pensé que se tratara de una broma, sino que incluso debí tomar
en serio que Kant por su edad avanzada tras una vida muy laboriosa,
a una edad tan avanzada se sintiera incapaz de incursionar en
especulaciones completamente nuevas.
En
efecto, la declaración comienza con algo que podría ser considerado
semejante a [una prueba] a partir de fundamentos objetivos: que la
Wissenschaftslehre es etc., con lo cual estoy completamente de
acuerdo, sólo que mi Wissenschaftslehre, (si no la totalidad) no
[versa] como la Wissenschaftslehre de Kant sobre el dominio
teorético, sino al mismo tiempo práctico.
(En
efecto la) declaración comienza con una expresión que podría ser
considerada semejante a una prueba a partir de fundamentos
objetivos. Wissenschaftslehre es etc. y ésta abstrae de todo
contenido. Se sobreentiende que sobre esto último estoy totalmente
de acuerdo con Kant, sólo que, conforme a mi uso de la lengua, por
Wissenschaftslehre no se significa de ningún modo a la lógica, sino
a la Metafísica como un todo. Nuestra polémica sería, por lo tanto
(sólo) una discusión sobre términos. Ahora bien, ¿cuál de los dos
usa esta palabra correctamente?, ¿cuál es en realidad el tipo de
afección que después de haberse compenetrado de una serie de
espiritualizaciones se produce con el término Wissenschaftslehre?
En lo que atañe a este punto tendríamos que ir tanto Kant como yo a
la escuela de Herder.
Es
en particular suficiente, mi querido Schelling, que mientras los
filósofos prekantianos no han cesado en absoluto de decirle a Kant
que él se ocupa de vanas sutilezas, Kant nos dice lo mismo a
nosotros; mientras aquéllos todavía aseguran que la metafísica de
ellos todavía está firme y Kant mismo no puede agregar nada a los
mismos, Kant nos asegura lo mismo de la suya en contra de la
nuestra. Es muy posible que ya esté trabajando en algún lugar una
joven y apasionada cabeza para avanzar más allá de la
Wissenschaftslehre y reprocharle a ésta su insuficiencia. Denos el
cielo su gracia para que no digamos entonces simplemente que éstas
son sutilezas vacías de contenido a las cuales de ninguna manera
prestaríamos atención, que entonces uno de nosotros u otro en
nuestro lugar, y que siga nuestro espíritu, demuestre o bien si se
trata de sutilezas vacías de contenido o no, con (agradecimiento)
Carta 481. b, segundo borrador a carta 48133
De
Fichte a Schelling (2)
ca.
12 de Septiembre de 1799
El
pasaje de su carta, donde menciona al señor Prof. Kant en su
declaración de la hoja de anuncios Nº 109, significa en conjunto más
o menos lo siguiente: "todavía trabajo algo, lo cual hago para la
conservación de la vitalidad de mi espíritu, etc. etc. se los cedo
de buena gana a otros". Y más abajo: "veo en sus últimas obras (esto
es, la segunda introducción a la Wissenchaftslehre, 4º y 5º
fascículos, año 97) sus dotes, etc. etc. después de haber recorrido
los espinosos senderos, etc. a los que no juzgaré necesario
retornar".
Usted, mi amigo, no creerá que me quiera disculpar ante usted porque
no me atuve al buen consejo de Kant, de cultivar mi talento
descriptivo, como el que se podría aplicar con provecho a la Crítica
de la Razón Pura, un consejo que, lo confieso, no lo comprendí jamás
como el mismo Kant verdaderamente lo explicaba. Kant me dio en
mejores años otro consejo: apoyarse permanentemente en los propios
pies, el cual me he encontrado más inclinado a seguir. Sino que cito
estos pasajes para destacar más claramente las propias palabras de
Kant, lo que él ciertamente en su declaración impresa dice con
honesta equidad que él solamente no está dispuesto a tomar parte en
una metafísica conforme a mis principios, que renuncia a toda
participación en ello, y que en las mismas no se trata de un objeto
juzgado, sino del sujeto que juzga.
Sucede por regla general, querido Schelling, que mientras los
defensores de la metafísica prekantiana no han cesado de decirle a
Kant que él se ocupa de vanas sutilezas, Kant nos dice lo mismo a
nosotros: sucede por regla general que mientras aquellos aseguran
firmemente en contra de Kant que la metafísica de ellos permanecerá
inmejorable e inalterable, para toda la eternidad, Kant asegura lo
mismo de la suya en contra de nosotros. ¡Quién sabe dónde estará
trabajando hoy en día la joven y apasionada cabeza que ha de
intentar superar los principios de la Wissenschftslehre, y también
dar pruebas de que este sistema es imperfecto e inexacto! ¡Quiera el
cielo otorgarnos la gracia para que no nos quedemos meramente con la
aseveración de que éstas serían vanas sutilezas a las cuales
realmente no prestaríamos atención, sino que uno de nosotros o, si
ya no nos place hacer algo semejante, que en lugar nuestro haya
alguien formado en nuestra escuela, que, o bien, demuestre que este
sistema es insostenible; o bien, si no puede hacer esto, que
agradecido lo acepte en nuestro nombre.
Carta 48134
De
Fichte a Schelling35
ca.
12 de septiembre de 179936
¿Qué
digo acerca de la declaración de Kant sobre mi sistema37?
Haga que entre mis papeles que se encuentran en Jena le busquen la
misiva de Kant38
mencionada en esta declaración. En su contexto podrá leer allí lo
siguiente: "mi debilidad senil, que sólo me permite dar noticia de
mi existencia a través del canal de la Berliner Monatsschrift, cosa
que hago agitando mi reducida energía vital, si bien con lentitud y
únicamente con esfuerzo, como medio para sustentarme, a pesar de
que, sin embargo, considero que es conveniente para mí dedicarme
casi exclusivamente al ramo práctico y que confío de buena gana a
otros las sutilezas de la especulación teórica, en especial cuando
se trata de sus más nuevos y sumamente intrincados ápices". Y más
adelante39:
"máxime cuando en sus últimas obras (esto es, la Segunda
Introducción a la Wissenschaftslehre publicada en el Philosophisches
Journal, números 4 y 5 del año 1797) veo que su talento se
desarrolla hasta conseguir una exposición viva y no exenta de
popularidad, después de haber recorrido los espinosos senderos de la
escolástica, a la que no juzgará necesario retornar"40.
Por
supuesto que no hará falta disculparme ante usted por haber sido tan
osado al no tomar muy en serio el buen consejo de Kant de "cultivar"
un talento descriptivo41
"como el que se puede aplicar con provecho en la Crítica de la Razón
Pura"42,
un buen consejo que, por lo demás, no me hubiera atrevido a entender43
tal como ahora lo interpreta el mismo Kant. Nunca pensé que se
tratara de una broma, sino que incluso pude tomar en serio la
posibilidad de que, siendo de edad avanzada y luego de una vida tan
laboriosa, Kant se sintiera incapaz de incursionar en nuevas
especulaciones. El venerable hombre me dio hace años44
otro consejo que me he sentido más inclinado a seguir: apoyarme
siempre sobre mis propios pies.
Por
consiguiente, lo remito a aquella misiva de Kant que él mismo
menciona públicamente, no con el objeto de disculparme, sino para
hacer resaltar con mayor claridad lo que Kant admite con
condescendencia en esa declaración: que él no está de ánimo45
como para participar en las nuevas investigaciones, que renuncia a
toda participación en sus resultados y que en las mismas no se trata
en ninguna parte sobre un objeto juzgado, sino solamente de un
sujeto que juzga46.
En
efecto, la declaración comienza con algo que sería lícito considerar
como una prueba a partir de fundamentos objetivos: que la
Wissenschaftslehre47
no es ni más ni menos que mera lógica, la cual, como lógica pura,
abstrae de todo contenido del conocimiento. Se sobreentiende que
sobre esto último estoy totalmente de acuerdo con Kant, sólo que,
conforme a mi uso de la lengua, el término Wissenschaftslehre no
designa de ningún modo a la lógica, sino a la filosofía
transcendental o a la metafísica misma48.
Nuestra polémica no sería, por lo tanto, sino una mera discusión
sobre términos. Ahora bien, ¿cuál de los dos usa la palabra en su
sentido correcto?, ¿cuál es en realidad el tipo de afección que
después de haber pasado por una serie de espiritualizaciones49
se produce con el término Wissenschaftslehre? En lo que atañe a este
punto tendríamos que ir tanto Kant como yo a la escuela de Herder.
Sucede por regla general, mi querido Schelling, que mientras los
defensores de la metafísica prekantiana50
no han cesado de decirle a Kant que él se ocupa de vanas sutilezas,
Kant nos dice lo mismo a nosotros; sucede por regla general que
mientras aquéllos aseguran en contra de Kant que la metafísica de
eelos permanecerá intacta, inmejorable e inalterable para toda la
eternidad, Kant nos asegura lo mismo de la suya51.
¡Quién sabe dónde estará trabajando hoy en día la joven y apasionada
cabeza que ha de intentar superar los principios de la
Wissenschaftslehre y dar pruebas de sus inexactitudes y de su
imperfección!52
¡Quiera el cielo otorgarnos su gracia para que no nos quedemos con
la aseveración de que éstas son vanas sutilezas a las cuales de
ninguna manera prestaríamos atención, sino que uno de nosotros o, si
ya no se nos cree capaz de algo semejante, que en lugar nuestro haya
alguien formado en nuestra escuela que demuestre la nulidad de los
nuevos descubrimientos, o, si no puede hacer esto, que agradecido53
los acepte en nuestro nombre!54
Carta 48455
De
Schelling a Fichte
Jena, 16 de Septiembre de 1799
Mañana entregaré la carta en cuestión56
a la Literatur Zeitung Me alegro por la participación que su amistad
me permite tener en todo este asunto, pero más aún por el modo como
usted ha procedido en él. Después de muchos intentos me encontré con
que no podía añadir nada sino repetir lo que usted ya había escrito,
de lo contrario afectaría la buena impresión que causa su carta. El
original de la carta de Kant57,
con el cual he completado debidamente la suya, muestra con la mayor
claridad que el Kant, autor de la Declaración, es bastante distinto
del Kant autor de la carta. Supongo que se trata de una total falta
de memoria. Habría sido despiadado exponer esta duplicidad de otra
forma que no fuera de la manera tan cuidadosa como usted lo ha
hecho. Por mi parte he añadido lo siguiente58:
"Público la carta precedente tal y como ha sido escrita –se
sobrentiende– y luego de haber recibido la autorización de mi amigo,
ya que por razones que los lectores sabrán comprender no es posible
dar una respuesta a la Declaración de Kant que sea más compatible
con el respeto que se merece. Que cada cual se forme su propia
opinión al respecto"59.
Contésteme pronto diciéndome si aprueba esto.
Tengo que concluir para no perder el correo. Seguramente usted ya
habrá recibido mi carta60.
De
usted siempre atento y S. S.
Schelling
Carta 48761
De Fichte a Schelling
Berlín, 20 de septiembre de 1799
Mi
querido amigo, nuestras cartas62
se han cruzado en el camino. Entretanto ya habrá recibido mi carta
relativa a la inserción de Kant. Usted considera el asunto como
desde luego debe ser considerado, pero eso es algo que yo no me
puedo permitir. Ciertamente estoy convencido por completo que la
filosofía kantiana es totalmente absurda si debiera ser interpretada
de modo distinto que como nosotros lo hacemos. Sin embargo, pienso
que hay que decir como excusa a favor de Kant que él es injusto
consigo mismo, que actualmente ya no conoce ni comprende su propia
filosofía, la que, por lo demás, nunca le ha sido especialmente
familiar; y que de mi filosofía no sabe de seguro nada más que lo
que ha cogido al vuelo de recensiones parciales.
Por
ahora no quiero hacer nada más que lo que últimamente le he remitido63.
Pero, si usted quiere hacer algo, si quiere hacer pública su opinión
sobre este asunto, creo que podría ser muy bueno. Usted parece ser
más imparcial; usted tiene un público que le admira; el argumento
externo más importante de la verdad de la W.L. es que una cabeza
como la suya se apodere de la misma y en sus manos se vuelva
fructífera; lo cual es una prueba que la gente a veces olvida.
Con
respecto al último punto de su carta, sirva de excusa a Kant sobre
esto, que en Königsberg, tal como he podido apreciar durante mi
estadía allí, a menudo se reciben las novedades literarias bastante
tarde, que, quizás, ni siquiera llegue la Erlanger Literatur
Zeitung; que Kant haya recibido noticia de ese requerimiento64
sólo a través de uno de sus corresponsales, etc. Algo así se podría
decir, aunque las cosas pueden haberse dado de otra manera, a saber,
tal como usted dice. Pues, suficientemente medroso y sofista es el
viejo, y sé de fuente segurísima que ha sido muy difamado ante el
Rey65,
esto sin tener en absoluto que ver con los sucesos relacionados
conmigo y antes de que éstos ocurrieran. Tal vez él se haya enterado
de ello.
Por
mi causa no tiene por qué venir acá en vacaciones. Le costaría una
considerable suma que puede emplear mejor en realizar sus planes.
Pienso ir a Jena en invierno. ¡Pero que esto quede entre nosotros!
Las personas mal intencionadas de su ciudad serían capaces de
intentar impedirlo si se enterasen de antemano.
¿Tenemos que postergar nuestro gran plan por tanto tiempo? No me
parece bien. Entretanto la gente embrutecerá demasiado. De todos
modos, esto ya tendrá alguna salida. Solamente no hay que renunciar
al mismo.
Con
profundo respeto y amistad.
Su
Fichte
Usted es injusto con la Oficina de Correos de Berlín66.
Fui yo quien selló la carta de esa manera al volver a abrir el sobre
para agregar algo que había olvidado. Lo que está sobre el mismo es
un sello con el que a veces cierro las cartas.
Carta 49867
De
Fichte a Schelling
Berlín, 22 de Octubre de 1799
Aunque puedo contar con que el mal comportamiento de los editores de
la Allgemeinen Literatur Zeitung, que por una evidente animosidad
han aceptado dos recensiones chapuceras de sus Ideen etc.68,
lo haya justamente indignado tanto a usted como a mí, no puedo menos
que hacer lo mío para agudizar su indignación.
Hay
que percatarse de que la cháchara del primero, el matemático, que ha
corrompido mediante conocimientos empíricos el sentido particular en
el que hay que comprender el idealismo trascendental, y el del
pretendido experto en la filosofía crítica, que pregunta: si
entonces el Yo pensante no sea acaso también una cosa en sí. (¿En
cuál filosofía crítica se encuentra, pues, esto? ¿En la kantiana?
¿En la nuestra?), hay que percatarse, digo, que si bien esto es una
tontería, Schütz69
mismo no es tan tonto. Y aun, a pesar de ello, incluye algo así; más
todavía, dos recensiones; más todavía, asegurando al pie del texto,
qué clase de héroes serían éstos.
Le
ruego, lo conjuro a usted, querido amigo, que caiga usted, pues, con
toda fuerza contra la confusión, pues ciertamente continuarán
atacando.
Dele
usted, no a los pobres diablos de los recensores, sino a los
redactores, así como a la despreciable institución entera, aquello
de lo que se espantaban cuando yo sólo amenazaba, y lo que yo desde
entonces sólo les he prestado, no regalado, entregue, dé, pues,
ahora, al Philosophischen Journal, una vigorosa segunda parte de los
Annalen des Philosophisches Tons70,
como sólo usted puede hacerlo. Ahora no tengo tiempo para tales
querellas, pero tenga usted la certeza de que entraré con vigor en
la pelea, tan pronto como tenga las manos un poco más libres.
Un
encargo a Schlegel. Merkel, un mozuelo presumido, arrogante y
vulgar, que hace de las suyas aquí en Berlín, dice en todos los
círculos sociales: los Schlegel habrían recibido del Duque por medio
de Loder71,
una amonestación a causa de las noticias literarias72
y una prohibición, de modo que se abstuvieran de cosas semejantes en
el futuro; también Goethe habría enviado a los intelectuales de
Weimar y de Jena una circular reprobando las mismas noticias.
Habría que enviarme, por cierto, un desmentido firme,
circunstanciado y formal de estas noticias, el cual usaré allí donde
sea necesario para el total bochorno de Merkel73.
Sobre el mismo Merkel, quien habla sin respeto ni consideración
sobre Lucinda74
de Schlegel, he informado no hace mucho al respecto poniendo las
cosas en su lugar en un círculo de intelectuales.
Saludos, mi querido amigo,
Su
Fichte
De
Schelling a Fichte
Jena, 1º de Noviembre de 1799
Estimadísimo amigo:
Es
extremadamente probable que yo llegue a escribir los Annalen des
philosophisches Tons, segunda parte, o la Historia de dos
recensiones de la Allgemeinen Literatur Zeitung75.
Deseo publicarlos separadamente en el Philosophischen Journal76
para divulgarlos ampliamente. El comienzo constituirá naturalmente
un análisis de ambas recensiones. A este respecto, le ruego, si le
es posible, alguna vigorosa contribución. Su amistad para conmigo le
hará tomar a bien esta petición. Otra petición es la siguiente: que
usted venga pronto; es indispensable que pensemos en la ejecución de
nuestros proyectos. Y por ello pregunto a usted si acaso no
podríamos pasar juntos el próximo verano de 1800. Mi proyecto no
requiere que yo me aleje tanto y vaya a Viena; puedo conseguir lo
mismo en Bamberg y en Würzburg. Pues para poder trabajar en paz al
mismo tiempo en la realización del proyecto, debería permanecer,
para comenzar, ciertamente, en Franconia, y mi más ardiente deseo es
que usted fije igualmente su residencia allí. El trabajo en común
nos ligará para siempre e inseparablemente. Como yo estoy
completamente libre, esperando impacientemente el momento en el que
pueda dejar Jena, podré consagrarme desde un principio completamente
a nuestra causa común. No sé si hay algo que lo retenga a usted en
Berlín, pero yo me atrevo a pensar que usted viviría más
tranquilamente en Franconia y, en cierto modo, más agradablemente,
especialmente si, como es posible, una colonia de gente de Jena haya
de seguirnos hasta allá. Desde un punto de vista político usted no
tiene en Bamberg, de seguro, nada que temer, Röschlaub77
tiene influencia en el Ministerio y quiere, incluso, que yo dicte
allí lecciones privadas.
Adiós, mi más querido amigo, y permanezca bien dispuesto para
conmigo.
Enteramente suyo.
Schelling.
P.S.: He preguntado, en todo caso, ya en lo de Röschlaub si usted
corre el menor riesgo en Bamberg. Pero, incluso, en ese caso podría
usted vivir en Erlangen78.
Perdone usted mi impertinencia pero no puedo desear otra cosa.
De
Fichte a Schelling
19
de Noviembre de 1799
En
la primera mitad del próximo mes estaré donde usted, mi caro amigo,
y podremos entonces discutir todo de mejor manera personalmente.
¿Ha visto usted a Bohn79?
Éste ha mantenido conmigo una singular conversación sobre la
decadencia de la Allegemeinen Literatur Zeitung, sobre su momento
presente, que sería el más propio para su ruina: "si sólo se
tuviera un capital...", etc. "si sólo un hombre, cómo debería ser
él, se colocara a la cabeza...", etc. Yo meramente escuché, y dejé
que me contara; buscaré, sin embargo, todavía de nuevo tratar con él
más profundamente ese asunto.
Ayer
recibí una carta de Reinhold80;
según su manera humana de ver las cosas, piensa también que aquellas
recensiones sobre el escrito de usted81
no son correctas, se duele por usted, encuentra en ello que "sólo
los devotos de la estricta observancia del kantismo tendrán una voz
en la Litertur Zeitung". Usted comprende estos suspiros.
Para
el verano que viene, y en general para el futuro, todavía no he
esbozado un plan inamovible; y la idea de vivir con usted estimula
mi corazón y mi espíritu. Lo veremos.
Creo
que los redactores de la Literatur Zeitung deben ser atacados
personalmente y deben ser expuestos en toda su debilidad: Schütz,
como un hombre estérilmente memorioso que divaga a partir de la
debilidad según su edad, y Hufeland como, desde un principio, un
bueno para nada que ha adquirido sólo subrepticiamente una cierta
gloria; esto verbalmente.
Adiós, mi querido amigo, suyo
Fichte

De
Schelling a Fichte
Bamberg, 14 de Mayo de 1800
Mi
más querido amigo:
Utilizo el primer momento tranquilo en Bamberg82
para escribirle. Sin duda usted ha recibido el escrito83
contra la Allegemeinen Literatur Zeitung y espero que en general
cuente con su aprobación.
Más
importante para usted es, sin duda, lo siguiente: la recensión de
Reinhold, que quizás ya ha aparecido, sobre la lógica de Bardili84,
debe ser considerada como un nuevo golpe dirigido a nosotros. Esta
caña que va de acá para allá según el viento se ha girado hacia
Bardili, como antes se giró hacia usted. Esto había que esperarlo.
Entretanto, espero que usted haya trabajado en su artículo contra
Bardili85,
que será ahora, como usted lo previó, necesario. Y le ruego que deje
por mi cuenta, en cambio, la recensión reinholdiana, cuya
dilucidación puede ser un buen apéndice a la segunda edición de mi
escrito contra la Literaturzeitung, el cual en breve será necesario;
y tanto más puede servir cuanto en este escrito le he hecho el honor
de nombrar a Reinhold entre aquellos que no hacen más reseñas en la
L.Z.86
Si la recensión está hecha como se puede concluir a partir del grito
de victoria de los redactores87,
entonces es la época más propicia para quebrar completa y totalmente
esta caña, en la cual nuestra causa ha tenido, por lo demás, un
débil apoyo.
Le
ruego escribirme pronto a este respecto. Si tiene usted alguna
advertencia que hacerme o puede aportar algo sobre la segunda
edición que he anunciado, le ruego que me lo haga saber. No sé hasta
dónde ha llegado su proyecto de una revista crítica a la segunda
potencia, y si usted todavía piensa realizarlo; en ese caso este
sería el momento.
Excúseme lo somero de esta carta por la gran dispersión en la cual,
recién llegado aquí, todavía vivo.
Gabler tiene la orden de hacerle llegar, cuando sea la ocasión, un
ejemplar completo de la filosofía trascendental88,
en papel velina, un ejemplar de la introducción a la filosofía de la
naturaleza89
y el segundo cuaderno de mi revista90.
Si usted tuviera a bien comunicarme su juicio, especialmente los
primeros, le estaría muy agradecido por ello.
Me
encomiendo a su amistad y soy con el respeto más profundo.
su Schelling
De Fichte a Schelling
Berlín, 9 de Junio de 1800
Mis
más cordiales agradecimientos por su obsequio91,
mi más querido amigo.
He
leído su escrito92
con placer, pero al mismo tiempo también con el pesar de que hoy en
día el espíritu, que tendría cosas mucho mejores que hacer que
tratar con infamias de la literatura, tenga, sin embargo, de vez en
cuando que habérselas con ellas.
No
dudo de que usted ganará el proceso contra Schütz93,
y esto es muy de desear. Haga usted imprimir, pues, ya las actas.
Este tipo de cosas, y sólo ellas, tiene efecto sobre los filisteos
cuyo estilo y naturaleza tengo aquí la oportunidad de conocer
perfectamente.
Cuán
pronto puedo yo llegar a escribir la recensión sobre la lógica de
Bardili, es algo que no puedo decir. Tampoco he leído la recensión
que ha sido insertada94
en la A.L.Z., he encontrado, sin embargo, aquí en Berlín la absurda
carta de Reinhold95,
que he dejado sin respuesta. Romperé completamente con ese miserable
individuo, es decir, Reinhold, y abandónelo usted del mismo modo.
Publique usted lo que es justo, y esté usted seguro por adelantado
de mi plena aprobación, así como de mi más completo compromiso.
En
lo que concierne a la realización de nuestro proyecto, nada se debe
precipitar. Un hombre rico96
en el cual pensaba yo a este respecto y con el que contaba, se
precipitó el mismo en mis manos, proponiéndome perentoriamente darle
lecciones en privado.
Me
encomiendo a la constancia de su amistad, por la cual quedo de
usted, con la consideración más sincera.
su
Fichte.
De
Fichte a Schelling:
Berlín, 2 de Agosto de 1800
Usted ve por el impreso adjunto97,
mi querido amigo, que he trabajado, pues, para nuestro proyecto
crítico. Encontré a mi llegada a Berlín un proyecto parecido de
Unger, que me fue comunicado y que modifiqué, como usted podrá ver.
Que
cuento derechamente, y mucho, con usted, esto se da por entendido;
así como también se da por entendido que la disciplina fundamental
para cuya visión crítica usted es el indicado es la Filosofía de la
Naturaleza. ¿No querría usted sugerir alguien a quien tendríamos que
encomendarle la descripción de la naturaleza, por ejemplo?
Pero, más especialmente, querría pedirle a usted para el primer
volumen, los Elementos de una Filosofía de las Matemáticas, así como
los Elementos de una Filosofía de la Historia; esta última no
simplemente como una deducción trascendental, sino que sea también
particularmente aplicable a la práctica: que pregunte qué es un
verdadero y efectivo factum (a fin de descartar los hilos
histórico-conjeturales) y cuáles, de entre los verdaderos y
efectivos hechos, pertenecen a un sistema de la historia, de la
historia humana, de la historia del estado, etc.
En
la disposición del proyecto se establece que no hay ningún redactor
general, sino que cada uno, a quien le está encomendado una
disciplina, es señor y maestro en ella; asimismo está dispuesto que
cada uno es libre para elegir los colaboradores, cuyos resúmenes él
acoge en su revista, pero de lo cual él se hace responsable. El
señor Herrmann98,
antiguo redactor de la Neuen allgemeinen deutschen Bibliothek
cuidará de la correspondencia.
Tenga usted la bondad de comunicarme lo más pronto posible su
decisión y las condiciones de su adhesión. Unger, sin duda, no
tendrá reparos en satisfacer estas últimas.
Con
mi consideración y mi íntima devoción.
su
Fichte.
Que
existe un proyecto como éste, es algo que debe ser recién conocido
con la aparición del primer número. A todos los invitados a
participar debe solicitarles por ello la máxima discreción, también
a aquellos a quienes sólo se les ha enviado el proyecto.
De
Schelling a Fichte
Bamberg, 18 de Agosto de 1800
Que
responda recién ahora a su carta99,
mi muy honorable amigo, tiene como razón el que yo esperé la llegada
de su invitación a Schlegel100,
la cual, dado que usted no podía saber que él está aquí, fue
dirigida a Jena, y recién ahora ha llegado hasta acá.
Pero
la razón por la cual yo quería esperar esta invitación es la
siguiente:
Bajo
la firme convicción, fundada en mi última conversación con usted, de
que usted había abandonado completamente la idea de un nuevo
Instituto Crítico y de que usted había restringido la totalidad de
su proyecto a una revista que haría las recensiones para los
periódicos dedicados a las recensiones, me había comprometido
contractualmente con Cotta, durante mi estadía en Suabia en el mes
de junio, para una "Revisión de los más recientes progresos de la
filosofía y de las ciencias que le son dependientes", que yo
editaría. Yo pensé hacer esto, entretanto, al menos por mi parte y
en una materia particular, una vez que creí abandonado el proyecto
general. Cotta me dijo, en verdad, algo de un proyecto más general,
a propósito del cual él había hablado con Schlegel. Sólo que, dado
que yo creí diferido para más adelante la realización del proyecto,
esto no me impedía continuar con el mío más limitado. Sin embargo,
después de haber hablado más en detalle con Schlegel, le escuché a
propósito que el Instituto cuyo proyecto él ha esbozado, debía
empezar igualmente con el año 1801, y como me pareció que la unión
de fuerzas era doblemente importante, consideré muy deseable poder
unirme con mi trabajo a una sociedad más amplia101.
Es,
pues, desafortunado que recién ahora me entere del proyecto de
usted, luego de que, al menos por mi parte, estoy comprometido
completamente con Cotta. Pero todavía me queda la esperanza de
ganarlo a usted del todo para el proyecto de Cotta, y ganarlo
también para una específica y más extensa participación de su parte
en este proyecto, lo que Schlegel no se ha atrevido esperar. Puedo
asegurar que en Leipzig, hace ya más de tres años, Cotta me
participó la idea, concebida después de largo tiempo, de un
Instituto más liberal que haga recensiones no sólo de escritos
aislados sino de toda una disciplina. Por esto merece él ser el
encargado del nuevo Instituto mucho más que Unger, cuyo proyecto,
sin la intervención de usted, permanecería, sin duda, pobre y
limitado sólo a Berlín. Pero lo que le da todavía más derecho a
serlo, es tanto el interés que él mismo toma en el asunto, interés
que no se puede presumir en un librero tan distinguido como lo es
Unger, como su independencia de influencias extrañas, su falta de
miramientos, y, lo que es más importante, el estar en posesión de
medios para procurar en poco tiempo a un tal Instituto difusión,
consideración y solidez. Estoy convencido de que, tomando en
consideración todas estas circunstancias, usted se encontrará más
inclinado a preferir a Cotta antes que a Unger, quien a lo más tiene
la palabra de usted, mientras que todos nosotros estamos
comprometidos con Cotta, a quien conozco en todo, y en quien he
encontrado a una persona tal que la tengo por la única digna de
editar un trabajo común de todos nosotros.
Han
de aparecer en seguida, en el primer volumen, una "Visión de
conjunto del estado actual de la filosofía"102,
que ya está en parte redactada, y como Apéndice, un análisis de
Bardili, de Reinhold (y si nadie más lo asume, quizás también de
Jacobi, a causa del escrito que le ha dirigido a usted, y de la
influencia evidente que él ha tenido sobre la detestable recensión
de mi Systems des Idealismus en la Literatur Zeitung103);
y como no dudo de que usted se nos unirá, le ruego informarme, por
cierto, prontamente su decisión y lo que usted esté dispuesto a
aportar, para que yo pueda tenerlo en cuenta, tanto como sea todavía
posible.
Me
encomiendo a su continua benevolencia y soy su seguro servidor.
Schelling104
De
Schelling a Fichte
Bamberg, 5 de Septiembre de 1800
¡Hasta hoy he esperado en vano una carta de usted, mi entrañable y
honrado amigo! Sin embargo, ayer Schlegel recibió una carta de
Schleiermacher105,
donde escribe sobre una conversación que él habría tenido con usted
respecto a la cuestión del nuevo Instituto. De lo que me fue
comunicado, algunas cosas me parecen indicar un malentendido, que
veo a disgusto que persisten, y a lo cual quizás mi última carta106
haya dado ocasión, en tanto que en ella no explicaba el asunto en
forma suficientemente detallada.
El
proyecto esbozado por Schlegel107
no es tal que excluya el de usted, o que ambos tengan algo opuesto
como propósito. Esto es algo evidente. Se trata de un solo plan que
ustedes dos108
han esbozado. Schlegel no ha hecho sino procurar las condiciones
exteriores que permitan realizarlo –el número necesario de
colaboradores y el editor– y, aunque él haya podido escasamente,
tanto como yo, (como usted se recordará) llegar a acuerdos con usted
respecto de todos los puntos, por ejemplo, que todo, excepto las
obras de arte, deba ser tratado en una revista general, sin embargo,
ciertamente el espíritu de ambos proyectos es el mismo, y este
espíritu pertenece a todos y es igualmente propio de todos. Todos
nosotros queremos poner fin en la ciencia y en el arte al imperio de
la superficialidad, de la banalidad y de la carencia de pensamiento;
así como en la crítica al dominio de la estupidez. No sé cómo ha
inducido usted a Schlegel a suponer que usted habría desistido
completamente de la idea de un proyecto semejante; y dado que él
consideraba posible la realización de éste a su modo, esto lo
determinó naturalmente a emprenderlo por sí mismo. No sé si usted le
habrá comunicado, o no, tan explícitamente como a mí su convicción
de que este proyecto sería irrealizable; creo, sin embargo, que él
ha inferido esto al menos a partir de expresiones suyas, y estoy
convencido de que no son las divergencias aisladas respecto del
primer proyecto de usted lo que lo ha determinado a no informarle a
usted inmediatamente los pasos que había dado para la realización
del mismo.
Me
alegré infinitamente, tan pronto como vi en su carta109,
que usted todavía permanecía fiel a la idea misma y que pensaba
seguir un camino semejante; los demás, por cierto, se alegrarán
igualmente, pues pueden en ello fundar la esperanza cierta de verlo
a usted tomar parte de una manera más determinada y más extensa de
lo que habían creído poder esperar de acuerdo con su proyecto. El
asunto no se ha, pues, modificado, y sería muy de lamentar, si en
realidad hubiera cambiado. La única razón que podría decidirlo a
usted a no satisfacer nuestro deseo, podrían ser las divergencias
que, respecto de su primer proyecto110,
hay en el segundo. Y cuanto más quiero que esto no impida satisfacer
nuestro deseo, tanto más tengo por necesario comunicarle algunos
pensamientos a este respecto, con los que quizás esté usted en
condiciones de concordar.
Me
ha parecido, al menos inmediatamente desde el comienzo y en cuanto
tuve el proyecto de usted ante mis ojos, que no sería suficiente un
solo redactor para abarcar un todo tan vasto y, en muchos aspectos
singulares, también tan heterogéneo como es éste, que estará formado
por los dos polos de la cultura actual, ciencia y arte. Usted mismo
quería, incluso, un redactor general para cada disciplina especial;
me parece que sería suficiente un sólo redactor principal para
aquello que pertenece al campo de la ciencia, y uno para lo que
pertenece al campo del arte. Si usted da su aprobación a esta
separación y no lo detienen otras razones, entonces debe usted
asumir la primera función, haciéndose responsable de la ciencia,
pues todos nosotros lo reconocemos a usted como el único digno de
ello. Y usted se constituirá de tal manera en esta función que
también frente al mundo no será posible ninguna duda respecto de su
íntima disposición para ello. La segunda función la asumirá Schlegel
y ciertamente no escatimará esfuerzos en lo que a él respecta.
En
el nuevo proyecto usted mismo ha desechado la subordinación entre un
redactor en jefe y los subredactores; también, según usted, cada uno
de éstos responde por sí mismo, y la función de ambos redactores en
jefe, por lo tanto, consistiría sólo en lo siguiente:
1.-
La redacción misma debe necesariamente transferir la
correspondencia, como algo meramente mecánico de la organización, a
uno solo. Schlegel se encargará de buena gana de esta gestión, por
cuanto es más hábil para esto que todos nosotros, y con cuya
minuciosidad podemos con certeza contar.
2.-
Todos los trabajos aceptados en el instituto pertenecen o bien a la
rama de la ciencia, o bien a la del arte, o bien, a ambas. En el
primer caso será usted, en el segundo Schlegel y en el último serán
ambos, quienes tendrán el voto decisivo para negarse a aceptar, por
ejemplo, un pasaje o un artículo. Si el autor se opone a esta
decisión, y puede aducir razones, entonces debería decidir al
respecto la mayoría de los miembros que trabajan en la disciplina,
excepto en el caso en el que estén en juego razones políticas, y en
ese caso el acuerdo de ambos redactores será suficiente.
3.-
La designación de todos aquellos escritos que deben ser considerados
en cada feria, lo cuento entre los asuntos meramente mecánicos
propios de la redacción. En lo que concierne a la elección de éstos,
o bien se ponen de acuerdo los colaboradores mismos, o bien, si,
como es de esperar, quedan sin elegir algunos respecto de los
cuales, por cierto, no carece de importancia si son reseñados o no,
entonces será el redactor a cuya rama pertenece el asunto el que
decidirá quién debe asumir la tarea. De igual modo se procederá
cuando se declare un conflicto entre varios, sea respecto de un
escrito en particular, o sea respecto de una obra completa. Así, por
ejemplo, para el primer volumen, ya he hecho el trabajo preparatorio
para una visión de conjunto del estado presente de la filosofía, y
creo poder exponer allí algo nuevo. Pero si uno tuviera la esperanza
de que en lo que sigue usted mismo asumiera esta elaboración, lo
consideraría como una verdadera suerte, y presentaría mis propios
pensamientos bajo otra forma.
Las
restantes divergencias se reducen principalmente a lo siguiente: que
usted quiere en las cuestiones científicas sólo visiones generales,
nosotros, en cambio, queremos también juzgar respecto de escritos en
particular. Las razones que me determinan a ser de la última opinión
y que me siento en libertad de someter a su juicio, son las
siguientes:
En
algunos escritos no es sólo interesante el tema, sino también la
persona o el individuo; por ejemplo, en la exposición, la mayor o
menor elocuencia, el arte de la exposición, o particulares
idiosincrasias espirituales. Un individuo semejante es, por ejemplo,
Jacobi. Ciertas obras científicas, es verdad que poco numerosas,
pero quizás en el futuro sean más, pueden ser consideradas, a la
vez, desde el punto de vista del arte, y deben serlo. Para éstas
vale, pues, lo mismo que vale para las obras de arte en sentido
estricto. Las visiones generales constituyen, pues, siempre la
regla, y soy incluso de la opinión de que exista para cada rama un
colaborador en particular que se encargue de la visión general.
Informes particulares pueden, sin embargo, acompañar estas visiones
generales.
Entre las llamadas ciencias empíricas, algunas no se encuentran en
la senda científica. Permítame nombrar aquí como ejemplos sólo la
física y la química. O bien se descubre el punto donde el hecho
expuesto se interrelaciona con el sistema, y entonces, por cierto,
su mención corresponde a la visión general; donde no (y este puede
muy bien ser el caso) entonces el hallazgo no puede pasar
desapercibido, y es por de pronto objeto de una información aislada111.
