IEFLP

MISCELÁNEA POLIANA

Revista de prepublicaciones del

Instituto de Estudios Filosóficos

LEONARDO POLO

SERIE ESPECIAL, 27 (2009)

ISSN: 1699-2849

[Ficha técnica] 

 

 

Fichte-Schelling:

Correspondencia completa.

Traducida y anotada por Raúl Gutiérrez y Hugo Ochoa1

 

Carta de 1794

Cartas de 1799

Cartas de 1800

Cartas de 1801

Cartas de 1802

Notas
 

 

Carta 2362

De Schelling a Fichte

Tubingen, 26 de Septiembre de 1794

 

Ilustrísimo Señor:

Me3 tomo la libertad de remitirle el escrito4 adjunto, no porque lo considere más digno de atención que otros, sino porque quisiera aprovechar esta ocasión para expresarle mi más sincero y profundo agradecimiento por lo que he aprendido a través de sus admirables obras5 y, al mismo tiempo, también, reiterarle el testimonio de mi más incondicional y respetuosa estima. Tal vez el escrito adjunto haya adquirido incluso cierto derecho a llegar a manos de Su Señoría por haber sido escrito sobre todo en referencia a su última obra6, que tantas perspectivas nuevas e importantes ha abierto al mundo de la filosofía, y ha sido, en parte, su verdadera inspiradora.

Hasta hoy permanece para mí oscuro uno que otro aspecto de esta obra; muchos otros, y sobre todo lo que parece ser la idea principal, se me han vuelto –si no me engaño del todo– más claros. Si no fuera excesivamente inmodesto para el principiante que, ante todo, ha de mostrarse digno del particular magisterio de los filósofos, si no fuera, digo, excesivamente inmodesto pedirle en alguna ocasión a esos grandes hombres algún gesto instructivo, allí donde uno se vea detenido por dificultades demasiado grandes, ¡con gusto, venerable Señor, me atrevería a pedírselo! Sé, sin embargo, que no tengo ningún derecho a hacerlo, y que sólo puedo disculpar la libertad con que me he dirigido a usted –libertad que parece superar con mucho las barreras de la timidez juvenil– con el sentimiento de gratitud y de infinito respeto con el que tengo el honor de ser su atento y seguro servidor.

 

F. Schelling


 

 


Carta 4637

De Fichte a Schelling  

Berlín, 20 de Julio de 1799

 

No quería escribirle, mi más caro amigo, hasta poder comunicarle algo preciso respecto de nuestros respectivos asuntos. Tal es el motivo del silencio que he guardado hasta ahora.

Respecto de mí todavía no sé nada de seguro. Mi llegada ha provocado singulares movimientos del gobierno y del público.

Ciertos ministros no me son favorables. Algunas precauciones indispensables han hecho que me abstenga hasta ahora de pedir explicaciones precisas sobre cómo se piensa que se deba proceder conmigo, pero esto es algo que haré, sin duda, el próximo mes y entonces tomaré mis medidas.

A usted le puedo decir, sobre la base de informaciones precisas, que los establecimientos médicos, por ejemplo, la Charite, que es en realidad el gran hospital aquí, están tan mal como es posible; y que, de alguna manera, quien allá es un profeta aquí sería un Dios; pero que respecto de anatomía, Berlín es único en su género, porque acá se tiene ocasión de trabajar por sí mismo, se tiene ocasión de hacer preparados, y otras cosas semejantes, bajo una buena dirección. Asimismo, Walther8, el profesor de anatomía aquí, comprende profundamente su ciencia.

Por lo demás, las personas que son sólo la mitad de razonables, aquí serían considerados como agudos. Veo sólo a Schlegel9 y a sus pocos conocidos y no me dejaré conquistar para ver a más gente.

El gobierno es... ¿qué puedo decir? El gobierno de Weimar es, en oposición a éste, constante y firme, y consecuente, y valiente. Han tenido de mí, por ejemplo, un terror pánico, y bien que lo tienen todavía.

Adiós, querido amigo. Enteramente de usted.

 

Fichte

 

Mis cartas serán abiertas. Cuento con que ésta no lo será. Pero tenga usted la bondad de examinar atentamente el sobre.


 

Carta 46510

De Schelling a Fichte  

Jena, 29 de Julio de 1799

 

Le agradezco, mi venerable amigo, las noticias que me comunica11.

Que se vaya a emprender abiertamente algo contra usted en Berlín, es algo que no puedo creer; únicamente, por cierto, podría creerlo a causa de la debilidad del gobierno de allí, pero, por esto mismo, es todavía menos creíble.

Tal vileza busca quizás incitarlo a usted, por medio de rumores propagados intencionalmente, a dar algunos pasos que podrían entonces servirles de pretexto, y me parece que, por parte de usted, sería condescender demasiado, preguntar también, simplemente, si acaso se lo quiere a usted. Sus amigos desean que usted no deje sin denunciar la ignominia del diplomático “manifiesto” aparecido en la Allgemeinen Literaturzeitung con relación a la dimisión de usted12, pues el descaro ha alcanzado allí los niveles de la abierta mentira. Recuerda usted, sin duda, que Voigt le dijo a Paulus, muchos días después que la carta de usted estaba en sus manos, que de todo el asunto todavía no había nada decidido; ¡el primer decreto debió haber estado ya listo, cuando la carta de usted llegó!

Sus noticias respecto de los establecimientos de anatomía en Berlín me habrían decidido completamente, si no se me asegurara que el profesor de allá13 es, sin réplica, hábil, pero que es un hombre muy descortés e inamistoso; para aprender algo de él sería necesario soportar mucho, a lo cual yo no estoy dispuesto, así que a fin de cuentas, al menos para mí, la mejor oportunidad está aquí. (Se me dice también que Alexander von Humboldt14, luego de haber estudiado en Berlín, habría recomenzado aquí con Loder). Por lo demás, dependería del esfuerzo; lo principal a considerar es lo siguiente: por mi parte he desestimado el viaje a Schwaben. Esto me pone en la situación de permanecer aquí el próximo invierno sin impartir lecciones, y consagrarme sin distracción completamente a mi objetivo y cursar, además de anatomía, todavía algo más que no podría cursar en Berlín, porque allí, sólo para vivir, si no consigo nada más, debo escribir, mientras que aquí, por el contrario, puedo arreglármelas para el próximo verano, durante el cual debo viajar, si no quiero que todo mi proyecto fracase. Juzgue usted si no es mejor para el cuidado de su proyecto y del mío, que yo me limite con respecto a lo más próximo, a fin de lograr lo más lejano. No tendré reposo hasta no haber terminado con lo que me he propuesto. 

A propósito de esto resta sólo una cuestión. Le hablé a usted de la esperanza de poder conseguir lo que me he propuesto gracias a una ayuda del exterior. Desde entonces he dado un paso que debe decidir esto. Si tiene éxito tampoco tendré que tomar en cuenta esas consideraciones, y estaré donde usted el próximo invierno.

Mientras tanto, adiós. Con qué sentimientos pienso en usted, es algo que no puedo expresar, e invariablemente suyo.

 

Sch.


 

Carta 46915

De Schelling a Fichte  

Jena, 9 de Agosto de 1799

 

Muy querido amigo:

Que lo que usted le ha contado a su esposa respecto a mi viaje hacia Schwaben es incorrecto16, lo habrá usted visto inmediatamente a partir de mi carta17 (que permaneció aquí por inadvertencia largo tiempo).

Lo que le escribía a usted en esa carta es el resultado de una larga reflexión y evaluación. No veo cómo en el caso, por cierto siempre probable, de una falta de ayuda exterior, pueda consagrarme tranquilamente, así sea un semestre, no digamos más tiempo, a mi proyecto, lo cual es ciertamente necesario, si no me procuro los medios para ello en el próximo semestre. Sin embargo, calculo que sólo la permanencia en Berlín durante el invierno, sin contar el viaje ni los costos de los estudios, cuesta al menos 300 ó 400 taleros, mientras que aquí puedo vivir con 200. Lo que me induce a estas reflexiones no es la consideración de qué es lo más agradable, pues viviría yo más agradablemente en Berlín y en el trato con usted que en Jena bajo ese ambiente, sino únicamente la consideración de mi antiguo proyecto, el cual (delo por seguro) intervendrá tarde o temprano en el de usted, y usted me acogerá con mucho más beneplácito que ahora, pues soy sólo la mitad de lo que deseo ser. Por cierto, escribí la primera carta18, y le escribo ésta, a fin de darle a usted oportunidad de juzgar. Juzgue, pues, y comuníqueme si sabe de alguna salida. Una salida sería, lástima que ya esté cortada, que se hubiera formado en Berlín, conforme a su proyecto de mayor amplitud, una casa de colonos de Jena, donde todos juntos habríamos vivido con poco dinero; pero el proyecto de usted ha fracasado, no por la voluntad o las ganas de la mujer, sino por las del hombre19, que afirma que es absolutamente imposible, por razones que él le escribirá sin duda a usted.

Estoy hasta ahora, en todo sentido, libre. Lo que yo debería hacer es alquilar un alojamiento con Tiek20, y hasta ahora no lo he hecho. Por ahora he mantenido todo pendiente para acudir donde usted, tan pronto como desaparezca esa objeción (que, como ya le he escrito a usted, eso es, al menos, todavía posible).

Espero tener una respuesta decisiva dentro de pocos días. Mientras tanto me alegro de saberlo, al menos, seguro en Berlín, y le ruego creer de mí lo que hasta ahora ha creído, aunque no lo pueda asegurar sino con palabras: que por mi parte, al menos, no lo abandonaré nunca a Usted y a su proyecto, aunque por el momento esté impedido de satisfacer los deseos de usted.

Adiós, cordialmente suyo.

F. S.


 

Carta 48021

De Schelling a Fichte 

Jena, 12 de septiembre de 1799

 

Sólo he querido esperar al fin de las clases22 para escribirle. 

Schlegel23 me dice que debo decidir si es necesario que usted lea la declaración de Kant; considero que no tendría necesidad precisamente de leerla, si usted no tuviera que responder. Pero esto último sí me parece necesario bajo todo punto de vista. Sólo que es imprescindible que usted quiera hacerlo, para dejar en un lamentable mal pie toda la declaración. ¿Será posible que sea Ud. indulgente con este hombre que, en su completa ceguera con respecto a lo que usted es y a lo que esta época ha llegado a ser gracias a usted, se expresa en tono altivo sobre la persona de Ud. y su filosofía, y no se avergüenza de repetir ante todo el público la ingenuidad en la que, por escrito24, recientemente ha incurrido en contra de usted? ¡Como si un hombre de la categoría de Ud. no pudiera hacer nada mejor que comentar la Crítica! En realidad, a la filosofía de usted no le ha podido ocurrir nada más feliz que esta declaración, la cual está redactada de tal manera que su insulsez y su torpeza son manifiestas hasta para el hombre más simple. Ya es hora de que Ud. termine la ambigua relación con Kant, la que, quizás, le ha causado a usted más daño que cualquier otra cosa; afortunadamente ha sido el mismo Kant quien le ha puesto término. Que sea él quien, en adelante, arrastre consigo las muertas impresiones de yeso de su Crítica; desde ahora ya no merece ser interpretado trascendentalmente, como si hubiera dicho inconscientemente lo que, por cierto, no ha dicho ni fue capaz de decir conscientemente.