No
sé si he logrado convencerlo. Le ruego solamente, ahora, que me haga
saber lo más pronto posible, con la franqueza con la que de
costumbre me ha honrado, si he acariciado vanas esperanzas o no, y,
en el primer caso, si las razones que lo han determinado a semejante
decisión radican en nosotros. Mi sincero deseo de saber qué reprueba
de este proyecto, y qué debería, según su convicción, ser
modificado, de manera de hacerlo digno de su participación, no lo
considere como una impertinencia, sino como consecuencia directa de
mi veneración por usted.
Es
imposible que usted pueda tener para con Unger la obligación que
nosotros tenemos para con Cotta. Y esto tanto menos cuanto el
proyecto que usted encontró previamente en él, era sólo un plan
woltmannico, es decir, era un proyecto con certeza muy malo y con
propósitos de especulación financiera112.
Cotta se sentirá inmensamente honrado si usted quiere colocarse a la
cabeza y le concederá ciertamente las mismas condiciones que Unger,
si no superiores. Le ruego informarle de estas condiciones sólo a
Schlegel, quien, como ya una vez estableció un contrato con Cotta,
se las someterá inmediatamente. El anuncio del Instituto, que debe
producirse necesariamente pronto, se comprende que será hecho antes
de que usted nos haya informado de su adhesión, pero esto, por de
pronto, sólo puede tener como consecuencia que no será nombrado
ningún redactor. Le he preguntado a Schlegel sobre este punto. Él
prefiere, sin embargo, esperar la respuesta de usted que decidirá la
cuestión.
La
primera parte de mi trabajo, sobre el estado actual de la filosofía,
apareció también en los Anales, pero al mismo tiempo como escrito
independiente. Sin embargo, está claro que no puede aparecer en la
misma editorial una revista crítica general y, al mismo tiempo la
revisión crítica de una ciencia particular de la importancia de la
filosofía; y dado que Cotta ciertamente no quería dejar pasar la
idea que ha tenido y que ha alimentado de una revista semejante, no
me queda más que la unión. Tenga a bien considerar esto y al mismo
tiempo tenga la seguridad de la más sincera devoción de su
completamente dedicado
Schelling
De
Fichte a Schelling
Berlín, 6 de Septiembre de 1800
Querido amigo:
Le
he comunicado por escrito a W. Schlegel113
mi decisión y los motivos que la fundan respecto del asunto en
cuestión. Le he escrito también que he bosquejado una visión general
enteramente semejante a la de usted en su contenido, y que haré
imprimir. Será bueno decir lo mismo bajo dos formas diferentes, en
dos lugares distintos y mostrar así el acuerdo que hay entre
nosotros dos.
¿En
qué pasaje atrapará usted a Bardili en particular? Descontado el
error fundamental que consiste en que transforma, sin que se note,
en el mayor silencio, el pensar en un ser, yo mostraré especialmente
que el pensar que él establece no es un pensar real, sino sólo una
abstracción; que, por lo tanto, para hablar como Klopstock, en lugar
de una flecha es una viga la que yerra el blanco114.
Respecto de Jacobi mostraré que ni siquiera conoce históricamente la
filosofía que él enjuicia y que, por ejemplo, ni siquiera ha leído
una sola vez mi Sittenlehre; que lo que me censura son casi siempre
los errores de la ética y de la teología kantiana que yo he
corregido.
No
he leído todavía la recensión del Transscendentalen Idealismus de
usted en el L.Z.115
La leeré, no obstante, antes de concluir mi visión general. No tengo
en absoluto inconveniente en atacar, si es preciso, a Reinhold
mismo.
Espero que Schlegel esté todavía en Bamberg. Si no está allí, abra
la carta, pues está escrita tanto para usted como para él, y
enviésela. Enteramente suyo
Fichte
P.S.
La carta ha permanecido aquí, y he escuchado116
que Schlegel ya no está en Bamberg. Le enviaré la carta por otra
vía, y agrego para usted que Unger, sin tomar en consideración mis
exhortaciones, no renuncia a su proyecto; y que en tales
circunstancias me considero atado por la palabra empeñada, es decir,
por los artículos que le había explícitamente prometido. Sin
embargo, considero que a contar del primer fascículo estaré libre y
entonces podré trabajar algo, de vez en cuando, para el Instituto de
usted, sin ligarme a algo determinado.
Al Prof. Schelling en Bamberg
De Fichte a Schelling
Berlín, 13 de Septiembre de 1800
En
este momento leo su carta del 3117
del presente, mi muy honorable amigo. En el correo están todavía una
carta para usted118
y otra para Schlegel119
que parten mañana. Esta la recibirá usted antes.
1.-
Yo no puedo romper la palabra empeñada a Unger respecto de los
trabajos que le he expresamente prometido. Esto me es a mí tan poco
posible como pedirle a usted que rompa la palabra que ha empeñado
con Cotta. Mi secreto deseo y esperanza es que Unger y Woltmann, que
en esta materia me confío completamente a ellos mismos, no
encuentren colaboradores, o que los encuentren pero que sean tales
que yo pueda declarar derechamente que no quiero trabajar con ellos.
Aún más, no me considero comprometido sino para el primer fascículo
y para el trabajo expresamente prometido (que está de acuerdo con el
de usted respecto de los autores a juzgar: Bardili, Jacobi, etc.).
2.-
Su franqueza invita la mía. Schleyermacher ha simplemente mentido en
lo que a usted concierne120.
Recibí la carta de usted121
en la mañana, y no me enteré por ella de nada nuevo. En la tarde
Schleyermacher trajo la carta de Schlegel, que leí en su presencia.
Tuve oportunidad de notar más de algo, particularmente por los
singulares giros de esta carta, y de enrrostrarle a Schleyermacher
mi ira por largo tiempo contenida.
a)
No puedo recordar lo que he hablado con cada uno de ustedes en
particular. Pero he renunciado tan poco al proyecto que, incluso, he
hablado con Friedrich Schlegel y con la Veitin122,
respecto de hacer empresarios del asunto a ricos comerciantes de
aquí, tales como Veit123
y Levi124,
y presumiblemente la Veitin ha escrito a Veit, como me lo había
prometido, que éste debía venir a verme125,
dado que fui preguntado por Friedrich Schlegel126,
no mucho antes de estos días, si acaso yo no conocía todavía a Veit.
Entre nosotros, usted sabe que el proyecto esbozado por mí fue
considerado irrealizable, y esto no menos por mí que por nuestros
amigos, atacado no respecto del contenido, sino en cuanto a la
manera de realizarlo. Era un ideal que uno tenía que conectarlo
luego con la realidad, y respecto de ello no he tenido jamás nada en
contra. Yo esperaba sólo una ocasión externa, me creía investido
para ello de plenos poderes por mis amigos, encontré sin buscar,
etc.
b)
Apenas estaba este mi proyecto listo, incluso antes de escribirle a
alguno de ustedes, sin haberlo buscado, oigo127
que W. Schlegel tiene uno semejante, que concuerda hasta con el
título del proyecto bosquejado, que hace circular con la expresa
condición de no decirme nada, sólo a mí128;
por esto es reprendido por Friedrich y por Tiek: que él se dejaba
arrastrar a esto para ponerse a la cabeza, para desempeñar así un
papel, y cosas semejantes.
Yo
consideré esto como algo completamente imposible, como mentira, y le
escribí a usted y a los demás129.
(El
asunto de usted, mi amigo, es completamente otro, y le ruego
encarecidamente que no cometa usted la injusticia consigo, y también
conmigo, de confundirse con W. Schlegel. El proyecto de usted
considerado aisladamente130,
no era en absoluto mi proyecto general. Tras la recepción de la
carta de usted131
no he podido en absoluto guardarle rencor, y no lo he hecho en
ningún momento).
Recibo ahora la carta de Schlegel132,
sus tergiversaciones y al mismo tiempo su proyecto, que es parecido
al mío hasta en sus expresiones más detalladas y hasta en el título
al que yo había formulado en Jena (sólo que él pone "Jahrbücher" en
lugar de “Annalen”, una traducción que he hecho luego al igual que
él); proyecto en el que figura un pasaje que polemiza con mi
proyecto; proyecto con el que todos los participantes estaban
comprometidos a ocultármelo; proyecto en el cual Wilhelm Schlegel se
constituye a sí mismo en redactor y dice con ingenuidad que la suma
fijada para el redactor no debe ser pequeña; hasta la recepción de
esta carta yo habría apostado que era imposible. ¿Cuáles podían ser
mis sentimientos?
c)
¿Cuáles podían ser mis sentimientos respecto de la idea de que los
Schlegel, los amigos de Ud., y desgraciadamente por una funesta
relación, también Ud., digno amigo, Ud. que debía estar alejado de
estos asuntos como el cielo de la tierra, serían considerados, pues,
ciertamente, como una mera camarilla por la mayor parte del público,
y que sus simples nombres causarían un perjuicio para el mejor
proyecto que se ha esbozado para la ciencia? Estos Schlegel, de los
cuales el mayor merece respeto por sus múltiples conocimientos y por
su talento sin par en el uso del lenguaje; pero por lo demás, el más
joven —ciertamente Ud. no estará dispuesto a reconsiderar la opinión
que Ud. tiene de él— si bien tiene suficiente profundidad, fervor,
exuberancia, es, sin embargo, obstinadamente ininteligible; guardo
silencio respecto de los seguidores, con la sola excepción de Tiek,
a quien respeto. ¡¡que éstos estén a la cabeza de la literatura
alemana, de la literatura humana!!
¿Cuáles podían ser mis sentimientos, y qué podía yo esperar, de la
visible tendencia de estos hombres de llamar la atención para ganar,
para conseguir, dinero?; una situación en la que desgraciadamente
han caído, y que lamento por ellos.
d)
El hombre está por naturaleza fuertemente inclinado a reconocerse a
sí mismo en los otros. Hago notar que eso es lo que me pasa respecto
de este asunto, pero no propiamente respecto de Ud., que no hace
sino transmitir, en la última carta de Ud.133,
lo que Wilhelm Schlegel piensa.
Estoy tan enredado en mis propias ideas, que sólo me puedo decidir
como un deber –Dios sea mi testigo– a leer a otros, particularmente
malos libros, y criticarlos. Con todo, como los demás, yo quiero
vivir, así pues, la crítica es para mí, por las razones mencionadas,
la peor manera de ganar dinero; y en general desdeño bastante, por
tales razones, el respeto por ella, y en esto estoy igual que los
demás. Por esto acepté las invitaciones de Unger sin pretender
provecho personal, en parte por amor a la ciencia, en parte por
consideración al acuerdo que tomamos en Jena. Por consiguiente, no
se me puede persuadir por medio de prestigio, estar a la cabeza,
honorarios especiales, y cosas por el estilo. Ud. mismo, digno
amigo, ciertamente da fe de esto, si se remite a sí mismo; hágaselo
entender a los demás, si quiere hacerme el honor.
Tras
todo esto mi decisión es la siguiente: si el proyecto de Unger no se
realiza en absoluto, o bien si su Instituto fracasa, entonces yo
aceptaría encantado las condiciones que Ud. ha propuesto, con la
condición de que Ud. sea el redactor de la sección de las ciencias
naturales. Esto no depende, pues, de mí, sino de las circunstancias,
y a este respecto se debe esperar el tiempo necesario. Dar nombres,
por lo demás, yo lo desaconsejaría y esto completamente
independiente de dar el mío. Es en razón de la obra y no de los
nombres —a este respecto los nombres de los Schlegel causan daño, y
deben primero hacérselos— que el asunto se recomendará.
Doy
por supuesto que Ud. quemará esta carta tan pronto como la lea, y
que no la comunicará a absolutamente ningún alma. Con el sincero
afecto y la consideración de su
F134
Schelling a Fichte135
Bamberg, fines de septiembre de 1800
Carta de Fichte a Schelling (borrador)
2 de
Octubre de 1800
No,
mi digno amigo, a aquellos que quieren sembrar la discordia entre
nosotros no les será tan fácil. Yo, al menos por mi parte, veré si
puedo impedirlo. Con esta intención le ruego su respuesta más pronta
sobre los siguientes puntos:
“Adjunto las preguntas” en una hoja especialmente separada, cuya
respuesta le solicito.
Pues, bien:
1)
¿Qué he comunicado a Friedrich Schlegel el invierno pasado respecto
de usted y de sus empresas?
Tengo una memoria demasiado mala respecto de hechos como para poder
recordarme de todo lo que he hablado, pero me conozco a mí mismo tan
bien como para saber que nunca hablo en contra de mis convicciones y
mis sentimientos. Ahora bien, he albergado la más profunda
estimación por su espíritu y su talento, y he tenido respecto de
usted las más brillantes esperanzas para la ciencia; y es
absolutamente imposible que yo haya dicho algo que contraríe esta
opinión. Quien diga algo así, no dice la verdad.
He
leído sus artículos sobre el idealismo trascendental en general; los
he encontrado pertinentes, sustanciosos, geniales. He dicho, con
toda certeza, también que así las he encontrado; y quién informe
algo distinto, no dice la verdad.
No
he estudiado en absoluto los trabajos, propios de usted, sobre la
filosofía de la naturaleza como para que tenerme por capaz de dar
juicio alguno, sea este demasiado elogioso o desaprobador. Pero
tengo tan buen concepto de su cabeza, que por lo demás me es
conocida, que deben ser excelentes. Para mi persona significa un
esfuerzo muy grande introducirse en un sistema ajeno, casi más
todavía que construir un sistema. Es por esto que siempre mi
intención ha sido, y lo es todavía, elaborar alguna vez la filosofía
de la naturaleza por mí mismo. Sólo entonces comprenderé
correctamente el trabajo de usted, podré compararlo con mis
resultados, y reconocer ciertamente los méritos de usted. No
recuerdo con certeza si he dicho esto a Friedrich Schlegel; pero
puesto que lo he pensado, ciertamente puedo haberlo dicho; pero no
veo en ello nada ofensivo para usted.
Recuerdo haber hablado a menudo con Friedrich Schlegel sobre el
curso sintético de mi Wissenschaftslehre y que él hizo notar que
ningún otro de los cultivadores del idealismo trascendental tenía
este método. Puede ser que en este contexto yo haya dicho también lo
mismo de usted, porque lo pienso; pero no veo en ello ninguna ofensa
para con usted.
Si,
finalmente, aunque no lo recuerdo, y tampoco lo creo, yo haya dicho
algo a Friedrich Schlegel sobre nuestro acuerdo con ocasión de mi
partida de Jena, esto sólo podría haber sido dicho en honor de
usted; y la indiscreción de esto no se me puede imputar, pues tenía
a Friedrich Schlegel por su íntimo amigo. Sea lo que sea, sólo puedo
haberlo hecho con respeto y amistad por usted, pues no he cesado
nunca de experimentar esto por usted; esto no puede haber ocurrido
sino en un contexto, donde se muestran estos sentimientos. Esto solo
puede haber ocurrido por instigación -no quiero pensar en un
interrogatorio de Friedrich Schlegel- en tanto no tengo la costumbre
de hablar sobre personas si no es por instigación de otros. (No
quiero preguntarle a usted qué piensa de mi persona).
"Había algunas otras circunstancias con usted el invierno pasado,
que en realidad me robaban el trato con usted136.
Respecto de esto no he hablado con ninguna persona (excepto con mi
mujer, y con ella sólo compadeciéndolo a usted cariñosamente)".
Friedrich Schlegel137
habría sido muy naturalmente el último con quien habría hablado al
respecto. Por consiguiente, hasta que usted me haya respondido
claramente a la pregunta indicada más arriba, es usted quien me hace
agravio, en tanto me acusa sin darme la posibilidad de defenderme.
2)
¿Qué es, por lo demás, lo que el invierno pasado le ha chocado de mi
comportamiento?
He
buscado el trato con usted; estuve tan a menudo en casa de usted,
sin encontrarlo. Allí, donde usted estaba habitualmente, yo no
podía, por buenas razones, ir a buscarlo. Decidirlo excepcionalmente
a usted venir a mi casa, tampoco podía debido a que mis medios
económicos habían casi completamente desaparecido. Usted estuvo, si
recuerdo bien, no más de dos veces en mi casa.
El
cielo sabe con qué corazón lleno de afecto me despedí de usted, cómo
me acongojó que usted haya debido nuevamente desistir de lo que
había prometido como una prueba de íntima amistad, acompañarme
todavía, cómo, cuando en el coche le di el último beso de despedida,
no se me ocurrió que yo tendría que responderle una carta como la
última de usted.
3)
¿Puedo haberle dicho a usted algo sobre W. Schlegel, sobre el cual
ambos hemos pensado siempre igual, tan duro como lo que usted
escribe en su última carta sobre ambos Schlegel?
Es
muy posible "que yo le haya dicho a usted lo que en realidad pensaba
(después de algunos trabajos nuevos de ellos en el Athenäum, y sus
poemas, pienso en un gran progreso)".
"¿Cómo hubiera debido aparecer yo ante Wilhelm Schlegel, si usted le
hubiese repetido (?) esto? Si él hubiese querido juzgar
correctamente ciertamente, me habría juzgado no menos que como falso
o de lengua biperina; pues ni él mismo, ni usted, ni nadie, se
recordará que he dicho lo contrario de esos posibles juicios ".
Usted me acusa directamente de falsedad. Usted espera que yo no tome
nunca parte en los subterfugios en contra de usted. Es doloroso para
usted que, habiéndose hecho toda esta violencia a sí mismo, usted no
se haya podido contener de hacerme estas últimas declaraciones. Le
agradezco a usted que me las haya hecho, en tanto me pone en la
posición de eliminar malos entendidos que no deben persistir entre
nosotros. No le quiero hacer notar a usted, cómo me dolió sorprender
que usted haya podido tener en el corazón, ya en Jena, estas mismas
cosas en contra mía, sin decirme nada al respecto; o de dónde vienen
ahora, pues, estos descubrimientos. (¿O quizás llegarían, entre la
primera y la última parte de su carta, otras cartas? Por cierto, no
quiero creer en ningún caso que haya efectivamente un plan para
enemistarnos). Ruego que usted disponga de la tranquilidad, la misma
con la que ahora me explico, sólo con el deseo de eliminar estos
malos entendidos. Es usted el primero que me reprende por falso. De
allí esta calma.
4)
¿Qué es lo que hay con Bardili?
Está
todavía sobre mi escritorio, el proyecto de mi relación sobre el
nuevo estado de la filosofía, ya conocido antes del envío a usted
del proyecto impreso, escrito con la vieja tinta, en el cual Bardili
es citado por su nombre, a saber, en relación a los puntos
informados a usted. Sólo que, quizás, me he extendido demasiado en
mis últimos puntos. (Lo que usted en su coloquio menciona se sigue
claramente del escrito, de cuyo análisis preciso, justamente me he
ocupado).
Por
lo demás, ojalá no me crea usted capaz -aunque por sus palabras
parece creerlo- de pretender haber tenido también, pues, esta
intención después (así dice usted) de la comunicación de usted a
proposito de Bardili, no sé con qué fin. ¡Qué no daría yo, para que
podamos hablar entre nosotros sólo un par de horas, para poner fin a
esta situación fatal en la cual estamos colocados, en la cual nos
imputamos mutuamente la pregunta: ¿cómo ha llegado usted a tener un
concepto tan bajo de mí?
5)
¿Acaso he descubierto, pues, un gran punto débil a mis adversarios
en este asunto (¿son, pues, realmente los Schlegel mis adversarios,
quienes antes sólo querían tener el prestigio, los que por una firme
convicción de que yo no tomaría parte alguna, querían mantenerme el
asunto oculto?) cual es, que alguien como Woltmann estaba ocupado
del asunto? ¿Y de esto se queja usted tanto?
Querido Schelling: no puedo simplemente compartir, y espero que
usted también en el futuro lo comparta cada vez menos, la
repugnancia de esta gente por todo aquel, que no está del todo de
acuerdo con su pensamiento, repugnancia que se transmite de la
literatura a la vida. (Sé muy bien que los Schlegel tomaron muy a
mal que yo haya seguido frecuentando, en Jena, la casa de los
Schütz, después que ellos le declararon la guerra al
Literatur-Zeitung. Esto pertenece quizás, según esta idea, también a
la falsedad). Ahora bien, la disciplina encargada a Woltmann sería
mal tratada, hasta que nosotros nos hubiéramos podido deshacernos de
él de una manera conveniente. ¿Qué vendría después? ¿Cultivaríamos
mejor por esto las nuestras?
¿No
tiene usted mismo también ya suficiente con estos Schlegel? Y, sin
embargo, quiere usted trabajar con ellos.
Preferiría avenirme con usted antes que disputar: por ello no quiero
entrar en algunas inculpaciones muy duras, por ejemplo, que yo
habría revelado traidoramente nuestro proyecto a un Woltmann. ¿No le
he escrito a usted que Unger y Woltmann ya tenían un proyecto; que
fueron ellos quienes me comunicaron primero el suyo; fueron los
primeros en invitarme; que yo recién entonces elaboré mí proyecto,
respecto de lo cual, sin duda alguna, tenía todo el derecho, y
propuse invitarlo a usted y a los Schlegel? ¿Tengo, pues, perdido el
derecho a participárselo a cualquier otra persona en el mundo,
porque hablé con usted sobre este proyecto que, por cierto, allá era
completamente mío, porque le participé mis pensamientos? ¿Son ellos
por esto de su propiedad? ¿Cómo, por Dios, se me habría podido
ocurrir vender las fuerzas de usted? ¿Lo he invitado a usted, pues,
de tal manera como si yo tuviera otra forma que preguntándoselo a
usted? ¿No he, acaso, cedido en mi segunda carta, después que usted
me informó su compromiso, y he diferido mi propio derecho a hacer, y
a dejar de hacer, lo que quisiera.
La
situación actual del asunto.
a)
Que no me considero comprometido con Unger, sino con respecto al
ensayo expresamente prometido para la primera parte; que no quiero
tener nada que ver ni con la redacción, ni con la dirección, es algo
que ya he aclarado.
b)
Que esa obligación depende ahora de la admisión de dos personas, que
deben ser invitadas por Unger y por Woltmann, no por mí. Lo más
probable es que esta admisión no tenga lugar. La invitación cursada
hace ya cuatro semanas aún no ha sido respondida. En consecuencia me
siento completamente libre.
c)
En todo caso, siempre he sentido una secreta resistencia a trabajar
con los Schlegel. El estilo de ellos no podrá ser nunca el mío.
¿Cómo podría ahora aliarme con ellos? Con usted podría trabajar,
bajo la condición de que haya de parte de usted una disposición
distinta a la que puede ser vista en su última carta.
Lo
más importante de todo, querido amigo, lo llamo así con toda mi
alma, por cuanto espero que aprendamos a comprendernos mejor, es
para mí, al menos esto: no nos enemistemos por más tiempo; que yo
pueda sentir afecto nuevamente por usted con toda mi alma, como
hasta este momento lo he hecho; y que usted me dé nuevamente su
confianza, que creía haber merecido de usted.
Bajo
estas consideraciones espero impaciente su respuesta con respeto y
devoción su
De
Fichte a Schelling
Berlín, 3 de Octubre de 1800138
No,
querido amigo, a aquellos que quieren sembrar la discordia entre
nosotros no les resultará tan fácil. Yo, al menos por mi parte,
trataré de hacer fracasar sus propósitos. Con esta intención le
ruego responder lo antes posible a las preguntas que adjunto a esta
carta especialmente en una hoja separada139.
1.
¿Qué he comunicado a Friedrich Schlegel el invierno pasado respecto
de usted y de sus empresas140?
Otorgo a mis palabras tan poco valor, que raramente las recuerdo;
pero estoy tan seguro de mi carácter que estoy convencido de no
haber hablado jamás contra mis convicciones y mis sentimientos.
Ahora bien, he albergado la más profunda estimación por su espíritu
y su talento, y he alimentado también, respecto de usted, las más
brillantes expectativas para las ciencias; y es absolutamente
imposible que yo haya dicho algo que contraríe esta opinión. Si
Friedrich Schlegel afirmara haber oído de mí algo de este tipo,
entonces él con toda certeza no dice la verdad.
He
leído las opiniones que usted ha expresado, de vez en cuando, sobre
el idealismo trascendental en general; las he encontrado correctas,
pertinentes, geniales; lo cual he testimoniado numerosas veces, por
escrito y verbalmente; es imposible que yo haya dicho lo contrario
al respecto. Si Friedrich Schlegel afirmara algo de este tipo,
entonces no dice la verdad.
No
he estudiado en absoluto sus trabajos, propios de usted, sobre la
filosofía de la naturaleza, como para tenerme por capaz de dar
juicio alguno al respecto, sea este demasiado elogioso o
desaprobador. Pero tengo tan buen concepto de su talento, que por lo
demás me es conocido, que aquellos trabajos deben ser buenos. Así
pienso y estoy seguro de no haber hablado nunca de otra manera. Para
mi persona significa un esfuerzo muy grande introducirse en un
sistema ajeno, casi todavía más que construir uno.
Es
por esto que, respecto de la filosofía de la naturaleza, siempre ha
sido mi intención, y lo es todavía, elaborarla alguna vez yo mismo.
Sólo entonces podré comprender correctamente el trabajo de usted y
juzgarlo. Es posible que le haya dicho a esto a Friedrich Schlegel;
en esto, sin duda, no hay nada de ofensivo para usted.
Recuerdo haber hablado con Friedrich Schlegel, de vez en cuando,
sobre el curso sintético de mi método. Éste ha hecho notar a menudo
que ninguno de los demás que han querido perfeccionar el Idealismo
trascendental ha dominado este método. Es posible que se haya dicho
lo mismo también de usted; pero no veo en ello nada ofensivo para
con usted.
Sí,
finalmente, sin considerar que respecto de lo siguiente no recuerdo
nada, ni lo creo, yo haya dicho algo a Friedrich Schlegel sobre
nuestros acuerdos cuando abandoné la Universidad de Jena, esto sólo
podría haber ocurrido haciendo mención plena de respeto por el
comportamiento de usted; y como disculpa de la indiscreción habla la
firme convicción de que yo tenía a Friedrich Schlegel tan
exactamente por su amigo de confianza como mío.
Lo
que yo haya podido hablar, sólo puedo haberlo hecho con respeto y
amistad por Ud., pues nunca he cesado de experimentar estos
sentimientos; esto no puede haber ocurrido sino en un contexto, en
el que fueron manifestados estos sentimientos. Esto sólo puede haber
ocurrido por una instigación —no quiero decir un interrogatorio— de
mis interlocutores. (No quiero preguntarle a Ud. qué piensa de un
hombre que comienza por interrogar, y luego va a repetir el juicio
arrancado de su contexto).
Así,
pues, hasta que Ud. me haya respondido claramente a la pregunta
indicada más arriba, es Ud. quien me hace un agravio, en tanto me
acusa sin darme la posibilidad de defenderme.
2)
¿Qué es, por lo demás, lo que le ha chocado de mi comportamiento el
invierno pasado?
Lo
que me alegraba de mi viaje a Jena141
era particularmente el tratar con Ud. No he podido tener ese placer
en su morada, pues Ud. no se encontraba casi nunca allí, y demasiado
a menudo lo he buscado a Ud. en vano142.
Donde Ud. estaba habitualmente, yo no podía, y no quería, por buenas
razones, ir a buscarlo. Decidirlo excepcionalmente a que fuera Ud.
el que viniera a verme, era algo que no podía debido a mi casi
completa falta de medios económicos. Ud. ha estado sólo dos o tres
veces en mi casa, y costaba mucho esfuerzo hablarle del proyecto que
ahora acarrea tantas consecuencias desagradables. Todo esto me ha
hecho suficiente daño. Pero, por favor, le pregunto: ¿Cómo es que yo
soy el culpable?
El
cielo sabe, con qué corazón lleno de afecto me despedí de Ud.143;
cómo me acongojó que Ud. haya debido nuevamente desistir de lo que
me había prometido como una prueba de su íntima amistad: acompañarme
un tramo del camino y poder entonces hablar sin reservas; cómo, por
cierto no se me ocurrió, cuando ya en el coche le di el último beso
de despedida, cosas en el corazón (o si no era así, ¿sólo más tarde
Friedrich Schlegel le ha hecho revelaciones respecto de mi falsedad,
o bien acaso llegaron cartas de otros, entre la primera y la segunda
parte de la carta de Ud.?) Cosas, digo, que me obligarían a
responder, en una carta como ésta, una de Ud.
3)
Ud. sabe bien que sólo por una exigencia apremiante (se trataba
justamente de ese proyecto144)
le formulo mi juicio sobre Wilhelm Schlegel, que no difiere del suyo
propio, que Ud. había pronunciado ante mí antes de su llegada a
Jena, en Dresde145.
Y yo nunca he dicho algo tan duro sobre ambos Schlegel, como lo que
Ud. escribe en esa misma carta.
¿Cómo hubiera debido aparecer yo ante Wilhelm Schlegel, si Ud. le
hubiera repetido (?) esto? Sin duda esto no le habría parecido nada
de bien, como tampoco el juicio de Ud. Pero en ningún caso él podía
hacerme pasar por falso (como, seguramente, él no podría hacerlo a
Ud. pasar por tal), pues hasta ese momento no había pronunciado el
menor testimonio de respeto por él, ni en su presencia, ni en
presencia de algún otro, (como probablemente tampoco lo ha hecho
Ud.). Sólo más tarde, debido a alguno de sus nuevos artículos en el
Athäneum, y a alguno de sus poemas, me ha infundido respeto por su
talento. He dado testimonio de éste a él mismo y a otros, y lo daré
siempre.
Con
todo, qué es lo que digo: "Ud. me acusa directamente de falsedad, y
me opone en esto a Wilhelm Schlegel (el cual, por Dios, no ha sido
honesto conmigo). Ud. espera que yo no tome nunca parte en los
subterfugios en contra de Ud. Le es doloroso a Ud. que, habiéndose
hecho toda esta violencia a sí mismo, Ud. no se haya podido contener
de hacerme estas últimas declaraciones".
¿Cómo me puedan parecer estas declaraciones, incluso en sí mismas?
Sólo me causa pena, luego que Ud. ha consentido en concebir estos
pensamientos, el que no los haya expuesto mucho antes, el que Ud.
haya permitido que estos malentendidos entre nosotros perduren por
tanto tiempo.
Ud.
tiene el mérito de ser el primero en acusarme de falsedad. Una
franqueza demasiado grande, una abnegación demasiado ingenua e
infantil, estos son los errores que otros me han reprochado, y en
los cuales yo mismo me sorprendo a menudo.
Entretanto, atribuya la calma con la que pongo en claro
inculpaciones de esta índole, sólo a mi deseo por restablecer la
relación que debería existir entre nosotros.
4)
¿Qué es lo que hay con Bardili146?
No lo entiendo a Ud.
El
esbozo de mi visión sobre la literatura filosófica más reciente, que
yo había redactado largo tiempo antes de enviarle a Ud.147
mi proyecto impreso, está frente a mí, y encuentro en éste citado a
Bardili, por cierto, con los puntos que le he comunicado en mi
última carta148.
(Lo que Ud. informa en su comunicación se sigue claramente del
escrito mismo, y lo hago notar en mi análisis del mismo149).
¿Me
cree Ud. capaz, no lo quiera Dios, aunque por sus palabras parece
creerlo, de pretender haber tenido estos pensamientos y este
proyecto sólo más tarde, (Ud. usa estas palabras), es decir, después
de la comunicación de Ud. a propósito de Bardili, no sé con qué fin?
¿Soy acaso conocido por ser tan escaso de ideas que debo interceptar
las de otros; o por no ser capaz de la elaboración de ninguna idea
nueva, cuando otro elabora la misma que yo también tenía? Es verdad
que la razón dada por Wilhelm Schlegel150
es que la elaboración de la revisión de la literatura filosófica que
Ud. había hecho estaba ya casi terminada. Que mi esbozo estaba ya
terminado, es algo respecto de lo cual no quiero en absoluto
argumentar. ¡Schelling y Fichte debían tratar entre sí tales
materias! ¡Qué no daría para hablar personalmente con Ud. sólo
durante una hora para poner fin a esta situación fatal, en la cual
nos imputamos mutuamente la pregunta: ¿cómo ha llegado Ud. a tener
un concepto tan bajo de mí?
5)
¿Acaso he mostrado pues un gran punto débil a mis adversarios en
este asunto (han llegado, pues, ahora los Schlegel a ser mis
adversarios, ellos, que antes querían ocultarme el asunto bajo el
firme convencimiento de que yo había desechado completamente el
proyecto), cual es: que alguien como Woltmann151
estaba ocupado del asunto? ¡Oh! ¿Estaba, pues, incluso alguien como
Herrmann ocupado del asunto, y quien sabe exactamente a quién
habríamos conseguido como corrector, y como tipógrafo?
Querido Schelling, no puedo simplemente compartir la repugnancia de
esta gente152
por todos aquellos que no están del todo de acuerdo con su
pensamiento, repugnancia que se transmite de la literatura a la
vida. Si nosotros quisiéramos algo así, ¿no deberíamos acaso vaciar
el mundo? ¿Podríamos pues, entonces, tener tratos con estos Schlegel
que, como nos hemos declarado uno al otro con suficiente claridad,
tampoco están completamente de acuerdo con nuestro pensamiento?
Ahora bien, ¡qué habría ocurrido, pues, con este Woltmann? Hasta que
nos hubieramos desembarazado de él, habría hecho mal el trabajo en
su disciplina ¿Habríamos por ello trabajado mejor en la nuestra? Yo
ya había contado con quitarle prontamente su participación. En uno
de los siguientes fascículos yo habría llevado ante el tribunal de
la filosofía la verdad histórica. Allí, entonces, le habría ido muy
mal a todo su método.
Uno
encuentra favor de esta gente, sólo huyendo de sus adversarios como
de la peste, y separándose de éstos a golpes. Sé muy bien de dónde
surge todo el desagrado de ellos: de que yo haya seguido
frecuentando en Jena la casa de los Schütz, después que a Wilhelm
Schlegel le haya dado la gana de declararle la guerra a la
Allgemeinen Literatur Zeitung; de que tampoco, después de eso, me
haya precipitado en la batalla. Sin embargo, le pregunto, por favor,
¿qué tiene que ver Schütz y su mujer con la A. L. Z.? Eso es lo que
pienso, y no pensaré jamás otra cosa.
Ud.
dice que "los Schlegel se habían visto forzados etc. etc."
¿Verdaderamente? ¿lo sabe Ud. de seguro? No es posible en absoluto
admitir, según las declaraciones públicas que ellos han hecho a
menudo, que no me consideraban a la altura del asunto. Según esto,
en lo que pensaban no era en el asunto propiamente tal, sino en los
honorarios y en la gloria. Nada bueno puede surgir de una empresa
semejante.
--------------------------
Escribo esta carta para avenirme con Ud., no para disputar. Por ello
no quiero seguir examinando algunas expresiones duras y ofensivas de
su carta.
Por
ejemplo, que yo habría revelado traidoramente nuestro proyecto a
Woltmann. No le he escrito a Ud., y espero que mi palabra valga
todavía, que Unger y Woltmann tenían ya un proyecto, que fueron
ellos, y no yo, quienes me comunicaron primero el suyo, que ellos
fueron los primeros en invitarme, que yo recién entonces puse, no
nuestro proyecto, sino el mio, en lugar del de Unger y Woltmann; y
que entonces yo lo invité a Ud., así como a los Schlegel, a
participar en este proyecto. ¿Tengo, pues, quizás, por el hecho de
que en Jena le participé a Ud. de mis ideas153
(creo, por cierto, que eran las mías), ideas que nadie de entre
ustedes aceptó, y sobre las cuales nadie, excepto Ud., conversó
derechamente conmigo; tengo, pues, digo, por este hecho, que asumir
la obligación de no comunicarlas a nadie en el mundo, aunque sólo
fueran unas parecidas?
¿He
vendido, acaso, las fuerzas de Ud. a Unger? ¡Oh! ¿¡cómo me he
convertido en un distinguido comerciante!? No he hecho otra cosa que
invitarlo a Ud.154,
dependía de Ud. aceptar o no. Incluso he confiado a cada uno de
ustedes fijar las condiciones por sí mismos, (yo había fijado mis
propias condiciones; ellas eran más brillantes que las que podrían
ser obtenidas con Cotta, y era seguro que cada uno de ustedes habría
podido obtener algo muy distinto de los 3 luises de oro ofrecidos
por Schlegel, ciertamente esto no nos hace perder nada, como a los
otros). Ud. no aceptó155.
Usted tenía, a este respecto, todo el derecho, y no vi esto con
malos ojos. Recién por una confidencia de Schleiermacher, y por un
malentendido, y porque se ha juzgado el asunto con criterios de
propiedad intelectual, que no son los míos, ha llegado todo a esta
situación embrollada. Que Wilhelm Schlegel, a todos los que estaban
en el secreto, haya prohibido expresamente no decir nada solamente a
mí, de la realización de un proyecto que coincidía con el mío tanto
en las palabras como en el título, de todo esto debía yo ciertamente
sorprenderme.
---------------------------------
La
situación actual del asunto.
a)
Que no me considero comprometido con Unger, sino con respecto al
ensayo expresamente prometido para el primer fascículo, que no
quiero tener nada que ver ni con la dirección ni con la redacción,
es algo que ya antes le he escrito a Ud.156
b)
Que el cumplimiento de esta obligación depende ahora de la adhesión
de dos personas, que deben ser invitadas157
por Unger y por Woltmann, no por mí; pues bien, lo más probable es
que esta adhesión no tenga lugar. Tras cuatro semanas por lo menos,
no han dado ninguna respuesta. En consecuencia, no me siento en
absoluto comprometido y, por lo tanto, el Instituto no llegará en
absoluto a constituirse.
c)
De esto, sin embargo, no se sigue de ningún modo mi adhesión al
Instituto de Ud. Siempre he sentido resistencia a trabajar, como Ud.
recordará, con los Schlegel y su Schleiermacher. El estilo de ellos
no podrá ser nunca el mio. ¿Y cómo habría que pensar el asunto en la
actual situación? Con Ud. podría, y querría, hacerlo, bajo la
condición de que haya de parte de Ud. una disposición distinta
respecto de mí a la que revela en su última carta. En ese caso,
tengo otro proyecto distinto que, bajo la condición indicada, le
comunicaré por carta. En seguida me esforzaré en que el
Philosophisches Journal, que me fastidia, deje de aparecer.
Si
no, entonces permaneceré solo, lo cual es lo que más conviene a mi
inclinación.
--------------------------------
Lo
más importante de todo esto, querido amigo, lo llamo así con toda mi
alma por cuanto espero que los malentendidos se disipen, es que, de
corazón, no nos enemistemos por más tiempo; que yo pueda sentir
afecto nuevamente por Ud. con toda mi alma, como hasta este momento
lo he hecho; y que Ud. me otorgue nuevamente su confianza que creo
haber merecido de Ud.
Bajo
estas consideraciones espero impaciente su respuesta.
Con
respeto y devoción.
Su F158
De
Schelling a Fichte
13
de octubre de 1800
[...]159Si
tiene Ud. la oportunidad, podría preguntarle a Tieck en mi nombre,
si en el curso del invierno le ha extrañado algo en mi conducta; si
él me ha encontrado menos prevenido en su favor que lo que estaba en
su presencia el verano precedente. Si el respondiera a esta pregunta
afirmativamente, entonces asegúrele Ud. en mi nombre, que él ha de
atribuir este cambio en mí sólo a las calumnias de la Veit y de
Friedrich Schlegel, por las cuales han intentado desacreditar el
carácter de él ante mí y ante Caroline Schlegel.
Yo
tengo el deber para conmigo mismo, de recuperar el respeto de Tieck,
así como ha retornado a mí el pleno respeto y afecto con el que fui
atraído hacia él bajo la no enturbiada primera impresión que tuve de
él. Todavía no puedo comprender cómo pude tener la menor
consideración con este infame modo de proceder, que terminaría, como
era evidente, por enemistar a dos personas que se atraen mutuamente.
De
Fichte a Schelling
Berlín, ca.160
22 de Octubre de 1800
Su
última carta161,
apreciado y querido amigo, me ha asombrado mucho más que la
precedente. En la precedente encontré un amigo querido, vale decir,
Ud.: débil, crédulo, irreflexivo, pero en el fondo honesto. Este
asunto podía ser aclarado, y lo ha sido...162
En su carta actual, encuentro como mentirosos y negros traidores a
gente, a saber los Schlegel, que yo estaba siempre muy dispuesto a
aprender a querer y a estimar. Debo decidirme a despreciar y a
odiar, a saber:
ad.
1.) Es absolutamente falso que yo haya hablado mal de Ud. ¿De dónde,
por Dios, pueden haber tomado esto los consejeros y los alarmistas?
¿Puede Friedrich Schlegel haber traído esto desde Berlín a Michaelis
en 1799? Allí tuvimos nuestro último asunto: la declaración respecto
de Kant163.
Ni Ud. ni Schlegel encontraron entonces mi conducta para con usted
inamistosa. O bien, ¿se reveló esto recién después de mi llegada a
Jena164,
el invierno pasado? Yo no he hablado jamás con los Schlegel, excepto
en presencia de usted, y en general nunca más a menudo de lo que he
hablado con usted.
Por
lo tanto, es de comprender que le habría expresado mi desagrado
respecto de usted, si algo así hubiese tenido lugar, a cualquier
otro antes que a ellos, pues yo los tenía a éstos como sinceros
amigos de usted.
Nunca tuve el más mínimo presentimiento de que Friedrich Schlegel
sea enemigo de usted, por medio de su última carta165
escucho la primera palabra al respecto*.
*Cómo W. Schlegel llega a afirmar que usted se ha enterado por mí de
los sentimientos de su hermano en contra de usted, me es
incomprensible, pues hasta ayer en la tarde (cuando recibí la carta
de usted) creía firmemente que él era amigo y admirador de usted.
¿No hay en el último número de Athenäum un soneto166
de él en honor de usted?
El
nunca me ha dicho algo en contra de usted; dejo a usted mismo que
saque las consecuencias de estas importantes circunstancias.
Con
Friedrich Schlegel he hablado siempre más de hechos que de personas.
Desde entonces he recordado con bastante exactitud que sólo una vez
(fue en el caso de un paseo, y me recuerdo todavía exactamente el
lugar donde fue: en el puente sobre el Elba167
en Jena) la conversación recayó en el método sintético, y de allí en
usted, y que allí dije lo que indiqué como posible168
en mi carta anterior.
Por
lo demás, en efecto, es demasiado astuto decir a un amigo: has un
esfuerzo para llegar a un mejor entendimiento con el otro, él no te
estima. Se crea de este modo necesariamente una relación de
frialdad, de reticencia. ¿Temían los Schlegel que nosotros
utilizáramos nuestra convivencia en Jena para unirnos más
estrechamente? ¿Acaso esto los contrariaba y querían prevenirlo de
antemano por medio de estos engaños?
No
mi amigo, ni usted ni cualquier otro, en quien yo haya tomado un
sincero interés, se enterará por interpósita persona que tengo algo
en contra de él. Me dirigiré, en primer lugar, a él mismo. En tanto,
no aclare las cosas directamente con usted, nadie puede decir con
verdad que en presencia de él he pensado mal de usted, o también,
incluso, que no lo haya defendido a usted.
Tal
es el caso de ese Friedrich Schlegel. Respecto de éste no tengo,
desde luego, buena opinión: pero el asunto es muy fastidioso para
una carta, si me lo encuentro, sin embargo, le pediré ciertamente
una explicación. Hasta entonces, no obstante, los extraños no se
enterarán* del cambio de nuestras relaciones.
* Si
viene W. Schlegel, ciertamente se lo preguntaré.
ad.
2dum.) La única
vez que usted se enteró que yo estaba en su casa, se enteró usted
por su hermano169.
Habitualmente éste tampoco estaba en casa. Pero en el primer tiempo
fui a la casa de usted170,
no una vez, sino muy a menudo, a diferentes horas del día; he
rebuscado por todas partes para encontrar a alguien que se lo diga a
usted; y no he encontrado a nadie. La sirvienta de usted no estaba
tampoco nunca en casa. Niethammer, ante quien alguna vez me lamenté
de esto, por cuanto le pregunté si acaso después de algún tiempo no
lo había visto a usted, puede testimoniarlo.
Más
tarde, por cierto, renuncie a una búsqueda invariablemente inútil.
Así,
pues, también se le han hecho notar a usted estas circunstancias.
ad.
3.) Presupone usted todavía cosas que, justamente, no existen: a) El
signo de interrogación171
no significa: "lo ha hecho usted", sino sólo, "habría podido usted,
pues, hacerlo". b) El comentario de que no demuestro nunca respeto
por W. Schlegel, no debería acusarlo a usted, sino defenderme a mí
frente al reproche de duplicidad. Usted parece hacérmelo en esta
ocasión a mí, pero en realidad se lo hace a usted mismo. Lo que,
desde este punto de vista, se dice a sí mismo es claro. c) Si en
presencia de los Schlegel hubiera hablado de la manera como hablo de
ellos ante usted, entonces ciertamente... etc. Pero esto no ha
ocurrido.
Por
lo demás, mi estimado, esté usted del todo y firmemente seguro que
su confianza presente sustituye completamente su desconfianza
anterior.
ad 4tum.
Al citar usted mismo mis palabras, ha suprimido todo el
malentendido. Yo había alimentado la idea, en Jena, de redactar una
recensión -digo una sola recensión- sobre la lógica de Bardili,
probablemente para el Philosophischen Journal. Esto se lo dije a
todos aquellos con los cuales suelo hablar sobre estos asuntos, por
ejemplo, Niethammer, y muy probablemente también a usted. Pero yo no
sabía, al escribirle a usted, cuándo realizaría esta recensión, que
debía ser hecha antes de mi visión de conjunto para la revista de
Unger, recensión que yo consideraba como algo completamente
independiente de esta visión. Ahora la recensión está efectivamente
realizada y enviada al Erlangsche Literatur Zeitung)172.
Yo
creía que el asunto debía ir por otro lado; y esto, en el contexto
de la última carta de usted173,
no podía sino ofenderme mucho, y conducirme a expresiones de las que
ahora me retracto de buena gana.
Por
lo demás, no he deseado jamás, ciertamente, que establezcamos que
uno no trabaje en lo que trabaja el otro. Nos encontraremos en lo
mismo, en lo que concierne a la materia; como casi no puede ser de
otro modo de momento que, partiendo de los mismos principios, se
llega a conclusiones correctas; y como hasta ahora ha ocurrido
también en relación a Bardili. Pero en el carácter exterior de
nuestras exposiciones hay una tal diferencia, que ninguno de los
trabajos de ambos será superfluo.
En
lo que concierne al juicio, si acaso yo tenía derecho de proyectar
aquel plan para Unger, partimos ambos todavía de puntos de vista
opuestos. Desde el de usted, de hecho, se me atribuye demasiada
autoridad, y precisamente por ello, una pretensión que yo no tenía.
Al respecto me he explicado suficientemente en mi carta anterior174.
No quisiera en absoluto comprometerlo a usted en nada, sino dejar la
adhesión enteramente a su criterio y voluntad. Ciertamente, para una
carta esta discusión sería demasiado extensa. Dejémoslo estar hasta
que nos veamos.
Por
cierto, W. Schlegel ha puesto en Berlín, como condición, a aquellos
que había invitado, que se me ocultara el proyecto. Supe esto,
todavía antes de que le enviara a él mi invitación, por uno de los
invitados175
(pero de esto no se debe enterar W. Schlegel, pues entonces
adivinaría quién fue, el cual, desde luego, no tenía derecho a
decírmelo). Tuve esta afirmación como poco probable y pensé; ya se
mostrarán las cosas como son.
Con
usted el asunto es del todo otra cosa. Parece que usted también fue
invitado sólo por necesidad, es decir176,
después que se descubrió que usted ya estaba en relación con Cotta
respecto de una empresa semejante. Los Schleiermacher y otros
semejantes parecen haber sabido mucho antes que usted de la empresa177.
Goethe y Schiller son justamente los dos invitados178
en los que había pensado en mi última carta. Pero no han respondido
todavía; y deseo fervientemente que no lo hagan o que se definan
negativamente. Ellos están en las proximidades. No sólo lo autorizo
a usted, sino le ruego, que les diga lo necesario en lo que
concierne a mi participación y a mi afán por este proyecto;
ciertamente de tal modo que yo mismo permanezca oculto.
Debemos organizar una revista científica enérgica, tanto más cuanto
he escuchado que Jacobi, Reinhold, Bardili editarán una revista
anticrítica179.
Ciertamente, por qué justo con el comienzo del año 1801, no lo
comprendo. ¡Qué nos importa este nuevo siglo! Espero que nosotros lo
hayamos empezado ya antes. Yo no tengo en absoluto tiempo este
invierno para una empresa semejante. Prefiero editar mi nueva
elaboración de la Wissenschaftslehre, que me parece que pone fin a
todas las dudas y contradicciones de todo aquel que no es
enteramente negligente. Al respecto más en lo que sigue.
He
hablado francamente sobre los Schlegel con Cotta180.
También le dije que usted y yo contamos como un solo hombre, y que
habría de oír más de nosotros próximamente.
¡Con
esto sea pues entre nosotros completamente como en los viejos
tiempos! ¡Que los errores cometidos entretanto sean extirpados de
nuestras vidas!
Completamente de usted,
Fichte
¿Pasará usted el invierno en Jena?
Transmitiré su encargo181
a Tiek182.
Es necesario que esta gente falsa sea desenmascarada completamente.
De
Schelling a Fichte183
Jena, 31 de octubre de 1800
A
juzgar por la última carta de Cotta184,
la cosa tuvo en él efectos muy propicios. Tanto más debo desear que
Ud. no difiera la revista científica, sino que me permita, si es
algo serio para Ud., al menos comenzar para pascua. Si otras
ocupaciones no le permiten contribuir de inmediato con algo,
entonces puedo escribir yo solo el primer fascículo, y Ud.
inmediatamente después el segundo. Tengo para ello suficientes
materiales interesantes. Si Ud. da su aprobación a esto, yo puedo
seguir inmediatamente con Cotta hacia adelante y arreglar el asunto.
Le ruego a Ud. comunicarme pronto su decisión al respecto.
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Lo
que me ha determinado a pasar aquí el invierno es la imposibilidad
de seguir viajando, y además, también, el que Friedrich Schlegel
haya querido encargarse de la ciencia trascendental abandonada185.
Me era imposible asistir a una tal destrucción de fundamentos bien
establecidos, y observar cómo, en lugar del verdadero espíritu
científico, del cual aquí queda, en el fondo, algo todavía, el
diletantismo poético y filosófico se transmite desde el círculo de
los Schlegel186
también hacia los estudiantes. Antes de mi regreso, y antes que éste
se supiese, Friedrich Schlegel había conseguido una fuerte
inscripción. Pero con cuatro sesiones que he impartido, él quedó
herido de muerte y está ahora ya enterrado. En parte, también por su
propia culpa. Porque, precisamente, tampoco aquí ha podido salir de
su propia corteza, y ha presentado verdaderos absurdos. La
proposición según la cual Ud., entre todos los autores recientes,
dominaría el método sintético, se ha convertido ahora en una
proposición según la cual el método sintético no habría sido hasta
ahora jamás puesto a prueba, y él (Friedrich Schlegel) será el
primero en llevarlo a cabo del todo, pero, en el mismo contexto, él
declaró que pretender un sistema era algo absurdo.
¿Ha
recibido Ud. mi filosofía trascendental187?
¿Así como mi revista188?
He dado aquí ordenes de mandárselos, pero no he sabido nada de Ud.
Completamente suyo
Schelling
PS.
Esta carta llegó demasiado tarde para el último correo y no fue
aceptada..
Hoy
recibí una nueva carta de Cotta, en la cual insiste en que mantenga
mi palabra, cualquiera sea el caso, respecto de la revisión. Yo le
había escrito ya antes que yo tenía la esperanza de decidirlo a Ud.
a editar en sociedad una revista de este tipo. Le ruego, pues,
decidirse, por cierto, prontamente, para que no se produzcaa de
nuevo una separación de las fuerzas. Pienso incluir en la revisión
todo lo que guarda relación con la filosofía, sobre todo la ciencia
natural, con todos sus apartados, pero también matemáticas,
historia, etc. Negocie Ud. su adhesión con Cotta enteramente por sí
mismo, porque yo ya he fijado mis condiciones, y realice lo que ha
prometido, vale decir, respaldar el proyecto de Unger a lo más con
el artículo prometido (sería mejor, por cierto, si ni siquiera esto
fuera necesario) pero, posteriormente, ofrecer la mano a otro
Instituto. Espero impaciente su respuesta para poder tomar
inmediatamente las más amplias disposiciones.
De
Fichte a Schelling
Berlín, 15 de Noviembre de 1800
Le
agradezco, querido amigo, por las últimas aclaraciones189
en relación al ya resuelto malentendido, puesto que de esta manera
esa familia deja de parecer tan culpable; a Tieck le he hecho
partícipe de los pasajes de su carta190
que a él atañen191.
Él se alegra muchísimo de saber restablecida la relación entre
ustedes. Desde hace tiempo que él quiere darme algunas líneas para
usted; pero todavía no las he recibido. Por supuesto a Tieck no lo
he inducido a desconfiar en absoluto de W[ilhelm] S[chlegel] ya que
le he participado exclusivamente ese único pasaje de su carta.
Acepto su propuesta respecto a la revista científica. El primer
número escríbalo usted solo. Por mi parte, con la nueva redacción de
la W.L., con un informe sobre la misma dirigido al gran público192,
con tres cursos, tengo las manos llenas de trabajo para este
invierno.
Aún
tenemos tiempo suficiente para ponernos de acuerdo sobre el nombre,
el anuncio y demás formalidades. La única condición es que los
números respectivos no tengan que aparecer en una fecha determinada,
sino a medida que estén listos.
Infórmele pues a Cotta sobre mi asentimiento bajo estas condiciones.
Ojalá que no resulte el plan de Unger y yo tenga las manos libres
por esta parte. Hace 8 días le envié a Cotta un anuncio193
de mi nueva W.L.194,
en el cual le digo al público que el pasado quede como pasado, pero
que en lo que se refiere al futuro observaré los progresos de la
filosofía en una publicación periódica propia. También a esto se
debe que antes de la publicación de la W.L no pueda hablar una
palabra seria y rigurosa con nuestros filosofastros. Le he escrito a
Cotta en mi carta anterior195,
que no estoy dispuesto a trabajar con S[chlegel] pero sí con usted,
y que usted y yo somos como un solo hombre. Sobre las promesas de
Fr[iedrich] S[chlegel] en la cátedra, me han escrito otros. Este
hombre hace mucho daño con sus exageraciones a la dignidad de una
buena causa. Creo que no estaría mal poner eventualmente en
ridículo, tal como se lo merece, su constante invocación a los
grandes acontecimientos que, sin embargo, suceden sin que él haya
puesto nada de su parte. Entre otras cosas, también acerca de su
supuesto conocimiento del arte, y de cómo recoge de oídas los
juicios que otros han emitido sobre libros que él mismo nunca ha
leído, juicios que exagera y deforma, le he oído a Tieck notables
botoncitos de muestra.
-
- - - - -
No
he recibido su revista196,
pero sí su Sistema de la Filosofía Trascendental: y he leído
atentamente este último. Los elogios no son propios entre nosotros;
sólo quiero decir que todo es como había que esperar de su genial
exposición.
En
lo que se refiere a la oposición que usted hace entre la Filosofía
Transcendental y la Filosofía de la Naturaleza197
aún no estoy de acuerdo con usted198.
Parece que todo estriba en una confusión que ambos hemos hecho, aquí
y allá, entre la actividad ideal y la real, y la cual espero
suprimir totalmente mediante mi nueva exposición. Según mi opinión,
la cosa no se añade a la conciencia así como tampoco la conciencia a
la cosa, sino que ambas están inmediatamente unidas en el Yo que es
ideal-real y real-ideal a la vez. Diferente es la realidad de la
naturaleza. En la Filosofía Transcendental esta última aparece como
algo que es absolutamente encontrado, a saber, como algo acabado y
perfecto y, a decir verdad, esto (que sea algo encontrado) no sucede
conforme a sus propias leyes, sino a las leyes inmanentes a la
inteligencia (como ideal-real). La ciencia, que por una fina
abstracción hace de la Naturaleza sola su objeto, tiene (justamente
porque abstrae de la inteligencia) que poner a la misma como algo
absoluto y dejar que se construya a sí misma por medio de una
ficción, tal como la Filosofía Transcendental deja que la conciencia
se construya a sí misma por una ficción semejante.
Al
escribir esta carta no tengo presente su deducción de las tres
dimensiones del espacio, y tampoco tengo tiempo de consultarla. Por
mi parte, yo pienso acerca de ello de la siguiente manera: 1) El
espacio original o el espacio como intuición no tiene dimensión
alguna. Grande o pequeño, es una esfera por todas partes, y todo
proceder de la imaginación con él consiste simplemente en expandir o
contraer esta esfera. De ahí que la deducción de las tres
dimensiones no le incumba a la W.L. sino, por lo pronto, más bien a
la Filosofía de la Matemática, a partir de la cual la Filosofía de
la Naturaleza presupone esta deducción. 2) Las tres dimensiones
surgen en el espacio por medio del pensamiento que abstrae, y no son
otra cosa que las formas universales del pensamiento mismo. Primero,
el punto: abstracción de los infinitos puntos que lo encierran en la
esfera (de donde surge más tarde el ángulo, ya que en la intuición
todo es redondo), forma de la posición como tal. Sigue la línea:
continúa la abstracción hecha en el punto, pues, de lo contrario,
con cada punto de la línea surgirían infinitos puntos: Forma: la
facultad subordinadora de juzgar en Kant. Superficie (ya no hago más
alusión a lo referente a la abstracción) Forma: la facultad
reflexiva de juzgar en Kant. Cuerpo: la razón en Kant, razón que
pone la totalidad y la que se acerca más que todas a la intuición.
El cuerpo es en realidad un espacio tal y como lo quiere la
intuición. Sólo por el ángulo él revela la obra del pensamiento y de
la abstracción.
De
usted siempre atto. y S.S.
Fichte
P.D.
Acabo de recibir una carta199
de la cual se sigue: 1) que me he librado totalmente de Unger ya que
Schiller y Goethe no se adhieren al plan de él. 2) (Que esto
permanezca sub rosa para que no sospeche ninguno de los Schlegel ni
ningún iniciado). Nosotros, a saber, usted y yo, pero nadie más,
tenemos toda la posibilidad de asociarnos con Goethe y Schiller para
la realización de un plan mayor. Deje a mi cargo la realización del
mismo200.
Una
asociación de este tipo tendría que ser muy efectiva. Adjunto mi
última obra201.
F.
De
Schelling a Fichte
Jena, 19 Noviembre 1800202
Le
agradezco a Ud., mi estimadísimo amigo, por su adhesión al trabajo
crítico en común. Se sobreentiende que, por ahora, todas las
disposiciones secundarias del proyecto pueden dejarse completamente
de lado; sólo me ha parecido importante que algo suceda cuanto
antes. Me basta saber que Ud. quiere colaborar y que ya no lo ata el
plan de Unger. Dicho sea de paso, por lo que sé, el Instituto de
Schlegel ha sido postergado, mejor dicho, abandonado, al menos por
Cotta203;
es comprensible que hombres como aquél, cuya mera repetición y
exageración de los juicios ajenos detesto desde hace tiempo, no
tengan la más mínima opinión propia204.
Su hermano205,
el cual sí tiene opinión propia, y Tieck ya sabrán como
arreglárselas. Lo que a mí sobre todo me interesa poner en claro,
antes de decidirnos a hacer algo juntos, es nuestro acuerdo sobre
algunos puntos que Ud., en parte, menciona en su carta y que son de
suma importancia para el Idealismo, al menos tal como yo lo entiendo
y como siempre lo he entendido. Sin embargo, por de pronto no estoy
en condiciones de escribirle al respecto algo que hasta cierto punto
me deje satisfecho, pues hace unos días he estado enfermo y recién
ahora me estoy recuperando. La oposición entre Filosofía
Transcendental y Filosofía de la Naturaleza es el punto principal.
Por lo pronto sólo puedo asegurarle lo siguiente: la razón por la
cual hago esta oposición no se encuentra en la distinción entre
actividad ideal y real; ella va un poco más allá. Sobre la cosa que
se añade a la conciencia y la conciencia que se añade a la cosa
hablo en la introducción206,
en la cual justamente intento elevarme desde el punto de vista común
al filosófico. Ciertamente, desde aquel punto de vista aparece esa
unidad como un añadir. Sin duda que Ud. no me creerá capaz de que en
el sistema mismo piense yo la cosa de ese modo, y, si a pesar de
todo quiere examinar exhaustivamente en la coherencia del sistema,
encontrará allí -donde hago de la actividad ideal y real a la vez
una actividad objetiva, es decir, productiva (en la teoría de la
intución productiva)207-
que, al igual que Ud., yo también pongo ambas actividades en uno y
el mismo Yo. Por tanto, no es esta la razón de aquella oposición. La
razón de la misma se encuentra en que justamente ese Yo como un Yo
ideal -real puramente objetivo, y por eso, al mismo tiempo
productivo, precisamente en su acción de producir no es otra cosa
que Naturaleza, de la cual el Yo de la intuición intelectual o el Yo
de la autoconsciencia es sólo la potencia superior. En absoluto me
puedo imaginar que la realidad, en la Filosofía Transcendental, sea
algo encontrado, aun si fuera encontrado de acuerdo a las leyes
inmanentes de la inteligencia; pues, siguiendo estas leyes
inmanentes, la realidad sólo es encontrada por el filósofo, no por
el objeto de la filosofía, este no es aquel que encuentra sino aquel
mismo que produce; incluso para el filósofo no es la realidad algo
simplemente encontrado, sino sólo para la conciencia común.
Brevemente le presento el curso de mis pensamientos tal y como se
han desarrollado desde hace años hasta llegar al punto en que ahora
me encuentro. Para comenzar dejo de lado lo que se refiere a la
Wissenschaftslehre; ésta se sostiene completamente sola, en ella no
hay nada que cambiar ni nada por hacer; es perfecta y tiene que
serlo de acuerdo a su naturaleza. Pero, la Wissenschftslehre, vale
decir, (pura, tal como ha sido formulada por Ud.) no es todavía la
filosofía misma; para aquélla es válido lo que Ud. dice, siempre y
cuando yo le haya entendido correctamente, a saber, que procede de
una manera total y puramente lógica y no tiene nada que ver con la
realidad. Por lo que he entendido, ella es la prueba formal del
Idealismo, y, por lo tanto, la ciencia kat' exojen. Sin embargo, lo
que yo me inclino a llamar filosofía es la prueba material del
Idealismo. Por cierto que en ésta hay que deducir la naturaleza con
todas sus determinaciones, en su objetividad, en su independencia,
no de ese Yo que es por sí mismo objetivo, sino del Yo subjetivo y
filosofante. Esto sucede en la parte teórica de la filosofía. Esta
parte surge por una abstracción de la Wissenschaftslehre general. Es
decir, se hace abstracción de la actividad subjetiva (intuitiva) que
pone al Sujeto-Objeto en la Autoconciencia como idéntico consigo
misma, por este poner como idéntico recién entonces llega a ser = Yo
(la Wissenschaftslehre no suprime nunca esta identidad y
precisamente por esto es ideal-realista). Después de esta
abstracción queda el concepto del Sujeto-Objeto puro (meramente
objetivo); éste es el principio de la parte teórica o, como creo que
con razón puedo denominarla, la parte realista de la filosofía. El
Yo, que es el Sujeto-Objeto de la conciencia o, como yo también lo
llamo, el Sujeto-Objeto potenciado, no es más que la potencia
superior de éste. Este es el principio de la parte idealista (que
hasta ahora se ha denominado práctica) de la filosofía, que recibe
su fundamento de aquella parte teorética misma. La superación de la
antítesis que fue puesta por la primera abstracción da como
resultado un ideal-realismo realmente objetivo (el Arte) que no es
meramente filosófico; esta superación se da en la Filosofía del
Arte, esto es, en la tercera parte de un sistema de la filosofía.
Ahora bien:
1)
Si Ud. sostiene en mi contra que la Wissenschaftslehre es =
Filosofía, la Filosofía = Wissenschaftslehre, que los conceptos de
ambas se agotan mutuamente, discutiríamos sobre términos. Llame Ud.
Filosofía a la Wissenschaftslehre, y yo estaré satisfecho si me
permite llamar Física (en el sentido de los griegos) a lo que hasta
ahora he llamado Filosofía Teorética, y Etica (también en el sentido
de los griegos) a lo que he llamado Filosofía Práctica. Lo que yo
llamo Filosofía de la Naturaleza es, precisamente por esto, tal como
yo afirmo, una ciencia completamente diferente a la
Wissenschaftslehre. La Filosofía de la Naturaleza jamás puede ser
opuesta a la Wissenschaftslehre, pero sí al Idealismo, y si la
exposición de este último se denomina Filosofía Transcendental
también será opuesta a la Filosofía Trascendental (tal como ya lo he
hecho en la Introducción mencionada más arriba). Pero ahora, tal
como Ud. puede ver, ya no considero a la Filosofía de la Naturaleza
y a la Filosofía Transcendental como ciencias opuestas, sino
solamente como partes opuestas de una y la misma totalidad, a saber,
del sistema de la filosofía; estas partes se oponen de la misma
manera como hasta ahora se oponían filosofía teórica y práctica:
Pero:
2)
Si Ud. afirma que la filosofía que yo llamo puramente teorética es,
por consiguiente, la ciencia que Ud. menciona en su carta, es decir
la ciencia que mediante libre abstracción constituye a la naturaleza
sola en su objeto y que, por tanto, a través de una ficción (lícita)
hace que la naturaleza se construya a sí misma, si Ud. afirma esto,
entonces afirma exactamente lo que yo pienso, siempre y cuando Ud.
no entienda esa abstracción de modo tal que por medio de ella reste
algo que sea meramente real, pues con algo así no se puede hacer
absolutamente nada. Después de esa abstracción resta algo ideal-real
y sólo en tanto tal meramente objetivo, no concebido en su propia
intuición. En una palabra, lo que resta de esa abstracción es lo
mismo que en una potencia superior aparece como el Yo. Ahora vea Ud.
que no es indiferente para el resultado si el filósofo asume su
objeto inmediatamente en la potencia máxima (como Yo) o en la
potencia simple. En la Wissenschaftslehre, puesto que es Doctrina
del Saber (Wissens-Lehre) (dado que el saber mismo designa ya a
aquella potencia máxima), el filósofo tiene que asumir desde ya su
objeto como Yo (es decir como el que originalmente ya sabe y, por
tanto, no es meramente objetivo). Este no es el caso de la Filosofía
de la Naturaleza, que (como parte teórica del sistema) resulta de
una abstracción de la Wissenschaftslehre teórico-práctica. Por lo
tanto, el Idealismo Transcendental es válido solamente para quien se
haya propuesto desde un principio partir del saber en su potencia
máxima, en tanto que es un saber teorético y práctico al mismo
tiempo; también es válido para quien parte solamente desde el punto
de vista práctico, pero no para aquél que parte del un punto de
vista puramente teorético. Así pues, de acuerdo a la filosofía
teorética, tampoco puede sostenerse el Idealismo Trascendental: de
aquélla proceden más bien los resultados, en consideración de los
cuales, para ser breve, me remito a los últimos parágrafos de mi
tratado sobre el proceso dinámico que se encuentra en el segundo
número de mi revista que adjunto a la presente208.
No
sé si ahora podremos estar de acuerdo en este punto y si todo esto
no le parecerá una inútil complicación, tal vez, ya que en última
instancia tengo que volver al Idealismo Transcendental justamente
porque yo me elevo con mi objeto hasta la potencia máxima y allí
coincido plenamente con él. Sin embargo, siempre he creído, y aún
sigo creyendo, que precisamente de esta manera se podrán apartar con
toda seguridad y para siempre los errores sobre el Idealismo. Sea
como fuere, créame que, aunque aparentemente me alejo de Ud., esto
sólo sucede con el fin de acercarme totalmente a Ud., y sólo déjeme
continuar por una tangente que parta de la circunferencia en el cual
Ud. tiene el deber de encerrarse con la Wissenschaftslehre, pues
tarde o temprano espero ciertamente volver a nuestro punto central
enriquecido con muchos tesoros, de tal manera que incluso ampliaré
su sistema, según mi propio convencimiento, no se puede alcanzar de
otro modo.
Esta
diferencia –de la cual sé y lo afirmo por adelantado, que se
resolverá en el más completo acuerdo– no nos puede impedir ofrecer
al público algo en común; tanto más se fomentará la actividad cuando
se nos vea avanzar hacia la misma meta por caminos que quizás
parecen ser diferentes y aunque no se comprenda cómo pueda ser
posible; así se podrá rebatir enérgicamente cualquier tipo de
literalidad. Ud. está muy por encima como para desear a alguien como
un simple adepto, para no ver con satisfacción el peculiar camino
que yo quiero tomar, y para no exigirme seguirlo si es que se
convence de que conduce a la meta. No necesito decirle que hasta
ahora estoy de acuerdo con Ud. en todos los puntos esenciales de su
sistema y que, justamente por eso, también creo entenderle
perfectamente. En aquello con lo cual no estoy de acuerdo y que, no
obstante, se trata de un punto esencial (por ejem. en la teoría de
la religión), creo que aún no he llegado a entenderle. De todos
modos precisamente este es un punto que nos permite estar de
acuerdo, por lo menos en lo relativo a los primeros principios, y
que, por lo tanto, a este respecto o en relación a los principios el
desacuerdo no es esencial.
Al
menos en parte estoy de acuerdo con lo que Ud. escribe sobre la
deducción de las tres dimensiones. El espacio puro no tiene ninguna
dimensión, pero justamente por eso tampoco es una esfera, pues, si
bien la esfera no tiene largo ni ancho, sí tiene profundidad. En
tanto que es esfera, el espacio es, en la reflexión sobre el espacio
infinito, ya una intuición limitada. A mi entender, la Filosofía de
las Matemáticas es una abstracción de la Filosofía de la Naturaleza,
así como la filosofía del pensamiento meramente formal, es decir, la
lógica, es una abstracción de la Wissenschaftslehre. La línea, en
razón de su magnitud unidimensional ascendente y descendente es el
esquema de la Aritmética, cuya serie también tiene sólo esta única
dimensión; la superficie es el esquema de la geometría, etc. Pero la
línea, la superficie y el cuerpo surgen originariamente sólo en la
Filosofía de la Naturaleza y solamente después de una abstracción
pasan a la Filosofía de la matemática. Por lo tanto, la Filosofía de
la Naturaleza no las puede presuponer de esta última.
Admiro la profundidad de lo demás que Ud. quería comunicarme al
respecto. Si a pesar de los tantos quehaceres que le ocupan no fuera
impertinente pedirle que lea el artículo sobre el proceso dinámico209
que figura en los números que envío adjuntos, por ahora estoy, al
menos, seguro que también estaría probado para Ud., que a las tres
dimensiones corresponden tres actos en la Naturaleza (el acto del
magnetismo, el de la electricidad y el del proceso químico) y que,
por su parte, estos tres actos corresponden en el Yo al acto de la
autoconciencia, de la sensación y de la intuición productiva. Del
mismo modo, desde el punto de vista de la reflexión podría ser
perfectamente cierto que después de que las tres dimensiones han
sido puestas inconscientemente por aquellos actos de nuevo surgen
para nosotros a través de la facultad subordinadora del juicio, la
facultad de juzgar reflexiva y la razón.
No
me cansaré de repetirle cuánto me alegro de volverlo a ver este
invierno en el radio de acción que Ud. llenó en otro tiempo de
manera tan excelente. Yo diría que el hecho de que Fichte exponga su
filosofía en Berlín constituye una época en la historia exterior de
la filosofía. Mi más profundo agradecimiento por la obra que me ha
enviado y que estudiaré con mucho celo210.
Asimismo le agradezco el envío de la Bestimmung des Menschen, que
recién hoy he recibido de manos de Friedrich Schlegel, pero que
ciertamente ha sido enviada por Ud. Que Ud. no haya recibido mi
revista211
es culpa del descuidado de Gabler212,
a quien no pude vigilar atentamente durante mi ausencia.
Con
la reseña de Bardili en el Erlanger Zeitung nos ha brindado
últimamente una notable lectura. Esta reseña es realmente
aniquiladora213
y tan adecuada que no podría ser mejor. Aquí se sabe muy bien que
Ud. es el autor (tal vez por medio de Mehmel, quien saca provecho de
ello). Goethe, que está precisamente aquí, me la ha solicitado.
Espero que tengamos el mayor éxito en la asociación con Goethe y
Schiller por una causa común214.
La veo bastante realizable además de muy conveniente. Me alegraría
mucho si Ud. tuviera la oportunidad de saludar a Tieck cordialmente
de mi parte y decirle que pronto le enviaré algo que he reservado
hace tiempo para él.
Adiós, queridísimo amigo, y conserve en su afecto a su atto. y s.s.
Schelling
P.D.
Al leer nuevamente esta carta me he dado cuenta de la confusión con
la que ha sido escrita. Atribúyalo a mi estado de salud. Siguiendo a
Jacobi podría decir que Fichte me entiende más rápido de lo que
hablo215.
Acaba de ser impreso el primer número de la revista de Reinhold216
De
Fichte a Schelling (borrador)
Berlín, 8 de Octubre [más probable ca. 27 de diciembre 1800]
Le
he escrito sobre ciertas diferencias de opinión, mi querido amigo,
no tanto porque las considere obstáculos para una empresa en común
—y usted tampoco las considerará como tales—, sino para darle una
prueba de mi atenta lectura de sus obras. A cualquier otro le habría
escrito diciéndole que su equivocación es evidente, pero no a usted,
de quien conozco ciertamente su don profético.
El
asunto es como sigue: según todo lo que ha sido claramente expuesto
hasta ahora, lo subjetivo en su concepción subjetivo-objetiva de la
Naturaleza, no podría ser otra cosa que el análogo de nuestra
autodeterminación, proyectado por nosotros con el pensamiento en la
obra (indiscutiblemente nuestra) de la imaginación (la naturaleza
como noumeno). Ahora bien, el Yo, inversamente, no puede ser
explicado partiendo de aquello que en otra parte ha sido explicado
totalmente a partir de él.
De
ninguna manera puedo creerle capaz de tal equivocación; hace tiempo
también que sé muy bien dónde se encuentra la razón de ésta y de
otras diferencias que hay entre nosotros. Ella reside precisamente
allí donde está la razón del disgusto por parte de otros respecto
del Idealismo Transcendental, así como de que Schlegel y
Schleiermacher parloteen sobre el confuso spinozismo de usted y el
aún más confuso Reinhold acerca del bardilismo de usted. La razón
de todo esto se encuentra en el hecho de que yo todavía no he podido
llegar a exponer mi sistema del mundo inteligible.