Puesto que es evidente 1) que él sólo conoce el título de su Wissenschaftslehre (aparte de lo que le han contado sus amigos, a saber, el crítico de Gotinga25 del cual seguramente tiene la idea de que usted ha extraído la metafísica de la lógica) y, por lo tanto, impugna algo que no comprende ni conoce en absoluto; 2) que él vive de la feliz ilusión que nuestra época aún se encuentra allí donde estaba hace años, es decir, recitando la Crítica, lo cual exige estérilmente; 3) que él cree que la Crítica habría erigido las columnas de Hércules del pensamiento, no sólo para el presente, sino para todas las épocas venideras, por lo tanto, es obvio que de esta manera se ha aniquilado a sí mismo, y usted no necesita más que reconocer esta autoaniquilación y utiliter aceptarla. Ya que usted tiene que estar convencido (lo sé no solamente por las declaraciones de usted, sino que también estoy convencido por la misma evidencia de ello), que en sí misma la filosofía de Kant, o bien no vale nada y es contradictoria, o bien, tiene que afirmar precisamente lo mismo que la de usted; por lo tanto, el que Kant se aparte del sentido de la filosofía de usted es la declaración más ostensible de que él ya ha pasado a la posteridad, la cual (tal como él se expresa en algún lugar sobre Platón26) lo comprende mejor de lo que él a sí mismo; y, puesto que sólo se tiene derecho a tomar parte en las controversias de la propia época, porque él no puede pasar por sobre los límites de ésta, él ha perdido el derecho de seguir tomando parte en las mismas, y, por lo tanto, está filosóficamente muerto. Él tiene toda la razón de que para él no existe nada más que la Crítica. Pero, debido a que esto que sobrepasa la Crítica no solamente es posible, sino que ya es una realidad, y, por lo tanto, ya no puede caber dudas sobre su posibilidad, existe pues algo que se encuentra totalmente fuera de su horizonte y que para él ya pertenece a la posteridad, sobre lo cual ya no tiene absolutamente nada que opinar.

Tengo aún que decir algo. Lo único que a uno podría atarle las manos es el respeto que se le debe a la vejez y al gran mérito; sin embargo, le pido reflexionar sobre lo siguiente: Kant toma posición, como él dice, ante el requerimiento de un oscuro recensor aparecido de la Erlanger Literaturzeitung27. Este requerimiento fue publicado en enero. Sólo que Kant espera hasta que se desata el alboroto relacionado con el ateísmo de usted. Permanece todavía en silencio, espera hasta que usted haya abandonado su puesto, y, no bastándole esto, espera hasta que usted esté en Berlín. Jam proximus arsit Ucalegon28. Usted llega Berlín a comienzos de julio y la Declaración fue escrita tardíamente en agosto. ¡Qué máscara más despreciable! Cuando él en realidad sólo se preocupa de conservar su tranquilidad porque alguien lo asusta, probablemente desde Berlín, con que será puesto en una misma categoría con usted y que tendrá que compartir la responsabilidad que le corresponde a usted, cita ahora, digo, el espíritu de una recensión publicada hace ocho meses y hace tiempo olvidada, para no aparecer ante el público con su declaración como un miserable y así, sin embargo, poder ofrecer un pretexto mejor que el que realmente tenía. La historia entera muestra un nuevo rasgo de carácter de la clase del conocido en la Streit der Fakultäten: "como el súbdito más fiel de Su Majestad"29.

Espero que estas razones lo convencerán ante todo de que no es en interés de la persona de usted, sino de la cosa misma, que hay que responder y, por cierto, también leer la declaración. Cuanto más pronto mejor. Y ahora pasemos a algunos otros asuntos.

Me he enterado de que quizás podré verle por acá. Le ruego que me escriba precisando esto, ya que, en caso contrario, iría a visitarlo durante mis vacaciones. Mi proyecto se ha ampliado. Por lo pronto, estoy en condiciones de ir a Bamberg en el verano sin necesidad de apoyo externo. Röschlaub30 desea que dé cursos particulares allí, lo cual, como se podrá imaginar, me viene muy a propósito. El año siguiente lo quiero pasar en Viena. El resto ya llegará a su debido tiempo. Espero, por lo tanto, haber concluido con todo para dentro de 1 1/2 a 2 años, por lo cual me parece que tendremos que postergar el proyecto por todo este tiempo.

¿Permanecerá Ud., pues, en Berlín? ¿No sería posible que vivamos juntos al menos el próximo verano?

Como prueba del descaro con que se abren las cartas en Berlín, envío a usted lo adjunto31.

Caro amigo, respóndame pronto.

 

Schelling

 


 

Carta 481.a, primer borrador para la carta 48132

De Fichte a Schelling

ca. 12 de septiembre de 1799

 

¿Qué digo acerca de la declaración de Kant sobre mi sistema en la hoja de anuncios de la Allgemeine Literatur Zeitung Nº 109? 

Haga que entre mis papeles que se encuentran en Jena le busquen la carta de Kant mencionada en esta declaración. En su contexto lee Ud. allí lo siguiente:

En su contexto podrá leer allí lo siguiente: trabajo todavía sólo para la conservación de la vitalidad de mi espíritu (porque)  me encuentro dedicado... en lo que concierne a los ápices, se los cedo de buena gana a otros, etc. Y más adelante, "máxime cuando en sus últimas obras (esto es, la segunda introducción a la Wissenschaftslehre publicada en el Philosophisches Journal, 4º y 5º fascículos del año 1797) sus dotes..., después de haber recorrido los espinosos senderos etc. a los que no juzgará necesario volver". 

Por supuesto que no hará falta disculparme ante usted por haber sido tan osado al no tomar muy en serio el buen consejo de Kant de "cultivar" mi talento descriptivo "como el que se puede aplicar con provecho en la Crítica de  la razón pura", un buen consejo que, por lo demás, no me hubiera atrevido a interpretar tal como ahora lo interpreta el mismo Kant. El venerable hombre me dio hace 8 años otro consejo, que me he sentido más inclinado a seguir: apoyarme siempre sobre mis propios pies. 

Para disculparme no lo remito a Ud., pues, a aquel citado escrito público de Kant mismo, sino para ponerlo más precisamente de relieve, a lo que el mismo Kant dice con realista equidad en esa aclaración: que él solamente no está de ánimo, etc.

Nunca pensé que se tratara de una broma, sino que incluso debí tomar en serio que Kant por su edad avanzada tras una vida muy laboriosa, a una edad tan avanzada se sintiera incapaz de incursionar en especulaciones completamente nuevas.

En efecto, la declaración comienza con algo que podría ser considerado semejante a [una prueba] a partir de fundamentos objetivos: que la Wissenschaftslehre es etc., con lo cual estoy completamente de acuerdo, sólo que mi Wissenschaftslehre, (si no la totalidad) no [versa] como la Wissenschaftslehre de Kant sobre el dominio teorético, sino al mismo tiempo práctico.

(En efecto la) declaración comienza con una expresión que podría ser considerada semejante a una prueba a partir de fundamentos objetivos. Wissenschaftslehre es etc. y ésta abstrae de todo contenido. Se sobreentiende que sobre esto último estoy totalmente de acuerdo con Kant, sólo que, conforme a mi uso de la lengua, por Wissenschaftslehre  no se significa de ningún modo a la lógica, sino a la Metafísica como un todo. Nuestra polémica sería, por lo tanto (sólo) una discusión sobre términos.  Ahora bien, ¿cuál de los dos usa esta palabra correctamente?, ¿cuál es en realidad el tipo de afección que después de haberse compenetrado de una serie de espiritualizaciones se produce con el término Wissenschaftslehre?  En lo que atañe a este punto tendríamos que ir tanto Kant como yo a la escuela de Herder.

Es en particular suficiente, mi querido Schelling, que mientras los filósofos prekantianos no han cesado en absoluto de decirle a Kant que él se ocupa de vanas sutilezas, Kant nos dice lo mismo a nosotros; mientras aquéllos todavía aseguran que la metafísica de ellos todavía está firme y Kant mismo no puede agregar nada a los mismos, Kant nos asegura lo mismo de la suya en contra de la nuestra. Es muy posible que ya esté trabajando en algún lugar una joven y apasionada cabeza para avanzar más allá de la Wissenschaftslehre y reprocharle a ésta su insuficiencia. Denos el cielo su gracia para que no digamos entonces simplemente que éstas son sutilezas vacías de contenido a las cuales de ninguna manera prestaríamos atención, que entonces uno de nosotros u otro en nuestro lugar, y que siga nuestro espíritu, demuestre o bien si se trata de sutilezas vacías de contenido o no, con (agradecimiento)


 

Carta 481. b, segundo borrador a carta 48133

De Fichte a Schelling (2)

ca. 12 de Septiembre de 1799

 

El pasaje de su carta, donde menciona al señor Prof. Kant en su declaración de la hoja de anuncios Nº 109, significa en conjunto más o menos lo siguiente: "todavía trabajo algo, lo cual hago para la conservación de la vitalidad de mi espíritu, etc. etc. se los cedo de buena gana a otros". Y más abajo: "veo en sus últimas obras (esto es, la segunda introducción a la Wissenchaftslehre, 4º y 5º fascículos, año 97) sus dotes, etc. etc. después de haber recorrido los espinosos senderos, etc. a los que no juzgaré necesario retornar".

Usted, mi amigo, no creerá que me quiera disculpar ante usted porque no me atuve al buen consejo de Kant, de cultivar mi talento descriptivo, como el que se podría aplicar con provecho a la Crítica de la Razón Pura, un consejo que, lo confieso, no lo comprendí jamás como el mismo Kant verdaderamente lo explicaba. Kant me dio en mejores años otro consejo: apoyarse permanentemente en los propios pies, el cual me he encontrado más inclinado a seguir. Sino que cito estos pasajes para destacar más claramente las propias palabras de Kant, lo que él ciertamente en su declaración impresa dice con honesta equidad que él solamente no está dispuesto a tomar parte en una metafísica conforme a mis principios, que renuncia a toda participación en ello, y que en las mismas no se trata de un objeto juzgado, sino del sujeto que juzga.

Sucede por regla general, querido Schelling, que mientras los defensores de la metafísica prekantiana no han cesado de decirle a Kant que él se ocupa de vanas sutilezas, Kant nos dice lo mismo a nosotros: sucede por regla general que mientras aquellos aseguran firmemente en contra de Kant que la metafísica de ellos permanecerá inmejorable e inalterable, para toda la eternidad, Kant asegura lo mismo de la suya en contra de nosotros. ¡Quién sabe dónde estará trabajando hoy en día la joven y apasionada cabeza que ha de intentar superar los principios de la Wissenschftslehre, y también dar pruebas de que este sistema es imperfecto e inexacto! ¡Quiera el cielo otorgarnos la gracia para que no nos quedemos meramente con la aseveración de que éstas serían vanas sutilezas a las cuales realmente no prestaríamos atención, sino que uno de nosotros o, si ya no nos place hacer algo semejante, que en lugar nuestro haya alguien formado en nuestra escuela, que, o bien, demuestre que este sistema es insostenible; o bien, si no puede hacer esto, que agradecido lo acepte en nuestro nombre.