Es
decir, la Wissenschaftslehre (tal como usted la entiende; porque
según mi opinión, la W.L. es = a la filosofía como tal) o el
Idealismo Transcendental entendido como el sistema, se mueve en el
ámbito de la Subjetividad = Objetividad del Yo como inteligencia
finita y en la limitación originaria del mismo mediante el
sentimiento material y la conciencia moral, y, dentro de ese ámbito,
el idealismo trascendental entendido como sistema es perfectamente
capaz de derivar el mundo sensible, pero no puede en absoluto dar
explicaciones de esa limitación originaria. En consecuencia, siempre
deja la siguiente pregunta abierta: si acaso no se podrían explicar
esas limitaciones originarias, una vez que se hubiera justificado
el derecho a sobrepasar el Yo; esto es, si acaso no se podría
explicar la conciencia moral a partir de lo inteligible como nóumeno
(o Dios); y los sentimientos, los cuales son el polo inferior de la
conciencia moral, a partir de la manifestación de lo inteligible en
lo sensible. De ahí resultan dos partes nuevas de la filosofía que
son opuestas y que en el Idealismo Transcendental están unidas como
en su centro. La inteligencia finita como espíritu es la potencia
inferior de lo inteligible como nóumeno; la misma inteligencia en
tanto ser natural217
es la potencia superior de lo inteligible como naturaleza. Usted
tiene toda la razón si acaso ha tomado lo subjetivo en la Naturaleza
por lo inteligible y, por consiguiente, como no derivable en
absoluto de la inteligencia finita.
El
próximo verano empezaré la exposición de estas ideas. Las
sugerencias al respecto –pues justamente no pueden ser más que
sugerencias– se encuentran en el tercer libro de la Bestimmung des
Menschen.
De
Fichte a Schelling
Berlín, 27 de diciembre de 1800
Le
agradezco mi querido amigo por los dos números de su Revista de
Filosofía de la Naturaleza218
que leeré con esmero.
Le
he escrito219
sobre algunas diferencias de opinión, no tanto porque las considere
obstáculos para nuestra asociación en un trabajo común, sino para
darle una prueba de mi atenta lectura de sus obras.
Creo
que le entiendo bastante bien, y ya antes le había entendido así.
Sólo creo que estas conclusiones no se siguen de los actuales
principios del trascendentalismo220,
sino que más bien se contraponen; que sólo se pueden fundar a través
de una ampliación ulterior221
de la filosofía trascendental, incluso en sus principios, ampliación
que las exigencias de la época nos reclama urgentísimamente. Por mi
parte aún no he podido elaborar científicamente estos principios más
amplios, los indicios más claros al respecto se encuentran en el
tercer libro de mi Best. d. Menschen. El desarrollo de los mismos
constituirá mi primer trabajo tan pronto como termine mi nueva
exposición de la Wissenschaftslehre. En una palabra, todavía hace
falta un sistema trascendental del mundo inteligible; su proposición
según la cual el individuo222
no es más que una potencia superior de la naturaleza puedo hallarla
correcta, pero sólo bajo la siguiente condición: que yo no considere
la naturaleza como un simple fenómeno223
(y en tanto tal, como algo que evidentemente es engendrado por la
inteligencia finita, y que por lo tanto, no engendra a ésta), sino
que encuentre en ella un inteligible del cual, el individuo en tanto
tal, es la potencia inferior, pero de algo que es en él (de lo que
es solamente determinable), la potencia superior (lo determinado)224.
Unicamente en este sistema de lo inteligible podremos entendernos
plenamente y ponernos de acuerdo sobre ésta y otras diferencias.
Imagínese lo que hace Reinhold. Le hago llegar mi recensión de
Bardili por medio de la redacción del Erlanger Literatur Zeitung225
y lo invito a estudiar el Idealismo Trascendental mejor de lo que ha
podido hacerlo hasta ahora. Me toma esto muy mal y ahora quiere
demostrar ¡¡”que la filosofía de Bardili no parte de la conciencia,
o sea lo que fuere lo que se entiende bajo el término hecho, y que
no admite ni requiere en absoluto de ningún presupuesto empírico”!!226
¿Cómo irá a conseguir esto? Ante esta recensión me ha escrito una
carta abierta227
que será publicada en su nueva revista de filosofía. Si tal como me
imagino esta revista se imprime en Jena, tenga la bondad de
hacérmela llegar tan pronto como sea publicada.
No,
no estoy dictando ninguna cátedra publica. Los eruditos locales han
intrigado de una manera tan infame y el flujo de ansiosos por
aprender se ha portado con tal desatino que, puesto que yo tampoco
tenía ningún interés, no se llegó a realizar nada. Sólo tengo dos
alumnos privados. Sin embargo, no me iré de Berlín sin haber
examinado de este modo los talentos.
Adiós, y guárdeme en su afecto.
Fichte

De
Fichte a Schelling
29
de Abril de 1801228
He
recibido su saludo por intermedio de Schlegel229,
mi caro amigo230.
Quizás se interesa usted por el folleto adjunto que pronto saldrá
impreso231.
Dele usted uno a Goethe232
(junto con la seguridad del caluroso interés por su enfermedad233
y restablecimiento) y también uno a Schiller. A la señora Schlegel,
que supervigila la tirada de mi Nikel234
igualmente uno, así como a Niethammer, con la noticia de que hasta
ahora no he recibido ninguna carta de Bialystock ni de Varsovia; a
él le escribiré, empero, próximamente en extenso. Del escrito,
respecto del cual el pasado invierno fue nuestra conversación,
habría querido de buena gana alguna noticia de usted235.
Yo, por mí mismo, debo editar algo de tal índole que aparte las
muchas habladurías sin sentido.
Aparecerá todavía un escrito236
mío para esta feria. No tengo por de pronto ningún ejemplar a mano.
Daré, sin embargo, orden que le envíen uno237.
Con
el sentimiento que usted bien conoce, se despide su seguro servidor.
Fichte
De
Schelling a Fichte
Jena, 15 de mayo de 1801
Su
última carta238,
mi venerable amigo, me ha brindado la más profunda alegría. Varios
trabajos y mi delicado estado de salud, que escasamente me ha
permitido tener el ocio para lo más imprescindible, me han impedido
contestarle más pronto. Ahora, con los trabajos que adjunto239,
puedo hacerlo mejor de lo que habría sido posible por medio de una
carta. Le ruego que los acoja con benevolencia, y espero que pueda
encontrar que están en armonía con sus pensamientos. Ciertamente,
todavía no he podido conducir la exposición hasta el punto en el
cual se tiene que esclarecer la relación de este sistema con lo que
hasta ahora se ha entendido por Idealismo240.
Para usted esta aclaración es innecesaria. En su última declaración241
dice usted que "me entiende perfectamente y siempre me ha entendido
así, sólo que lo que yo quiero no se sigue de los principios
actuales del Transcendentalismo, sino que más bien se contrapone a
éstos y sólo se puede comprender y deducir a partir de una
ampliación del Idealismo en sus mismos principios"242,
lo cual me da esperanzas de que usted estará de acuerdo con mi
propósito, al menos en líneas generales (en lo que atañe a la
ampliación), aunque yo no sé, es verdad, si la clase de ampliación
también sea la misma o esté en armonía con la que usted le ha
destinado al Idealismo. Su anuncio de publicación de la nueva
exposición de la Wissenschaftslehre243
tenía necesariamente que ser de mucho interés para mí, y juzgará
usted fácilmente con qué ansia aguardo a ésta y al Sonnenklaren
Bericht244.
Le estoy sobretodo muy agradecido por el pasaje de ese anuncio en el
cual le otorga a mis obras el honor de ser mencionadas245;
de todos modos, y sin mayor examen, tengo que reconocer que es
cierto lo que usted dice en ese pasaje, pues, como usted mismo sabe,
no ha sido mi intención, en particular con mis obras sobre Filosofía
de la Naturaleza, introducir al público el punto de vista
transcendental que por lo general se le atribuye a usted, ni tampoco
el punto de vista que, por lo dicho más arriba, está en evidente
contradicción con lo que yo quiero. Es mi más vivo deseo que usted
disponga pronto del ocio necesario para erigir el Sistema de lo
Inteligible, pues ya me imagino lo adecuado que ha de ser para
superar del todo y para siempre las diferencias que existen entre
nosotros; y toda exposición que permanezca dentro del ámbito actual
no me lleva más adelante en la comprensión de su modo propio de
pensar y opinar, pues, como comprenderá, me encuentro ahora en un
punto cuya elucidación cae fuera de ese ámbito, precisamente porque
de él depende todo el sentido de su sistema. Al menos por ahora
sería exigir demasiado de su amistad si le pidiera algunas
observaciones de sus ideas motivadas por la exposición adjunta246.
Siempre pienso en cómo podría hacer para ir el próximo otoño a pasar
una temporada corta o larga a Berlín, para poder verle y hablar
personalmente con usted. He recibido un ejemplar de Nicolais Leben247
que usted ha tenido la bondad de enviarme248;
constituye una adquisición absolutamente nueva para nuestra
literatura, no sólo por su contenido, sino también, y con mayor
razón, por su forma. Ojalá que esta obra sea funesta no sólo para el
individuo, sino para toda la estirpe a la cual pertenece.
Adiós, mi muy estimado amigo, y siga conservándome en su afecto.
Schelling
De
Schelling a Fichte
24
de Mayo de 1801249
Mi
venerable amigo:
Hace
pocas horas que acabo de recibir su Antwortschreiben an Reinhold250
y desde entonces ya la he leído repetidas veces. Me ha impresionado
y algunos pasajes me han conmovido; es el signo que hace tiempo he
esperado de usted, el obsequio más importante que me ha podido
hacer. Ahora me siento libre de toda duda y una vez más estoy de
acuerdo con alguien con quien pensar en armonía es para mí más
importante que lo que sería o podría ser la aprobación de todo el
resto del mundo. En adelante, no estaré nunca más en la indecisión
de si debo decir o no que lo que yo quiero decir es lo mismo que lo
que piensa Fichte y que mis exposiciones pueden ser consideradas
como meras variaciones de su tema. Nunca más dejaré que esta timidez
me impida presentar algo como nuestra tesis en común, aunque quizás
sólo sea mía e incluso podría obstaculizar la comprensión de sus
ideas por el público; pues, a juzgar por este opúsculo suyo, y tal
como usted habrá observado a partir de la Darstellung meines Systems251
que ha recibido en el ínterin, ambos admitimos uno y el mismo
conocimiento absoluto, el cual es el mismo que siempre reaparece en
todo conocer; y exponer aquel conocimiento y hacerlo manifiesto en
todo saber es tarea de ambos. No puede darse la misma certeza sobre
aquel único conocimiento sin que también el conocimiento sea de la
mima índole; pues justamente en la singularidad de la índole de este
conocimiento reside el fundamento de la singularidad de la certeza
que lleva consigo. Es el conocimiento que una vez alcanzado, ya no
permite errar. Nosotros podremos expresarnos de diversas maneras
sobre el mismo y esforzarnos por exponerlo de modos totalmente
diferentes, pero nunca más podremos estar en desacuerdo sobre la
naturaleza de este conocimiento, y si alguna vez lo hemos estado,
con gusto y voluntariamente asumiré la responsabilidad. Sólo cuando
este conocimiento sea establecido y consolidado formalmente como el
único tema y principio del filosofar, recuperará la divina filosofía
toda su libertad y, tal como ocurre con el objeto que ella
representa, reproducirá y revelará eternamente, en infinitas formas
y figuras, siempre sólo lo único Absoluto. Cualquier cosa que ella
toque, por su contenido, se convertirá inmediatamente en lo sagrado,
y aquel conocimiento transformará todo en lo divino mismo. Por lo
tanto, en adelante sólo habrá un objeto y sólo un espíritu, un
conocimiento, un saber de este objeto, y sobre el primer mundo de la
revelación del absoluto, por medio de la filosofía y el arte, se
levantará un segundo mundo, tan rico y variopinto como el primero,
y, sin embargo, sólo será la presentación, en pensamiento y obras,
de este Uno.
Le
ruego, mi queridísimo amigo, que me haga llegar algunas ideas acerca
del modo y la forma de mi exposición, pues es una aspiración
necesaria la de asumir, en la medida de lo posible, la forma
originaria bajo la cual lo absoluto tiene que ser representado,
aunque es verdad que allí donde realmente esté y bajo cualquier
forma en que esté no ha de ser irreconocible. De qué manera la
Conciencia o el Yo se desarrolla a partir de esta representación,
como si fuera el punto meridiano de la Identidad absoluta existente,
creo que podré exponerlo con plena evidencia en el próximo número252,
y, puesto que el Yo sólo es la Identidad realmente existente, y la
Naturaleza toda, en tanto que contiene en sí misma el fundamento de
su propia existencia, es meramente la Identidad absoluta, surge
también en este punto el Idealismo como el verdadero sol que abarca,
comprende y penetra todo; así se hará manifiesto que todo vive y se
mueve realmente en este mismo punto, y en qué elevado sentido todo
es = Yo y solamente = Yo.
Usted pensará que yo he tratado a Reinhold con un cierto desprecio253.
En efecto, yo no he hecho la distinción que hace usted, y, al menos
por ahora, tampoco puedo admitirla, después de que él se ha
comportado no solamente como un simple discípulo de Bardili sino
como un fanático y verdadero seguidor del mismo. Si puede, no deje
de leer el mencionado artículo del teutschen Merkur. El título es:
"der Geist der Philosophie der Geist der Zeit"254.
Por lo demás, vanos serían mis esfuerzos por expresarle mi
admiración por la forma y el arte con los que usted lo ha tratado.
Este artículo junto con el acta de aniquilación255
pasarán a la posteridad como la cumbre del arte de polemizar en toda
época. La antipatía personal y, casi podría decir, física me ha
incapacitado completamente para hacer algo mejor en este asunto.
Conozco a Bardili y se hace tiempo que todo su saber está formado
por un centésimo de Platón (de cuya lectura él se jacta), algunas
frases de Leibniz, filosofía plouquetista-tubingueana256
(aquí reside la fuente principal) y, finalmente, de frases del
sistema de Ud. que, en todo caso, sólo ha cogido al vuelo, (aunque
después me he enterado de que ha leído y releído sus obras y las
mías); sé también que sólo le interesaba desahogar su resentimiento
refrenado por largo tiempo y que se debe a no poder despertar de
modo alguno el menor interés. El descaro de Bardili o de Reinhold
(pues no puedo distinguir con precisión lo que le pertenece a cada
uno, ya que nunca he leído a aquél y a éste sólo fugazmente) de
sacar del mismo Idealismo las ideas para refutar el Idealismo
tergiversado y mal entendido, introducir de inmediato en él todo lo
que sea posible e interpretarlo con notorio esmero, de tal manera
que se pueda acabar sin mayor esfuerzo con él, -este descaro, que
tal vez no sea tan inconsciente como usted parece creer, fue algo
realmente único. No me atrevo a decir que Reinhold no pueda ser
inocente. Pero, sí sé con certeza que Bardili no lo es y que él sabe
muy bien aquello que ha tomado y recibido de usted (Con todo lo que
tiene de verdad). La absurda charlatanería acerca del pensamiento
como una actividad objetiva, no es otra cosa que la premisa básica
del Idealismo según la cual lo único existente es el Yo y todo lo
que existe es Sujeto (según el pensamiento de Reinhold) y Objeto.
Si
he tratado a Reinhold tan despectivamente, usted, por el contrario,
tal como lo ha dado a entender, le ha otorgado demasiado con el fin
de siquiera poder comprenderlo. De hecho, un amigo que se ha ocupado
mucho de estas cosas me asegura que la A de Bardili y Reinhold, y la
repetibilidad de esa A al infinito, no son otra cosa que el concepto
lógico universal, y que, en realidad, la universalidad y
repetibilidad lógicas están, pues, muy lejos del conocimiento
absoluto del cual hablamos nosotros y que, según nuestra opinión, se
repite en todo y es realmente el único conocimiento, mientras que
ellos sólo cuentan con un conocimiento colectivo y, por lo tanto,
también con una multiplicidad de conocimientos que a nosotros nos es
totalmente desconocida.
Discúlpeme, querido amigo, por la ligereza de esta carta tanto en lo
que se refiere al estilo como al tema mismo. Quisiera hacerle llegar
mi agradecimiento y mi afecto con el primer correo. Ya es tarde y
sólo puedo añadir en pocas palabras:
1)
que me he ocupado de todos sus encargos;
2)
que me alegro de verle retomar la idea de la revista. Todas mis
esperanzas están puestas en ella. Le prometo colaborar constante,
seria y fielmente. Espero sus prontas y definidas noticias, y le
ruego organizar todo lo demás tal y como a usted le parezca mejor y
más conveniente. Creo que para la feria de otoño ya podría
publicarse algo de ello.
Le
saludo cordialmente, mi profundamente querido y venerado amigo, y
permanezco de usted
Su
atto. y S. S.
Schelling
P.S.
Aquella vez tuve la oportunidad de escuchar a Goethe, a quien Cotta
le había traído el único ejemplar257
de la feria, hablar con verdadero amor y admiración sobre su
escrito.
De
Fichte a Schelling
31
de mayo258
Su
carta del 24 de mayo, mi muy querido amigo, me ha causado una gran
alegría y me ha devuelto las esperanzas que tenía para la ciencia y
que hace algún tiempo casi había perdido259.
Ante todo me otorga la posibilidad de hablar con usted con toda
franqueza, sin que deba yo temer ser el primero en provocar algo que
en interés de la ciencia sería preferible que de ningún modo llegara
a suceder.
El
respeto entre hombres que cultivan la misma ciencia y que saben,
como yo sé respecto de mí mismo desde hace ocho años, que han
abrazado una causa justa, sólo puede consistir en que depositen
mutuamente su mayor confianza en la capacidad del otro, en que
expliquen constantemente las cosas de la manera más provechosa y,
cuando esta explicación ya no sea suficiente, tengan la esperanza de
que aquel que se encuentre en un error volverá al camino correcto
guiado por su propio talento. Así he procedido siempre con usted, y
usted conmigo cuando ha debido creer que yo estaba en un error.
Ahora bien, paso a hablar sobre mi posición respecto de Ud.
Su
singular opinión publicada en el Philosophisches Journal260
según la cual dos filosofías, un idealista y la otra realista,
podrían ser ambas verdaderas y existir una al lado de la otra261,
opinión que de inmediato refuté deferentemente por considerarla
incorrecta262,
despertó en mí, debo admitirlo, la sospecha de que usted no había
profundizado en la Wissenschaftslehre263,
sin embargo, usted expresó a continuación tantas ideas infinitamente
claras, profundas y acertadas, que tuve confianza en que usted
tendría tiempo suficiente para completar lo que faltaba.
Más
tarde, usted me comunicó su modo de ver la Filosofía de la
Naturaleza264.
Una vez más observé el viejo error265
y, no obstante, confié en que Ud, hallaría el camino recto al
elaborar esa ciencia. Por último, me encontré con su declaración de
la posibilidad de una deducción de la inteligencia a partir de la
naturaleza266.
Decirle a usted lo que, sin duda, le habría dicho a cualquier otro,
recordarle el evidente círculo que implica la deducción de una
naturaleza a partir de la inteligencia y, otra vez, de la
inteligencia a partir de la naturaleza, y pretender que un hombre
como usted pudiera haber pasado por alto semejante cosa es algo que
no se me podía ocurrir. Por lo tanto, interpreté esa frase suya tal
como usted ya lo sabe, es decir, sin insistir más sobre el derecho
de introducir lo inteligible en la Filosofía de la Naturaleza, en
tanto creí que a usted le bastaría una insinuación en este sentido267.
Finalmente, recibí su Sistema de la Filosofía268
y la misiva adjunta269.
En la introducción hace usted algunas consideraciones problemáticas
acerca de mi Idealismo270,
y en su carta habla sobre una versión usual del Idealismo271,
lo cual –si acaso ha pensado lo primero categóricamente y respecto
de lo último ha pensado que yo también tengo esta concepción del
Idealismo que suele ser la usual– demuestra que continúa sin
comprender mi sistema. No tengo a la mano esta carta suya de fecha
anterior272,
pero, si lo recuerdo bien, usted dice allí, y lo admito, que ciertas
preguntas no estarán resueltas con los principios hasta ahora
propuestos.
Ahora bien, relativo a los principios, esto no lo admito de ninguna
manera. A la Wissenschaftslehre no le falta absolutamente nada en
cuanto a los principios, aunque sí en cuanto a su perfeccionamiento;
todavía no se ha llevado a cabo la síntesis suprema, es decir, la
síntesis del mundo espiritual. Precisamente cuando yo me disponía
hacer esta síntesis se lanzó el grito de ateísmo273.
Por
lo que he leído en su Sistema puedo concluir que ambos quisiéramos,
por cierto, llegar a lo mismo respecto del contenido, pero de ningún
modo en lo que se refiere a la exposición, y, en este caso, ésta es
desde todo punto de vista esencial para el contenido. Yo creo, p.
ej., y creo poder probarlo, que en sí mismo (sin las tácitas
aclaraciones provenientes de la Wissenschaftslehre) su sistema no
tiene ni puede alcanzar evidencia alguna. Ya su primera proposición
prueba esto.
Me
comprometo a llegar a ser del todo claro para usted con la nueva
exposición274.
Por
lo pronto sólo le comunico lo siguiente. Las preguntas acerca de si
la Wissenschaftslehre concibe el saber subjetiva u objetivamente275,
si es idealismo o realismo, carecen de sentido; pues estas
distinciones sólo tienen lugar al interior de la W.L., y no fuera de
ésta ni con anterioridad a la misma; además, sin la W.L. permanecen
ininteligibles. No existe ningún Idealismo por sí mismo, ni ningún
Realismo o Filosofía de la Naturaleza, ni nada por el estilo, que
sean verdaderos sin la W.L.; por doquiera sólo hay una ciencia, y
ésta es la W.L.; todas las demás ciencias son únicamente partes de
la W.L., y son verdaderas y evidentes sólo en la medida en que
descansan sobre la base de la misma.
No
se tiene que partir de un Ser (aun cuando se le denominara Razón,
Ser es todo aquello a lo cual se dirige un pensar puro y -lo que se
desprende de ahí- a lo cual se aplica el fundamento real), sino que
se tiene que partir de un Ver; además, es necesario establecer la
identidad del fundamento ideal y del fundamento real que es = a la
identidad de la intuición y del pensamiento276.
Represéntese, por ejemplo, en su conciencia de que entre dos puntos
hay una sola recta. Usted cuenta antes que nada con su
autoaprehensión y penetración en el acto de la evidencia, y este es
el punto fundamental para mí. Usted da por supuesto, y lo afirma sin
más, que esta proposición es válida de todas las líneas posibles,
así como para todas las inteligencias posibles. Y esto para usted
ocurre de la siguiente manera: en el primer caso, es decir, la forma
del autoaprehender, usted se pone a sí mismo como determinado
(material), en el último como determinable. Lo primero, es decir, la
forma de la autoapehensión, con el tiempo, se le presenta como
individuo; lo último -donde usted, con el fin de ponerlo sólo como
determinable, pone la forma vacía de la Yoidad- se le presenta más
adelante como el mundo espiritual. Por consiguiente, la conciencia
universal (finita) es la unión absoluta de la conciencia del mundo
espiritual y del individuo. Esta última es el fundamento ideal de
aquélla; ésta, a su vez, es el fundamento real de la última (pero
que jamás será cognoscible, ni penetrable por la evidencia).
Como
ya he dicho, usted se pone a sí mismo, es decir, pone su aprehender,
su coincidencia de subjetividad = objetividad, como determinado.
Esto acontece en la conciencia absoluta que no puede ser recorrida
por ninguna conciencia y sobre la cual no puede reflexionar
conciencia alguna; de ahí que también esa determinación sea una
determinación absoluta sobre la cual ninguna conciencia puede
reflexionar y que es impenetrable a toda conciencia, ella es = al
ser-real o realidad dada, al Ser. Ser es el ver impenetrable a sí
mismo277.
Si usted asume, empero, esta determinación (que más abajo la
consideremos bajo otro aspecto) como un quantum de la
determinabilidad opuesta, en tal caso, el fundamento real de que se
haya separado exactamente este quantum, ni más ni menos, reside
fuera de toda278
conciencia; este fundamento real es = X eternamente impenetrable a
la evidencia279.
Asuma usted que la conciencia absoluta es = A, entonces, la forma de
la conciencia se encuentra en ella, en tanto que determinable = B
a+ C
la determinación de la conciencia, y en la conciencia absoluta se
refleja un tránsito ideal de C a B y otro real de B a C, pero que
sólo es descriptible según su forma. En a. se encuentra el punto de
tránsito280
y el punto de inflexión de las direcciones contrarias. (Aquí radica
el fundamento de la síntesis).
-------------------------
La
evidencia es válida de todos (en la conciencia C) y para todos (en
la conciencia B). De donde se sigue la pregunta: ¿dónde se encuentra
el punto de unión y de giro de esta doble validez? Respuesta: C es
un en en relación a B y un para en relación a sí mismo.
Nada281
hay que sea válido de todos y que, por lo mismo, sea válido para
todos, y viceversa, pues el mismo de no es más que el para pero
considerado solamente como determinado, y el mismo para no es más
que el de, pero considerado solamente como determinable. Pero el de
procede realiter del para (y, precisamente por eso, el mundo del de,
el mundo sensible, procede del mundo del para, del mundo espiritual)
justamente porque en la conciencia absoluta aquél es lo determinado
de éste considerado como determinable. Sin embargo, es verdad que el
para proviene idealiter del de; lo universal se conoce a través del
conocimiento de lo particular, el mundo espiritual por medio del
mundo sensible. Nosotros no tenemos ninguna conciencia determinada
(individual) si no tenemos la conciencia determinable universal de
la razón finita, y viceversa. Esta ley es la ley fundamental de la
finitud, y este punto de giro (Wechselpunkt) es su punto de apoyo
(Standpunkt).
De
nosotros ninguno piensa por sí, ni pretende pensar por sí mismo,
aunque ciertamente piensa.
Dejemos ahora de lado la conciencia A, y pasemos a la C. Esta es
también, pues, precisamente, conciencia, y adviene a la conciencia a
través de la forma de la evidencia, pero de tal suerte que la
determinación permanece. Ahora bien, una conciencia inmediata de
este tipo282
es (aquí me limito a mencionar brevemente los resultados) la
conciencia de la acción, dado que, a su vez, supone un concepto de
fin como su determinante, el cual a su vez supone un concepto de
cosa como su determinable: sólo aquí, en este pequeña región de la
conciencia, se encuentra un mundo sensible: una naturaleza.
Por
consiguiente, la totalidad de la consciencia C es solamente objeto
de la conciencia A. Sin embargo tiene validez absoluta para todos en
la medida en que se encuentra en la forma originaria de la
conciencia A. Recogida precisamente en A, esta totalidad cerrada de
la consciencia nos da un sistema del mundo espiritual (la B arriba
mencionada), un fundamento real inconcebible283
de la separación de los individuos y un vínculo ideal de todos =
Dios. Esto de lo que yo llamo mundo inteligible. Esta última es la
síntesis suprema. Si alguien quiere llamar Ser a lo que permanece
impenetrable incluso para esta mirada, y a saber, Ser absoluto,
entonces Dios es el Ser puro; pero en sí mismo, este Ser no es tanto
comprensión, sino que es plenamente agilidad, transparencia pura,
luz, -pero no la luz que se refleja de los cuerpos. Esta última es
luz solamente para la razón finita, y por tanto, es un ser solamente
para la misma, pero no en sí284.
-------------------------
La
síntesis de las conciencias A y C (A + C / = A+C en X = al
comprender absoluto y, por eso, a lo incomprensible en cada
comprender individual) es el principio de la razón finita285.
La W.L. expone el sistema a partir de este principio; y, por ende,
expone la conciencia absolutamente universal de todo el mundo
espiritual, en tanto tal, y es ella misma esta conciencia. Cada
individuo es un aspecto particular de este sistema a partir de un
punto propio fundamental, pero este punto es = a una X impenetrable286
para la Wissenschaftslehre, que como ciencia que es, es un penetrar
la conciencia universal. De ahí que, lejos de que la W.L. deba tomar
como punto de partida al individuo en cuanto tal, no puede siquiera
llegar hasta el mismo. Para la vida, sin embargo, esa X es
fácticamente (no genéticamente) penetrable.
Cada
individuo es un cuadrado racional de una raíz irracional que reside
en la totalidad del mundo espiritual; y, a su vez, el mundo
espiritual en su totalidad es el cuadrado racional de la raíz
irracional (para el y su conciencia universal, la cual puede tener y
tiene cada uno) = a la luz inmanente, o Dios.
*
Nota de Fichte al margen:
Acabo de leer el Erlanger L.Z. Nº. 67287.
Lo que figura en la p. 531288
contiene plenamente mi pensamiento, sólo que yo no me expresaría
dubitativa, sino categóricamente al respecto. Asimismo, el
razonamiento de la, p. 533 también es acertado289.
* La
carta continúa
El
mundo sensible, sin embargo, o la naturaleza, no es en absoluto más
que la manifestación de la luz inmanente. (Una Filosofía de la
Naturaleza puede partir perfectamente del concepto ya acabado y
establecido de naturaleza290,
pero, en un sistema integral del saber, incluso este concepto y su
filosofía tienen que ser deducidos de la X absoluta con la guía de
las leyes de la razón finita. Un idealismo que tolere su lado291
la existencia de un realismo no sería nada o, en caso de que fuera
algo, tendría que ser la lógica formal universal [ ) ].
------------------------------
En
particular de esto último debe resultar la manera como se relaciona
mi filosofía con la suya, así como con los barruntos, deseos y
malentendidos de nuestros contemporáneos. En tanto se le atribuya a
mi Yo un indicio de individualidad tendría que considerarse
simplemente una deducción de este individual. Por lo mencionado más
arriba usted estará en condición de apreciar que yo también hago una
deducción, (y sobre este punto estamos de acuerdo)292;
pero, por Dios, yo no deduzco a partir de una naturaleza o de un
universo concebible, o a partir de cualquier cosa a la cual el
fundamento real sea aplicable.
Ahora debo dejarle a usted la decisión acerca de si quiere o no
aguardar a la publicación de mi nueva exposición para dar mayores
explicaciones de su sistema. Que yo me siento seguro de mi
argumentación puedo decírselo con toda franqueza; ello se debe, en
parte, a la naturaleza interna de la evidencia, y, en parte, a
razones externas, ya que casi durante todo un año no he hecho otra
cosa que urdir estas investigaciones por todos lados y con todos los
medios, de manera tal que una y otra vez, y contra mis propias
convicciones he llegado a lo mismo que ya se encuentra dicho en mi
exposición de hace ocho años293,
la cual había olvidado por completo; por último, también se debe a
la peculiar organización del todo. No obstante, es evidente que con
esto no quiero adelantarme al examen de Ud.
Por
cierto que le causaría mucho daño a la buena causa si las
diferencias entre nosotros continuarán haciéndose públicas, y,
además, serían usadas de la peor manera por los enemigos de la
ciencia así como por los imbéciles.
----------------
Me
alegra mucho que mis escritos contra Nicolai y Reinhold reciban su
aprobación. En el Sonneklaren Bericht, que le envío adjunto a la
presente294,
no encontrara usted casi nada nuevo. Si yo no estuviera del todo
satisfecho con el duro trato que usted le ha dado a Reinhold, no
sería en atención a éste, sino ciertamente por usted mismo. La
polémica estrictamente objetiva le permite al polemista aparecer más
veraz, y es más concluyente. Pero también a este respecto estoy
satisfecho.
Al
redactar mi artículo yo no había leído aún el de Reinhold en el
Mercurio295,
y usted podrá leer en aquél que yo incluso había expresado la
esperanza de que él no continuara este trabajo inútil296.
Ahora ya lo he leído, y me parece que es más bien tonto que
malicioso. En alguna parte se debería encontrar un espacio para
decir que está muy bien y es edificante el hecho de que Reinhold
haya confesado con tanto arrepentimiento su pasado egoísmo y olvido
de Dios, -pues hay que creerle al que asegura ser un mal muchacho,
ya que esto tiene que saberlo cada uno de sí mismo mejor que nadie-
pero no que nos incluya a Kant y a nosotros en esta confesión
general, pues eso no está permitido y es un gran error.
Es
bastante probable que en mi artículo le haya concedido demasiado a
Reinhold.O bien todavía no se da cuenta, aun después de este
artículo, y sólo entonces se hará manifiesta su tontería, o bien se
da cuenta y se retira evitando un mayor escándalo para la gran masa.
Así había pensado yo; pero, ahora, es de lamentar que él mismo sea
quien empeora el escándalo por medio de escritillos como aquel
publicado en el Merkur.
7 de
Agosto
Que
la presente, mi queridísimo amigo, haya permanecido tanto tiempo sin
cerrar se debe a cierta indolencia por los asuntos externos, la cual
surge en mí muy fácilmente a causa del tipo de trabajos como los que
me han tenido ocupado durante este verano.
Es
del todo seguro que mi nueva exposición no ha de ser publicada para
la fiesta del arcángel Miguel297,
pero sí para el año nuevo. He repensado la W.L. una y otra vez, y
desde diversos puntos de vista.
Nada
me sería más deseable que si usted colmara la esperanza que ha
despertado en mí al prometer pasar aquí las vacaciones.
Le
envío la presente con Schlegel298
a quien he conocido más de cerca que nunca durante su estancia en
ésta, y he aprendido a apreciar lo más por su rectitud y su
incansable aplicación.
Consérvese bien y guárdeme en su afecto.
De
usted siempre atto. y S.S
Fichte299
Schelling a Fichte
Jena, 3 de octubre de 1801
Sería casi imposible, venerable amigo, analizar en mi carta todos y
cada uno de los puntos en que divergimos y remontarme punto por
punto hasta la diferencia inicial de donde proceden. De ahí que me
dé por satisfecho con resolver sobre todo algunos malos entendidos y
prejuicios en los cuales, a juzgar por su última misiva300,
usted está envuelto irremediablemente; resumo en unas cuantas frases
ya que la intención de ser más detallado hasta ahora ha tenido, como
consecuencia inevitable, sólo el constante aplazamiento de mi
respuesta.
La
identidad del fundamento ideal y real es = a la identidad del pensar
y del intuir. Con esta identidad expresa usted la suprema idea
especulativa, la idea de lo Absoluto, cuyo intuir es en el pensar y
su pensar es en el intuir. (Como aclaración de este asunto me remito
para ser breve a la Kritik der Urteilskraft de Kant §76 Nota)301.
Puesto que esta identidad absoluta del pensar y del intuir es el
principio supremo, por lo tanto, si realmente es concebida como
Indiferencia absoluta, al mismo tiempo tiene que ser necesariamente
el Ser supremo, mientras que el ser finito y condicionado (por ej.
el ser de las cosas individuales y corpóreas) siempre expresa una
diferencia entre el pensar y el intuir. En este último caso, lo
ideal y lo real se alteran recíprocamente. La Indiferencia
inalterable de ambos está solamente en lo Absoluto. Le ruego que
piense en el espacio absoluto con el fin de arribar por el camino
más corto a la intuición de esta Indiferencia absoluta y del Ser
supremo que está unido a ella necesaria e inmediatamente, pues este
espacio es precisamente la indiferencia suprema (nuevamente intuida)
de la idealidad y la realidad, la máxima transparencia y claridad,
el ser más puro que nosotros intuimos. Ser significa para usted
exactamente lo mismo que realidad, incluso lo mismo que realidad
efectiva. No obstante, el Ser kat'exojen no admite opuesto alguno,
pues es la unidad absoluta de lo ideal y lo real mismo.
Ahora bien, usted quiere simplemente que este Ser supremo, que ya no
es la realidad como opuesta a la idealidad, sea pensada como pura
agilidad, como actividad absoluta. Sólo que a Ud. le es imposible
evitar que la actividad absoluta sea = al reposo absoluto (= Ser) y
que, por lo tanto, no se pueda predicar una acción ni de lo Absoluto
verdadero ni del espacio absoluto, que es su imagen universal (como
se ha mostrado más arriba), del cual sólo se puede decir que es,
pero nunca jamás que sea activo. (Si pone esto en relación con la
conclusión conversa según la cual aquello de lo que se puede
predicar verdaderamente una acción, por eso mismo no puede ser lo
Absoluto verdadero, me vendría muy a propósito).
Este
Absoluto, afirmo en mi Darstellung302,
existe bajo la forma de la diferencia cuantitativa (esto es, la
intuición, que siempre es una intuición determinada) en lo singular
y en la indiferencia cuantitativa (esto es el pensamiento) en el
todo. (Concebido como Unidad es la igualdad absoluta del pensar y
del intuir. En el pensar hay tanto como en el intuir, y viceversa;
uno adecuado al otro). Usted afirma algo semejante303
cuando dice que su síntesis última es el fundamento real
inconcebible de la separación de los singulares y, al mismo tiempo,
el fundamento ideal de la unidad de todos. Por cierto, usted se
eleva hasta este Ser que no es realidad, ni tampoco realidad
efectiva, sino que está por encima de toda oposición entre lo ideal
y lo real, y que es una identidad absoluta de ambos. Pero este Ser
es para usted la síntesis última. Yo pensaría, sin embargo, que si
esta síntesis es realmente, y al mismo tiempo, la síntesis suprema,
justamente por eso también es lo Absoluto, lo Incondicionado mismo,
y es, por consiguiente, al mismo tiempo y de manera irremisible, lo
primero desde lo cual se debe partir.
O
bien usted no tiene que salir nunca del Ver, –como usted se expresa,
es decir, precisamente de la subjetividad– y, entonces, el Yo de
cada uno (tal como dice alguna vez en la Wissenschafslehre304)
tiene que ser y permanecer como la substancia absoluta; o bien sale
del mismo a la búsqueda del único fundamento real inaprehensible, y,
en tal caso, todo ese recurso a la subjetividad sólo es válido de
manera provisoria hasta que se haya encontrado el principio
verdadero; no sé cómo piensa defenderse si una vez que Ud. haya
alcanzado esta síntesis aparecen otros que consideren la misma como
lo primero, recorran el camino en sentido inverso y califiquen su
principio como meramente provisorio, y su filosofía, así como la de
Kant, de simple propedéutica. Pues, está claro que una investigación
es propedéutica cuando el principio supremo se da como resultado y
síntesis última. Le pido disculpas por haberme adelantado a dar este
paso y, sin esperarlo en este punto, haber osado determinar aquello
que ha de ser inevitable tan pronto como usted haya llegado hasta
allí.
Usted mismo –cuando dice que "por cierto que ambos quisiéramos estar
muy de acuerdo en lo que se refiere al contenido, aunque diverjamos
totalmente en cuanto a la exposición, sin embargo, ésta es
fundamental"305–
pone de manifiesto, más claramente de lo que yo podría hacerlo, que
para conservar su sistema primero hay que decidirse a tomar al Ver
como punto de partida y concluir con lo Absoluto (con lo propiamente
especulativo), más o menos como en la filosofía kantiana, en la que
la ley moral tiene que estar en primer lugar y Dios en el último, si
es que el sistema ha de ser sostenible. La necesidad de partir del
Ver lo ata a usted, y su filosofía a una serie condicionada de
principio a fin, en la cual ya no hay nada más de lo Absoluto por
encontrar. La consciencia o la sensación que usted mismo ha de tener
de esto lo ha obligado, en la Bestimmung des Menschen, a transponer
lo especulativo -ya que de hecho no lo podía encontrar en su saber-
a la esfera de la fe, la cual, a mi entender, no es tema de
discusión ni en la filosofía ni en la geometría. Usted lo explicó en
esa obra casi con las mismas palabras: lo real originario en
verdadero sentido, esto es, lo verdaderamente especulativo, no se
puede hacer ostensible en ningún rincón del saber306.
Acaso no es ésta prueba suficiente de que su saber no es el saber
absoluto, sino que en cierto sentido todavía es un saber
condicionado que, si necesariamente fuera el saber imperante en la
filosofía, la degradaría hasta hacer de ella una ciencia como
cualquier otra.
Lo
que ahora es su síntesis suprema, era, al menos en sus primeras
exposiciones, extraño, pues según éstas el orden moral del mundo
(que, sin duda, es lo que usted ahora designa como la separación
real de los singulares y la unidad ideal de todos) es Dios mismo; si
entiendo bien, éste ya no es el caso hoy en día, lo cual cambia
considerablemente todo el contenido de su filosofía.
Todo
esto, que yo considero como un indicio de su acercamiento desde el
mero filosofar a la verdadera especulación, me complace y despierta
en mí la esperanza de que al fin nos pongamos plenamente de acuerdo
en el punto que necesariamente tenía que pasarle más o menos
inadvertido debido al método del cual Ud. se ha servido hasta ahora
y que jamás podría ser alcanzado por medio de un ascenso gradual
desde abajo, sino que sólo puede ser aprehendido de un solo golpe y
de manera absoluta.
Usted parece retractarse en su última carta307
de lo que admitía en la anterior308,
o, al menos, dudar de haberlo escrito realmente. Quizás por este
motivo no sea inoportuno citar textualmente el pasaje
correspondiente.
"Creo que le entiendo bastante bien", dice usted, "y ya antes le
había entendido así, sólo que no creo que estas conclusiones se
siguen de los actuales principios del Trascendentalismo, sino que
más bien se le contraponen; que sólo se pueden fundamentar a través
de una ampliación ulterior de la Filosofía Trascendental incluso en
sus principios, ampliación que las exigencias de la época reclama
urgentísimamente"309.
En
seguida anuncia usted que esta ampliación será su primera tarea
después de terminar su nueva exposición de la Wissenschaftslehre.
Su
punto de vista tiene como consecuencia que su filosofía se le
presente a usted como la filosofía absolutamente verdadera,
simplemente sólo porque no es falsa. Spinoza propone el pensamiento
y la extensión como los dos atributos de la substancia310.
Él no niega que todo lo que es pueda ser explicado a partir del mero
atributo del pensamiento y por medio de los simples modos del
pensamiento infinito. Él no encontraría en absoluto falso este tipo
de explicación, pero no la tomaría por absolutamente verdadera, sino
que pensaría que está comprendida en la explicación absoluta. Algo
semejante sucede entre nosotros, a partir de lo cual, usted, entre
otros, se podrá explicar por qué –en el fondo y desde un principio
pasó desapercibida la diferencia que hay entre nosotros– yo he
podido utilizar el idealismo como órgano, e incluso, tal como usted
señala, he podido formular tantas cosas claras y profundas sobre el
idealismo.
Usted le agrega al fundamento real de la separación de los
singulares el calificativo de inconcebible. Por cierto que este
fundamento es inconcebible para la reflexión del entendimiento que
ascienda desde abajo, pues ésta, con la oposición entre lo finito
(la separación) según su concepción, y lo infinito (la unidad de
todos), incurre en contradicciones insolubles (las antinomias de
Kant), pero no es inconcebible para la razón que pone la identidad
absoluta, la coexistencia inseparable de lo finito con lo infinito,
como lo primero, y parte de lo eterno que no es ni finito ni
infinito, sino ambos eternamente. Esta eternidad de la razón es el
principio propiamente tal de toda especulación y del verdadero
Idealismo, aquello que niega la serie causal de lo finito y que,
según su esencia (natura), la precede en cada instante del tiempo
tal como la precedió originalmente, así como, inversamente, jamás ha
sido anterior a la misma de otra manera que como lo es ahora y
siempre, a saber, según su naturaleza.
Tendrá que disculparme si le digo que por toda su carta fluye un mal
entendimiento total de mis ideas, lo cual es muy natural puesto que
usted no se ha preocupado por llegar realmente a conocerlas. En
cambio, no hay una sola que me sea extraña entre todas las ideas que
usted ha tenido la bondad de comunicarme en su misiva. Tal como
usted habrá de concederme, yo también conozco (en parte porque
también hago uso de ellos) todos los argumentos que demuestran que
el Idealismo es el único sistema necesario. Estos argumentos, que
eran pertinentes contra todos los adversarios que Ud. ha tenido
hasta ahora, no surten ningún efecto en mi contra, ya que yo no soy
su adversario, aunque lo más probable es que usted sea el mío. Ya he
dicho más arriba que yo no creo que su sistema sea falso, pues
constituye una parte necesaria e integrante del mío.
Sería muy de desear que usted se hubiera atenido, siempre y en cada
momento, a lo que dice en su última carta: "lo que sean idealismo y
realismo sólo puede ser investigado al interior de la
Wissenschaftslehre". (De ahí se sigue inmediatamente que la
verdadera Wissenschaftslehre, es decir, la auténtica filosofía
especulativa, no puede ser ni idealismo ni realismo. Pero, ¿acaso
usted no ha caracterizado su filosofía de modo bastante categórico
como idealismo?). Entonces le sería más fácil estar de acuerdo con
mi tesis según la cual el auténtico sistema de la filosofía es
completamente indiferente hacia el exterior, aun cuando puede ser
diferente hacia el interior. Este concepto de la indiferencia
absoluta del verdadero sistema hacia el exterior era, por sí solo,
suficiente para evitar que usted se forme una imagen del mío como si
él estableciera dos filosofías que existen una al lado de la otra.
Pueda ser que en las Briefe über Dogmatismus und Kriticismus311
me haya expresado bastante torpemente movido por la primera
sensación, aún sin pulir ni desarrollar, de que la verdad se
encuentra por encima del punto hasta el cual llega el idealismo; no
obstante, puedo remitirme a estas Briefe como a un documento
bastante temprano de esa sensación que igualmente se dio en usted a
raíz de las querellas sobre el ateísmo y que lo obligó a extraer de
la fe lo real originario que se echaba de menos en el saber (es
decir, en el idealismo). Por lo tanto, mis filosofías idealista y
realista se corresponden exactamente en la misma manera como su
saber y su fe, cuya oposición, por lo demás, usted dejó totalmente
sin resolver. Y si a usted le desconcertó mi posición en este punto,
yo, en cambio, dejé de poder seguirlo a partir de éste.
Por
supuesto que estas Briefe le permitieron ver de inmediato "que yo no
he penetrado la Wissenschaftslehre". Cuanto más puede haber sido
este el caso, puesto que, en efecto, al escribir esas Briefe yo sólo
conocía los primeros folios312
de la Wissenschaftslehre. Pero, por cierto, que hasta ahora no la he
penetrado y tampoco tengo la intención de penetrarla alguna vez en
este sentido, es decir, de modo que en esta penetración sea yo el
penetrado. Nunca he tenido esta opinión de la Wissenschaftslehre,
menos aún ahora, pues yo la consideraba como el libro al cual en lo
sucesivo todos estarían y deberían estar remitidos en el filosofar,
aunque, claro está, se facilitaría bastante el juicio en materia de
filosofía si además sólo se requiriera de un testimonio expuesto por
usted acerca de si uno ha comprendido o no la Wissenschaftslehre.
Si
yo afirmara en contra de alguien: hay mitos en el Antiguo
Testamento, y él respondiera: ¿cómo es posible tal cosa? puesto que
en éste se predica la unidad de Dios, ¿acaso sería mi culpa si esa
persona no puede oír la palabra "mitología" sin asociarla con el
concepto trivial de la "doctrina de los dioses"? A mí me sucede casi
lo mismo con muchas personas en relación al concepto de la
"Filosofía de las Naturaleza". ¿Qué puede hacer si no se me atribuye
ningún otro concepto de naturaleza más que el que también tiene
cualquier químico o farmacéutico? Pero, Fichte, quien cuenta con
armas completamente diferentes en mi contra, hace para sí las cosas
demasiado fáciles al considerarme digno de refutarme únicamente a
partir de un concepto de este tipo. Más aún me sorprende que usted
se forme un concepto tan arbitrario de la Filosofía de la
Naturaleza, ya que usted mismo reconoce que este aspecto de mi
sistema es una región que le es totalmente desconocida. Usted dice:
el "mundo sensible, o (??) la naturaleza, no es en absoluto más que
una manifestación de la luz inmanente"313.
Al leer esto me pregunté si es posible que a Fichte no se le haya
ocurrido que la demostración de esto precisamente podría ser el
objetivo de la Filosofía de la Naturaleza. ¡Cuánto siento que usted
no se haya querido convencer de ello a través de la lectura de mi
última Darstellung314!.
No
es extraño que usted sea de la opinión de haber aniquilado la
naturaleza por medio de su sistema, siendo así que con la mayor
parte del mismo nunca ha llegado a salir de la misma. Considerando
las cosas en sentido especulativo, es absolutamente indiferente si
yo hago de la serie de lo condicionado algo real o ideal, pues tanto
en un caso como en el otro no salgo de lo finito. Es a través de
esto último que usted creyó haber satisfecho con todas las
exigencias de la especulación; he aquí un punto fundamental de
nuestra divergencia.
A
partir del tercer principio, con el cual usted ingresa en la esfera
de la divisibilidad, de la limitación recíproca, es decir, de lo
finito, la filosofía es para usted una serie constante de finitudes,
una serie causal superior. La verdadera aniquilación de la
naturaleza (en el sentido que usted le da) no puede consistir en
dejarla ser real aunque sólo sea en sentido ideal, sino solamente en
que se lleve lo finito hasta la identidad absoluta con lo infinito,
es decir, en que no se admita nada fuera de lo eterno, y no se
admita lo finito tanto en sentido real (común) como en sentido ideal
(el que usted le da).
Sé
muy bien a qué pequeña región de la conciencia tenía que descender
para usted la naturaleza de acuerdo a su concepto de la misma. Ella
no tiene para usted ninguna significación especulativa, sino
solamente teleológica. Por ej., ¿es usted realmente de la opinión de
que la luz existe solamente para que los seres racionales puedan
también verse cuando hablan unos con otros, y de que el aire existe
para, que al oírse puedan hablar entre sí315?
En
cuanto al resto de lo que usted señala sobre un idealismo que tolera
a su lado un realismo no tengo otra cosa que anotar más que de esa
manera incurre en el mayor error sobre mí, error que es demasiado
vasto como para resolverlo en una carta, más aún cuando puedo
remitirme con este fin a mi última Darstellung. En caso de que ésta
no sea suficiente, fijaré mis expectativas en las explicaciones que
demos en el futuro sobre este punto fundamental entre usted y yo.
En
breve recibirá el diálogo filosófico316
del cual soy autor y que desearía que lo lea. La continuación de mi
Darstellung también ha de ser publicada en el curso de este y del
próximo mes317.
Por
mi parte me abstendré de dar un juicio definitivo sobre la totalidad
de su sistema hasta que se publique su nueva Darstellung318.
Esto se sobreentiende. Asimismo cuento con que usted aguardará a la
conclusión de mi Darstellung y realmente la lea antes de hacerse un
juicio y de pronunciarse sobre la misma. Las locuciones como aquella
que dice: "hasta donde he leído su exposición, etc."319
no tienen precisamente los mejores resultados ante el público.
No
obstante, si el deseo de que las diferencias que existen entre
nosotros no se hagan públicas significara que yo espere hasta que
usted crea conveniente hacerlas públicas, o que en el entretanto yo
le permita –tal como en los anuncios de publicación de la nueva
Wissenschaftslehre320
u otros por el estilo– alabarme como un ingenioso colaborador, pero
al mismo tiempo haciéndole notar al público (de manera tan sutil e
indirecta que los Nicolais y los críticos del Allg. D.B. también lo
perciban321)
que yo no lo entiendo, en tal caso, usted comprenderá perfectamente
que esta propuesta es algo injusta.
Que
mi filosofía sea distinta a la suya lo considero como un mal muy
menor que de ser necesario todavía puedo soportar. Pero que yo haya
querido exponer la suya, y que ni siquiera en este caso haya tenido
éxito, querido Fichte, esto es realmente muy duro, en especial
puesto que una vez que se ha convencido en lo primero, sobre lo
último basta con su palabra sin mencionar razón alguna. Si usted
tampoco desea una explicación formal de la diferencia que hay entre
nosotros, deje al menos de hacerme el honor, que no merezco en
absoluto, de asumirme como un colaborador tal como lo ha hecho en su
último anuncio de publicación; pues esta asunción es hecha ante el
público en un momento en el que usted, por sí mismo, ya podría saber
muy bien que yo no persigo uno y el mismo objetivo que usted.
Con
confianza en el desenlace y seguro de mi propia causa, dejo a la
discreción de cada quien que averigüe cuál es nuestra relación;
tampoco puedo intentar privar a nadie de su buena vista o tratar de
encubrirle las cosas de modo alguno. Así, pues, acaba de aparecer en
estos días un libro titulado Differenz des Fichteschen und
Schellingschen Systems der Philosophie322,
escrito por un hombre de un talento extraordinario y en el cual no
he tenido ninguna participación, aunque de ninguna manera pude
impedirlo.
Usted olvidó adjuntar el Sonnenklarer Beweis. Sin embargo, ya lo he
tenido en mis manos; me pareció que el idealismo del que allí se
trata es bastante psicológico, casi como en las obras póstumas de
Lichtenberg323;
también lamento mucho que entre las ocupaciones que propone para los
filósofos en decadencia figure la de pulidor de anteojos324
que, como es sabido, era una gran afición de Spinoza, el cual fue un
gran filósofo a pesar de dedicarse a otras cosas aparte de la
filosofía.
Consérvese bien y manténgame en su simpatía. Con mi más sincero
respeto y los mejores deseos,
Su Schelling.
De Fichte a Schelling
Berlín, 8 de octubre de 1801325
Es
muy cierto326
que por medio de una carta difícilmente se podrá formular de manera
convincente cuál de nosotros dos es el que incurre en graves
errores, está imbuido de grandes prejuicios y, ya que éste sería el
caso, filosofa superficialmente. Las verdades que usted expone en su
última misiva, también a mí me son perfectamente conocidas; pero,
todas las explicaciones que da acerca de mi persona y de mis
opiniones se basan en un desconocimiento y menosprecio de mi punto
de vista.
Puedo indicarle en pocas palabras el punto en que divergimos. "Lo
absoluto (sobre el cual, también poseo desde hace tiempo la
intuición, cuya definición comparto plenamente con usted) existe
bajo la forma de la diferencia cuantitativa, afirmo en mi
Darstellung",- dice usted. En efecto, esto es lo que usted afirma, y
justamente por eso me pareció que su sistema es erróneo y dejé de
lado la exposición del mismo, pues ninguna argumentación ni
explicación puede dar validez a algo que en principio no es válido.
Esto es exactamente lo que hace Spinoza y, en general, cualquier
dogmatismo, y éste es el πρϖτον
ψευδος. El absoluto no sería absoluto si existiera bajo alguna
forma.
¿De
dónde proviene sin embargo la forma (de la cantidad, por cierto, y
también en este punto estoy de acuerdo con usted) bajo la cual
aparece el absoluto? ¿Dónde tiene su origen esta forma? O también,
¿cómo deviene el Uno primero un infinito, y luego una totalidad de
lo múltiple? Ésta es la pregunta que la especulación, que ha llegado
a su término, tiene como tarea resolver. y que usted necesariamente
tiene que ignorar puesto que ya encuentra esta forma en lo Absoluto
y juntamente con él. Ahora bien, es aquí, y por tanto en una región
que usted ha hecho inaccesible por su nuevo sistema, la cual, tal
como a partir de ahora se puede afirmar con seguridad, siempre le ha
sido desconocida, es aquí, digo, donde se encuentra el Idealismo de
la Wissenschaftslehre y el Idealismo kantiano, y de ninguna manera
en ese nivel tan bajo donde usted lo sitúa.
Si
usted tuviera la bondad de considerar este punto, el cual no pudo
evadir, y, a la vez reflexionar acerca de cómo pudo pasarlo por
alto, (a saber, porque usted accedió al absoluto con su pensamiento
de manera inmediata, sin tener en cuenta que es su pensamiento, y
sólo él, el que con sus propias leyes inmanentes formó bajo cuerda
lo Absoluto para usted) pronto llegaría a conocer el verdadero
Idealismo y comprendería cómo es que no cesa de entenderme mal.
------------------
Su
carta tiene además una segunda parte cuya mención me es penosa.
¿Cómo es posible que usted no se pueda expresar sin ofender, y que
gustoso califique a su prójimo de cobarde y falso? Tenga la bondad
de ponerse en mi situación y reflexionar sobre la manera en que
habría de comportarme con usted luego de haberme visto obligado a
declarar327
que nadie, absolutamente nadie, me ha entendido. ¿Acaso debía haber
actuado como si usted no existiera y nunca hubiera escrito nada? A
la postre reconozco que esto habría sido lo mejor; pero, querido
Schelling, en aquel entonces yo no conocía aún su irritable
sensibilidad, ni las ideas –indelebles por lo que parece– que
realmente le habían inculcado en mi contra. Sólo más tarde usted me
las dio a conocer. De hecho, yo consideré que ésta era la manera más
gentil de tratar el asunto. Tuve que creer que en su Idealismo
Trascendental328
(que entonces era la más reciente obra suya que tenía en mis manos)
usted quisiera presentar el Idealismo Trascendental –a saber, el
único posible, el que encontraba en las obras de Kant y en las mías
ante los ojos de todo el mundo–, pero es manifiesto, claramente, que
usted no lo había comprendido, todavía sigue sin comprenderlo y por
el camino que usted sigue nunca llegará a comprenderlo. "Yo tendría
que haber sabido, cuando dije esto ante el público, que usted tenía
un objetivo totalmente diferente al mío"? Querido amigo, ¿desde
cuándo debería yo haber sabido tal cosa? En la introducción a su
nueva Darstellung, e incluso en la carta en la que figura la frase
anterior, asegura usted que, sin embargo, nosotros coincidimos en un
punto329.
¡Ahora hasta quiere hacerme responsable de interpretaciones al
estilo de Nicolai! Los seguidores de Nicolai tendrán motivo para una
gran celebración cuando vean que su propósito ha sido alcanzado.
Sería perfectamente posible imaginarse otras razones por las cuales
yo no quería hacer pública nuestra divergencia, aparte de aquella
según la cual yo habría querido esperar hasta que me parezca
conveniente mencionarla. Yo tenía la esperanza, y admito que la sigo
teniendo, de que usted entraría en razón, de tal manera que pudiera
evitarse el disgusto y la confusión que indudablemente resultaría de
una disputa pública entre nosotros, y rescatar una inteligencia
eminente como la suya para lo que yo considero como la buena causa.
Por lo demás, nunca he pensado que usted, se abstenga de hacer lo
que le plazca sea por amistad o deferencia para conmigo. Por mi
parte, yo estoy firmemente decidido a no mencionar para nada su
persona públicamente o bien hasta que hayamos superado las
diferencias que hay entre nosotros, en caso de que sea superable, o
bien hasta que usted tome la ofensiva obligándome a hacerlo; en este
último caso se entiende que me comportaré de acuerdo a mi respeto
por su talento y a nuestra antigua relación amistosa.
Mucho desearía continuar la correspondencia con usted, pero sólo
bajo la condición de que se abstenga de hacer ofensas personales. No
querrá que al ver su mano y su sello, que en tiempos pasados fueron
motivo de alegría para mí, deba estar preparado para amarguras y
tenga que armarme contra usted.
Fichte.

De Schelling a Fichte330
Jena, 4 de Enero de 1802
De
Fichte a Schelling
Berlín, 15 de enero de 1802
Después de recibir su misiva del 4 del presente, y luego de haber
leído el primer número de su periódico331,
contesto inmediatamente a la primera.
Ante
todo, en lo que se refiere a una noticia que le han dado únicamente
a Schlegel332
que me visitó con Tieck, en relación a una declaración suya en mi
contra, me parece que tratándose de una noticia de tal naturaleza no
le es aplicable el calificativo de chisme, ni todo lo que usted
concluye a partir de ahí. Pues, si usted no ha hecho tal
declaración, entonces no existe, y el rumor se anula por sí mismo.
En
suma, el curso de las cosas ha sido el siguiente. Un diletante
absolutamente insignificante, comerciante333
de la zona, cuyo nombre no figura ni figurará nunca en la Alemania
erudita de Meusel334,
y que, no obstante, está suscrito a todos los periódicos, los que yo
recibo muy tarde o no recibo nunca y que él recibe directamente del
correo e incluso a menudo me informa sobre algunas gacetas que son
de mi interés335,
me dijo, en el camino a casa después de una reunión, que usted había
hecho imprimir una declaración en el A. L. Z. por la cual usted se
independiza totalmente de mí, y que él la había leído, de modo que
al ver mi sorpresa, me prometió enviarme la gaceta. En todo caso, él
no ha cumplido con esto. Desde entonces he recibido en mi círculo de
lectores algunas entregas del A. L. Z., y sospecho que si acaso el
buen hombre no ha confundido el Stuttgarter Allgemeine Zeitung (que
yo no recibo en absoluto) con el A. L. Z., pensando tal vez en la
chismería de Böttinger, criticada por usted en la pág. 120336
de su periódico y que me era desconocida hasta entonces, la que ha
transformado en su confusa cabeza en un anuncio escrito por usted
mismo, quizá haya confundido el nombre de Schelle337
con el de Schelling.
Sobre la base de esto, observará usted que no se cumplen sus
sospechas de ardid y malicia por haberme dado esta noticia. Seguro
que el hombre no ha tenido ninguna mala intención, ni sospechaba que
causaría algún disgusto. Si yo no creyera que su pedido que le
mencione el nombre no se ve de por sí satisfecho con la manera como
se han desarrollado las cosas, se lo daría; incluso se lo daré
gustosamente, si usted aún lo desea. Sólo que yo quisiera que este
nombre no llegue a ser conocido por aquí, entre nuestros amigos,
porque de ese modo este hombre que, por lo demás, es tan formal y
trata de todas las formas de encomendarse a mí y a los míos, caería
en infame ridículo.
Pero
una pregunta de otra naturaleza es cómo llegué a dar crédito a esta
noticia. Ante todo, respecto a la observación, que también en
seguida me hizo Schlegel338,
según la cual usted no estaría en buenas relaciones con la gente de
la A.L.Z., esta observación, por praemissis praemittendis, no había
de tener ninguna importancia para mí, pues por qué razón usted no
habría de poder servirse de ellos como simples impresores, papel que
ellos tienen de todas maneras respecto del Intelligenzblatt;
exactamente como yo, por ej., no le he prohibido o imputado al
editor de mi Sonnenklarer Bericht que haya anunciado este libro allí
mismo339.
Acto seguido, tuve de inmediato la sospecha de que también mi
informante se había confundido con la Allgemeine Zeitung, en el cual
perfectamente pudo figurar un anuncio de este periódico suyo que se
publica en la editorial de Cotta (periódico del cual me enteré, al
mismo tiempo, por medio de Cotta de una manera que me pareció
hacerme recordar lo que le dijimos a él hace un año respecto de un
proyecto común nuestro) Allgemeine Zeitung, en el cual se había
publicado mi anuncio340
de una nueva redacción de la W.L.341,
sobre uno de cuyos pasajes hizo usted acotaciones tan peculiares342;
en la misma Allgemeine Zeitung, como decía, pudo aparecer un anuncio
de su periódico en el cual se emiten opiniones semejantes a las de
su última carta343.
En fin, para qué tantos rodeos. Le adjunto el último pliego de su
última carta344,
de la cual usted probablemente no ha conservado ninguna copia. Por
los pasajes marcados, en particular por aquellos que están señalados
con NB.345,
podrá usted explicarse muy fácilmente por qué yo pude creer que era
poco probable que esa noticia fuera cierta, pero no absolutamente
imposible.
Es
verdad que usted dice en la misma hoja que tenía la intención de
abstenerse de emitir cualquier juicio decisivo sobre mi sistema
hasta que se publicara la nueva exposición; pero luego de leer el
pasaje que sigue de inmediato, pude pensar que era posible que, de
acuerdo a los conceptos, con los que se expresan allí mismo sobre mi
modo de pensar, que no eran precisamente decorosos, usted había
desistido de cumplir con esta decisión, ya que yo no respondí a su
misiva dándole mi aceptación, y también que, siguiendo una política
usual entre los escritores, usted quería tomar sus precauciones
contra mi temible ofensiva. (La persona que ha pensado de mí algo
semejante a lo que se dice en su carta no puede tomarme a mal que yo
piense en consequence de él).
--------------
Le
adjunto la respuesta de esta carta suya346
que luego no llegué a despachar, pues preferí guardar silencio ante
usted porque no quise irritar aún más su sensibilidad que, por lo
demás, ya estaba irritada.
-------------
Así
estaban las cosas cuando recibí aquella noticia. Y ahora responda
usted la segunda pregunta por sí mismo.
Al
revisar nuevamente su carta, considero muy significativo usted crea
que yo esperaba solamente una explicación suya; no, yo he dicho que
ésta ya ha tenido lugar; además he seguido difundiéndolo: se lo he
dicho a W. Schlegel, en presencia de Tieck, y a Fr. Schlegel, con
ocasión de que yo le pregunté sobre aquella vieja y conocida
historia, según lo convenido por escrito entre nosotros347,
y él aseguró no saber nada de nada348;
aparte de ellos no se lo he dicho a nadie más. Usted parece ponerle
un especial énfasis a la palabra chismería, y tomarme a mal que yo
haya creído en tal cosa. Querido Schelling, si usted supiera cuán a
menudo me han escrito y me ha sido asegurado por amigos que estaban
de paso que, desde mi ausencia en Jena, usted acostumbra en la
cátedra a burlarse de mí y del punto de la reflexión en el cual me
he quedado detenido; y si ahora quisiera percatarse de que, por
cierto, ni remotamente se lo he hecho sentir, entonces podría creer
que yo le doy crédito a la chismería.
Usted sabe cómo me he conducido en tiempos pasados cuando me
arremetió, en efecto, con el chisme más bajo y grosero349.
Usted ve cómo he tomado las expresiones incluidas en su carta. Usted
puede apreciar y apreciará a partir de esto la profundidad de la
confianza, del cariño, del respeto y la firme esperanza que tengo
puestos en lo mejor de su persona. Usted se podrá imaginar, por
tanto, cuánta alegría me dio su misiva del 4 del presente y, en
general, la manera, tan honesta y perfectamente digna de usted, en
que soy tratado en su periódico350.
Usted tiene y siempre tendrá en mí al más cálido y afectuoso amigo,
siempre que pueda serlo abiertamente sin parecer despreciable. Si
olvidando totalmente lo que somos nosotros, tarde o temprano, se le
ocurre tratarme tal como lo ha hecho ahora por segunda vez, lo
lamentaré por usted, permaneceré tranquilo y esperaré hasta que
usted vuelva a reflexionar.
Por
consiguiente, en verdad no serán nuestras divergencias de orden
científico las que, por sí mismas, podrían poner un obstáculo entre
nosotros, sino solamente las ofensas personales en las que yo nunca
he incurrido y de las cuales le ruego, e incluso deseo con toda
firmeza, que usted se abstenga en el futuro.
Respecto de la explicación que usted tenía pensado darme en relación
a la consabida cuestión, permítame manifestarle mi modo de pensar.
Yo desprecio demasiado lo opinión de la gran masa, y creo firmemente
que nuestra condición moral sólo es un asunto nuestro y de nuestros
amigos, si es que contamos con ellos; creo, además, que, sea cual
fuere la opinión del pueblo, yo puedo alcanzar mi objetivo
científico; o, aunque yo le diera a todo esto un valor mayor que el
que le doy, creo haber descubierto que todo mi ser no ha causado en
la multitud una impresión tal que parezca estar interesada en
tomarme por cobarde, falso, mentiroso y ruin, como a menudo parece
que sí lo están aquellos que podrían conocerme más de cerca. Por
ello he decidido, y ocasionalmente lo he expresado públicamente, no
manifestarme sobre este punto ante el público, a menos que haya un
motivo imperioso, y esto no lo hago por tener miramientos para con
un individuo, sobre el cual no quiero decidir si es digno o no de
ello, individuo que, sin embargo, debería avenirse a esto; sino que
lo hago por consideración para conmigo mismo. Creo que puedo
permitirme tener tan alta consideración por mí mismo, como para no
someterme siquiera una vez a la acusación que se desprende de esos
puntos.
Algo
distinto es que usted y Niethammer caigan en injustificada sospecha.
En este caso soy de la opinión de que ustedes han entrado en
posesión de La Aclaración con toda lealtad y en común acuerdo, y que
están autorizados a usarla de cualquier manera; además, si esto
pareciera requerir de mi consentimiento, que en realidad no hace
falta, se lo otorgo del todo.
En
suma, ante todo queda esto enteramente a su propio criterio, pues,
por lo demás, creo que es de su incumbencia.
A
más de esto, usted es tan amable en desear mi consejo acerca del
modo como puede llevarse mejor a cabo esta decisión en caso de que
deba hacerse efectiva. Sólo hay dos personas en este ámbito cuya
opinión en algo me interesa: Goethe y Schiller, en especial la del
primero. Debo saber si a usted también le interesa particularmente
la opinión del primero. Si usted quiere, cuéntele a Goethe, incluso
en mi nombre y como un encargo mío, que usted me ha escrito de esta
manera sobre este punto, y que yo le he contestado de esta otra, y
después cuéntele cómo han ocurrido realmente las cosas, a ver qué
consejo nos da.
¿Conoce usted suficientemente todas las circunstancias? Incluyo en
la presente las más importantes que usted aún desconoce o podría
haber olvidado. El personaje351
encuentra a mi señora durante el paseo352;
y habla a los atemorizados, aturdidos y desconcertados extraños -sin
que nunca antes haya tenido lugar una conversación de contenido
semejante entre nosotros- de su afán por ir a un país libre como su
patria, Suiza, y de su decisión de acompañarnos en nuestro viaje a
este país en caso de que el asunto pendiente no acabe como debería.
En vista de este comentario lo visito a la mañana siguiente y,
durante un paseo en el transcurso del cual me repite lo mismo que
acabo de mencionar, yo le propongo como medida provisional la de la
primera carta353.
Él acepta la propuesta; yo le envío el concepto de la carta354;
él me escribe en una esquela355,
cuyo original he guardado en el expediente correspondiente, que está
totalmente de acuerdo. Llega la consabida disposición356,
supo apoderarse de ella, me informa confidencialmente al respecto e
impide su circulación hasta que, habiendo tomado hace tiempo esta
decisión, dentro de las 24 horas siguientes consigue hacerme
escribir refunfuñando y a regañadientes la segunda carta357,
con cuya interpretación él pretendía quedar a cubierto, carta que,
como debe notar inmediatamente cualquiera que conozca mi modo de
pensar y mi estilo, es su obra y no la mía, y que yo escribí, a
pesar de haber comprendido muy bien cuál era la razón de todo esto,
solamente para librarme del tormento que no cedía en modo alguno;
escribí una carta que, de haberla concebido yo mismo358,
nunca me hubiera perdonado.
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No
por respeto a usted, sino que creo que por respeto a mí mismo, le
doy testimonio de la profunda alegría que me ha causado su periódico
de principio a fin. Pobre Zettel359,
hasta podría sentir compasión por él, por el modo como se le ha dado
un tapabocas. Sobre Krug360
sabía solamente que es un mal sujeto361,
y tengo noticia de trozos de su filosofía que he tomado de las
recensiones elogiosas que le han hecho en la Neue Deutsche
Bibliothek362.
Difícilmente hubiera creído que en nuestra época haya un ser humano
tan deplorable.
----------------
Ninguna otra cosa, aparte de mi carta anterior que ahora le envío
adjunta363,
me mueve a mencionar nuestra divergencia de orden científico.
Seguramente que usted sonreirá al leer el pasaje de la misma que
está marcado, y que yo he marcado justamente por esta razón. Usted
lo confirma en varios pasajes del primer número de su periódico364:
de ningún modo acaecen cantidad y relación algunas en lo Absoluto;
y, sin embargo, ha escrito usted, en efecto, el pasaje que menciono
en mi carta365,
a pesar de que su nueva Darstellung366
tiene pasajes de este tipo que son mucho más sólidos. Y, añado por
mi parte, así debe ser. Con su concepción el Ser y el Saber mismo no
son más que en relación, y puesto que usted sabe y habla sobre
ambos, tiene que explicarlos por medio de algo superior, acerca de
lo cual usted precisamente debe también tener un saber, de suerte
que su sistema es, en relación al Absoluto, sólo negativo, lo cual
usted imputa al mío, al menos tal como usted lo entiende; el suyo no
se eleva al reflejo fundamental, y por ello cree usted que, tal como
yo he dicho del sistema kantiano, el mío permanece en el punto de
reflexión.
Hay
un saber relativo367
que es correspondiente a Ser. Sin duda que bajo este saber relativo
se encuentra, a su vez, otro Ser. Ahora bien, usted piensa que mi
Wissenschaftslehre se encuentra al nivel de este saber. El
correspondiente de este saber es el supremo Ser y, por lo tanto,
absoluto; insisto: Ser. Pues bien, usted cree haberse elevado por
encima de la W.L. hasta el concepto de este368
Ser, y ahora reúne los términos asociados –no materialiter, por
medio de una intelección, sino formaliter porque su sistema requiere
de la unidad; no a través de la intuición (que debe proporcionar
algo positivo) sino del pensamiento (que no postula más que una
relación)– en una identidad negativa, esto es, en una no-diferencia
del saber y del ser, en un punto de indiferencia, etc. Pero si de
momento examina usted, por ejemplo, el Ser más absoluto
(absoluteste) que usted pretende establecer, encontrará en él un
claro indicio de una composición que no es concebible si no es
precedida por una escisión; de ahí que usted deduce, con toda razón,
el saber (relativo) a partir del ser y, otra vez, el ser a partir
del saber369.
Algo semejante encuentra usted también en el saber relativo. En
efecto, su punto indiferente está situado por encima de aquel que
pertenece al saber relativo que usted atribuye a la W. L.; si éste
es el Nº 3, aquél es el Nº 2. Pero todavía hay uno que está más
arriba, recién en el cual el Ser y su correspondiente, el Saber,
devienen tanto escindidos como compuestos; este punto es también un
saber (pero no de algo, sino el saber absoluto)370,
y aquí ha estado siempre la W.L., que precisamente por eso es
Idealismo Trascendental371,
lo cual expongo, entre otras cosas, con el término Yo, únicamente en
el cual se escinden al Yo –el Yo relativo, se entiende– y el No-Yo.
Esto es lo que yo quería dar a entender en una carta anterior en la
que decía que lo Absoluto de la Filosofía, claro está372,
permanece siempre como un Ver. Usted replicó que no puede ser un ver
referido a algo, lo que es correcto, y yo tampoco pensaba otra cosa;
y en esto, pues, debí consistir todo. Así sucede con Spinoza. El Uno
debe ser Todo (más preciso aún, el infinito, pues aquí no hay
totalidad alguna), y viceversa; lo cual es, pues, absolutamente
correcto. Pero, ¿cómo llega el Uno a ser Todo y el Todo Uno? Él no
nos puede señalar el punto de transición, el punto de flexión y de
identidad real de los mismos, y por eso pierde el Uno cuando lo coge
desde el Todo, y pierde el Todo cuando aprehende el Uno. De ahí que,
sin agregar prueba alguna, presenta las dos formas fundamentales de
lo Absoluto, esto es, Ser y Pensar, tal como usted lo hace373
sin que la W.L. lo autorice en modo alguno a hacer tal cosa374.