 

Carta 48134

De Fichte a Schelling35

ca. 12 de septiembre de 179936

 

¿Qué digo acerca de la declaración de Kant sobre mi sistema37? Haga que entre mis papeles que se encuentran en Jena le busquen la misiva de Kant38 mencionada en esta declaración. En su contexto podrá leer allí lo siguiente: "mi debilidad senil, que sólo me permite dar noticia de mi existencia a través del canal de la Berliner Monatsschrift, cosa que hago agitando mi reducida energía vital, si bien con lentitud y únicamente con esfuerzo, como medio para sustentarme, a pesar de que, sin embargo, considero que es conveniente para mí dedicarme casi exclusivamente al ramo práctico y que confío de buena gana a otros las sutilezas de la especulación teórica, en especial cuando se trata de sus más nuevos y sumamente intrincados ápices". Y más adelante39: "máxime cuando en sus últimas obras (esto es, la Segunda Introducción a la Wissenschaftslehre publicada en el Philosophisches Journal, números 4 y 5 del año 1797) veo que su talento se desarrolla hasta conseguir una exposición viva y no exenta de popularidad, después de haber recorrido los espinosos senderos de la escolástica, a la que no juzgará necesario retornar"40

Por supuesto que no hará falta disculparme ante usted por haber sido tan osado al no tomar muy en serio el buen consejo de Kant de "cultivar" un talento descriptivo41 "como el que se puede aplicar con provecho en la Crítica de la Razón Pura"42, un buen consejo que, por lo demás, no me hubiera atrevido a entender43 tal como ahora lo interpreta el mismo Kant. Nunca pensé que se tratara de una broma, sino que incluso pude tomar en serio la posibilidad de que, siendo de edad avanzada y luego de una vida tan laboriosa, Kant se sintiera incapaz de incursionar en nuevas especulaciones. El venerable hombre me dio hace años44 otro consejo que me he sentido más inclinado a seguir: apoyarme siempre sobre mis propios pies.

Por consiguiente, lo remito a aquella misiva de Kant que él mismo menciona públicamente, no con el objeto de disculparme, sino para hacer resaltar con mayor claridad lo que Kant admite con condescendencia en esa declaración: que él no está de ánimo45 como para participar en las nuevas investigaciones, que renuncia a toda participación en sus resultados y que en las mismas no se trata en ninguna parte sobre un objeto juzgado, sino solamente de un sujeto que juzga46.

En efecto, la declaración comienza con algo que sería lícito considerar como una prueba a partir de fundamentos objetivos: que la Wissenschaftslehre47 no es ni más ni menos que mera lógica, la cual, como lógica pura, abstrae de todo contenido del conocimiento. Se sobreentiende que sobre esto último estoy totalmente de acuerdo con Kant, sólo que, conforme a mi uso de la lengua, el término Wissenschaftslehre no designa de ningún modo a la lógica, sino a la filosofía transcendental o a la metafísica misma48. Nuestra polémica no sería, por lo tanto, sino una mera discusión sobre términos. Ahora bien, ¿cuál de los dos usa la palabra en su sentido correcto?, ¿cuál es en realidad el tipo de afección que después de haber pasado por una serie de espiritualizaciones49 se produce con el término Wissenschaftslehre? En lo que atañe a este punto tendríamos que ir tanto Kant como yo a la escuela de Herder.

Sucede por regla general, mi querido Schelling, que mientras los defensores de la metafísica prekantiana50 no han cesado de decirle a Kant que él se ocupa de vanas sutilezas, Kant nos dice lo mismo a nosotros; sucede por regla general que mientras aquéllos aseguran en contra de Kant que la metafísica de eelos permanecerá intacta, inmejorable e inalterable para toda la eternidad, Kant nos asegura lo mismo de la suya51. ¡Quién sabe dónde estará trabajando hoy en día la joven y apasionada cabeza que ha de intentar superar los principios de la Wissenschaftslehre y dar pruebas de sus inexactitudes y de su imperfección!52 ¡Quiera el cielo otorgarnos su gracia para que no nos quedemos con la aseveración de que éstas son vanas sutilezas a las cuales de ninguna manera prestaríamos atención, sino que uno de nosotros o, si ya no se nos cree capaz de algo semejante, que en lugar nuestro haya alguien formado en nuestra escuela que demuestre la nulidad de los nuevos descubrimientos, o, si no puede hacer esto, que agradecido53 los acepte en nuestro nombre!54


 

Carta 48455

De Schelling a Fichte

Jena, 16 de Septiembre de 1799

 

Mañana entregaré la carta en cuestión56 a la Literatur Zeitung Me alegro por la participación que su amistad me permite tener en todo este asunto, pero más aún por el modo como usted ha procedido en él. Después de muchos intentos me encontré con que no podía añadir nada sino repetir lo que usted ya había escrito, de lo contrario  afectaría la buena impresión que causa su carta. El original de la carta de Kant57, con el cual he completado debidamente la suya, muestra con la mayor claridad que el Kant, autor de la Declaración, es bastante distinto del Kant autor de la carta. Supongo que se trata de una total falta de memoria. Habría sido despiadado exponer esta duplicidad de otra forma que no fuera de la manera tan cuidadosa como usted lo ha hecho. Por mi parte he añadido lo siguiente58: "Público la carta precedente tal y como ha sido escrita –se sobrentiende– y luego de haber recibido la autorización de mi amigo, ya que por razones que los lectores sabrán comprender no es posible dar una respuesta a la Declaración de Kant que sea más compatible con el respeto que se merece. Que cada cual se forme su propia opinión al respecto"59.

Contésteme pronto diciéndome si aprueba esto.

Tengo que concluir para no perder el correo. Seguramente usted ya habrá recibido mi carta60.

De usted siempre atento y S. S.

 

Schelling


 

Carta 48761

De Fichte a Schelling

Berlín, 20 de septiembre de 1799

 

Mi querido amigo, nuestras cartas62 se han cruzado en el camino. Entretanto ya habrá recibido mi carta relativa a la inserción de Kant. Usted considera el asunto como desde luego debe ser considerado, pero eso es algo que yo no me puedo permitir. Ciertamente estoy convencido por completo que la filosofía kantiana es totalmente absurda si debiera ser interpretada de modo distinto que como nosotros lo hacemos. Sin embargo, pienso que hay que decir como excusa a favor de Kant que él es injusto consigo mismo, que actualmente ya no conoce ni comprende su propia filosofía, la que, por lo demás, nunca le ha sido especialmente familiar; y que de mi filosofía no sabe de seguro nada más que lo que ha cogido al vuelo de recensiones parciales.

Por ahora no quiero hacer nada más que lo que últimamente le he remitido63. Pero, si usted quiere hacer algo, si quiere hacer pública su opinión sobre este asunto, creo que podría ser muy bueno. Usted parece ser más imparcial; usted tiene un público que le admira; el argumento externo más importante de la verdad de la W.L. es que una cabeza como la suya se apodere de la misma y en sus manos se vuelva fructífera; lo cual es una prueba que la gente a veces olvida.

Con respecto al último punto de su carta, sirva de excusa a Kant sobre esto, que en Königsberg, tal como he podido apreciar durante mi estadía allí, a menudo se reciben las novedades literarias bastante tarde, que, quizás, ni siquiera llegue la Erlanger Literatur Zeitung; que Kant haya recibido noticia de ese requerimiento64 sólo a través de uno de sus corresponsales, etc. Algo así se podría decir, aunque las cosas pueden haberse dado de otra manera, a saber, tal como usted dice. Pues, suficientemente medroso y sofista es el viejo, y sé de fuente segurísima que ha sido muy difamado ante el Rey65, esto sin tener en absoluto que ver con los sucesos relacionados conmigo y antes de que éstos ocurrieran. Tal vez él se haya enterado de ello.

Por mi causa no tiene por qué venir acá en vacaciones. Le costaría una considerable suma que puede emplear mejor en realizar sus planes. Pienso ir a Jena en invierno. ¡Pero que esto quede entre nosotros! Las personas mal intencionadas de su ciudad serían capaces de intentar impedirlo si se enterasen de antemano.

¿Tenemos que postergar nuestro gran plan por tanto tiempo? No me parece bien. Entretanto la gente embrutecerá demasiado. De todos modos, esto ya tendrá alguna salida. Solamente no hay que renunciar al mismo.

Con profundo respeto y amistad.

 

Su Fichte

Usted es injusto con la Oficina de Correos de Berlín66. Fui yo quien selló la carta de esa manera al volver a abrir el sobre para agregar algo que había olvidado. Lo que está sobre el mismo es un sello con el que a veces cierro las cartas.


 

Carta 49867

De Fichte a Schelling

Berlín, 22 de Octubre de 1799

 

Aunque puedo contar con que el mal comportamiento de los editores de la Allgemeinen Literatur Zeitung, que por una evidente animosidad han aceptado dos recensiones chapuceras de sus Ideen etc.68, lo haya justamente indignado tanto a usted como a mí, no puedo menos que hacer lo mío para agudizar su indignación.

Hay que percatarse de que la cháchara del primero, el matemático, que ha corrompido mediante conocimientos empíricos el sentido particular en el que hay que comprender el idealismo trascendental, y el del pretendido experto en la filosofía crítica, que pregunta: si entonces el Yo pensante no sea acaso también una cosa en sí. (¿En cuál filosofía crítica se encuentra, pues, esto? ¿En la kantiana? ¿En la nuestra?), hay que percatarse, digo, que si bien esto es una tontería, Schütz69 mismo no es tan tonto. Y aun, a pesar de ello, incluye algo así; más todavía, dos recensiones; más todavía, asegurando al pie del texto, qué clase de héroes serían éstos.

Le ruego, lo conjuro a usted, querido amigo, que caiga usted, pues, con toda fuerza contra la confusión, pues ciertamente continuarán atacando.

Dele usted, no a los pobres diablos de los recensores, sino a los redactores, así como a la despreciable institución entera, aquello de lo que se espantaban cuando yo sólo amenazaba, y lo que yo desde entonces sólo les he prestado, no regalado, entregue, dé, pues, ahora, al Philosophischen Journal, una vigorosa segunda parte de los Annalen des Philosophisches Tons70, como sólo usted puede hacerlo. Ahora no tengo tiempo para tales querellas, pero tenga usted la certeza de que entraré con vigor en la pelea, tan pronto como tenga las manos un poco más libres.

Un encargo a Schlegel. Merkel, un mozuelo presumido, arrogante y vulgar, que hace de las suyas aquí en Berlín, dice en todos los círculos sociales: los Schlegel habrían recibido del Duque por medio de Loder71, una amonestación a causa de las noticias literarias72 y una prohibición, de modo que se abstuvieran de cosas semejantes en el futuro; también Goethe habría enviado a los intelectuales de Weimar y de Jena una circular reprobando las mismas noticias.

Habría que enviarme, por cierto, un desmentido firme, circunstanciado y formal de estas noticias, el cual usaré allí donde sea necesario para el total bochorno de Merkel73. Sobre el mismo Merkel, quien habla sin respeto ni consideración sobre Lucinda74 de Schlegel, he informado no hace mucho al respecto poniendo las cosas en su lugar en un círculo de intelectuales.

Saludos, mi querido amigo,

 

Su Fichte


 

De Schelling a Fichte

Jena, 1º de Noviembre de 1799

 

Estimadísimo amigo:

Es extremadamente probable que yo llegue a escribir los Annalen des philosophisches Tons, segunda parte, o la Historia de dos recensiones de la Allgemeinen Literatur Zeitung75. Deseo publicarlos separadamente en el Philosophischen Journal76 para divulgarlos ampliamente. El comienzo constituirá naturalmente un análisis de ambas recensiones. A este respecto, le ruego, si le es posible, alguna vigorosa contribución. Su amistad para conmigo le hará tomar a bien esta petición. Otra petición es la siguiente: que usted venga pronto; es indispensable que pensemos en la ejecución de nuestros proyectos. Y por ello pregunto a usted si acaso no podríamos pasar juntos el próximo verano de 1800. Mi proyecto no requiere que yo me aleje tanto y vaya a Viena; puedo conseguir lo mismo en Bamberg y en Würzburg. Pues para poder trabajar en paz al mismo tiempo en la realización del proyecto, debería permanecer, para comenzar, ciertamente, en Franconia, y mi más ardiente deseo es que usted fije igualmente su residencia allí. El trabajo en común nos ligará para siempre e inseparablemente. Como yo estoy completamente libre, esperando impacientemente el momento en el que pueda dejar Jena, podré consagrarme desde un principio completamente a nuestra causa común. No sé si hay algo que lo retenga a usted en Berlín, pero yo me atrevo a pensar que usted viviría más tranquilamente en Franconia y, en cierto modo, más agradablemente, especialmente si, como es posible, una colonia de gente de Jena haya de seguirnos hasta allá. Desde un punto de vista político usted no tiene en Bamberg, de seguro, nada que temer, Röschlaub77 tiene influencia en el Ministerio y quiere, incluso, que yo dicte allí lecciones privadas.

Adiós, mi más querido amigo, y permanezca bien dispuesto para conmigo.

Enteramente suyo.

 

Schelling.

 

P.S.: He preguntado, en todo caso, ya en lo de Röschlaub si usted corre el menor riesgo en Bamberg. Pero, incluso, en ese caso podría usted vivir en Erlangen78. Perdone usted mi impertinencia pero no puedo desear otra cosa.


 

De Fichte a Schelling

19 de Noviembre de 1799

 

En la primera mitad del próximo mes estaré donde usted, mi caro amigo, y podremos entonces discutir todo de mejor manera personalmente.  ¿Ha visto usted a Bohn79? Éste ha mantenido conmigo una singular conversación sobre la decadencia de la Allegemeinen Literatur Zeitung, sobre su momento presente, que sería el más propio para su ruina:  "si sólo se tuviera un capital...", etc. "si sólo un hombre, cómo debería ser él, se colocara a la cabeza...", etc.  Yo meramente escuché, y dejé que me contara; buscaré, sin embargo, todavía de nuevo tratar con él más profundamente ese asunto.

Ayer recibí una carta de Reinhold80; según su manera humana de ver las cosas, piensa también que aquellas recensiones sobre el escrito de usted81 no son correctas, se duele por usted, encuentra en ello que "sólo los devotos de la estricta observancia del kantismo tendrán una voz en la Litertur Zeitung".  Usted comprende estos suspiros.

Para el verano que viene, y en general para el futuro, todavía no he esbozado un plan inamovible; y la idea de vivir con usted estimula mi corazón y mi espíritu.  Lo veremos.

Creo que los redactores de la Literatur Zeitung deben ser atacados personalmente y deben ser expuestos en toda su debilidad: Schütz, como un hombre estérilmente memorioso que divaga a partir de la debilidad según su edad, y Hufeland como, desde un principio, un bueno para nada que ha adquirido sólo subrepticiamente una cierta gloria; esto verbalmente.

Adiós, mi querido amigo, suyo

 

Fichte

 



 

De Schelling a Fichte

Bamberg, 14 de Mayo de 1800

 

Mi más querido amigo:

Utilizo el primer momento tranquilo en Bamberg82 para escribirle. Sin duda usted ha recibido el escrito83 contra la Allegemeinen Literatur Zeitung y espero que en general cuente con su aprobación.

Más importante para usted es, sin duda, lo siguiente: la recensión de Reinhold, que quizás ya ha aparecido, sobre la lógica de Bardili84, debe ser considerada como un nuevo golpe dirigido a nosotros. Esta caña que va de acá para allá según el viento se ha girado hacia Bardili, como antes se giró hacia usted. Esto había que esperarlo.

Entretanto, espero que usted haya trabajado en su artículo contra Bardili85, que será ahora, como usted lo previó, necesario. Y le ruego que deje por mi cuenta, en cambio, la recensión reinholdiana, cuya dilucidación puede ser un buen apéndice a la segunda edición de mi escrito contra la Literaturzeitung, el cual en breve será necesario; y tanto más puede servir cuanto en este escrito le he hecho el honor de nombrar a Reinhold entre aquellos que no hacen más reseñas en la L.Z.86 Si la recensión está hecha como se puede concluir a partir del grito de victoria de los redactores87, entonces es la época más propicia para quebrar completa y totalmente esta caña, en la cual nuestra causa ha tenido, por lo demás, un débil apoyo.

Le ruego escribirme pronto a este respecto. Si tiene usted alguna advertencia que hacerme o puede aportar algo sobre la segunda edición que he anunciado, le ruego que me lo haga saber. No sé hasta dónde ha llegado su proyecto de una revista crítica a la segunda potencia, y si usted todavía piensa realizarlo; en ese caso este sería el momento.

Excúseme lo somero de esta carta por la gran dispersión en la cual, recién llegado aquí, todavía vivo.

Gabler tiene la orden de hacerle llegar, cuando sea la ocasión, un ejemplar completo de la filosofía trascendental88, en papel velina, un ejemplar de la introducción a la filosofía de la naturaleza89 y el segundo cuaderno de mi revista90. Si usted tuviera a bien comunicarme su juicio, especialmente los primeros, le estaría muy agradecido por ello.

Me encomiendo a su amistad y soy con el respeto más profundo.

 

su Schelling


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 9 de Junio de 1800

 

Mis más cordiales agradecimientos por su obsequio91, mi más querido amigo.

He leído su escrito92 con placer, pero al mismo tiempo también con el pesar de que hoy en día el espíritu, que tendría cosas mucho mejores que hacer que tratar con infamias de la literatura, tenga, sin embargo, de vez en cuando que habérselas con ellas.

No dudo de que usted ganará el proceso contra Schütz93, y esto es muy de desear. Haga usted imprimir, pues, ya las actas. Este tipo de cosas, y sólo ellas, tiene efecto sobre los filisteos cuyo estilo y naturaleza tengo aquí la oportunidad de conocer perfectamente.

Cuán pronto puedo yo llegar a escribir la recensión sobre la lógica de Bardili, es algo que no puedo decir. Tampoco he leído la recensión que ha sido insertada94 en la A.L.Z., he encontrado, sin embargo, aquí en Berlín la absurda carta de Reinhold95, que he dejado sin respuesta. Romperé completamente con ese miserable individuo, es decir, Reinhold, y abandónelo usted del mismo modo. Publique usted lo que es justo, y esté usted seguro por adelantado de mi plena aprobación, así como de mi más completo compromiso.

En lo que concierne a la realización de nuestro proyecto, nada se debe precipitar. Un hombre rico96 en el cual pensaba yo a este respecto y con el que contaba, se precipitó el mismo en mis manos, proponiéndome perentoriamente darle lecciones en privado.

Me encomiendo a la constancia de su amistad, por la cual quedo de usted, con la consideración más sincera.

 

su Fichte.


 

De Fichte a Schelling:

Berlín, 2 de Agosto de 1800

 

Usted ve por el impreso adjunto97, mi querido amigo, que he trabajado, pues, para nuestro proyecto crítico. Encontré a mi llegada a Berlín un proyecto parecido de Unger, que me fue comunicado y que modifiqué, como usted podrá ver.

Que cuento derechamente, y mucho, con usted, esto se da por entendido; así como también se da por entendido que la disciplina fundamental para cuya visión crítica usted es el indicado es la Filosofía de la Naturaleza. ¿No querría usted sugerir alguien a quien tendríamos que encomendarle la descripción de la naturaleza, por ejemplo?

Pero, más especialmente, querría pedirle a usted para el primer volumen, los Elementos de una Filosofía de las Matemáticas, así como los Elementos de una Filosofía de la Historia; esta última no simplemente como una deducción trascendental, sino que sea también particularmente aplicable a la práctica: que pregunte qué es un verdadero y efectivo factum (a fin de descartar los hilos histórico-conjeturales) y cuáles, de entre los verdaderos y efectivos hechos, pertenecen a un sistema de la historia, de la historia humana, de la historia del estado, etc.

En la disposición del proyecto se establece que no hay ningún redactor general, sino que cada uno, a quien le está encomendado una disciplina, es señor y maestro en ella; asimismo está dispuesto que cada uno es libre para elegir los colaboradores, cuyos resúmenes él acoge en su revista, pero de lo cual él se hace responsable. El señor Herrmann98, antiguo redactor de la Neuen allgemeinen deutschen Bibliothek cuidará de la correspondencia. 

Tenga usted la bondad de comunicarme lo más pronto posible su decisión y las condiciones de su adhesión. Unger, sin duda, no tendrá reparos en satisfacer estas últimas.

Con mi consideración y mi íntima devoción.

 

su Fichte.

 

Que existe un proyecto como éste, es algo que debe ser recién conocido con la aparición del primer número. A todos los invitados a participar debe solicitarles por ello la máxima discreción, también a aquellos a quienes sólo se les ha enviado el proyecto.


 

De Schelling a Fichte  

Bamberg, 18 de Agosto de 1800

 

Que responda recién ahora a su carta99, mi muy honorable amigo, tiene como razón el que yo esperé la llegada de su invitación a Schlegel100, la cual, dado que usted no podía saber que él está aquí, fue dirigida a Jena, y recién ahora ha llegado hasta acá.

Pero la razón por la cual yo quería esperar esta invitación es la siguiente:

Bajo la firme convicción, fundada en mi última conversación con usted, de que usted había abandonado completamente la idea de un nuevo Instituto Crítico y de que usted había restringido la totalidad de su proyecto a una revista que haría las recensiones para los periódicos dedicados a las recensiones, me había comprometido contractualmente con Cotta, durante mi estadía en Suabia en el mes de junio, para una "Revisión de los más recientes progresos de la filosofía y de las ciencias que le son dependientes", que yo editaría. Yo pensé hacer esto, entretanto, al menos por mi parte y en una materia particular, una vez que creí abandonado el proyecto general. Cotta me dijo, en verdad, algo de un proyecto más general, a propósito del cual él había hablado con Schlegel. Sólo que, dado que yo creí diferido para más adelante la realización del proyecto, esto no me impedía continuar con el mío más limitado. Sin embargo, después de haber hablado más en detalle con Schlegel, le escuché a propósito que el Instituto cuyo proyecto él ha esbozado, debía empezar igualmente con el año 1801, y como me pareció que la unión de fuerzas era doblemente importante, consideré muy deseable poder unirme con mi trabajo a una sociedad más amplia101.