Sin embargo, a mí me parece, en verdad, de suyo claro que lo
Absoluto puede tener sólo una exteriorización absoluta, es decir que
en relación a la multiplicidad es absolutamente una, simple y
permanece eternamente la misma; esta exteriorización es precisamente
el saber absoluto375.
No obstante, lo Absoluto mismo no es ni ser ni saber alguno, ni la
identidad ni la indiferencia de ambos, sino que es justamente lo
Absoluto, y cualquier otra palabra induce a error.
De
aquí se sigue indudablemente que un Idealismo Trascendental como el
que usted ha encontrado en la W. L. y expuesto en sus obras, no es
en realidad más que un formalismo, una parcialidad, a lo más una
sección de una W. L. cuya separación de la misma no ha sido bien
planeada; de allí también se desprende que la Filosofía de la
Naturaleza no es en absoluto un polo particular de la filosofía,
sino que es una parte de la misma, además se sigue que, si se la ve
de esta manera, no se contrapone al idealismo (en el cual está
integrada) sino a la Ética esto es, a la doctrina del ser
inteligible.
Si
en algo le parece que estas sugerencias son dignas de su
consideración, o si la opinión favorable que usted tiene de mí fuera
de algún valor para usted –puesto que usted mismo me hace la
concesión de que, dejando de lado mi actual estancamiento, en
tiempos pasados he producido algunas cosas bastante pasables, y
ahora no quisiera dar por perdido del todo un año de trabajo
sosegado–, desearía, por cierto, que tanto usted como Hegel376
se abstengan de continuar haciendo tanto ruido por este punto en
discusión, y de esta manera, como yo creo, dejarán de contribuir a
multiplicar los equívocos, hasta la Pascua en que será publicada mi
nueva exposición. De ningún modo lo tomo allí a usted como
adversario, sino únicamente a Spinoza, y no por consideración hacia
usted, pues no soy tan mezquino como para creer que requiera de la
misma, sino para evitar contrariedades sobre este punto, que ya lo
creo que tengo que examinar. Entonces, dependerá de usted continuar
o rectificar, según como mejor le parezca.
------------------------------
Espero, mi queridísimo y venerable amigo, que esta carta exprese tan
claramente mi respeto y cariño por usted que no sea necesario añadir
un testimonio de ello para terminar.
Su
atto. y S.S.
Fichte
De
Schelling a Fichte
Jena, 25 de enero de 1802
Ante
todo renuncio de buena gana a conocer el nombre de la persona que
creyó haber leído una declaración mía en su contra. Usted tiene
razón: basta con que ésta no exista en ningún lugar.
En
lo relativo a las ofensas personales de las cuales me acusa, le
ruego que no las vea como tales aun cuando yo no oculto que todo lo
que en mi carta377
pueda tener esta apariencia no me pareció más que reproducir el
espíritu del tono en que usted se expresa en contra mía, en tanto
que, a pesar de todo, yo no creo haberme permitido algo que, por
ej., podría compararse a la propuesta de rectificación que usted me
hace en su última carta378;
por lo demás, le invito a pensar si no es verdad que, dejando de
lado todo el resto, cualquier manifestación que se haga de manera
encubierta respecto de un amigo, como la que hay en el anuncio de la
Wissenschaftslehre379,
debe irritar el sentido de justicia del mismo más intensamente que
todo lo que suceda por vía directa.
El
modo directo de proceder y la sinceridad de mis intenciones han sido
siempre mi guía con usted, y seguirán siéndolo invariablemente. Sólo
me he permitido hacerle presente380
lo que pienso de nuestra relación, y nunca he dicho ante un tercero
ni una palabra que niegue el respeto que tengo por usted. En cambio,
yo (entre otros) he tenido hace poco ante mis ojos una nota suya
dirigida a una tercera persona381,
en la cual figura que usted tiene pensado exponer "mi pretensión,
etc. en toda su desnudez"382,
y que yo no entiendo la Wissenschaftslehre mejor de lo que la
entiende Friedrich Nicolai383,
además de muchas otras expresiones que difícilmente se pueden
justificar, del modo que fuera, mientras que exista algún respeto,
incluso si en el caso más extremo éste sólo se queda en la promesa.
Por
cierto, he tenido que sonreír más que sobre la primera argumentación
en su respuesta (que usted había guardado y ahora me envía adjunta a
la presente384)
referente a lo cuantitativo de mi Absoluto -lo cual de ningún modo
lo ha tomado de mi Darstellung §25385
que usted podría examinar, sino que se debe a que usted pasa
inadvertida la segunda mitad del período de mi carta386
donde digo que "este Absoluto existe (se manifiesta) bajo la forma
de la diferencia cuantitativa en lo particular y de una indiferencia
semejante en el Todo"387-
así que por esto he tenido que sonreír, digo, porque en la nota que
acabo de mencionar al fin vuelve a emplear como argumento principal
en mi contra la misma presuposición de que "finalmente hago existir
a lo Absoluto bajo las formas de la cantidad"388,
aunque sí me causó alegría encontrar al final de su nota una
confirmación indirecta de lo que usted dice directamente: "Por
cierto que quisiéramos estar muy de acuerdo en lo que se refiere al
contenido"389.
Se
entiende que en la misma medida ha cambiado el estado de las cosas
desde mi última carta. No existe una tal declaración de mi parte que
le haya dado motivo para enfadarse conmigo, pero sí existe
efectivamente su expresión ambigua en el anuncio de la
Wissenschaftslehre y en la carta dirigida al señor Schad.
Quedemos en que esperaré hasta la publicación de su nueva
exposición. Si en ella hace de Spinoza su adversario imaginario, de
nuevo me parece que ese no es el modo directo de proceder, modo que
incluso lo puede llevar a refutar más de lo que se encuentra en
Spinoza (dando por supuesto que no sea menos), de tal manera que
tendría a mi cargo el doble trabajo, por un lado, de distinguir
claramente lo que le pertenece a él de lo que me pertenece a mí, y,
por otro, de hacer lo necesario para que él no sea mal interpretado
bajo mi nombre ni yo bajo el suyo, ya que no estoy dispuesto a
admitir tal cosa.
Esto
es todo lo que puedo responderle por ahora. Siempre sigo teniendo el
plan y la esperanza de saludarlo personalmente en la primavera390.
Schelling

1 Esta traducción, realizada por Raúl Gutiérrez y Hugo Ochoa
con la colaboración de Felisa Cancino, forma parte del proyecto
FONDECYT No 1950875:
“Intrahistoria del contradiscurso filosófico de la modernidad”.
2
Fichte, J. G., Gesamtausgabe, III, 2, Der Bayerischen Akademie der
Wissenschaften, Ed. Frommann-Holzboog, Stuttgart-Bad Cannstatt,
1970, pág.201. (En adelante GA).
3 Schelling,
Friedrich Wilhelm Joseph (1775-1854).
Desde 1790 estudiante en el Seminario de Tubingen. Al momento
de la redacción de la presente carta estudiaba Teología.
Esta es la
carta más antigua a Fichte que se conserva de Schelling. No se sabe
de una respuesta de Fichte. El 6 de enero de 1795 le escribe
Schelling a Hegel diciéndole que acaba de recibir "de Fichte mismo"
su Grundlage der gesamten Wissenschaftslehre (1794). Es decir, según
parece, Schelling recibió directamente de Fichte esta obra, pero de
ahí no se sigue que éste haya incluido una carta de respuesta, pues
de haber sido así Schelling le habría comentado algo a Hegel sobre
el contenido de la misma.
4 Schelling,
F. W. J., Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt,
Tubingen, 1795 [más bien 1794].
5 Alude
al Versuch einer Critik aller Offenbarung, y a Über den Begriff der
Wissenschaftslehre oder der sogenannten Philosophie, y a los
escritos políticos Zurückforderung der Denkfreiheit von den Fürsten
Europas y Beiträge zur Berichtigung der Urteile des Publikums über
die Französische Revolution, publicados anónimamente en 1793.
6 Über
den Begriff der Wissenschaftslehre.
7 GA, III, 4, pág. 18.
8 Johann Gottlieb Walther (1734-1818) y su hijo, Friedrich
August Walther, nacido en 1764, eran profesores de física y de
anatomía en Berlín.
9 Friedrich
Schlegel.
10
GA, III, 4, págs.
24-25.
11 En la carta del 20 de julio.
12 Cfr. la hoja de anuncios de la Allgemeine Literaturzeitung,
Nº 88, del 17 de julio de 1799, donde había aparecido la información
siguiente:
Jena, a 3
de junio (error por julio) partió el hasta ahora profesor de
filosofía. Sr. Joh. Gottlieb Fichte, luego de que su dimisión,
anunciada por él en un escrito a un miembro del consejo íntimo del
Duque de Weimar en el caso de que le fuera impuesta una censura, le
fuera formalmente aceptada (dimisión presentada en un postcript a un
suscripto conforme de su alteza el Duque Protector, donde los
editores del Philosophisches Journal le reprochaban su imprudencia
en las expresiones, las cuales le habían acarreado la acusación de
ateísmo), y luego de que le fue impuesto el despido de su cargo de
profesor. De esto resulta manifiesto que esta dimisión puede
considerarse tan poco como una limitación, de parte de su Alteza
Serenísima protectora de esta universidad, de la libertad de
enseñanza como de una ratificación de la queja elevada contra el Sr.
Fichte. Ella es simplemente la consecuencia de su propia declaración
en dicho escrito; el rescripto en el cual aparecía el reproche de
imprudencia estaba ya resuelto; cuando aquel escrito llegó a los
consejeros íntimos, a los cuales estaba dirigido, se vieron en la
necesidad y obligación de enseñarlo inmediatamente a Su Alteza el
Duque de Sachsen-Weimar, pues el Sr. Fichte allí había explicado
cómo el honor le prohibía, en el caso de recibir una censura pública
y judicial, permanecer por más tiempo sujeto a gobiernos que
hubieran estimado aplicarle tan censura; no le quedaba más que
responder a la censura con la presentación de la renuncia y dar
entonces la publicidad más amplia a la censura, a la renuncia y a
esta carta. Es solamente esto lo que ha decidido al gobierno de Su
Alteza el Duque de Sachsen-Weimar a aceptar de inmediato la dimisión
que el Sr. Prof. Fichte había anunciado en el caso de una hipótesis
que fue la que justamente se produjo; decisión a la cual adhirieron
los demás protectores de la Universidad. Justamente ésta fue la
razón por la cual la petición, firmada por más de doscientos
estudiantes, para la mantención de su bien amado profesor, que le
fue entregada a Su Alteza el Duque de Sachsen-Weimar, recibió una
respuesta negativa.
13 Walther.
14 Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt
(1769-1859), hermano del célebre lingüista y hombre de estado Karl
Wilheln von Humboldt, fue el mismo un eminente sabio y explorador.
Su Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente (en 30
volúmenes 1805-1834) constituye su contribución científica más
importante, particularmente en geografía, geología y botánica.
15 GA, III, 4, págs. 35-36.
16 En la carta del 4 de agosto de 1799, Marie Johanne Fichte
escribía a su marido que los Niethammer debían partir a Schwaben
dentro de cinco semanas, pero no sabía si también partiría
Schelling. Ninguna otra carta menciona un asunto semejante, al menos
entre las conocidas.
17 La carta del 29 de julio de 1799.
18 Ibid.
19 August Wilhelm Schlegel.
20 Ludwig Tiek (1773-1853) este poeta estuvo, junto a los
hermanos Schlegel, en el centro del círculo romántico de Jena
durante los años decisivos 1799-1801. La amistad con Novalis, la
influencia de los escritos teosóficos de Jacob Boehme e
investigaciones sobre la ciencia de la naturaleza con H. Steffens se
conjugan en sus cuentos y poemas, en los cuales lo fantástico y el
simbolismo de la naturaleza son particularmente importantes.
21 GA, II, 4, pág. 68
22 El semestre de
verano 1799 se había iniciado el 22 de abril. Schelling impartió:
Sistema de la filosofía trascendental y filosofía de la naturaleza.
Cotéjese el "Catálogo de las lecciones anunciadas para el medio año
desde Pascua hasta el día de San Miguel de 1799 en la universidad de
Jena" en Int. Bl, Nº 34 del 20 de marzo de 1799, col. 168:
"Filosofía de la naturaleza Sr. Prof. Schelling. / Sistema general
de la filosofía trascendental Sr. Prof. Schelling".
23 Friedrich
Schlegel
24 En la carta de
fines de otoño de 1797.
25 Véase la
recensión "Leipzig. Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre, als
Handschrift für seine Zuhörer, de J. G. Fichte, en C. E. Gabler,
1794, 339 páginas, en octavas.
Grundriß des Eigenthümlichen der Wissenschaftslehre in Rücksicht auf
das theoretische Vermögen, als Handschrift für seine Zuhörer, de J.
G. Fichte.
Jena y Leipzig, en
C. E. Gabler. 1795, 108 páginas, en octavas". En Göttingische
Anzeigen von Gelehrten Sachen, ejemplar 84, del 26 de mayo de 1798,
págs. 825-839. Pág. 831: "El recensor (...) entretanto recuerda que,
en la medida que el YO-SOY expresa y debe expresar el mero sujeto
LOGICO del conocimiento, nadie en realidad tendrá objeciones en
reconocerlo como el principio absoluto de todo SABER LOGICO; pues si
se suprime el YO-SOY, se suprime toda posibilidad de saber lógico, y
sin saber lógico no puede haber —en modo alguno— saber. Pero hay que
preguntarse si con el YO-SOY se ha dado también el PRINCIPIO
ABSOLUTO DEL CONOCIMIENTO, es decir, si puede ser considerado como
el principio absoluto de todo SABER REAL. El recensor sabe muy bien
que en el señor Fichte, como en Spinoza, coinciden la cosa y su
concepto; pero ¿se deriva esto quo iure del PRINCIPIO? De éste no se
sigue otra cosa que: si yo pienso, entonces YO soy; o bien: YO SOY
PENSANTE. Pero no se sigue que el YO y el SER COMO TAL sean
idénticos. YO soy es, en efecto, solamente una determinación del SER
COMO TAL (el ser-puesto del sujeto PENSANTE en cuanto tal); por el
contrario, el sujeto REAL (ser como tal) no ha sido puesto mediante
aquello. Este es el escollo ante el cual fracasa la
Wissenschaftslehre no menos que el dogmatismo". Pág. 835: "ALLI, EN
EL HECHO DE QUE DEDUZCA A PARTIR DE PRINCIPIOS FUNDAMENTALES LOGICOS
PRINCIPIOS MATERIALES, Y ÉSTOS A SU VEZ SEAN COMPROBADOS A PARTIR DE
AQUÉLLOS, RADICA EL TRUCO DE LA DOCTRINA DE LA CIENCIA".
26 "He notado que no
es nada extraordinario, tanto en las conversaciones triviales como
en los escritos, por medio de la comparación de los pensamientos que
un autor expresa sobre su objeto; es más, lo entiende mejor de lo
que él mismo lo entendía, en la medida en que él no determinó
satisfactoriamente su concepto, y por ello habló —o también pensó— a
veces en contra de su propia intención". (Critik der reinen
Vernunft, A 313-314/B 370).
27 Kant se remite a
la recensión "Entwurf der Transscendental-Philosophie von Johann
Gottlieb Buhle, profesor ordinario y público de filosofía en
Gotinga, Gött. b. Schröder 1798. Pliego 13 gr. 8" en "Nº 8.
Literatur-Zeitung, viernes 11 de enero de 1799". Coll. 57-62.
28 Virgilio, Eneida,
2, 310-12: iam proximus ardet Ucalegon.
29 Véase el borrador
de la carta de Kant al rey Friedrich Wilhelm II en Der Streit der
Facultäten (Königsberg, 1798), pág. XII-XIII: "En lo que atañe al
segundo punto, para que en el futuro no se me acuse de semejante
tergiversación y degradación del Cristianismo (de lo que se me
inculpa), para no caer —como fiel súbdito de su Eterna Majestad— en
ninguna sospecha sobre estas materias, encuentro que lo más seguro
es que me abstenga por completo de aquí en adelante de toda
conferencia pública sobre asuntos de religión, sea de la natural,
sea de la revelada, tanto en cursos como en escritos; aquí me
comprometo a ello. / Hasta la muerte la más devoto obediencia:
Eterna Majestad Real / el más sumiso de sus siervos". La respuesta
de Kant a Federico Guillermo, rey de Prusia, está publicado en
versión bilingüe en, Immanuel Kant, La Contienda entre las
Facultades de Filosofía y Teología, Debate CSIC, Madrid, 1992, págs.
56-59.
30 Andreas Röschlaub
(1768-1835); desde 1796 profesor de medicina en Bamberg.
31 El sobre de la
carta de Fichte a Schelling del 20 de julio.
32 GA, III, 4, pág. 71
33 GA, III, 4, pág. 73.
34 GA, III, 4, pág. 75.
35 Esta carta tiene dos borradores cuyas variantes serán
introducidas en nota.
36 Esta carta fue publicada por Schelling en la
Intelligenzblatt der Allgemeine Literatur-Zeitung Nº 122 del 28 de
septiembre de 1799, Col. 992. La publicación terminaba con las
siguientes palabras de Schelling: “Publico la presente carta que me
fue enviada —en lugar de dar respuesta a la Declaración de Kant—-
tal como ha sido escrita, se entiende, después de recibir el
consentimiento de mi amigo. Se deja que el juicio lo pueda emitir
cualquiera. Jena, 19 de septiembre de 1799. F.W.J. Schelling”.
37 Borrador 1, “¿... sobre mi sistema en la hoja de anuncios de
la Allgemeine Literatur Zeitung Nº 109?
38 De fines de otoño de 1797.
39 En el segundo borrador la carta comenzaba así: “El pasaje de
su carta, donde menciona al señor Prof. Kant en su declaración de la
hoja de anuncios Nº 109, significa en conjunto más o menos lo
siguiente: "todavía trabajo algo, lo cual hago para la conservación
de la vitalidad de mi espíritu, etc. etc. se los cedo de buena gana
a otros". Y más abajo: "veo en sus últimas obras (esto es, la
segunda introducción a la Wissenchaftslehre, 4º y 5º fascículos, año
97).
40 Véase la edición de la Academia III, págs. 101-102.
41 Borrador 2: “Usted, mi amigo, no creerá que me quiera
disculpar ante usted porque no me atuve al buen consejo de Kant, de
cultivar mi talento descriptivo...”
42 Véase la «Declaración de Kant», Col. 876-878.- p. 65/66.
43 Borrador 1: “... atrevido a interpretar...”.
44 Borrador 1: “... hace ocho años...”.
45 Borrador 1: “No lo remito a Ud., pues, a aquel escrito
público del mismo Kant para disculparme, sino para poner más
precisamente de relieve lo que el mismo Kant dice con amable equidad
en esa aclaración: que él, por lo demás, no está de ánimo...”.
46 Borrador 2: “Cito estos pasajes para destacar más claramente
las propias palabras de Kant, lo que él ciertamente en su
declaración impresa dice con honesta equidad que él solamente no
está dispuesto a tomar parte en una metafísica conforme a mis
principios, que renuncia a toda participación en ello, y que en las
mismas no se trata de un objeto juzgado, sino del sujeto que juzga”.
47 Borrador 1: “... con algo que podría ser considerado
semejante a una prueba a partir de fundamentos objetivos. La
Wissenschaftslehre es... etc., con lo cual estoy completamente de
acuerdo, sólo que mi Wissenschaftslehre (si no la totalidad), no
como la Wissenschaftslehre de Kant que versa sobre el dominio
teórico, sino también sobre el práctico.
(En
efecto) la declaración comienza con una expresión que podría ser
considerada semejante a una prueba a partir...”.
48 Borrador 1: “... de ningún modo a la lógica, sino a la
metafísica como un todo.”
49 Borrador 1: “... de haberse compenetrado de una serie de
espiritualizaciones...”.
50 Borrador 1: “ ... mientras los filósofos prekantianos...”.
51 Borrador 1: “... nosotros; mientras aquéllos todavía aseguran
que la metafísica de ellos todavía está firme y que Kant mismo no
puede agregar nada a ésta, Kant nos Asegura lo mismo de la suya en
contra de nosotros.”
52 Borrador 1: “Es muy posible que ya esté trabajando en algún
lugar una joven y apasionada cabeza para avanzar más allá de la
Wissenschaftslehre y reprocharle a ésta su insuficiencia”.
53 Borrador 1: “Denos el cielo su gracia para que no digamos
entonces, meramente, que éstas son sutilezas vacías de contenido a
las cuales de ninguna manera prestaríamos atención, sino que
entonces uno de nosotros u otro en nuestro lugar, y que siga nuestro
espíritu, demuestre o bien que se trata de sutilezas vacías de
contenido o no, con (agradecimiento).” Aquí termina el borrador 1.
54 El texto de esta carta es seguido en la publicación por las
palabras de Schelling: «Publico el presente escrito dirigido a mí
-en vez de dar respuesta a la Declaración de Kant - tal como ha sido
escrito, se entiende, después de recibir el consentimiento de mi
amigo. Se deja que el juicio lo pueda emitir cualquiera. Jena, 19 de
septiembre de 1799. F.W.J. Schelling.» (Intelligenzblatt der Allgem.
Literatur-Zeitung Nº 122 del 28 de septiembre de 1799, Col. 992)
55 GA, III, 4, pág. 81.
56 El escrito de Fichte respecto de la Declaración de Kant en la
A.L.Z.
57 De fines de otoño de 1797.
58 "Das voranstehende an mich gerichtete Schreiben publicire ich
hiemit —statt aller Antwort aufs Kants Erklärung— gerade so wie es
geschrieben worden ist, versteht sich, nachdem ich dazu die
Einwilligung meines Freundes erhalten. -Das Urtheil kann jedem
überlassen bleiben". Este es el texto tal y como fue publicado en la
Intelligenzblatt der Allg. Literatur Zeitung, Nº 122, del 22 de
septiembre de 1799, Col. 992.
59 El texto definitivo es diferente; véase la nota anterior.
60 Del 12 de septiembre.
61 GA, III, 4, pág. 85.
62 Las cartas del 12 de septiembre de 1799, una de Schelling y
aproximadamente de la misma fecha otra de Fichte.
63 La carta del 12 de septiembre que sería publicada en la
Allgemeine Literatur Zeitung.
64 En la recensión de J.G. Buhles «Proyecto de filosofía
trascendental» en el Nº 8 del Literatur Zeitung del 11 de enero de
1799, col. 57-62.
65 Federico Guillermo III
66 Se refiere a la información de Schelling de que una carta de
Fichte ha sido abierta.
67 GA, III, 4, pág, 116.
68 Las dos recensiones de las Ideen zu einer Philosophie der
Natur de Schelling aparecieron en los números 316 (del 3 de octubre
de 1799) y 317 (del 4 de octubre de 1799) de la Allgemeinen
Literatur-Zeitung. Según los editores, la primera recensión había
sido realizada por "uno de nuestros connotados matemáticos y
físicos"; la segunda, por "un erudito, gran conocedor de la
filosofía kantiana y versado en muchos dominios de los conocimientos
empíricos".
69 Schütz era uno de los editores de la Allgemeinen
Literatur-Zeitung.
70 En 1797 había publicado los Annalen des Philosophischen Tons,
dirigido contra quienes lo criticaban.
71 Loder era a la sazón Prorrector de la Universidad de Jena.
72 Éstas habían aparecido en el Athenaeum, el periódico de
Schlegel.
73 Garlieb Merkel, quien había propagado el rumor concerniente a
Schlegel, era un hombre de letras berlinés. A.W. Schlegel no juzgó
necesario desmentir formalmente este rumor, parece haber preferido
ponerlo en ridículo. Cf. su carta a Schleiermacher del 1 de
noviembre de 1799.
74 Friedrich Schlegel, Lucinda, una novela, primera parte,
Berlín, 1799, en Kritische Friedrich Schlegel Ausgabe, ed. por E.
Behler con la participación de J. J. Anstett y H. Eichner. I
Abteilung, 5. Band, (Paderborn, Schöningh, 1962). Esta novela,
suscitada por el amor que Friedrich Schlegel sentía por Dorothea
Veit, hija del filósofo Moses Mendelssohn, y con quien vivía sin
estar casado, causó escándalo en la época: sus contemporáneos vieron
en ella una rebelión contra la institución del matrimonio cristiano
y una apología del amor sensual. Fichte fue uno de los pocos que la
elogiaron.
75 Schelling había enviado el 6 de octubre una "petición a los
editores de la A.L.Z.", que apareció recién en la hoja de anuncios
de la A.L.Z., Nº 142 del 2 de noviembre de 1799. En esta "petición"
Schelling había contestado ambas recensiones a su Ideen zu einer
Philosophie der Natur. El 26 de octubre se quejó Schelling ante el
redactor Schütz de que su "petición" todavía no hubiera aparecido y
amenazó con dar a conocer públicamente la historia completa de las
recensiones de sus Ideen. "Usted debe darse cuenta de la moderación
que hay en mi aclaración, y percatarse de cuánto más yo podría
decir. Sólo a disgusto me he tomado la ocasión de entregar la
segunda parte de los Annalen des philosophischen Tons de Fichte y
hacer un segundo, definitivo, intento en su periódico". Schütz
respondió que la "petición" de Schelling no había aparecido sólo a
causa de contratiempos editoriales. Si Schelling llegaba con una
segunda parte de los Annalen des philosophischen Tons el editor
Schütz no se retrasaría.
76 La revista publicada por Niethammer y Fichte.
Philosophisches Journal einer Gesellschaft teutscher Gelehrter.
77 Andreas Röschlaub (1768-1835) desde 1796 profesor de medicina
en Bamberg. Había dedicado a Fichte el segundo tomo de su Magazins
zur vollkommung der teoretischen und praktischen Heilkunde.
Röschlaub, pues, había tomado partido por Fichte.
78 Erlangen era, por oposición a Bamberg, prusiana y
protestante.
79 Friedrich Nicolai edita la Allgemeine deutsche Bibliotek
entre 1765 y 1796. Luego vende su periódico al librero Bohn, que la
publica en Kiel hasta 1806, primeramente con la colaboración de
Nicolai, luego, nuevamente es publicada bajo su dirección con el
nombre Neue Allgemeine deutsche Bibliothek.
80 Cfr. carta de Reinhold, perdida Nº 509.2, Gesamtausgabe, III,
4, pág. 153.
81 Recensiones al escrito de Schelling, "Ideen zu einer
Philosophie der Natur" en el A.L.Z. (Ver nota 1 a carta 498).
82 Schelling había viajado a principios de mayo a Bamberg, en
parte por la hospitalidad que le brindaban los profesores de
medicina, A.F. Marcus y A. Röschlaub, en parte para acompañar a
Karoline Schlegel.
83 F.W.J.
Schelling. Über die Jenaische Allgemeine Literatur-Zeitung.
Erläuterungen, Jena y
Leipzig, 1800. Este escrito fue publicado por Schelling en el primer
cuaderno de su revista, Zeitschrift für spekulative Physik. Cf.
Werke, I, 3, p. 635-668.
84 C. G. Bardili, Grundriß der Ersten Logik, gereignitg von den
Irrtümern bisheriger Logiken überhaupt, der Kantischen insbesondere;
keine Kritik, sondern eine Medicine Mentis, brauchbar hauptsächlich
für Deutschlands kritische Philosophie, Suttgart, Löfflund, 1800. La
recensión de Reinhold apareció en los Nº 127, 128 y 129 de la
Allgemeine Literatur-Zeitung, del 5, 6 y 7 de mayo de 1800.
85 La recensión de Fichte apareció en los Nº 214 y 215 de la
Literatur-Zeitung de Erlangen los días 30 y 31 de octubre de 1800.
86 "Sobre la Jenaische Allgemeine Literatur Zeitung".
"Pongámonos en el caso de que un extranjero que conozca la
literatura alemana sólo en la Allgemeine, y conozca, por cierto, los
nombres más famosos de esta literatura por la A.L.Z., y que él
preguntara, por ejemplo, respecto de la disciplina filosófica:
escribe reseñas Kant? No; pero Fichte, ¡en absoluto! Pero, Reinhold,
tampoco. O Jacobi, menos".
87 Cfr. Fortgesetzte Vertheidigung gegen Hr. Prof. Schelling's
sehr unlautere Erläuterungen über die A.L.Z.: en la hoja de anuncios
Nº 62 del A.L.Z. del 10 de mayo de 1800. "Por lo demás podemos pasar
por alto el disparate repetido cientos de veces, que el Sr.
Schelling trae a colación por centésima o primera vez [...] que el
señor Reinhold ya no escribe recensiones, el cual incluso esta misma
semana ha publicado una recensión, como también que para esto no es
presentada como prueba ni una palabra".
88 System
der transzendentalen Idealismus, Tübingen, 1800.
89 F.W.J.
Schelling. Einleitung zu seinem Entwurf eines Systems der
Naturphilosophie. Oder, über den Begriff der speculativen Physik und
die innere Organisation eines Systems dieses Wissenschaft, Jena y
Leipzig, 1799.
90 Zeitschrift
für spekulative Physik. Editado por Schelling, Jena y Leipzig, 1800.
El segundo cuaderno del primer volumen apareció recién en
septiembre. Parece que Gabler olvidó enviarlo a Fichte. Cfr. la
carta de Fichte a Schelling del 15 de noviembre de 1800. En el
segundo cuaderno se encuentra la noticia siguiente: "Es un grueso
error el que yo en la página 93 del primer cuaderno de esta revista
nombrara al señor Reinhold entre los filósofos, que se consideran a
sí mismo demasiados buenos como para tomar parte todavía ahora en el
L.Z., en el cual yo he incurrido más para testimoniar a él mi
consideración que porque lo supiera con certeza. En realidad
apareció hace poco allí una recensión de él, Nº 127 del 5 de mayo
del presente año, por el cual se llega a dudar respecto a quién se
debe premiar con más alegría, a los filósofos, que todavía conceden
una hoja para él, en la cual sus pensamientos cuando menos son
impresos, o a la revista que ha encontrado a unos filósofos que han
perdido suficientemente el juicio como para adaptarse a ella. Cierto
insólito y feliz encuentro de un tal compromiso que se apoya
recíprocamente me produce tanta gracia que no puedo privar a mis
lectores de esta noticia”.
91 Véase carta del 14 de mayo de 1800, donde Schelling le
anuncia el envío de varios escritos.
92 Ueber die Jenaische Allgemeine Literaturzeitung.
Erläuterungen, Jena y Leipzig, 1800.
93 En este proceso Schütz fue finalmente condenado a un pago de
5 taleros y Schelling a uno de 10 taleros.
94 La recensión es de Reinhold.
95 Fichte hace, sin duda, alusión a la carta de Reinhold del 1
de mayo de 1800. Cf. Gesamtausgabe, III, 4; carta 534, pág. 235.
96 Según el hijo de Fichte, I. H. Fichte, este hombre rico se
llamaba Levi y era un banquero judío.
Cf. Gesamtausgabe, III, 4; pág. 260, n. 6.
97 Jahrbücher
der Kunst und Wissenschaft.
98 Hermann. M.G., nacido en 1754, fue entre 1794 y 1799 redactor
de la Neuen allgemeinen deutschen Bibliothek.
99 Del 2 de agosto de 1800.
100 Del 30 de julio de 1800. Sobre la recepción de la carta de
Schelling a Fichte, véase la comunicación de A. W. Schlegel a
Schleiermecher del 20 de agosto: “Ya hace varios días Schelling
recibió una invitación de Fichte, junto con el anuncio ya impreso
del Jahrbüchern der Kunst und der Wissenschaft de Unger. Schelling
estaba a favor, para nuestros actuales planes, de contentarse con
Cotta como editor. Él ha pospuesto, en parte por diversas
contingencias, hasta ahora una respuesta, la cual, ahora bien, es
muy positiva”.
Cfr. Aus Schleiermacher´s Leben. In Briefen, editado por W. Dilthey,
3er Tomo,
Berlín, 1861, pág. 218.
101 Schelling fue invitado epistolarmente por A.W. Schlegel a
participar en su planeado Kritischen Jahrbüchern der deutschen
Literatur o, como lo llamaba ahora, Jahrbüchern der Wissenschft und
Kunst. La coincidencia de nombres hará que Fichte piense que este
proyecto es posterior al suyo y que es un plagio.
102 Uebersicht des ganzen gegenwärtigen Zustandes der
Philosophie.
103 Cfr. la recensión al System des transzcenderntalen
Idealismus, von Wilhelm Joseph Schelling. 1800. En los números 231 y
232 del Allgemeinen Literatur Zeitung, del 13 de agosto de 1800. El
recensor era K. L. Reinhold.
104 Sobre la recepción de la carta de Schelling por Fichte, véase
la comunicación de Schleiermecher a A. W. Schlegel del 29 de agosto.
Fichte le dice que había recibido una carta que le había indignado
terriblemente, y respecto de cuyo contenido quería conversar con él,
se trataba de la carta de Schelling. Más adelante dice: “Salude Ud.
de mi parte a Schelling. Dígale que su respuesta negativa le ha
caído particularmente mal a Fichte”.
105 Carta del 29 de
agosto de 1800.
106 Carta del 18 de
agosto de 1800.
107 El Kritischen Journal der deutschen Literatur.
108 A. W.Schlegel y
Fichte.
109 Carta del 2 de
agosto de 1800.
110 Se alude al
Entwurf zu einen Plane über ein zu errichtendes kritisches Institut
en la carta del 23 de diciembre a 1979 a A. W. Schlegel.
111 Informaciones aisladas semejantes realizó Schelling en su
Zeitschrift für spekulative Physik.
112 Esto le había
participado Schleiermacherr a A. W. Schlegel en su carta del 29 de
agosto. Fichte le habría comunicado a Schleiermacher en una
conversación, que el proyecto de la revista Jahrbücher der Kunst und
Wissenschaft había encontrado en Unger a su editor. Le había dado a
Unger indicaciones respecto a cómo debía realizado este Instituto, y
que Unger se había “arrojado a sus brazos”. “le dije que si el plan
proviene desde un principio de Unger, y él, Fichte, lo había hecho
completamente solo, entonces tenía a Unger completamente en sus
manos y podría hacer lo que él quisiera, sólo podría estar en apuros
si ya antes hubieran estado comprometidos otros colaboradores. Pero
entonces me confesó [...] que el primer proyecto lo había hecho
Woltmann, y que él había ya comprometido a otros colaboradores”.
Cfr. Léon, Xavier, Fichte et son temps”, T. 2, 1, pág. 263.
113 En carta del 6 de septiembre de 1800, esta carta la recibió
A. W. Schlegel recién el 30 de septiembre. En ella Fichte le señala
que la gran diferencia entre ambos proyectos es que el de Schlegel
considera informes particulares, y Fichte quiere visiones generales,
diferencia que Fichte califica de “externa”, y agrega que en su
proyecto también están considerados escritos particulares. De modo
que el único problema es que ha comprometido su palabra con Unger,
pero que en el futuro, una vez que haya realizado su Uebersicht des
neusten Zustandes der Philosophie, se sentirá libre para
incorporarse al proyecto de Schlegel.
114 Klopstock, Friedrich Gottlieb (1724-1803), Die deutschen
Gelehrtenrepublik, 1ª parte, Hamburg, 1774, pág. 168: “Lo que más me
divierte es la explicación inexacta de proposiciones falsas. Lo que
se presenta en primer lugar, mi amable lector, es que aquí
“verdadero” y “correcto” no dan ni frío ni calor, y luego que en
lugar de una flecha, vuela una viga hacia el blanco”.
115 Cfr. nota 4 a carta del 18 de agosto de 1800.
116 De Schleiermacher.
117 Carta de 5! de septiembre.
118 Se trata de la carta que, aunque escrita el 6 de septiembre,
es decir, antes que ésta, le llegó a Schelling más tarde.
119 Carta del 6 de septiembre. F. Fichte III, 4; carta 556, pág.
301
120 Fichte alude a la conversación que tuvo con Schleiermacher en
la tarde del 27 de agosto. Apenas Schlegel recibe la carta de Fichte
del 30 de Julio, ofreciéndole participar en el proyecto que él había
elaborado, Schlegel le pide a Schleiermacher poner a Fichte al
corriente de su proyecto o, más exactamente, de entregarle una carta
donde le informa todo. Cf. Aus Schleiermacher's Leben, III, carta de
A. W. Schlegel a Schleiermacher del 20 de agosto de 1800, pág. 219
ss.
121 Del 18 de agosto de 1800.
122 Die Veitin, giro familiar para designar a la esposa de Veit,
Dorothea Veit, a la sazón ligada a Friedrich Schlegel.