Es, pues, desafortunado que recién ahora me entere del proyecto de usted, luego de que, al menos por mi parte, estoy comprometido completamente con Cotta. Pero todavía me queda la esperanza de ganarlo a usted del todo para el proyecto de Cotta, y ganarlo también para una específica y más extensa participación de su parte en este proyecto, lo que Schlegel no se ha atrevido esperar. Puedo asegurar que en Leipzig, hace ya más de tres años, Cotta me participó la idea, concebida después de largo tiempo, de un Instituto más liberal que haga recensiones no sólo de escritos aislados sino de toda una disciplina. Por esto merece él ser el encargado del nuevo Instituto mucho más que Unger, cuyo proyecto, sin la intervención de usted, permanecería, sin duda, pobre y limitado sólo a Berlín. Pero lo que le da todavía más derecho a serlo, es tanto el interés que él mismo toma en el asunto, interés que no se puede presumir en un librero tan distinguido como lo es Unger, como su independencia de influencias extrañas, su falta de miramientos, y, lo que es más importante, el estar en posesión de medios para procurar en poco tiempo a un tal Instituto difusión, consideración y solidez. Estoy convencido de que, tomando en consideración todas estas circunstancias, usted se encontrará más inclinado a preferir a Cotta antes que a Unger, quien a lo más tiene la palabra de usted, mientras que todos nosotros estamos comprometidos con Cotta, a quien conozco en todo, y en quien he encontrado a una persona tal que la tengo por la única digna de editar un trabajo común de todos nosotros.

Han de aparecer en seguida, en el primer volumen, una "Visión de conjunto del estado actual de la filosofía"102, que ya está en parte redactada, y como Apéndice, un análisis de Bardili, de Reinhold (y si nadie más lo asume, quizás también de Jacobi, a causa del escrito que le ha dirigido a usted, y de la influencia evidente que él ha tenido sobre la detestable recensión de mi Systems des Idealismus en la Literatur Zeitung103); y como no dudo de que usted se nos unirá, le ruego informarme, por cierto, prontamente su decisión y lo que usted esté dispuesto a aportar, para que yo pueda tenerlo en cuenta, tanto como sea todavía posible.

Me encomiendo a su continua benevolencia y soy su seguro servidor.

 

Schelling104  

 


 

De Schelling a Fichte

Bamberg, 5 de Septiembre de 1800

 

¡Hasta hoy he esperado en vano una carta de usted, mi entrañable y honrado amigo! Sin embargo, ayer Schlegel recibió una carta de Schleiermacher105, donde escribe sobre una conversación que él habría tenido con usted respecto a la cuestión del nuevo Instituto. De lo que me fue comunicado, algunas cosas me parecen indicar un malentendido, que veo a disgusto que persisten, y a lo cual quizás mi última carta106 haya dado ocasión, en tanto que en ella no explicaba el asunto en forma suficientemente detallada.

El proyecto esbozado por Schlegel107 no es tal que excluya el de usted, o que ambos tengan algo opuesto como propósito. Esto es algo evidente. Se trata de un solo plan que ustedes dos108 han esbozado. Schlegel no ha hecho sino procurar las condiciones exteriores que permitan realizarlo –el número necesario de colaboradores y el editor– y, aunque él haya podido escasamente, tanto como yo, (como usted se recordará) llegar a acuerdos con usted respecto de todos los puntos, por ejemplo, que todo, excepto las obras de arte, deba ser tratado en una revista general, sin embargo, ciertamente el espíritu de ambos proyectos es el mismo, y este espíritu pertenece a todos y es igualmente propio de todos. Todos nosotros queremos poner fin en la ciencia y en el arte al imperio de la superficialidad, de la banalidad y de la carencia de pensamiento; así como en la crítica al dominio de la estupidez. No sé cómo ha inducido usted a Schlegel a suponer que usted habría desistido completamente de la idea de un proyecto semejante; y dado que él consideraba posible la realización de éste a su modo, esto lo determinó naturalmente a emprenderlo por sí mismo. No sé si usted le habrá comunicado, o no, tan explícitamente como a mí su convicción de que este proyecto sería irrealizable; creo, sin embargo, que él ha inferido esto al menos a partir de expresiones suyas, y estoy convencido de que no son las divergencias aisladas respecto del primer proyecto de usted lo que lo ha determinado a no informarle a usted inmediatamente los pasos que había dado para la realización del mismo.

Me alegré infinitamente, tan pronto como vi en su carta109, que usted todavía permanecía fiel a la idea misma y que pensaba seguir un camino semejante; los demás, por cierto, se alegrarán igualmente, pues pueden en ello fundar la esperanza cierta de verlo a usted tomar parte de una manera más determinada y más extensa de lo que habían creído poder esperar de acuerdo con su proyecto. El asunto no se ha, pues, modificado, y sería muy de lamentar, si en realidad hubiera cambiado. La única razón que podría decidirlo a usted a no satisfacer nuestro deseo, podrían ser las divergencias que, respecto de su primer proyecto110, hay en el segundo. Y cuanto más quiero que esto no impida satisfacer nuestro deseo, tanto más tengo por necesario comunicarle algunos pensamientos a este respecto, con los que quizás esté usted en condiciones de concordar.

Me ha parecido, al menos inmediatamente desde el comienzo y en cuanto tuve el proyecto de usted ante mis ojos, que no sería suficiente un solo redactor para abarcar un todo tan vasto y, en muchos aspectos singulares, también tan heterogéneo como es éste, que estará formado por los dos polos de la cultura actual, ciencia y arte. Usted mismo quería, incluso, un redactor general para cada disciplina especial; me parece que sería suficiente un sólo redactor principal para aquello que pertenece al campo de la ciencia, y uno para lo que pertenece al campo del arte. Si usted da su aprobación a esta separación y no lo detienen otras razones, entonces debe usted asumir la primera función, haciéndose responsable de la ciencia, pues todos nosotros lo reconocemos a usted como el único digno de ello. Y usted se constituirá de tal manera en esta función que también frente al mundo no será posible ninguna duda respecto de su íntima disposición para ello. La segunda función la asumirá Schlegel y ciertamente no escatimará esfuerzos en lo que a él respecta.

En el nuevo proyecto usted mismo ha desechado la subordinación entre un redactor en jefe y los subredactores; también, según usted, cada uno de éstos responde por sí mismo, y la función de ambos redactores en jefe, por lo tanto, consistiría sólo en lo siguiente:

1.- La redacción misma debe necesariamente transferir la correspondencia, como algo meramente mecánico de la organización, a uno solo. Schlegel se encargará de buena gana de esta gestión, por cuanto es más hábil para esto que todos nosotros, y con cuya minuciosidad podemos con certeza contar.

2.- Todos los trabajos aceptados en el instituto pertenecen o bien a la rama de la ciencia, o bien a la del arte, o bien, a ambas. En el primer caso será usted, en el segundo Schlegel y en el último serán ambos, quienes tendrán el voto decisivo para negarse a aceptar, por ejemplo, un pasaje o un artículo. Si el autor se opone a esta decisión, y puede aducir razones, entonces debería decidir al respecto la mayoría de los miembros que trabajan en la disciplina, excepto en el caso en el que estén en juego razones políticas, y en ese caso el acuerdo de ambos redactores será suficiente.

3.- La designación de todos aquellos escritos que deben ser considerados en cada feria, lo cuento entre los asuntos meramente mecánicos propios de la redacción. En lo que concierne a la elección de éstos, o bien se ponen de acuerdo los colaboradores mismos, o bien, si, como es de esperar, quedan sin elegir algunos respecto de los cuales, por cierto, no carece de importancia si son reseñados o no, entonces será el redactor a cuya rama pertenece el asunto el que decidirá quién debe asumir la tarea. De igual modo se procederá cuando se declare un conflicto entre varios, sea respecto de un escrito en particular, o sea respecto de una obra completa. Así, por ejemplo, para el primer volumen, ya he hecho el trabajo preparatorio para una visión de conjunto del estado presente de la filosofía, y creo poder exponer allí algo nuevo. Pero si uno tuviera la esperanza de que en lo que sigue usted mismo asumiera esta elaboración, lo consideraría como una verdadera suerte, y presentaría mis propios pensamientos bajo otra forma.

Las restantes divergencias se reducen principalmente a lo siguiente: que usted quiere en las cuestiones científicas sólo visiones generales, nosotros, en cambio, queremos también juzgar respecto de escritos en particular. Las razones que me determinan a ser de la última opinión y que me siento en libertad de someter a su juicio, son las siguientes:

En algunos escritos no es sólo interesante el tema, sino también la persona o el individuo; por ejemplo, en la exposición, la mayor o menor elocuencia, el arte de la exposición, o particulares idiosincrasias espirituales. Un individuo semejante es, por ejemplo, Jacobi. Ciertas obras científicas, es verdad que poco numerosas, pero quizás en el futuro sean más, pueden ser consideradas, a la vez, desde el punto de vista del arte, y deben serlo. Para éstas vale, pues, lo mismo que vale para las obras de arte en sentido estricto. Las visiones generales constituyen, pues, siempre la regla, y soy incluso de la opinión de que exista para cada rama un colaborador en particular que se encargue de la visión general. Informes particulares pueden, sin embargo, acompañar estas visiones generales.

Entre las llamadas ciencias empíricas, algunas no se encuentran en la senda científica. Permítame nombrar aquí como ejemplos sólo la física y la química. O bien se descubre el punto donde el hecho expuesto se interrelaciona con el sistema, y entonces, por cierto, su mención corresponde a la visión general; donde no (y este puede muy bien ser el caso) entonces el hallazgo no puede pasar desapercibido, y es por de pronto objeto de una información aislada111.

No sé si he logrado convencerlo. Le ruego solamente, ahora, que me haga saber lo más pronto posible, con la franqueza con la que de costumbre me ha honrado, si he acariciado vanas esperanzas o no, y, en el primer caso, si las razones que lo han determinado a semejante decisión radican en nosotros. Mi sincero deseo de saber qué reprueba de este proyecto, y qué debería, según su convicción, ser modificado, de manera de hacerlo digno de su participación, no lo considere como una impertinencia, sino como consecuencia directa de mi veneración por usted.

Es imposible que usted pueda tener para con Unger la obligación que nosotros tenemos para con Cotta. Y esto tanto menos cuanto el proyecto que usted encontró previamente en él, era sólo un plan woltmannico, es decir, era un proyecto con certeza muy malo y con propósitos de especulación financiera112. Cotta se sentirá inmensamente honrado si usted quiere colocarse a la cabeza y le concederá ciertamente las mismas condiciones que Unger, si no superiores. Le ruego informarle de estas condiciones sólo a Schlegel, quien, como ya una vez estableció un contrato con Cotta, se las someterá inmediatamente. El anuncio del Instituto, que debe producirse necesariamente pronto, se comprende que será hecho antes de que usted nos haya informado de su adhesión, pero esto, por de pronto, sólo puede tener como consecuencia que no será nombrado ningún redactor. Le he preguntado a Schlegel sobre este punto. Él prefiere, sin embargo, esperar la respuesta de usted que decidirá la cuestión.

La primera parte de mi trabajo, sobre el estado actual de la filosofía, apareció también en los Anales, pero al mismo tiempo como escrito independiente. Sin embargo, está claro que no puede aparecer en la misma editorial una revista crítica general y, al mismo tiempo la revisión crítica de una ciencia particular de la importancia de la filosofía; y dado que Cotta ciertamente no quería dejar pasar la idea que ha tenido y que ha alimentado de una revista semejante, no me queda más que la unión. Tenga a bien considerar esto y al mismo tiempo tenga la seguridad de la más sincera devoción de su completamente dedicado

 

Schelling

  


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 6 de Septiembre de 1800

 

Querido amigo: 

Le he comunicado por escrito a W. Schlegel113 mi decisión y los motivos que la fundan respecto del asunto en cuestión. Le he escrito también que he bosquejado una visión general enteramente semejante a la de usted en su contenido, y que haré imprimir. Será bueno decir lo mismo bajo dos formas diferentes, en dos lugares distintos y mostrar así el acuerdo que hay entre nosotros dos.

¿En qué pasaje atrapará usted a Bardili en particular? Descontado el error fundamental que consiste en que transforma, sin que se note, en el mayor silencio, el pensar en un ser, yo mostraré especialmente que el pensar que él establece no es un pensar real, sino sólo una abstracción; que, por lo tanto, para hablar como Klopstock, en lugar de una flecha es una viga la que yerra el blanco114. Respecto de Jacobi mostraré que ni siquiera conoce históricamente la filosofía que él enjuicia y que, por ejemplo, ni siquiera ha leído una sola vez mi Sittenlehre; que lo que me censura son casi siempre los errores de la ética y de la teología kantiana que yo he corregido.

No he leído todavía la recensión del Transscendentalen Idealismus de usted en el L.Z.115  La leeré, no obstante, antes de concluir mi visión general. No tengo en absoluto inconveniente en atacar, si es preciso, a Reinhold mismo.

Espero que Schlegel esté todavía en Bamberg.  Si no está allí, abra la carta, pues está escrita tanto para usted como para él, y enviésela. Enteramente suyo

 

Fichte

 

P.S. La carta ha permanecido aquí, y he escuchado116 que Schlegel ya no está en Bamberg. Le enviaré la carta por otra vía, y agrego para usted que Unger, sin tomar en consideración mis exhortaciones, no renuncia a su proyecto; y que en tales circunstancias me considero atado por la palabra empeñada, es decir, por los artículos que le había explícitamente prometido. Sin embargo, considero que a contar del primer fascículo estaré libre y entonces podré trabajar algo, de vez en cuando, para el Instituto de usted, sin ligarme a algo determinado.

 

Al Prof. Schelling en Bamberg


 

De Fichte a Schelling  

Berlín, 13 de Septiembre de 1800

 

En este momento leo su carta del 3117 del presente, mi muy honorable amigo. En el correo están todavía una carta para usted118 y otra para Schlegel119 que parten mañana. Esta la recibirá usted antes.

1.- Yo no puedo romper la palabra empeñada a Unger respecto de los trabajos que le he expresamente prometido. Esto me es a mí tan poco posible como pedirle a usted que rompa la palabra que ha empeñado con Cotta. Mi secreto deseo y esperanza es que Unger y Woltmann, que en esta materia me confío completamente a ellos mismos, no encuentren colaboradores, o que los encuentren pero que sean tales que yo pueda declarar derechamente que no quiero trabajar con ellos. Aún más, no me considero comprometido sino para el primer fascículo y para el trabajo expresamente prometido (que está de acuerdo con el de usted respecto de los autores a juzgar: Bardili, Jacobi, etc.).

2.- Su franqueza invita la mía. Schleyermacher ha simplemente mentido en lo que a usted concierne120. Recibí la carta de usted121 en la mañana, y no me enteré por ella de nada nuevo. En la tarde Schleyermacher trajo la carta de Schlegel, que leí en su presencia. Tuve oportunidad de notar más de algo, particularmente por los singulares giros de esta carta, y de enrrostrarle a Schleyermacher mi ira por largo tiempo contenida.

a) No puedo recordar lo que he hablado con cada uno de ustedes en particular. Pero he renunciado tan poco al proyecto que, incluso, he hablado con Friedrich Schlegel y con la Veitin122, respecto de hacer empresarios del asunto a ricos comerciantes de aquí, tales como Veit123 y Levi124, y presumiblemente la Veitin ha escrito a Veit, como me lo había prometido, que éste debía venir a verme125, dado que fui preguntado por Friedrich Schlegel126, no mucho antes de estos días, si acaso yo no conocía todavía a Veit. Entre nosotros, usted sabe que el proyecto esbozado por mí fue considerado irrealizable, y esto no menos por mí que por nuestros amigos, atacado no respecto del contenido, sino en cuanto a la manera de realizarlo. Era un ideal que uno tenía que conectarlo luego con la realidad, y respecto de ello no he tenido jamás nada en contra. Yo esperaba sólo una ocasión externa, me creía investido para ello de plenos poderes por mis amigos, encontré sin buscar, etc.

b) Apenas estaba este mi proyecto listo, incluso antes de escribirle a alguno de ustedes, sin haberlo buscado, oigo127 que W. Schlegel tiene uno semejante, que concuerda hasta con el título del proyecto bosquejado, que hace circular con la expresa condición de no decirme nada, sólo a mí128; por esto es reprendido por Friedrich y por Tiek: que él se dejaba arrastrar a esto para ponerse a la cabeza, para desempeñar así un papel, y cosas semejantes.

Yo consideré esto como algo completamente imposible, como mentira, y le escribí a usted y a los demás129.

(El asunto de usted, mi amigo, es completamente otro, y le ruego encarecidamente que no cometa usted la injusticia consigo, y también conmigo, de confundirse con W. Schlegel. El proyecto de usted considerado aisladamente130, no era en absoluto mi proyecto general. Tras la recepción de la carta de usted131 no he podido en absoluto guardarle rencor, y no lo he hecho en ningún momento).

Recibo ahora la carta de Schlegel132, sus tergiversaciones y al mismo tiempo su proyecto, que es parecido al mío hasta en sus expresiones más detalladas y hasta en el título al que yo había formulado en Jena (sólo que él pone "Jahrbücher" en lugar de “Annalen”, una traducción que he hecho luego al igual que él); proyecto en el que figura un pasaje que polemiza con mi proyecto; proyecto con el que todos los participantes estaban comprometidos a ocultármelo; proyecto en el cual Wilhelm Schlegel se constituye a sí mismo en redactor y dice con ingenuidad que la suma fijada para el redactor no debe ser pequeña; hasta la recepción de esta carta yo habría apostado que era imposible. ¿Cuáles podían ser mis sentimientos?

c) ¿Cuáles podían ser mis sentimientos respecto de la idea de que los Schlegel, los amigos de Ud., y desgraciadamente por una funesta relación, también Ud., digno amigo, Ud. que debía estar alejado de estos asuntos como el cielo de la tierra, serían considerados, pues, ciertamente, como una mera camarilla por la mayor parte del público, y que sus simples nombres causarían un perjuicio para el mejor proyecto que se ha esbozado para la ciencia? Estos Schlegel, de los cuales el mayor merece respeto por sus múltiples conocimientos y por su talento sin par en el uso del lenguaje; pero por lo demás, el más joven —ciertamente Ud. no estará dispuesto a reconsiderar la opinión que Ud. tiene de él— si bien tiene suficiente profundidad, fervor, exuberancia, es, sin embargo, obstinadamente ininteligible; guardo silencio respecto de los seguidores, con la sola excepción de Tiek, a quien respeto. ¡¡que éstos estén a la cabeza de la literatura alemana, de la literatura humana!! 

¿Cuáles podían ser mis sentimientos, y qué podía yo esperar, de la visible tendencia de estos hombres de llamar la atención para ganar, para conseguir, dinero?; una situación en la que desgraciadamente han caído, y que lamento por ellos.

d) El hombre está por naturaleza fuertemente inclinado a reconocerse a sí mismo en los otros. Hago notar que eso es lo que me pasa respecto de este asunto, pero no propiamente respecto de Ud., que no hace sino transmitir, en la última carta de Ud.133, lo que Wilhelm Schlegel piensa.

Estoy tan enredado en mis propias ideas, que sólo me puedo decidir como un deber –Dios sea mi testigo– a leer a otros, particularmente malos libros, y criticarlos. Con todo, como los demás, yo quiero vivir, así pues, la crítica es para mí, por las razones mencionadas, la peor manera de ganar dinero; y en general desdeño bastante, por tales razones, el respeto por ella, y en esto estoy igual que los demás. Por esto acepté las invitaciones de Unger sin pretender provecho personal, en parte por amor a la ciencia, en parte por consideración al acuerdo que tomamos en Jena. Por consiguiente, no se me puede persuadir por medio de prestigio, estar a la cabeza, honorarios especiales, y cosas por el estilo. Ud. mismo, digno amigo, ciertamente da fe de esto, si se remite a sí mismo; hágaselo entender a los demás, si quiere hacerme el honor.

Tras todo esto mi decisión es la siguiente: si el proyecto de Unger no se realiza en absoluto, o bien si su Instituto fracasa, entonces yo aceptaría encantado las condiciones que Ud. ha propuesto, con la condición de que Ud. sea el redactor de la sección de las ciencias naturales. Esto no depende, pues, de mí, sino de las circunstancias, y a este respecto se debe esperar el tiempo necesario. Dar nombres, por lo demás, yo lo desaconsejaría y esto completamente independiente de dar el mío. Es en razón de la obra y no de los nombres —a este respecto los nombres de los Schlegel causan daño, y deben primero hacérselos— que el asunto se recomendará.

Doy por supuesto que Ud. quemará esta carta tan pronto como la lea, y que no la comunicará a absolutamente ningún alma. Con el sincero afecto y la consideración de su

 


 

F134 Schelling a Fichte135

Bamberg, fines de septiembre de 1800


 

Carta de Fichte a Schelling (borrador)

2 de Octubre de 1800

 

No, mi digno amigo, a aquellos que quieren sembrar la discordia entre nosotros no les será tan fácil. Yo, al menos por mi parte, veré si puedo impedirlo. Con esta intención le ruego su respuesta más pronta sobre los siguientes puntos:

“Adjunto las preguntas” en una hoja especialmente separada, cuya respuesta le solicito.  

Pues, bien:

1) ¿Qué he comunicado a Friedrich Schlegel el invierno pasado respecto de usted y de sus empresas?

Tengo una memoria demasiado mala respecto de hechos como para poder recordarme de todo lo que he hablado, pero me conozco a mí mismo tan bien como para saber que nunca hablo en contra de mis convicciones y mis sentimientos. Ahora bien, he albergado la más profunda estimación por su espíritu y su talento, y he tenido respecto de usted las más brillantes esperanzas para la ciencia; y es absolutamente imposible que yo haya dicho algo que contraríe esta opinión. Quien diga algo así, no dice la verdad.