123 Banquero judío.
124 Probablemente Salomón M. Levi, comerciante judío.
125 Cf. comunicación de Fichte a Friedrich Schlegel en carta del
16 de agosto de 1800: "Todavía no he conocido a Veit"
126 O bien por intermedio de Schleiermacher, o bien en una carta,
que se ha perdido, de la segunda mitad de agosto. Véase también la
observación que Friedrich Schlegel hace en la carta a su hermano
August Wilhelm el 25 de agosto de 1800: "Es magnífico que Cotta haya
hecho lo correcto. Dado que yo no sabía nada del asunto, no he
podido escribir a Fichte nada decisivo, y ahora has escrito todo, lo
que es bueno y era necesario" (Cfr. Friedrich Schlegels Briefe an
seinen Bruder August Wilhelm, editado por O. F. Walzel, Berlín,1890,
págs. 433-434)
127 Fichte puede haber oído esto de Bernhardi. Véase carta de
Schleiermacher a A. W. Schlegel del 27 de mayo de 1800: "Bernhardi
me expresó en numerosas ocasiones que él temía que Fichte se enojara
si oía alguna noticia del proyecto, porque el mismo había señalado a
menudo el propósito de crear un Instituto Crítico. Al menos sería
bueno que él le comunicara algo a Fichte antes que lo sepa todo el
mundo". (Citado por Fichte in vertraulichen Briefen seiner
Zeitgenossen, editado por Hans Schulz, Leipzig, 1923, pág. 148).
128 Cfr. carta de A. W. Schlegel a Schleiermacher del 9 de junio
de 1800: "Pienso, pues en Kritische Jahrbücher der deutschen
Literatur (...) Fichte tiene que ser informado, sin duda, de la
efectiva aparición del asunto, pero creo que sólo debe ser informado
cuando estemos de acuerdo con un librero (...) El siempre puede
llevar adelante su proyecto, sólo que tenemos que darle a entender
con toda claridad, que para ello tiene que buscar otros
colaboradores distintos de nosotros".
(Cfr. Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen, editado por W.
Dilthey, tomo 3, Berlín, 1861, pág. 183).
129 Cfr. las cartas de Fichte a Schelling (2 de agosto de 1800) a
A. W. Schlegel (del 30 de julio de 1800. Fichte III, 4, carta 546,
pág. 274) y a Paulus (30 de julio de 1800. Fichte III, 4, carta 547,
pág 276).
130 Fichte alude al proyecto Revisión der neuesten Fortschritte
der Philosophie und der von ihr abhängigen Wissenschaften, para el
cual se había dirigido a Cotta.
131 Del 18 de agosto de 1800.
132 Del ca. 18, 20 de agosto de 1800.
133 Del 5 de septiembre de 1800.
134 El 5 de octubre A. W. Schlegel le informa a su amigo
Schleiermacher que Schelling "no le había mostrado la carta de
Fichte, pero que le había comunicado con suficiente singularidad los
resultados". "El paso de Fichte de pedir la corredacción no lo
apruebo en mi intimidad, pero creo, por cierto, que hay que prevenir
todas las demás consecuencias y así poder responder ante los
participantes. Lo acojo favorablemente para cuidar la posible
tranquilidad de Schelling, y para por este medio y por ello mismo
ligarlo más fuertemente. Desgraciadamente tuvo el efecto exactamente
contrario, pues Schelling me explicó tras la recepción de la
respuesta: Fichte le hizo aclaraciones que lo movieron a retroceder
bastante. En qué consistían estas aclaraciones es algo sobre lo que
no ha querido extenderse (...) Sólo argumenté suavemente con
Schelling, como unas pocas simpatías y aversiones personales,
juicios mutuos, etc., deben ser considerados en una cuestión social
pública. Dado que él permaneció en su decisión, y probablemente ya
había escrito las correspondientes cartas a Fichte y a Cotta, cuando
me lo hizo saber, no seguí apremiándolo, todavía quise enemistarme
con él a causa de que él retiraba tan irregularmente la promesa
formal que había hecho." (En Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen,
editado por W. Dilthey, tomo 3, Berlín, 1861, pág 233-235).
135 Fichte responde en su carta del 3 de octubre a una carta de
Schelling que se ha perdido. Según se deduce de esta carta,
Schelling se refiere en ella a la información de Friedrich Schlegel,
según la cual Fichte, en el invierno de 1799-1800, se habría
expresado desfavorablemente sobre los trabajos filosóficos de
Schelling. Las expresiones parecen haberse referido al talento
filosófico de Schelling, a sus ensayos sobre el idealismo
trascendental, a sus trabajos sobre filosofía de la naturaleza y al
procedimiento metódico de las exposiciones de Schelling. La conducta
de Fichte respecto a él era, para Schelling, ya el invierno anterior
singular y parecía tener signos de un enfriamiento.
136 Las relaciones de Schelling con Karoline Schlegel.
137 Como cuñado de Karoline Schlegel.
138 Existe un borrador de esta carta fechada el 2 de octubre de
1800.
139 No se encuentra. Sin embargo, de la carta de Fichte a Cotta,
del 18 de octubre de 1800, se desprende que, en la carta que falta,
Schelling le había escrito que éste se había comprometido con Cotta
a hacerle la presentación de una empresa, la empresa de los
Schlegel.
140 Fichte se refiere a una carta de Schelling de fines de
septiembre que no se encuentra.
141 A principios de diciembre de 1799.
142 Alusión a la concurrencia de Schelling donde Karoline
Schlegel.
143 Mitad de marzo de 1800.
144 En el invierno de 1799-1800, en Jena.
145 Antes de ir a Jena en octubre de 1798, Schelling permaneció
durante seis semanas en Dresde (del 18 de agosto al 1º de octubre de
1798), y se realciona entonces con el círculo romántico de los
Schlegel. Fichte también hizo una breve visita a Dresde a fines de
septiembre de 1798. (Cf. Fuhrmans, Schelling I, pág. 153 sg.).
146 En su carta del 14 de mayo, Schelling había invitado a Fichte
a hacer una recensión de Bardili. El 18 de agosto Schelling le
escribe que el mismo piensa poner a Bardili en su lugar, y le
manifiesta que el abordará nuevamente este asunto en su próxima
carta, la cual falta.
147 Con la carta del 2 de agosto de 1800.
148 Del 6 ca. 12 de septiembre de 1800.
149 Vale decir, en la recensión sobre Bardili que redacta Fichte.
150 En su carta de mediados de agosto de 1800. (Fichte III, 4,
carta 551.1, pág. 287).
151 Karl Ludwig Woltmann (1770-1817) era un historiador de Jena,
que habría sido, según el proyecto de Fichte, coeditor de
Jahrbücher.
152 Los Schlegel.
153 Fichte alude a su "Entwurf zu einem Plane... " en la carta
del 23 de diciembre de 1799 a August y Wilhelm Schlegel. En éste
Fichte proponía hacer una "historia contemporánea de la literatura y
de las bellas artes", que pretendía, en primer lugar, "establecer un
concepto determinado de la ciencia y del arte en general, y de su
espíritu, un concepto de las ciencias particulares, y de su
espíritu"; y que establecería luego, a partir de estos conceptos,
los principios de una crítica de toda publicación contemporánea. El
había también remarcado que esta crítica debería ser sistemática:
las recensiones aisladas no tendrían ningún lugar en su Instituto.
154 En la carta del 2 de agosto de 1800.
155 Cfr. carta de Schelling del 18 de agosto de 1800.
156 Cfr. carta del 2 de agosto.
157 K. L. Woltmann le había pedido a Schiller redactar una "Kritik
der schönen Literatur" para el Jahrbücher de Unger. El otro invitado
era Goethe. Goethe envió un prospecto del Jahrbücher de Unger a W.
von Humboldt el 15 de septiembre. El 16 de septiembre le escribe a
Schiller, "el tono del anuncio es completamente ficticio. Sólo temo
que los hombres idealistas y dinámicos aparecerán los próximos días
como dogmáticos y pedantes, y vayan a parar eventualmente a tirarse
de las mechas entre sí". (Leipzig, 1923, pág, 164)
158 Ya la carta de Fichte del 13 de septiembre había tenido el
efecto de que Schelling había desahuciado el trabajo en común con A.
W.Schlegel en el proyectado Jahrbücher. El 20 de octubre escribe
Schleiermacher a F. Schlegel: "Wilhelm me ha comunicado por Cotta el
particular y poco civilizado proceder de Schelling. Wilhelm cree en
la incitación de Fichte, quien le habría comunicado algunos de tus
sentimientos contra Schelling." (En Aus Schleiermacher's Leben. In
Briefen, editado por W. Dilthey, 3 volúmenes, Berlín, 1861, págs.
237 ss.).
159 El siguiente fragmento se encuentra citado literalmente en
una carta de Fichte a Ludwig Tieck de fines de octubre de 1800 (Cf.
Fichte, III, 4, carta 599, pág. 344). En las partes que faltan
parece que Schelling hablaba de las atrocidades que se permitían los
hermanos Schlegel para enemistarlos, a Fichte y a Schelling, entre
sí (Cf. la comunicación de Fichte a Cotta en la carta del 18 de
octubre de 1800 (Fichte, III, 4, carta 566, pág. 337)). Los Schlegel
habían prevenido a Schelling en el invierno de 1799/1800 en Jena, de
que Fichte no hablaba bien de él; Fichte ya no iba a casa de
Schelling, todo Jena lo había notado, por lo que se comentaba que
ambos se habían enemistado. Fichte, así le fue dicho a Schelling en
la despedida a Berlín, había hablado sobre Schelling a Friedrich
Schlegel, de una manera tal que a éste mismo lo había indignado.
160 La esquina de la carta está rasgada, la carta ha sido escrita
probablemente alrededor del 22 de octubre de 1800.
161 Se trata de la carta perdida, de la cual sólo se conoce un
fragmento citado por Tieck; cfr. nota...
162 Fichte alude a sus explicaciones en la carta del 3 de
octubre.
163 Carta de aproximadamente el 12 de septiembre de 1799.
164 En diciembre de 1799.
165 Se trata de la carta perdida.
166 Se trata de un soneto titulado "Schellings Weltseele",
aparecido en la revista Athenaeum de 1800, 3er volumen,
2º fascículo, pág. 235.
167 Sic, error por puente sobre el Saal.
168 Vale decir, que tampoco Schelling había dominado el método
sintético de la filosofía trascendental.
169 Desde 1799 el hermano de Schelling, Karl Eberhard Schelling
(1783-1855), era estudiante de medicina en Jena.
170 A comienzos de 1799, Schelling habitaba todavía en casa de
los Niethammer. Pero parece que desde fines de septiembre él había
tomado también una habitación en la vivienda de A. W. Schlegel.
171 Se refiere al signo de interrogación que aparece en la frase:
"¿Cómo hubiera debido aparecer yo ante Wilhelm Schlegel, si usted le
hubiera repetido (?) esto?”, de la carta de Fichte del 3 de octubre.
172 La recensión apareció en los números 214 y 215 del Erlanger
Literatur-Zeitung, del 30 y 31 de octubre de 1800.
173 Se trata de la carta perdida.
174 Del 3 octubre de 1800.
175 Por Bernhardi, a quien Schleiermacher había invitado a
participar en el proyecto por indicación de A. W. Schlegel.
176 En un viaje para ver a sus padres, en junio de 1800,
Schelling se había encontrado con Cotta y discutido con él sobre una
revista crítica provisional: "Revision der neusten Fortschritte der
Philosophie und der von ihr abhängigen Wissenschaften" que, por de
pronto, él editaría a solas. Recién más tarde, el 7 de julio de
1800, A. W. Schlegel lo invitó a participar en el Jahrbücher
planeado por Schlegel.
177 Schleiermacher había sido invitado el 7 de julio a participar
en el Jahrbücher planeado por A.W. Schlegel, sabía no obstante ya
desde la primera mitad de abril de la exclusión de Fichte del
proyecto.
178 Por Woltmann para participar en el Jahrbücher proyectado por
Unger.
179 Los
Beyträge zur leichtern Uebersicht des Zustandes der Philosophie beym
Anfage des 19.
Jahrhunderts, editada
por Reinhold, aparecen a partir de 1801. En el prefacio del primer
fascículo, fechado en noviembre de 1800, Reinhold anunciaba la
participación de Jacobi y Bardili.
180 Cf. carta a Cotta del 18-20 de octubre de 1799. (Fichte III,
4, carta 566, pág. 334).
181 En carta, de la que sólo se conserva un fragmento, de
aproximadamente el 13 de octubre de 1800. (Fichte III, 4, carta 566,
pág. 334).
182 Cf. carta a Tieck. (Fichte III, 4, carta 569, pág. 344).
183 Esta carta está incompleta.
184 Esta carta, así como la otra correspondencia con Cotta
aludida, no se encuentra.
185 Friedrich Schlegel otuvo el 13 de agosto, en la Universidad
de Jena, el grado de Doctor en Filosofía. En el semestre de invierno
de los años 1800/01 dicto lecciones sobre Filosofía Trascendental y
sobre la Determinación de los Sabios. Schelling, asimismo, dictó
también lecciones sobreFilosofía Trascendental, así como sobre
Filosofía del arte y Filosofía de la Naturaleza.
186 August Wilhelm Schlegel dictó un curso sobre Estética.
187 System
des transscendentales Idealismus.
188 Zeitschrift
fûr spekulative Physik.
189 En la carta de fines de octubre/comienzo de noviembre de
1800.
190 De aproximadamente el 13 de octubre.
191 Con la carta del 22 de octubre.
192 Fichte se refiere al Sonnen Klaren Bericht an das gröβere
Publikum über das eigentliche Wesen der neuesten Philosophie, que
apareció recién a principios del verano de 1801.
193 El 4 de octubre Fichte había escrito un anuncio para la
Allgemeine Zeitung, que apareció recién en el Nº 24 del 24 de
febrero de 1801. Allí había expuesto su futuro camino filosófico y
sobre todo anunciado una nueva Wissenschaftslehre. Con esto habría
hablado Fichte sobre el destino de su filosofía, cuán poco se lo
habría entendido y en un momento en que Schelling intentaba aclarar
las cosas con Fichte, este no habría vacilado en decir: En tanto mi
agudo colaborador, el Prof. Schelling, tenga más éxito en sus
escritos sobre la ciencia de la naturaleza y en su sistema del
idealismo trascendental recientemente aparecido, en procurar un
acceso a la visión trascendental, no lo investigaré aquí nada de
ello". Una expresión que indignó profundamente a Schelling.
194 Con la carta del 4 de noviembre.
195 En la carta del 18-20 de octubre. (Hay un agujero en el
papel).
196 La
Zeitschrift für spekulative Physik.
Tomos I y II. (El 2º
fascículo apareció recién en septiembre).
197 F.W.J. Schelling: System des Transzendentalen Idealismus,
Tubinga 1800; «Vorrede» p. IX y sig. También «Einlegung», p. 1 y
sig.
198 Fichte toma por primera vez posición respecto del "Sistema"
de Schelling, que ya había aparecido para pascua. Este
distanciamiento respecto del libro de Schelling puede ser
considerado como el comienzo de la ruptura.
199 De Friedrich Schiller
200 Fichte habría comenzado pronto conversaciones con Schiller.
En una carta del 2 de diciembre de 1800 a Schiller discutía una vez
más su proyecto de publicación de una revista. En el ámbito
filosófico, su nueva Wissenschaftslehre debía ser el fundamento de
esta revista. En el contexto de aquella se podía discutir, entonces,
entrando en los problemas de la filosofía de la época. "No me arrogo
ningún juicio respecto de lo que en el arte advenga, en el cual
nosotros..., por cierto, quien a Goethe y gracias al modelo de usted
y gracias a unos buenos y rectos filosofemas, sabremos qué puede
ocurrir por el lado de la crítica. A ustedes dos corresponde decidir
cuáles son las más necesarias lecciones para el joven arte de
nuestro tiempo... Goethe ha establecido ya en su Propiläen... en
esto un modelo... Schelling se empeña en que para las próximas
pascuas debe aparecer una revista científica de nosotros dos, y se
ha ofrecido, dado que yo no puedo hacerlo, preocuparse de sí mismo
de la primera parte...
Si a usted
y a Goethe no le es posible adherirse tan prontamente, permítannos
esperar, al menos, una posterior alianza. No tengo ninguna duda de
que Cotta no asumiría la proposición de buena gana". (carta del 2 de
diciembre de 1800).
201 Der
geschloßne Handelsstaat.
202 Respuesta a la carta del 15. 11. 1800.
203 Para esto veamos la carta de A. W. Schlegel a Schleiermacher
del 21 de Noviembre de 1800: "En primer lugar respecto de los
armarios. Lo que yo temía, vale decir, que Cotta pondría
dificultades, ha ocurrido. Lo más corto es que transcriba a usted
las palabras de la carta de él a los amigos para comunicárselo.
"Schelling ya me ha comunicado su renuncia y la desafiliación de
Fichte al armario (...) Escribí inmediatamente a Fichte respecto de
esta carta de Schelling, y también Schelling debe haber hecho lo
mismo; de ahí que sólo espero que estos dos hombres no desistan,
pues aunque usted los haya de suplir inmediatamente de una forma muy
juiciosa, la falta de estos dos colaboradores sería una cuestión
peligrosa". Usted vé, no puedo obligar a Cotta, pues Schelling, en
efecto, estaba entre los colaboradores que yo le había prometido.
Seguramente él ha hecho también, por su parte, todo para ganarse a
Fichte. El asunto lo veo, entretanto, diferido, no cancelado, pues
no dudo en absoluto, pues, o bien, el Instituto de Woltmann no se
realizará, o bien se derrumbará próximamente de nuevo. Quizás puedan
conseguir también algo negociaciones personales. Hablaré pronto con
Fichte en Berlín y para pascua seguramente con Cotta en Leipzig.
(Cfr. Aus. Schleiermacher's Leben. In Briefen, editado por W.
Dilyhey, 3er tomo,
Berlín, 1861, págs. 242/243).
204 Friedrich
Schlegel
205 August
Wilhelm Schlegel
206 System
des transcendentalen Idealismus, SW III 339 y sgtes.
207 Idem,
p. 427 y sgts.
208 Se
refiere a la Allgemeine Deduction des dynamischen Processes en:
Zeitschrift für spekulative Physik T.I., N. 2, Jena y Leipzig 1800,
63, p. 83-87.
209 Idem. Se refiere además a la primera parte del mismo
publicada en el T.I. Nr. 1 de la misma revista p. 100- 136. Ambas
partes se encuentran ahora en SW. III p. 3- 103.
210 Der
Gessschlossene Handelsstaat,
1800.
211 Zeitschrift
f. sp. Physik, T I, Nr. 1.
212 (1770-1821) Editor y librero en Jena, editor de la
Zeitschrift für spekulative Physik.
213 Cf. H. Steffens en su carta del 16.11. 1800 dirigida a
Schelling; allí usa Steffens la misma expresión refiriéndose a la
recensión mencionada. Schelling a recibido la recensión por medio de
Mehmel (Cf. carta de Schelling a Mehmel, 19-11-1800, en Fuhrmans II
p. 288).
214 Cf.
Fuhrmans II, p. 292 n.
215 Aufshalbe
Wort
216 Beyträge
zur leichtern Ubersicht des Zustandes der Philosiophie beym Anfange
des 19. Jahrhunderts, Hrsg. v. C. L. Reinhold, Prof. in Kiel,
Hamburg.
217 Naturwesen
218 Se refiere a los números 1 y 2 del primer tomo de la
Zeitsschritf für Spekulative Physik que Schelling le había enviado
adjuntos a su carta del 19 de noviembre de 1800.
219 En la carta del 15 de noviembre de 1800.
220 Schelling al margen: “¡Por supuesto que sí!”
221 Cf. la formulación de Schelling en la carta del 6 de julio de
1800 a Schlegel: "Tan pronto como sea el tiempo adecuado de llevar a
cabo nuestro gran proyecto, quiero conectarme a él con el mío, pero
por ahora quiero intentar obtener una mayor coincidencia sobre los
principios, los cuales yo, para ello, he necesitado presuponer,
coincidencia que al menos puedo suponer, puesto que estos principios
sobrepasarán considerablemente los actualmente válidos".
222 Schelling al margen: “Yo dije el Yo, lo cual es diferente”.
223 Schelling al margen: “Esto es justamente lo que yo hago, y en
eso se basa mi sistema”.
224 Esto será aclarado en breve: Sch. al margen.
225 En su carta del 15. Nov. 1800 a Reinhold: "Lo conmino a usted
a no leer, o a escribir, nada antes de que haya leído, una vez más,
pero cabalmente (tan cabalmente como lei en alguna oportunidad su
Elementar Philosophie, es decir, acompañándola de un profundo
comentario escrito para su total comprensión) mi Wissenschaftslehre
(la Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre de 1794/75), la cual
incluso debe estar borrada de su memoria, y si usted con el texto
existente no profundizara, lo que considero muy posible por la
dificultad de la misma, espere mi nueva presentación que aparecerá
para pascua..." Fichte, Akademische Ausgabe, III 4, pág. 357.
226 No se sabe a ciencia cierta si se trata de una carta de
Reinhold que ha desaparecido o de una noticia sobre Reinhold que le
ha llegado a Fichte indirectamente.
227 Fechada el 23. Nov. 1800 y publicada en los Beitrege zur
leichteren Übersicht des Zustandes der Philosophie beim Anfange des
19. Jahrhunderts, Número 1 (Hamburgo 1801), bajo el título de
Sendschreiben an den Herrn Professor Fichte über die zweite
Recension von Bardilis Gundriß u.s.w. en el Erlang. Litt. Zeitung,
214 y 215.
228 El intercambio de correspondencia habíase interrumpido en
Diciembre de 1800, en esa fecha Fichte le había escrito por última
vez a Schelling, carta que Schelling no había contestado. En una
carta de Schelling a Schlegel del 20 de abril de 1801, aquél le
había enviado saludos a Fichte, para que el contacto nuevamente se
estableciera <reanudara>. "Envíale a Fichte mis saludos, junto con
mis disculpas por mi largo silencio. No le he respondido su
interesante carta (del 27-12-1800) porque era tan <muy> interesante.
El trabajo científico (la "Darstellung meines Systems") <y> casi
continuas enfermedades me dejan durante el invierno poco tiempo para
cartas, las que querría escribir con especial reflexión. Aparece
esta Feria, en el último cuaderno, mi escrito (tomo II, cuaderno 2)
de la primera parte de una exposición de mi sistema de filosofía..."
229 August Wilhelm Schlegel.
230 Cfr. la carta de Schelling a Schlegel del 20 de abril de
1801.
231 Fichte ha impreso recién (en Jena "Friedrich Nicolai's Leben
und sondbare Meinungen.
Ein Beytrag zur Literaturgeschichte des vergangenen und zur
Pädagokik des angehenden Jahrhunderts. Von Johann Gottlieb Fichte.
Herausgegeben von A.W. Schlegel" Tübingen, Cotta, 1801.
Cfr. Schulz II, pág. 312, Cartas a Cotta, I, pág. 257. Sin haber
antes preguntado a Cotta, Fichte había hecho imprimir por Unger
(pero en la editorial Cotta): "J. G. Fichtes Antwortschreiben an Hn.
Professor Reinhold auf dessen im 1. Hefte der Beyträge zur leich
Übersicht des Zustandes der Philosophie, etc.".
(Cfr. Fichte a Cotta del 29/4: "Está a punto de aparecer un folleto
pequeño... que ha sido impreso por Unger, que sin duda se encontrará
en sus manos cuando usted reciba mi carta" (Schulz II, pág. 317).
Este folleto envió Fichte a Schelling con ejemplares para Goethe,
Schiller, Ft. Schlegel y Niethammer.
232 Schelling escribió el 25 de mayo a Goethe con ocasión del
envío del "Antwortsschreiben" de Fichte: Fichte me ha encomendado
enviarle el ejemplar adjunto de su escrito sobre Reinhold, junto con
sus saludos y testimonio de íntima colaboración, así como los deseos
de su curación y total restablecimiento. También ha seguido enviando
un ejemplar a Schiller. El escrito de Fichte es para mí la señal
largamente esperada y me parece un regalo muy importante, no sólo
por su tipo polémico, al cual ante todo pertenece, sino para la
filosofía misma. De hecho no se necesitaría quizás nada más que la
proposición que él aquí ha expresado, vale decir, que toda posición
es sólo una posición de lo infinito. Se sigue, al menos,
inmediatamente de ello que sólo hay un único objeto de conocimiento
en todo conocimiento y que, por lo tanto, también hay un único
conocimiento". (En, Goethe und die Romantik, Weimar, 1898, 1ª parte,
pág. 217).
233 Goethe estaba el 2 de enero de 1801 enfermo de erisipela
facial.
234 Se trata del escrito contra Nicolai, el que a causa de la
censura prusiana debió ser impreso en Jena por Frommann.
235 Fichte pregunta así, repentinamente, de nuevo por el
kritischen Zeitschrift. Evidentemente le ocupaba todavía el
proyecto. En carta a Cotta del 29-4 (así, pues, el mismo día
escribe: "A causa del periódico convenido en Invierno no recibí
ninguna noticia de Schelling. No sé, por ello, dónde estoy. Es
indispensablemente necesario que... aparezca un semejante periódico
mío, para advertir (los movimientos a esperar por medio de mis más
recientes escritos sobre la doctrina de la ciencia..."
(Schulz II, pág. 317).
236 El
"Sonnenklare Bericht an das grosse Publikum über das eigentliche
Wessen der neusten Philosophie, ein Versuch, die Leser zum Verstehen
zu bringen".
También A.W. Schlegel había escrito a Cotta el 23-4-1801:
"Entretanto, no he querido apresurar de nuevo ese plan, pues veo que
la mayoría de los amigos, quienes deberían estar interesados, están
demasiados ocupados con sus propias obras, como para poder contar
con continua colaboración. Quizás se deba esperar todavía un momento
más favorable..." (carta a Cotta, I, pág. 258). Cotta, sin embargo,
respondió inmediatamente a Fichte: Fichte a Cotta 9/5: "Con
Schelling creo que yo me creía atado, hasta ahora, por medio de sus
declaraciones. Por lo demás yo no quería que él fuera empujado. Ya
me puedo encontrar sólo en el mundo a causa de Schlegel, lo queremos
diferir. ¡¡Aunque Fichte inmediatamente hizo imprimir por A.W.
Schlegel su escrito contra Nicolai". (Schulz II, Nachtrag, pág.
39-40).
237 Schelling recibió esta carta recién el 24 de mayo.
238 Del 27 de diciembre.
239 Zeitschrift
für spekulative Physik Herausgegeben von Schelling, T II, Nº 1
«Primer
cuaderno del segundo tomo» y «Segundo cuaderno del segundo tomo»,
Jena y Leipzig 1801.- El II,1, aparecido en enero, contuvo de
Schelling el Anhang zu dem Aufsatz des Herrn Eschenmayer betreffend
den wahren Begriff der Naturphilosophie und die richtige Art ihre
Probleme aufzulösen, (p. 109-146).- El II, 2, aparecido en mayo,
contuvo la Darstellung meines Systems der Philosophie.
240 Schelling "tiene que interrumpir" la Darstellung meines
Systems der Philosophie (Cf. nota final de la misma, SW IV 212) que
sólo continuará más adelante en sus Fernere Darstellungen aus dem
System der Philosophie, en Zeitschrift für spekulative Physik, T I,
Nº 1, Leipzig y Jena 1802 (Agosto); SW IV 333-510.
241 En la carta del 27 12 1800.
242 En la carta del 27 12 1800.
243 «Desde hace seis años...» en el Allgemeine Zeitung ,
suplemento nº1 del 24 de enero de 1801.
244 Schelling lo recibirá tres días más tarde, el 18 05 1801
245 Se refiere al anuncio de publicación del 24 de enero de 1801
(véase nota 6), donde figura lo siguiente: "Inwiefern es meinem
geistvollen Mitarbeiter, Hrn.
Prof. Schelling, in seinen Naturwissenschaftlichen Schriften, und
seinen neuerlich erschienenen Systeme des transcendentalen
Idealismus, besser gelungen sey, der transcendentalen Ansicht
Eingang zu verschaffen, will ich hier nicht untersuchen"
246 Darstellung
meines Systems der Philosophie.
247 Friedrich
Nicolai's Leben und sondbare Meinungen.
248 Véase la comunicación de Friedrich Schlegel a su hermano
August Wilhelm del 1º de mayo: «Les voy a enviar cinco o seis
ejemplares, en papel de escribir, con el próximo correo, y desde acá
(Jena) le enviaré uno a Schelling, también a Tieck (...) Karoline ha
pedido uno». (en Cartas de Friedrich Schlegel a su hermano August
Wilhelm editadas por O.F. Walzer, Berlin, 1890, págs. 480/81.-
Karoline Schlegel escribe el 7 de mayo a su esposo: «Él (entiéndase
Goethe) no había leído el Nicolai, que justo había llegado a las
manos de Schiller. No he conseguido para él un ejemplar completo, y
Schelling tiene que facilitarle el suyo». (En: Cartas de Karoline,
de época del temprano Romanticismo editadas en edición ampliada de
la de Georg Waitz por Erich Schmidt, Leipzig 1913, tomo II, p.123).
249 Sobre la situación: Schelling había recibido y leído
entretanto, esto es, después del 15 de mayo, el Sonnenklaren
Bericht. Caroline Schlegel escribe al respecto el 18 de mayo a su
marido en Berlín: «Hemos recibido el Sonnenklaren, explícame por
favor qué es esto: Fichte se dedica a arrojar su doctrina como un
saco de lana a los pies de la gente, y luego la recoge y la vuelve a
tirar. Hay que tener una paciencia infinita; al final para el
Guckguck, si no lo entienden, ¿qué importa? ¡quién puede querer
forzarla en serio! Me he burlado mucho de ello. Schelling sólo lo ha
hojeado, pero yo lo he leído. (...) Schelling te pide que te hagas
entregar por parte de Fichte el nuevo fascículo de su revista
(Zeitschrift für spekulative Physik, tomo II, segundo folleto, con
la Darstellung meines Systems der Philosophie), si es que tuvieras
para ello un poco de tiempo. Tal vez Fichte no lo lea en absoluto;
pero si tú en breve pudieras decir qué piensa de ello, sería
interesante». (en: Caroline Briefe aus der Frühromantik, editadas en
edición ampliada de la de Georg Waitz por Erich Schmidt. Leipzig
1913, tomo II, pág. 140-146).
250 Schelling recibió la carta de Fichte del 29 de abril recién
el 24 de mayo. Junto con la carta venía el Antwortsschreiben..
251 Darstellung meines Systems der Philosophie, en la Zeitschrift
für spekulative Physik, tomo II, folleto 2, Jena y Leipzig, 1801,
págs. I-XIV y 1-127.
252 Véase Fernere Darstellungen aus dem System der Philosophie,
en la 1ª parte del tomo I de la Neuen Zeitschrift für speculative
Physik, Tubinga 1802, págs. 1 y sig. Este fascículo apareció en
agosto de 1802.
253 Schelling se remite a su nota p. X-XII, en el Recordatorio a
la Darstellung meines Systems der Philosophie.
254 Der
Geist des Zeitalters als Geist der Filosofie.
Firmado así: «Kiel, 21 de enero de 1802.
Reinhold.» En: Neuer Teutscher Merkur, editado por C. .M. Wieland,
3ª parte, Weimar 1801, págs. 167-193.
255 Vergleichung
des vom Hrn. Prof. Schmid aufgestellten Systems mit der
Wissenschaftslehre. En: Philosophisches Journal einer Gesellschaft
eutscher gelehrten, año 1, fascículo 12, págs.
267-320, con la anotación: «Como consideración final al tratado I en
este fascículo» en la cubierta de I, 12. (Véase Edición de la
Academia, I, 3, pp 235-271)
256 Ploucquet, Gottfried (1716- 1790). Profesor de filosofía en
Tubinga.
257 Se alude a Friedrich Nicolai's Leben und sonderbare
Meinungen. Véase la comunicación de Caroline Schlegel a su marido el
7 de mayo: «Él [Goethe] no había leído el Nicolai, que justo había
llegado a las manos de Schelling. No he conseguido para él un
ejemplar completo y Schelling tiene que facilitarle el suyo». (En:
Caroline Briefe aus der Frühromantik, editados por E. Schmidt,
Leipzig, 1913, 2 tomos, pág. 123). Esto aconteció el 16 de mayo,
cuando Schelling fue invitado a la puesta en escena del
«Wallenstein» de Schiller en Weimar, y por la tarde, junto a Cotta y
Goethe, invitado a la casa de Schiller.
258 Nota de Schelling escrita a la izquierda de la fecha: "recién
recibida en Agosto"; debajo: "1801". Schelling esperaba con ansias
recibir esta carta que le fue entregada por A. W. Schlegel. Carolina
le escribe al mismo Schlegel en carta del 29 de Junio de 1801: " Así
que también ustedes aguardan con impaciencia cómo se resolverá la
cuestión entre Schelling y Fichte. Ahí siguen ustedes la huella
correcta, pues se presenta toda causa posible, y los contendientes
son honorables. ¿Acaso Fichte te convenció de que no pasa nada con
la filosofía especulativa de la naturaleza? Tú me escribiste sólo
para mi regocijo privado más de aquello, y con toda seguridad yo no
se lo habría dicho a Schelling si tú me lo hubieras prohibido. En
efecto, cuando llegue la carta grande (se refiere a la presente), el
modo de pensar de Fichte vendrá algo disfrazado. Schelling adopta
una actitud gallarda. Él cree tener razón, y siente una veneración
inmensa ante la fuerza santa de su oponente... No digas, pues, nada
más acerca de esto. Pero no me ocultes, si Scleiermacher cree que
puede ya dictar sentencia..." (Caroline Briefe ...II. pág. 181). Y
en carta del 29 de Junio de 1801 dice: "Schelling tiene muchas ganas
de ir a Berlín y también de dictar allí algunas charlas de
filosofía" (Idem, pág. 180) Schelling habría preferido conversar
personalmente con Fichte, e incluso estaba dispuesto a ir a Berlin.
(Fuhrmans, II, 334 n. 11).
259 Doblemente subrayado por Schelling.
260 Se
refiere a las Philosophische Briefe über Dogmatismus und Kriticismus
en Philosophishes Journal , 1795, cuadernos 7 y 11, pág. 177-203 y
173-239 respectivamente. SW I, pág. 281 sgts.
261 Véase de la citada obra la quinta carta, pág. 178 (SW I, pág.
301-2): «Si me es lícito comunicarle sin arrogancia mi
convencimiento, es éste: que la Crítica de la razón pura no está
determinada a fundamentar exclusivamente un sistema cualquiera,
menos aún el intermedio entre dogmatismo y criticismo... Antes bien,
hasta donde yo entiendo, está determinada precisamente a derivar la
posibilidad de dos sistemas opuestos entre sí a partir de la esencia
de la razón, y a fundamentar un sistema del criticismo (pensado en
su perfección) en tanto que es un sistema del dogmatismo opuesto
precisamente a este sistema». En la sexta carta, pág. 187 (SW I, p.
307-8), dice: «Mi razón para la aseveración de que ambos sistemas
completamente opuestos, dogmatismo y criticismo, son posibles por
igual, y que ambos seguirán existiendo uno junto al otro, por el
hecho de que no todos los seres finitos están en el mismo nivel de
libertad, es en pocas palabras ésta: que ambos sistemas tienen el
mismo problema, pero este problema en términos absolutos no puede
ser resuelto teorética, sino sólo prácticamente, es decir, por medio
de la libertad... Cuál de los dos elegimos nosotros, esto depende de
la libertad del espíritu que uno mismo se ha conquistado.»
262 Véase en Versuch einer neuen Darstellung der
Wissenschaftslehre la primera Introducción entera (en
Philosophisches Journal, tomo V, cuaderno 1º, pág. 422 y sig.; ed.
de la Academia, I, 4, pág. 186-208), que se dirige contra Schelling,
aunque ciertamente sin nombrarlo, así como en especial la Zweite
Einleitung in die Wissenschaftslehre für Leser, die schon ein
philosophisches System haben en el Philosophishes Journal, tomo V,
cuaderno 4º, pág. 322, nota a pie de página: «Se fundaría por (...)
confusión de ambas líneas del pensar en el idealismo trascendental,
si alguien debiera encontrar posible junto a y fuera de este sistema
un sistema realista igualmente fundamental y consecuente».
263 Doblemente subrayado por Schelling.
264 Véase la carta del 19 de noviembre de 1800 y otros escritos y
ensayos sobre Filosofía de la Naturaleza que Schelling le había
enviado, algunos de ellos adjuntos a la carta mencionada.
265 Doblemente marcado por Schelling al margen
266 Véase
de Schelling Anhang zu dem Aufsatz des Herrn Eschenmayer betreffend
den wahren Begriff der Naturphilosophie, und die richtige Art ihre
Probleme aufzulösen. En Zeitschrift für spekulative Physik
Herausgegeben von Schelling tomo II, cuaderno 1º, Jena y Leipzig
1801, p 109 y sig.
Se trata de un apéndice al tratado de Eschenmayer publicado en el
mismo número de esta revista bajo el título de Spontaneität =
Weltseele oder über das höchste Princip der Naturphilosophie. Véase
en el apéndice pág. 116 (SW I, 4, pág. 84): «Hay un idealismo de la
naturaleza y un idealismo del Yo. Aquél es para mí el originario;
éste, el derivado». Pág. 119 (SW I, 4, p. 86): «este filosofar puro
y teorético da como resultado la Filosofía de la Naturaleza; pues
por medio de esa abstracción yo accedo al concepto del sujeto-objeto
puro (= naturaleza), a partir del cual sólo entonces me elevo hasta
el sujeto-objeto de la conciencia (=Yo)». Pág. 127/8 (SW I, 4, pág.
91): «La tarea es ésta: hacer al sujeto-objeto tan objetivo, y
sacarlo de sí mismo hasta aquel punto en que coincide con la
naturaleza (como producto) en unidad; el punto en que deviene
naturaleza es también aquel en que lo indelimitable en él se eleva
hacia el yo, y en que la contraposición entre Yo y naturaleza
-contraposición que es realizada por la conciencia común- desaparece
por completo: la naturaleza = Yo, el Yo = naturaleza».
267 Marcado al margen con dos lineas por Schelling.
268 Darstellung
meines Systems der Philosophie. En: Zeitschrift für spekulative
Physik, tomo II, cuaderno 2º, Jena y Leipzig 1801 (SW I, 4, pags.
107 sgts.).
269 Carta del 15 de mayo de 1801.
270 Véase op. cit., Vorerinnerung a la Darstellung, idem, en
especial pág.108.
271 Véase el pasaje en la carta del 15 de mayo de 1801: «Es
verdad que todavía no he podido llevar la exposición hasta el punto
en el cual se tiene que esclarecer la relación de este sistema con
lo que hasta ahora se ha entendido por idealismo». Asimismo, en la
Vorerinnerung de la Darstellung meines Systems, p. 108: « (...) la
clara contradicción contra la manera habitual de representarse el
idealismo que ya ha existido por medio de la filosofía de la
naturaleza (...)».
272 Carta del 15 de mayo. Schelling se remitió allí a la
declaración correspondiente en la carta de Fichte del 27 de
diciembre de 1800. Por comparación con el borrador de la carta de
diciembre de 1800 se deduce que Fichte aludía a la filosofía
trascendental en el sentido de Schelling ("como Ud. lo entiende").
273 Al margen, marca doble de Schelling.
274 De la Wissenschaftslehre.
275 Véase la Darstellung meines Systems, pág. VI : «Fichte, por
ejemplo, podría haber pensado el idealismo en una significación por
completo subjetiva, en cambio yo en una significación objetiva».
276 Schelling ha marcado al margen todo este pasaje con dos
paréntesis.
277 Marcado por Schelling al margen.
278 Doblemente subrayado por Schelling y encima un signo de
interrogación.
279 "Es = X ... a la evidencia". subrayado por Schelling; al
margen NB.
280 Durchgangspukt, punto de tránsito para diferenciarlo
terminológicamente del Übergangspunkt de la carta Nº 37 traducido
como punto de transición.
281 A partir de aquí está marcado todo este pasaje por Schelling.
282 Hay una señal al margen.
283 Al margen subrayado por Schelling.
284 Las últimas dos líneas han sido marcadas por Schelling.
285 Las primeras tres líneas de este pasaje han sido marcadas por
Schelling.
286 Nota marginal de Schelling NB.
287 Fichte se refiere a la recensión del Erster Entwurfs eines
Systems der Naturphilosophie y de la Einleitung zu seinem Entwurf
eines Systems der Naturphilosophie von F.W.J. Schelling, Jena y
Leipzig, por C.E. Gabler, 1799. Con motivo de las lecciones de
F.W.J. Schelling. Proemio X y compendio, pág. 321, Jena y Lepzig,
por C.E. Gabler 1799». En el Nº 67 der Litteratur-Zeitung),
Erlangen, martes 7 de abril de 1801; y Nº 68, miércoles 8 de abril
de 1801.- El autor de la recensión es posiblemente Eschenmayer;
Schelling le escribe a éste en carta del 8 de Mayo de 1801 lo
siguiente: En la recensión de mi Entwurf recientemente publicada en
la E. L. Z. ... da Ud. por supuesto que yo admito el Idealismo en el
sentido en que Ud. lo interpreta ... La exposición de mis sistema,
la cual ha sido impresa en el nuevo número, le hará ver que la razón
de nuestra divergencia va aún más lejos, y que para convencernos uno
al otro tenemos que regresar a las investigaciones sobre los
primeros principios de la Filosofía en general". En su carta del 3
de Julio de 1801 dirigida a A. W. Schlegel escribe Schelling: "En el
Erlanger Zeitung se encuentra una recensión de mi Entwurf der
Naturphilosophie escrita por Eschenmayer ... no me extrañaría si a
Fichte le ha parecido muy buena". Si bien se trata de una crítica
positiva, no deja, sin embargo, de ser crítica. Fichte suponía que
J. B. Schad había sido el autor de la misma. Más bien parece haber
sido Eschenmayer. Es imposible que J.B. Schad pueda ser el autor,
pues según sendos proemios fechados en abril de 1801 a sus libros
Neuer Grundriss der transcendentalen Logik und Metaphysik, 1ª parte,
Jena y Leipzig 1801, y Absolute Harmonie des Fichteschen Systems mit
der Religion, Erfurt, 1802, él defendía por aquel entonces un punto
de vista cercano a la filosofía de la identidad.
288 Op.
cit. : «Si
al filósofo le resultara bien deducir justo aquellas fuerzas
naturales, a partir de las cuales Schelling inicia su construcción,
como condiciones necesarias de nuestra auto-conciencia, en tal caso
el punto de vista idealista coincidiría con el realista; el
tratamiento de la filosofía de la naturaleza proseguiría sin
estorbos su marcha desde esta deducción. Y si es que por ello
debiera ser modificada, sólo podría ser en beneficio de la
re-elaboración sistemática. ¿Hay, pues, otra evidencia, algún otro a
priori, que el encuentro con el único y seguro factum inmediato de
nuestra auto-conciencia? La geometría misma tiene sólo una evidencia
condicionada, a saber, bajo el supuesto de ciertos postulados y
axiomas. ¿Debe el filósofo estarse aquí sosegado? ¿Acaso no tiene
que mostrar la puesta de límites y el trazo de líneas como
actividades necesarias de una inteligencia? En la página 10 hay un
pasaje que, con el pretexto de poder hacer a un lado el punto de
vista idealista, guarda una exacta relación: el pasaje está
brevemente contenido en el siguiente lugar final: `Puesto que la
naturaleza como un todo no es mero producto, sino también
productiva, se sigue de ello en última instancia que una dualidad
general —como principio de toda explicación de la naturaleza— es tan
necesaria como el concepto de la naturaleza misma'. Yo pregunto
ahora: ¿de dónde me viene el concepto de la naturaleza? Si es a
priori, entonces es condición de mi auto-conciencia e idealista.
Pero si yo lo obtengo de la experiencia, el principio de la dualidad
que se sigue de ello no puede ser tampoco de validez general, en
cuanto que yo no puedo abarcar en la experiencia el todo de la
naturaleza. - No tendría a mano ninguna garantía de aplicabilidad.
Así pues, si la filosofía de la naturaleza incluye la tarea de crear
la naturaleza misma, o como Schelling quiere, asistir a su
auto-construcción, yo tengo, por lo mismo, que tomar prestado los
momentos de la construcción desde la esfera de la experiencia, que
es necesariamente una limitada y tal como yo me la encuentro, para
hacer surgir esta esfera con posterioridad de nuevo a partir de los
mismos principios. Dudo si esto es un procedimiento filosófico
legítimo y no más bien un círculo. En lo que atañe a la prueba
empírica, a la que el procedimiento invoca, reconozco en todo caso
que tiene que ir necesariamente como prueba aritmética de cálculo;
pero puesto que recién entonces puede ser empleada, cuando la última
conclusión haya penetrado hasta los fenómenos naturales mismos, en
tal caso la construcción -si procede de fuerzas naturales, que han
alcanzado su valor supremo sólo a partir de la experiencia- se
expondría demasiado al azar; y además de esto el que reseña también
cree que en el estado de cosas actual el autor aún no tiene el
derecho de invocar la prueba empírica de su sistema. Unir el punto
de vista idealista con el realista parece requerir sólo de un
pequeño puente, y quizá para nadie es más fácil de ejecutar este
paso que para el autor del idealismo trascendental. Quien reseña,
por lo mismo, no entiende por qué la filosofía de la naturaleza debe
realizar la marcha inversa a la de la filosofía trascendental,
puesto que parece ser más adecuado a la naturaleza del asunto poner
en continuidad aquélla con ésta y considerarla meramente como un
miembro de la última. Lo que, por lo demás, desde ya tiempo
justifica el uso divisorio del venerable Kant, que ha contrapuesto
la metafísica de las costumbres a la metafísica de la naturaleza,
pero quiere saber derivar ambas de una fuente común: la filosofía
trascendental; por este medio se reconocería a la autoconciencia
como la raíz más íntima de dos mundos, el moral y el de la
naturaleza. La autoconciencia sería la suprema unidad a alcanzar de
un sistema».
289 Op.
cit., págs.
532-534: «Quien reseña [...] cree [...] poder demostrar por lo
siguiente, que en este parecer [esto es, el de Schelling sobre la
filosofía de la naturaleza] ya hay momentos que pudieron extraer su
origen sólo desde el idealismo./ El mecanismo de la naturaleza
consiste en un recíproco dar y recibir de movimientos; aquí no
preguntamos por aquél, sino que la pregunta reza: ¿Cuál es la fuente
originaria y dinámica de estos movimientos? ¿Qué es aquello que
constantemente impide el paso de la productividad a un producto
absoluto? Yo pido aquí algo de atención respecto de la siguiente
conclusión: puesto que el producto absoluto es = al reposo absoluto,
por tanto = a la negación de todo movimiento; así también es la
tendencia hacia aquél una tendencia negativa, por tanto envuelve la
productividad de la naturaleza en tanto que se dirige a un producto
absoluto, esto es, el concepto de una actividad negativa. De esto se
deduce, pues, que lo que obstaculiza a esta tendencia es algo
positivo, y esto —asegura el que reseña— es totalmente ajeno a la
naturaleza. En efecto, esto que constantemente impide el paso de la
productividad al producto absoluto no pertenece ya a la esencia de
la naturaleza. En un pasaje anterior dice el autor que sería
imposible considerar la naturaleza como un incondicionado, si es que
no fuera capaz de ser hallada la oculta huella de la libertad en el
concepto del ser. ¿De dónde proviene hacia la naturaleza esta huella
de la libertad? Iniciar absolutamente una cadena de producciones es
sólo carácter de una inteligencia libre; querer atribuir este
carácter a la naturaleza quiere decir ahogar toda filosofía en sus
raíces. El reseñante intenta responder aquí este difícil punto desde
el idealismo del siguiente modo:/ La actividad inconsciente de una
inteligencia se convierte en visión de mundo, en ella se dan unidas
la actividad ideal y la real, y ambas se limitan recíprocamente.
Pero la actividad ideal no tiene fin, por eso trasciende —mediante
una constante nueva reproducción— toda frontera; por este medio se
hace posible recién la conciencia de la frontera misma, pero aún no
real y efectiva. Por tanto, en la actividad inconsciente se da la
presencia de dos cosas: 1) un incesante ser obstaculizado de la
actividad ideal; y 2) un continuo reproducirse de sí misma, que se
expresa en el trascender toda frontera. Así pues, ¿cómo se dejan
expresar estos dos momentos por medio de un concepto? Patentemente
sólo por medio del concepto de impulso; en él se da un constante
tender sobrepasante, pero también un incesante ser obstaculizado de
su causalidad. La actividad consciente está enfrentada a la
inconsciente; y aquélla se constituye por medio del reflejo de la
acción libre de una inteligencia. Por ello desde que el Yo es
elevado a la espontaneidad —lo que ocurre en el estado de la
conciencia común— se reconoce como sujeto y se pone enfrente de su
actividad inconsciente, la que se convierte en objetividad. Pero en
la actividad inconsciente están contenidos aquellos dos momentos (a
saber, la frontera producida por la unificación de lo ideal y a la
vez real, y el continuo trascender esta frontera), los cuales
constituyen el impulso originario, y por ello este impulso deviene
él mismo objetivo. En pocas palabras se trata de lo siguiente: por
medio de la actividad inconsciente de una inteligencia un impulso
originario viene a la naturaleza; pero recién contrapuesto a la
espontaneidad, o desde el punto de vista de la conciencia común (la
subjetividad), es reconocido como objetivo e independiente de
nosotros, y este impulso es el que ahora es representado como
inmanente a la naturaleza como alma del mundo./ Por esta deducción
del impulso originario (alma del mundo) el idealismo trascendental
le da al filósofo de la naturaleza su base a partir de la cual puede
él continuar construyendo. / Así pues, se comprende cómo el autor en
su visión fundamental supone por doquier el impulso originario junto
con la deducción del mismo, y que obtiene su base -a partir de la
cual comienza a construir- en verdad a través del hecho de que
equipare el ser mismo, que sólo puede ser pensado como reposo
absoluto, a la actividad absoluta, y así introdujo el Principio del
devenir o la huella oculta de la libertad en la naturaleza».
290 Las últimas líneas a partir de "inmanente" están marcadas con
una señal marginal y con la nota NB de mano de Schelling.
291 "a su lado" está subrayado y tiene también una señal al
margen de Schelling.
292 Al lado del paréntesis hay una señal al margen.
293 En
Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre .
294 Fichte omitió adjuntarlo. Véase la información de Schelling
referente a este punto en la carta del 3 de octubre de 1801.
295 Der
Geist des Zeitalters als Geist der Philosophie, en Neuer Deutscher
Merkur, ed.
C. M. Wieland, Nº 3, Weimar 1801, págs. 167-193.
296 Véase el Antwortsschreiben... págs. 72 y sig.: «Usted dice al
final de su Heavtogonie -que mis náuseas sólo me dejaron hojear- que
mi filosofía y la de Schelling se fundan en nuestra individualidad
propia y egoísta, y promete en la pág. 158, en la nota que trae dos
asteriscos, también la continuación de esta sana fundamentación.
[...] Dé gracias justamente a la correspondencia privada que usted
menciona, si es que tal vez yo sea el único que no considera con
tanta severidad esta conducta, y el primero que lo disculpa ante el
público, y dice a éste: Yo conozco mejor a este Reinhold;
lamentablemente cuando está acalorado es capaz de decir cosas
malignas, pero es suficientemente honrado para retractarse de las
mismas de noble manera».
297 29 de Septiembre.
298 August Wilhelm Schlegel.
299 Poco después de haberse enviado la carta del 15 de mayo a
Fichte, Caroline Schlegel había escrito desde Jena a su esposo que
se encontraba en Berlín: «Schelling te pide que recibas por parte de
Fichte el nuevo fascículo de su periódico [= de Schelling], si es
que tienes algo de tiempo. Fichte tal vez ya no lo lea, pero si tú
en breve supieras decir algo de lo que él piensa acerca del folleto,
sería interesante». (En: Caroline Briefe..., op. cit., pág. 145/6).-
A. W. Schlegel informó a Schelling el 26 de mayo: «Recientemente vi,
con alegría, la nueva parte de vuestro periódico con él [entiéndase,
Fichte], y lo comprometí a que me lo facilitara cuando ya no lo
ocupe». (En: Aus Schelling's Leben. In Briefen, tomo1, p335).- El 22
de junio escribe Caroline Schlegel a su esposo, posiblemente en
relación a una carta de éste (de la que no se dispone), que se
alegra de su información: «Asimismo por la referencia a las
conversaciones filosóficas con Fichte y, en general, a sus puntos de
vista». (En: Caroline Briefe... op. cit., pág. 176).-.
300 Del 31 de mayo - 7 de agosto de 1801.
301 Immanuel
Kant, Critik der Urteilskraft, Berlín y Libau 1790. Véase p. 335 y
sig.: § 76, nota.
302 Darstellung
meines Systems der Philosophie. En Zeitschrift fü spekulative
Physik, editada por Schelling, tomo II, cuaderno 2º, Jena y Leipzig,
1801, págs. III-XIV y 1-127. Véase §§ 23-27.
303 Véase la carta del 31de mayo ( 7 de agosto) de 1801.
304 Grundlage
der gesammten Wissenschaftslehre,
Leipzig 1794, pág. 47: «La parte teorética de nuestra Doctrina de la
ciencia, que sólo se desarrolla a partir de los últimos dos
principios —en tanto que el primero tiene aquí una mera validez
regulativa—, es realmente el spinozismo sistemático, como se
mostrará a su debido tiempo; sólo que el Yo mismo de cada cual es la
única sustancia suprema: pero nuestro Sistema añade una parte
práctica que fundamenta y determina a la primera». (Véase Ed. de la
Academia, I, 2, pág. 282)
305 Véase carta del 31 de mayo (7 de agosto) de 1801.
306 Die
Bestimmung des Menschen, Berlín 1800.-
Véase pág. 177: «Así pues, tú buscas algo real que yazga fuera de la
mera imagen —con todo derecho, como bien lo sé— y otra realidad que,
como tal, al mismo tiempo aniquile, como también lo sé. Pero tú te
habrías de afanar en vano si tratas de crearla por medio de tu saber
y partiendo de él, y si tratas de abarcarlo con tu conocimiento».
307 Del 31 de mayo (7 de agosto) de 1801.
308 Del 27 de diciembre de 1800.
309 Op.
cit.: «Creo
que le entiendo bastante bien y ya antes le había entendido así.
Sólo creo que estas conclusiones no se siguen de los actuales
principios del trascendentalismo, sino que más bien se contraponen;
que sólo se pueden fundamentar a través de una ampliación ulterior
de la filosofía trascendental, incluso en sus principios, ampliación
a la que las exigencias de la época nos reclama urgentísimamente».
310 B. Spinoza, Opera Posthuma, 1677. En ésta: Ethica, Ordine
Geometrico demonstrata. Véase Pars II, Propositio I y II. «Cogitatio
attributum Dei est, sive Deus est res cogitans.» «Extensio
attributum Dei est, sive Deus est res extensa.», pág. 42.
311 Philosophische
Briefe über Dogmatismus und Kriticismus.
En Revista filosófica de una Sociedad de eruditos teutones, año
1795, cuadernos 7 y 11, págs. 177-203 y 173-239.
312 Véase la carta de Schelling a F.I. Niethammer, del 22 de
enero de 1796: «Acojo su encargo de reseñar la Wissenschaftslehre de
Fichte con tanta mayor complacencia, puesto que yo mismo hasta ahora
no he tenido tiempo de estudiar realmente esta obra. La parte
práctica de la misma al presente ni siquiera la he leído». (En:
"F.W.J. Schelling. Cartas y documentos" tomo II, editado por H.
Fuhrmans, Bonn, 1962, pág. 60).
313 Véase la carta del 31.5 - 7.8 de 1801.
314 De
la Darstellung meines Systems der Philosophie.
315 Alusión a las declaraciones de Fichte en el Grundlage des
Naturrechts, Jena y Leipzig 1796, pág. 82 (Ed. de la Academia, I,3,
pág. 377.)
316 Posiblemente Über das absolute Identitäts-System und sein
Verhältnis zu dem neuesten (Reinholdichen) Dualismus; en Kritisches
Journal der Philosophie herausgegeben von F.W.J. Schelling y G.W.F.
Hegel, tomo I, 1ª parte, págs. 1-10. Es probable que Schelling se
refiera a su diálogo Bruno oder über das göttliche und natürliche
Prinzip der Dinge, que por lo pronto debía publicarse en la Revista
de física especulativa, pero que en 1802 se publicó en Berlín como
libro.
317 No se publicó nunca, pero en 1802 se publicaron las Fernere
Darstellungen aus dem System der Philosophie , en la Neue
Zeitschrift für speculative Physik.
318 De la Wissenschaftslehre.
319 Véase la carta del 31.5 - 7.8 de 1801: «Tanto cuanto he leído
su sistema...».
320 «Desde hace seis años...». En Allgemeine Zeitung, 1801,
suplemento Nº 1, págs. 1-4.
321 Véase Neue allgemeine deutsche Bibliothek, tomo LVIII, 1ª
parte, cuaderno 3, pág. 166, nota: «Queremos esperar a ver cómo el
señor prof. Schelling —un hombre que de ordinario puede soportar
antes el más ruidoso elogio que la más pequeña réplica, y que ahora
ya no es discípulo incondicional del señor Fichte, sino que en lugar
de él gobierna el idealismo en Jena— acogerá esta fría declaración,
que parece decir implícitamente que al señor Schelling no le ha ido
bien». -Véase también Neue allgemeine deutsche Bibliothek, tomo LX,
2ª parte, fascículo 7, págs. 407/10, nota: «Es tanto más necesario
no apartar la vista de esto [entiéndase: de los defectos en el
sistema del idealismo trascendental, tal como Schelling lo expone],
puesto que el señor Fichte parece que quiere dar a entender que el
señor Schelling no ha expuesto correctamente la Wissenschaftslehre
fichteana, esto es, su filosofía más reciente. En el Nº 1 del citado
suplemento del Stuttgarte allgemeine Zeitung él anuncia una nueva
exposición de la Wissenschaftslehre, según la cual él solía dar sus
lecciones sobre el tema; esta exposición, reelaborada, ha de
aparecer impresa en el verano de 1802. Él dice: `la
Wissenschaftslehre está expuesta al público desde hace seis años
-pero aparte de unos pocos individuos y de mis oyentes más cercanos,
no existe en el público culto ninguna información sobre la
Wissenschaftslehre-. Por lo que yo sé, el fundamento de la
Wissenschaftslehre aparecido hace seis años casi no ha sido
entendido, y no ha servido casi a nadie más que a mis discípulos más
cercanos', etc. El señor Fichte añade: `En qué medida le haya ido
mejor en procurar una recepción a la perspectiva trascendental a mi
magnífico colaborador, el señor prof. Schelling, en sus escritos de
ciencias naturales y en su Sistema del idealismo trascendental,
recientemente aparecido, no lo quiero indagar' (Véase asimismo N.A.D.
Bibl., tomo LVIII, pág. 165). Y esto da a entender, dicho de un modo
cortés, que al señor Schelling no le fue bien. En qué radique ello,
no lo sabemos, puesto que el señor Schad —si de otro modo dice la
verdad— ha recibido el testimonio del señor Fichte de que su libro
Geist der Philosophie unserer Zeit es realmente una fiel exposición
de la filosofía fichteana. (Véase N.A.D. Bibl., tomo LVIII, pág.
141). Así pues, si se estima al señor Schelling en contraposición
con el señor Schad, ¡es con mucho la inteligencia mejor y más aguda!
Cuando haya aparecido la nueva exposición de la Wissenschaftslehre
del señor Fichte, se verá si las ideas de éste coinciden más con
Schad o con Schelling, o bien si tal vez haya dos idealismos
universalmente válidos, el de Fichte y el de Schelling».
322 Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (1770-1831) habilitado en
Jena en 1801.
Differenz des Fichte'schen und Schelling'schen Systems der
Philosophie in Beziehung auf Reinholds Beiträge zur leichtern
Übersicht des Zustands der Philosophie zu Anfang des neunzehnten
Jahrhunderts, 1stes Heft, Jena 1801.
323 Lichtenberg,
Georg Christoph (1742-1799), profesor en Gotinga. Véase Georg
Christoph Lichtenberg's vermischte Schriften, editados por L. Chr.
Lichtenberg y F. Kries, Gotinga, tomo 1; tomos 2 y 3, 1801. -Véase
ante todo tomo 2, pág. 61.
324 Véase Sonnenklarer Bericht, págs. 229/30: «Si en realidad
los Abichte, los Buhlen, los Bouterwecke, los Heusinger, los
Heydenreiche, los Snelle, los Erhard-Schmide, quisieran renunciar a
una asignatura con la que se han atribulado suficientemente, y
hallaran que no han sido hechos para eso. Dedíquense a un negocio
más provechoso, que podría ser pulir lentes, la administración
forestal o la justicia rural, la composición de versos o la creación
de novelas; pónganse al servicio de la policía secreta, estudien
terapéutica, dedíquense a la ganadería, escriban edificantes
consideraciones sobre la muerte todos los días del año; si eso
hacen, ningún hombre les faltará el respeto».
325 El día que corresponde a la fecha fue omitido. La carta fue
recién enviada junto con la del 15 de enero de 1802. Véase la nota
de esta carta: «Le adjunto la respuesta de esta carta suya que luego
no llegué a despachar, pues preferí guardar silencio ante usted,
porque no quise irritar aún más su sensibilidad que, por lo demás,
ya estaba irritada».
326 Fichte responde a la carta de Schelling del 3 de octubre.
327 En el anuncio de la nueva exposición en el Allgemeine Zeitung
,1801 nº1 :«Desde hace seis años...».
328 F.W.J.Schelling
System des transzendentalen Idealismus , Tubinga 1800.
329 Véase
la Darstellung meines Systems der Philosophie, en la Zeitschrift für
spekulative Physik tomo II, cuaderno 2, Jena y Leipzig 1801, pág.
VII-VIII: «Al final digo todo esto sólo para que se juzgue mi
exposición de la filosofía de la naturaleza y del idealismo, pero en
particular la siguiente exposición de mi sistema de la filosofía,
meramente desde sí misma, y no a partir de otras; que no se pregunte
si coinciden con tal otra, sino si coinciden consigo mismas, y si
tienen o no evidencia en sí y consideradas totalmente separadas de
todo aquello que existe fuera de ellas; en particular, que se decida
de antemano a considerar las exposiciones de Fichte y las mías cada
una para sí, en el medida en que recién por medio del desarrollo
posterior se pueda mostrar si ambas coinciden y hasta qué punto, y
que han coincidido desde siempre. Digo de antemano. Pues -según
convicción mía- resulta imposible que nosotros no coincidamos en lo
sucesivo, pese a que ahora -también según convicción mía- este punto
no ha sido aún incluido». Véase asimismo la carta del 3 de octubre:
«Todo esto... me da también la esperanza y la alegría de que
finalmente nos toparemos por completo en aquel punto que a usted
necesariamente, en menor o mayor grado, se le tenía que escapar,
según el método que usted ha utilizado desde aquí».
330 Carta perdida. El 4 de enero envió Schelling un paquete a A.
W. Schlegel que contenía una carta para Fichte: "Adjunto reciba
usted el primer fascículo de Kritischen Journal mío y de Hegel. Le
ruego a usted darle el segundo ejemplar de mi parte, a Fichte, junto
a la carta adjunta." En una carta a A. W. Schlegel, del 14 de enero,
Caroline le expresa que era una "carta tan cálida" que ella creía
que Fichte debía estar nuevamente bien con Schelling. (Cfr. Caroline
Briefe aus der Frühromantik, editado y aumentado por G. Waitz,
Leipzig, 1913, 2º tomo, pág. 270). A partir de la respuesta de
Fichte del 15 de enero se puede concluir que Schelling le había
reprochado a Fichte el haber creído el chisme, de que Schelling
había publicado una aclaración contra Fichte en el Allgemeinen
Literatur-Zeitung, en la que renegaba completamente de Fichte.
Fichte habría esperado ya una declaración semejante. Schelling
sospechaba un ardid y malicia en todo ello y exige a Fichte el
nombre de este intermediario. También le preguntaba a Fichte cómo
había podido "creer esta noticia". Fichte debería haber sabido que
él estaba en malas relaciones con el Allgemeinen Literatur-Zeitung.
Schelling
le explicaba también a Fichte en la misma carta, qué declaración
había querido emitir, vale decir, una declaración sobre las
circunstancias que rodearon la dimisión de Fichte en Jena, él y
Niethammer querían verse libres del permanente insulto que sostenía
que habían dejado a Fichte en la estacada. Querían, él y Niethammer
verse libres de esta "injustificada sospecha". Schelling pedía a
Fichte consejo respecto del "mejor modo como puede llevarse a cabo
esta decisión en caso de que deba hacerse efectiva".
331 Kritisches
Journal der Philosophie, editado por Fr. Wilh. Schelling und Ge.
Wilhelm Fr. Hegel.
Primer tomo, primera parte, Tubinga enero de 1802.
332 August Wilhelm Schlegel.
333 No es identificable.
334 Johann Georg Meusel (1743-1802), profesor de Erlangen.
Véase el Lexikon der vom Jahr 1750 bis 1800 verstorbenen teutschen
Schriftsteller.
Ausgearbeitet von Johann Georg Meusel,
Leipzig 1802.
335 A partir de "incluso" hay una señal al margen.
336 Véase el Kritisches Journal der Philosophie, tomo I, 1ª
parte, pág.120: «Puesto que en Alemania todo se imita, es de temer
que... tal como la filosofía y toda especialidad particular de la
literatura, pero especialmente de la industria, atrae su nube de
insectos, así no se constituya una clase peculiar de grandes y
gordos moscardones, que se dejan caer, no sólo sobre productos
individuales, sino sobre el conjunto de la literatura. Una mosca tal
se ha asentado no hace mucho, y pasando probablemente inadvertida a
los editores, en la relación del Stuttgarte Allgemeine Zeitung,
también sobre el escrito de Hegel: Differenz des Fichte'schen und
Schelling'schen Systems der Philosophie; y nosotros llamamos la
atención tanto sobre ella, puesto que esto constituye un ejemplo de
qué habladurías dignas de crédito y qué noticias fundadas en el
asunto se ha prometido al público por esta vía». A ello hay que
agregar la nota de Hegel (págs. 120/21): «Sobre la noticia que da el
redactor de esta relación de `que Schelling se haya traído de su
patria a Jena un enérgico defensor, y por medio de él divulga al
asombrado público que también Fichte está muy por debajo de sus
pareceres', no podría expresarlo —con toda perífrasis y atenuación—
de ningún otro modo que diciendo que el autor de aquella noticia es
un mentiroso. A este fin lo explico con estas claras palabras. Y
tanto más, puesto que con ello creo merecer también el
agradecimiento de tantos otros, para los cuales él con sus
socarronerías, cuasi-mentiras, indirectas de paso, etc. les resulta
fastidioso. Hegel». Schelling y Hegel se refieren al sumario sobre
el catálogo de libros de la Michaelismesse en Leipzig en el
Allgemeine Zeitung, Nº 310 del 6 de noviembre de 1801.
337 Schelle, Karl Gottlob. Desde 1801 docente en Leipzig. En 1805
fue vicerrector del gimnasio de Friburgo. Desde 1807 jubilado.
338 Schelling le había pedido a August Wilhelm Schlegel antes de
la partida de éste de Jena a Berlín «preguntarle en su nombre a
Fichte por su asentimiento y opinión en relación a una tal
explicación, a saber, que él mismo y Niethammer no han pertenecido a
aquellos que le habían prometido a Fichte -en caso de su dimisión-
abandonar con él la Academia de Jena y actuar en una instancia
distinta]». (Véase Schelling a A. W. Schlegel, carta del 4 de enero
de 1802; en Aus Schellings Leben. In Briefen, tomo I, Leipzig,
1869). El mismo día que Schelling le recuerda a Schlegel por carta
su encargo, le escribe también Caroline Schlegel a su esposo de que
él parece «haber olvidado por completo» el encargo de Schelling
(véase Caroline Briefe... op. cit., pág. 249).
339 Anuncio: «J. G. Fichte informe evidentísimo al gran público
sobre el auténtico ser de la más reciente filosofía. Un intento de
impeler al lector a comprender. Precio: 18 gr.» En el
Intelligenzblatt der Allgemeinen Literatur-Zeitung Nº 94, miércoles
13 de mayo de 1801.
340 Véase la carta del 11 de diciembre de 1801.
341 «Desde hace seis años...» en Beilage Nº 1 der Allgemeinen
Zeitung (Suplemento Nº 1), 1801.
342 En la carta del 3 de octubre de 1801.
343 No se encuentra allí.
344 La carta del 3 de octubre de 1801.
345 Nota bene
346 La carta del 3 de octubre de 1801.
347 Véase la carta del 22 de octubre aproximadamente.
348 Friedrich Schlegel había anunciado su inminente visita a
Berlín ya el 16 de noviembre a Schleiermacher: «Me apuro a
confirmarte que con toda seguridad vengo [...].No puedo aún
determinar el día de mi partida con toda seguridad, pero pienso que
a más tardar dentro de ocho días a partir de mañana. [...] Y mi
intención se limita, aparte de algunas visitas de cortesía y
-digamos- un intento de conversación y comprensión con Fichte,
solamente a ti». (Véase Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen.
Editado por W. Dilthey, 3 tomos, Berlín 1861, pág. 296).
349 Con la carta de finales de septiembre de 1800.
350 En la 1ª parte del tomo I del Kritisches Journal.
351 H. E. G.Paulus.
352 El 20 de mayo de 1799.
353 Carta al consejero privado Chr. G. Voigt del 22 de marzo de
1799.
354 Con la carta del 21 de marzo de 1799 probablemente.
355 Del 21 de marzo de 1799.
356 El edicto del duque de Weimar del 29 de marzo de 1799. Véase
la edición de la Academia, III, 3, págs. 371-73.
357 Del 3 de abril.
358 Schelling actuó de acuerdo a la proposición de Fichte. Véase
la comunicación de Caroline Schlegel a su esposo el 22 de febrero de
1802: «[Schelling] de acuerdo al deseo de Fichte ha revelado en este
caso a Goethe todo lo ocurrido con la partida de Fichte, en relación
a la cual aquél —hasta ahora completamente ignorante— está muy
sorprendido. Por cierto que nunca se habría imaginado que Fichte
actuara sin respaldo, pero hasta ahora él mismo ha creído que el
discurso era de Niethammer y Schelling, y quizá también de un par de
otros jóvenes profesores. Fichte ha llevado en su opinión el
descubrimiento a su provecho, y éste había escrito que a él no le
atañe ninguna otra opinión. Schelling no dirá en público nada al
respecto». (En Caroline Briefe aus der Frühromantik, op. cit. págs.
307/8.)
359 Es decir, Reinhold. Schelling lo había hecho escribir una
carta simulada bajo el nombre de "Zettel, el tejedor".
Véase: Ein Brief von Zettel an Squenz, p.112 y sig. en el I, 1, del
Kritisches Journal.
360 Krug, Wilhelm Traugott (1770-1842). Desde 1801 profesor de
filosofía en Frankfurt a. Oder.
361 Fichte
se refiere al artículo de Hegel "Wie der gemeine Menschenverstand
die Philosophie nehme, -dargestellt an den Werken des Herrn Krug's",
en I, 1, del Kritisches Journal.
362 En el tomo 56 de la Neue allgemeine deutsche Bibliothek págs.
134-141, se halla la recensión: Aphorismen über die Philosophie des
Rechts", por Wilhelm Traugott Krug. Tomo I, Leipzig, ed. por Roch y
compañía, 1800. -En el folleto 3º del tomo 69 de la misma colección,
págs. 168 y sig. aparece la recensión: Entwurf eines neuen Organons
der Philosophie, oder Versuch über die Principien der
philosophischen Erkenntniss, por Wlh. Traugott Krug. Adjunto de la
Facultad de filosofía en Wittenberg. Meissen y Lübben, en Erbstein,
1800.
363 Del 3 de octubre de 1801.
364 Se alude ciertamente al artículo de Schelling: Über das
absolute Identitäts-System und sein Verhältnß zu dem neuesten
(Reinholdischen) Dualismus, en I, 1 del Kritisches Journal.
365 En la carta del 31 de mayo-7 de agosto de 1801.
366 Véase el § 2 de la Darstellung meines Systems der Philosophie.
367 "Saber relativo" marcado al margen.
368 "Este" subrayado por Schelling.
369 A partir de "de ahí" hay una señal al margen.
370 Schelling:
"über Ideal und Real".
371 Marcado al margen a partir de "precisamente".
372 "de la filosofía, claro está" marcado al margen.
373 B. Spinoza: Opera posthuma, 1677; en ella: Ethica Ordine
Geometrico demonstrata. Véase I De Deo.
374 Véase los §§ 21 y sig. de la Darstellung meines Systems der
Philosophie.
375 Nota
de Schelling al margen: Selbstäußerung (Thätigkeit) setzen nur in S.
sich".
376 G. W. F. Hegel. Desde 1801 docente de filosofía en Jena.
Coeditor del Kritisches Journal der Philosophie.
377 Carta del 3 de octubre de 1801.
378 Carta del 15 de enero de 1802, unida con la de octubre de
1801.
379 «Desde hace seis años...» en Beilage Nr.1 der Allgemeinen
Zeitung, 1801.
380 Carta del 4 de enero.
381 Carta de Fichte a Schad del 29 de diciembre de 1801.
382 Fichte había escrito que la Neue Darstellung der
Wissenschaftslehre "expondría", es decir, haría aparecer, la
pretensión de Schelling en su total desnudez.
383 Fichte había escrito que Schelling -en tanto que opina que la
Wissenschaftslehre deriva la cosa desde el saber acerca de la cosa-
comprendía esta doctrina como Friedrich Nicolai.
384 Carta del 8 de octubre de 1801.
385 Véase la Darstellung meines Systems... en el cuaderno 2 del
tomo II de la Zeitschrift für spekulative Physik, 1801, págs. 15/6,
§ 25: «En relación a la identidad absoluta, no es pensable ninguna
diferencia cuantitativa. Pues aquélla es igual (§ 9) a la absoluta
indiferencia de lo subjetivo y lo objetivo (§ 1); así pues, en ella
ni se puede distinguir lo uno ni lo otro./ La diferencia
cuantitativa sólo es posible fuera de la identidad absoluta./ Esta
frase es la mera inversión de la precedente, y por cierto incluso si
está fuera de la identidad absoluta no es nada».
386 Del 3 de octubre de 1801.
387 «Este absoluto —aseguro en mi Darstellung— existe bajo la
forma de la diferencia cuantitativa (que es la intuición que siempre
es una determinada) en particular y de la indiferencia cuantitativa
(que es el pensar) en general».
388 Cita de la carta de Fichte a Schad.
389 Véase la carta del 31 de mayo / 7 de agosto de 1801.
390 Schelling fue a Berlín en mayo de 1802 por 14 días. Hay una
referencia de que allí vio a Fichte. Véase Jean Paul a F. H. Jacobi
el 13 de agosto de 1802: «La creatura `Schelling' visitó a su
creador (Fichte) [...] Fichte y Schelling se separaron en Dresden (o
Berlín) rápida y airadamente». (Jean Pauls Sámtliche Werke, editadas
por E. Berend, tomo IV, págs. 166 y sig.)

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