He leído sus artículos sobre el idealismo trascendental en general; los he encontrado pertinentes, sustanciosos, geniales. He dicho, con toda certeza, también que así las he encontrado; y quién informe algo distinto, no dice la verdad.

No he estudiado en absoluto los trabajos, propios de usted, sobre la filosofía de la naturaleza como para que tenerme por capaz de dar juicio alguno, sea este demasiado elogioso o desaprobador. Pero tengo tan buen concepto de su cabeza, que por lo demás me es conocida, que deben ser excelentes. Para mi persona significa un esfuerzo muy grande introducirse en un sistema ajeno, casi más todavía que construir un sistema. Es por esto que siempre mi intención ha sido, y lo es todavía, elaborar alguna vez la filosofía de la naturaleza por mí mismo. Sólo entonces comprenderé correctamente el trabajo de usted, podré compararlo con mis resultados, y reconocer ciertamente los méritos de usted. No recuerdo con certeza si he dicho esto a Friedrich Schlegel; pero puesto que lo he pensado, ciertamente puedo haberlo dicho; pero no veo en ello nada ofensivo para usted.

Recuerdo haber hablado a menudo con Friedrich Schlegel sobre el curso sintético de mi Wissenschaftslehre y que él hizo notar que ningún otro de los cultivadores del idealismo trascendental tenía este método. Puede ser que en este contexto yo haya dicho también lo mismo de usted, porque lo pienso; pero no veo en ello ninguna ofensa para con usted.

Si, finalmente, aunque no lo recuerdo, y tampoco lo creo, yo haya dicho algo a Friedrich Schlegel sobre nuestro acuerdo con ocasión de mi partida de Jena, esto sólo podría haber sido dicho en honor de usted; y la indiscreción de esto no se me puede imputar, pues tenía a Friedrich Schlegel por su íntimo amigo. Sea lo que sea, sólo puedo haberlo hecho con respeto y amistad por usted, pues no he cesado nunca de experimentar esto por usted; esto no puede haber ocurrido sino en un contexto, donde se muestran estos sentimientos. Esto solo puede haber ocurrido por instigación -no quiero pensar en un interrogatorio de Friedrich Schlegel- en tanto no tengo la costumbre de hablar sobre personas si no es por instigación de otros. (No quiero preguntarle a usted qué piensa de mi persona).

"Había algunas otras circunstancias con usted el invierno pasado, que en realidad me robaban el trato con usted136. Respecto de esto no he hablado con ninguna persona (excepto con mi mujer, y con ella sólo compadeciéndolo a usted cariñosamente)". Friedrich Schlegel137 habría sido muy naturalmente el último con quien habría hablado al respecto. Por consiguiente, hasta que usted me haya respondido claramente a la pregunta indicada más arriba, es usted quien me hace agravio, en tanto me acusa sin darme la posibilidad de defenderme.

2) ¿Qué es, por lo demás, lo que el invierno pasado le ha chocado de mi comportamiento?

He buscado el trato con usted; estuve tan a menudo en casa de usted, sin encontrarlo. Allí, donde usted estaba habitualmente, yo no podía, por buenas razones, ir a buscarlo. Decidirlo excepcionalmente a usted venir a mi casa, tampoco podía debido a que mis medios económicos habían casi completamente desaparecido. Usted estuvo, si recuerdo bien, no más de dos veces en mi casa.

El cielo sabe con qué corazón lleno de afecto me despedí de usted, cómo me acongojó que usted haya debido nuevamente desistir de lo que había prometido como una prueba de íntima amistad, acompañarme todavía, cómo, cuando en el coche le di el último beso de despedida, no se me ocurrió que yo tendría que responderle una carta como la última de usted.

3) ¿Puedo haberle dicho a usted algo sobre W. Schlegel, sobre el cual ambos hemos pensado siempre igual, tan duro como lo que usted escribe en su última carta sobre ambos Schlegel?

Es muy posible "que yo le haya dicho a usted lo que en realidad pensaba (después de algunos trabajos nuevos de ellos en el Athenäum, y sus poemas, pienso en un gran progreso)".

"¿Cómo hubiera debido aparecer yo ante Wilhelm Schlegel, si usted le hubiese repetido (?) esto? Si él hubiese querido juzgar correctamente ciertamente, me habría juzgado no menos que como falso o de lengua biperina; pues ni él mismo, ni usted, ni nadie, se recordará que he dicho lo contrario de esos posibles juicios ".

Usted me acusa directamente de falsedad. Usted espera que yo no tome nunca parte en los subterfugios en contra de usted. Es doloroso para usted que, habiéndose hecho toda esta violencia a sí mismo, usted no se haya podido contener de hacerme estas últimas declaraciones. Le agradezco a usted que me las haya hecho, en tanto me pone en la posición de eliminar malos entendidos que no deben persistir entre nosotros. No le quiero hacer notar a usted, cómo me dolió sorprender que usted haya podido tener en el corazón, ya en Jena, estas mismas cosas en contra mía, sin decirme nada al respecto; o de dónde vienen ahora, pues, estos descubrimientos. (¿O quizás llegarían, entre la primera y la última parte de su carta, otras cartas? Por cierto, no quiero creer en ningún caso que haya efectivamente un plan para enemistarnos). Ruego que usted disponga de la tranquilidad, la misma con la que ahora me explico, sólo con el deseo de eliminar estos malos entendidos. Es usted el primero que me reprende por falso. De allí esta calma.

4) ¿Qué es lo que hay con Bardili?

Está todavía sobre mi escritorio, el proyecto de mi relación sobre el nuevo estado de la filosofía, ya conocido antes del envío a usted del proyecto impreso, escrito con la vieja tinta, en el cual Bardili es citado por su nombre, a saber, en relación a los puntos informados a usted. Sólo que, quizás, me he extendido demasiado en mis últimos puntos. (Lo que usted en su coloquio menciona se sigue claramente del escrito, de cuyo análisis preciso, justamente me he ocupado).

Por lo demás, ojalá no me crea usted capaz -aunque por sus palabras parece creerlo- de pretender haber tenido también, pues, esta intención después (así dice usted) de la comunicación de usted a proposito de Bardili, no sé con qué fin. ¡Qué no daría yo, para que podamos hablar entre nosotros sólo un par de horas, para poner fin a esta situación fatal en la cual estamos colocados, en la cual nos imputamos mutuamente la pregunta: ¿cómo ha llegado usted a tener un concepto tan bajo de mí?

5) ¿Acaso he descubierto, pues, un gran punto débil a mis adversarios en este asunto (¿son, pues, realmente los Schlegel mis adversarios, quienes antes sólo querían tener el prestigio, los que por una firme convicción de que yo no tomaría parte alguna, querían mantenerme el asunto oculto?) cual es, que alguien como Woltmann estaba ocupado del asunto? ¿Y de esto se queja usted tanto?

Querido Schelling: no puedo simplemente compartir, y espero que usted también en el futuro lo comparta cada vez menos, la repugnancia de esta gente por todo aquel, que no está del todo de acuerdo con su pensamiento, repugnancia que se transmite de la literatura a la vida. (Sé muy bien que los Schlegel tomaron muy a mal que yo haya seguido frecuentando, en Jena, la casa de los Schütz, después que ellos le declararon la guerra al Literatur-Zeitung. Esto pertenece quizás, según esta idea, también a la falsedad). Ahora bien, la disciplina encargada a Woltmann sería mal tratada, hasta que nosotros nos hubiéramos podido deshacernos de él de una manera conveniente. ¿Qué vendría después? ¿Cultivaríamos mejor por esto las nuestras?

¿No tiene usted mismo también ya suficiente con estos Schlegel? Y, sin embargo, quiere usted trabajar con ellos.

Preferiría avenirme con usted antes que disputar: por ello no quiero entrar en algunas inculpaciones muy duras, por ejemplo, que yo habría revelado traidoramente nuestro proyecto a un Woltmann. ¿No le he escrito a usted que Unger y Woltmann ya tenían un proyecto; que fueron ellos quienes me comunicaron primero el suyo; fueron los primeros en invitarme; que yo recién entonces elaboré mí proyecto, respecto de lo cual, sin duda alguna, tenía todo el derecho, y propuse invitarlo a usted y a los Schlegel? ¿Tengo, pues, perdido el derecho a participárselo a cualquier otra persona en el mundo, porque hablé con usted sobre este proyecto que, por cierto, allá era completamente mío, porque le participé mis pensamientos? ¿Son ellos por esto de su propiedad? ¿Cómo, por Dios, se me habría podido ocurrir vender las fuerzas de usted? ¿Lo he invitado a usted, pues, de tal manera como si yo tuviera otra forma que preguntándoselo a usted? ¿No he, acaso, cedido en mi segunda carta, después que usted me informó su compromiso, y he diferido mi propio derecho a hacer, y a dejar de hacer, lo que quisiera.

La situación actual del asunto. 

a) Que no me considero comprometido con Unger, sino con respecto al ensayo expresamente prometido para la primera parte; que no quiero tener nada que ver ni con la redacción, ni con la dirección, es algo que ya he aclarado.

b) Que esa obligación depende ahora de la admisión de dos personas, que deben ser invitadas por Unger y por Woltmann, no por mí. Lo más probable es que esta admisión no tenga lugar. La invitación cursada hace ya cuatro semanas aún no ha sido respondida. En consecuencia me siento completamente libre.

c) En todo caso, siempre he sentido una secreta resistencia a trabajar con los Schlegel. El estilo de ellos no podrá ser nunca el mío. ¿Cómo podría ahora aliarme con ellos? Con usted podría trabajar, bajo la condición de que haya de parte de usted una disposición distinta a la que puede ser vista en su última carta.

Lo más importante de todo, querido amigo, lo llamo así con toda mi alma, por cuanto espero que aprendamos a comprendernos mejor, es para mí, al menos esto: no nos enemistemos por más tiempo; que yo pueda sentir afecto nuevamente por usted con toda mi alma, como hasta este momento lo he hecho; y que usted me dé nuevamente su confianza, que creía haber merecido de usted.

Bajo estas consideraciones espero impaciente su respuesta con respeto y devoción su


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 3 de Octubre de 1800138

 

No, querido amigo, a aquellos que quieren sembrar la discordia entre nosotros no les resultará tan fácil. Yo, al menos por mi parte, trataré de hacer fracasar sus propósitos. Con esta intención le ruego responder lo antes posible a las preguntas que adjunto a esta carta especialmente en una hoja separada139.

1. ¿Qué he comunicado a Friedrich Schlegel el invierno pasado respecto de usted y de sus empresas140?

Otorgo a mis palabras tan poco valor, que raramente las recuerdo; pero estoy tan seguro de mi carácter que estoy convencido de no haber hablado jamás contra mis convicciones y mis sentimientos. Ahora bien, he albergado la más profunda estimación por su espíritu y su talento, y he alimentado también, respecto de usted, las más brillantes expectativas para las ciencias; y es absolutamente imposible que yo haya dicho algo que contraríe esta opinión. Si Friedrich Schlegel afirmara haber oído de mí algo de este tipo, entonces él con toda certeza no dice la verdad.

He leído las opiniones que usted ha expresado, de vez en cuando, sobre el idealismo trascendental en general; las he encontrado correctas, pertinentes, geniales; lo cual he testimoniado numerosas veces, por escrito y verbalmente; es imposible que yo haya dicho lo contrario al respecto. Si Friedrich Schlegel afirmara algo de este tipo, entonces no dice la verdad.

No he estudiado en absoluto sus trabajos, propios de usted, sobre la filosofía de la naturaleza, como para tenerme por capaz de dar juicio alguno al respecto, sea este demasiado elogioso o desaprobador. Pero tengo tan buen concepto de su talento, que por lo demás me es conocido, que aquellos trabajos deben ser buenos. Así pienso y estoy seguro de no haber hablado nunca de otra manera. Para mi persona significa un esfuerzo muy grande introducirse en un sistema ajeno, casi todavía más que construir uno.

Es por esto que, respecto de la filosofía de la naturaleza, siempre ha sido mi intención, y lo es todavía, elaborarla alguna vez yo mismo. Sólo entonces podré comprender correctamente el trabajo de usted y juzgarlo. Es posible que le haya dicho a esto a Friedrich Schlegel; en esto, sin duda, no hay nada de ofensivo para usted.

Recuerdo haber hablado con Friedrich Schlegel, de vez en cuando, sobre el curso sintético de mi método. Éste ha hecho notar a menudo que ninguno de los demás que han querido perfeccionar el Idealismo trascendental ha dominado este método. Es posible que se haya dicho lo mismo también de usted; pero no veo en ello nada ofensivo para con usted.

Sí, finalmente, sin considerar que respecto de lo siguiente no recuerdo nada, ni lo creo, yo haya dicho algo a Friedrich Schlegel sobre nuestros acuerdos cuando abandoné la Universidad de Jena, esto sólo podría haber ocurrido haciendo mención plena de respeto por el comportamiento de usted; y como disculpa de la indiscreción habla la firme convicción de que yo tenía a Friedrich Schlegel tan exactamente por su amigo de confianza como mío.

Lo que yo haya podido hablar, sólo puedo haberlo hecho con respeto y amistad por Ud., pues nunca he cesado de experimentar estos sentimientos; esto no puede haber ocurrido sino en un contexto, en el que fueron manifestados estos sentimientos. Esto sólo puede haber ocurrido por una instigación —no quiero decir un interrogatorio— de mis interlocutores. (No quiero preguntarle a Ud. qué piensa de un hombre que comienza por interrogar, y luego va a repetir el juicio arrancado de su contexto).

Así, pues, hasta que Ud. me haya respondido claramente a la pregunta indicada más arriba, es Ud. quien me hace un agravio, en tanto me acusa sin darme la posibilidad de defenderme.

2) ¿Qué es, por lo demás, lo que le ha chocado de mi comportamiento el invierno pasado?

Lo que me alegraba de mi viaje a Jena141 era particularmente el tratar con Ud. No he podido tener ese placer en su morada, pues Ud. no se encontraba casi nunca allí, y demasiado a menudo lo he buscado a Ud. en vano142. Donde Ud. estaba habitualmente, yo no podía, y no quería, por buenas razones, ir a buscarlo. Decidirlo excepcionalmente a que fuera Ud. el que viniera a verme, era algo que no podía debido a mi casi completa falta de medios económicos. Ud. ha estado sólo dos o tres veces en mi casa, y costaba mucho esfuerzo hablarle del proyecto que ahora acarrea tantas consecuencias desagradables. Todo esto me ha hecho suficiente daño. Pero, por favor, le pregunto: ¿Cómo es que yo soy el culpable?

El cielo sabe, con qué corazón lleno de afecto me despedí de Ud.143; cómo me acongojó que Ud. haya debido nuevamente desistir de lo que me había prometido como una prueba de su íntima amistad: acompañarme un tramo del camino y poder entonces hablar sin reservas; cómo, por cierto no se me ocurrió, cuando ya en el coche le di el último beso de despedida, cosas en el corazón (o si no era así, ¿sólo más tarde Friedrich Schlegel le ha hecho revelaciones respecto de mi falsedad, o bien acaso llegaron cartas de otros, entre la primera y la segunda parte de la carta de Ud.?) Cosas, digo, que me obligarían a responder, en una carta como ésta, una de Ud.

3) Ud. sabe bien que sólo por una exigencia apremiante (se trataba justamente de ese proyecto144) le formulo mi juicio sobre Wilhelm Schlegel, que no difiere del suyo propio, que Ud. había pronunciado ante mí antes de su llegada a Jena, en Dresde145. Y yo nunca he dicho algo tan duro sobre ambos Schlegel, como lo que Ud. escribe en esa misma carta.

¿Cómo hubiera debido aparecer yo ante Wilhelm Schlegel, si Ud. le hubiera repetido (?) esto? Sin duda esto no le habría parecido nada de bien, como tampoco el juicio de Ud. Pero en ningún caso él podía hacerme pasar por falso (como, seguramente, él no podría hacerlo a Ud. pasar por tal), pues hasta ese momento no había pronunciado el menor testimonio de respeto por él, ni en su presencia, ni en presencia de algún otro, (como probablemente tampoco lo ha hecho Ud.). Sólo más tarde, debido a alguno de sus nuevos artículos en el Athäneum, y a alguno de sus poemas, me ha infundido respeto por su talento. He dado testimonio de éste a él mismo y a otros, y lo daré siempre.

Con todo, qué es lo que digo: "Ud. me acusa directamente de falsedad, y me opone en esto a Wilhelm Schlegel (el cual, por Dios, no ha sido honesto conmigo). Ud. espera que yo no tome nunca parte en los subterfugios en contra de Ud. Le es doloroso a Ud. que, habiéndose hecho toda esta violencia a sí mismo, Ud. no se haya podido contener de hacerme estas últimas declaraciones".

¿Cómo me puedan parecer estas declaraciones, incluso en sí mismas? Sólo me causa pena, luego que Ud. ha consentido en concebir estos pensamientos, el que no los haya expuesto mucho antes, el que Ud. haya permitido que estos malentendidos entre nosotros perduren por tanto tiempo.

Ud. tiene el mérito de ser el primero en acusarme de falsedad. Una franqueza demasiado grande, una abnegación demasiado ingenua e infantil, estos son los errores que otros me han reprochado, y en los cuales yo mismo me sorprendo a menudo.

Entretanto, atribuya la calma con la que pongo en claro inculpaciones de esta índole, sólo a mi deseo por restablecer la relación que debería existir entre nosotros.

4) ¿Qué es lo que hay con Bardili146? No lo entiendo a Ud.

El esbozo de mi visión sobre la literatura filosófica más reciente, que yo había redactado largo tiempo antes de enviarle a Ud.147 mi proyecto impreso, está frente a mí, y encuentro en éste citado a Bardili, por cierto, con los puntos que le he comunicado en mi última carta148. (Lo que Ud. informa en su comunicación se sigue claramente del escrito mismo, y lo hago notar en mi análisis del mismo149).

¿Me cree Ud. capaz, no lo quiera Dios, aunque por sus palabras parece creerlo, de pretender haber tenido estos pensamientos y este proyecto sólo más tarde, (Ud. usa estas palabras), es decir, después de la comunicación de Ud. a propósito de Bardili, no sé con qué fin? ¿Soy acaso conocido por ser tan escaso de ideas que debo interceptar las de otros; o por no ser capaz de la elaboración de ninguna idea nueva, cuando otro elabora la misma que yo también tenía? Es verdad que la razón dada por Wilhelm Schlegel150 es que la elaboración de la revisión de la literatura filosófica que Ud. había hecho estaba ya casi terminada. Que mi esbozo estaba ya terminado, es algo respecto de lo cual no quiero en absoluto argumentar. ¡Schelling y Fichte debían tratar entre sí tales materias! ¡Qué no daría para hablar personalmente con Ud. sólo durante una hora para poner fin a esta situación fatal, en la cual nos imputamos mutuamente la pregunta: ¿cómo ha llegado Ud. a tener un concepto tan bajo de mí?

5) ¿Acaso he mostrado pues un gran punto débil a mis adversarios en este asunto (han llegado, pues, ahora los Schlegel a ser mis adversarios, ellos, que antes querían ocultarme el asunto bajo el firme convencimiento de que yo había desechado completamente el proyecto), cual es: que alguien como Woltmann151 estaba ocupado del asunto? ¡Oh! ¿Estaba, pues, incluso alguien como Herrmann ocupado del asunto, y quien sabe exactamente a quién habríamos conseguido como corrector, y como tipógrafo?

Querido Schelling, no puedo simplemente compartir la repugnancia de esta gente152 por todos aquellos que no están del todo de acuerdo con su pensamiento, repugnancia que se transmite de la literatura a la vida. Si nosotros quisiéramos algo así, ¿no deberíamos acaso vaciar el mundo? ¿Podríamos pues, entonces, tener tratos con estos Schlegel que, como nos hemos declarado uno al otro con suficiente claridad, tampoco están completamente de acuerdo con nuestro pensamiento?

Ahora bien, ¡qué habría ocurrido, pues, con este Woltmann? Hasta que nos hubieramos desembarazado de él, habría hecho mal el trabajo en su disciplina ¿Habríamos por ello trabajado mejor en la nuestra? Yo ya había contado con quitarle prontamente su participación. En uno de los siguientes fascículos yo habría llevado ante el tribunal de la filosofía la verdad histórica. Allí, entonces, le habría ido muy mal a todo su método.

Uno encuentra favor de esta gente, sólo huyendo de sus adversarios como de la peste, y separándose de éstos a golpes. Sé muy bien de dónde surge todo el desagrado de ellos: de que yo haya seguido frecuentando en Jena la casa de los Schütz, después que a Wilhelm Schlegel le haya dado la gana de declararle la guerra a la Allgemeinen Literatur Zeitung; de que tampoco, después de eso, me haya precipitado en la batalla. Sin embargo, le pregunto, por favor, ¿qué tiene que ver Schütz y su mujer con la A. L. Z.? Eso es lo que pienso, y no pensaré jamás otra cosa.

Ud. dice que "los Schlegel se habían visto forzados etc. etc." ¿Verdaderamente? ¿lo sabe Ud. de seguro? No es posible en absoluto admitir, según las declaraciones públicas que ellos han hecho a menudo, que no me consideraban a la altura del asunto. Según esto, en lo que pensaban no era en el asunto propiamente tal, sino en los honorarios y en la gloria. Nada bueno puede surgir de una empresa semejante.

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Escribo esta carta para avenirme con Ud., no para disputar. Por ello no quiero seguir examinando algunas expresiones duras y ofensivas de su carta.

Por ejemplo, que yo habría revelado traidoramente nuestro proyecto a Woltmann. No le he escrito a Ud., y espero que mi palabra valga todavía, que Unger y Woltmann tenían ya un proyecto, que fueron ellos, y no yo, quienes me comunicaron primero el suyo, que ellos fueron los primeros en invitarme, que yo recién entonces puse, no nuestro proyecto, sino el mio, en lugar del de Unger y Woltmann; y que entonces yo lo invité a Ud., así como a los Schlegel, a participar en este proyecto. ¿Tengo, pues, quizás, por el hecho de que en Jena le participé a Ud. de mis ideas153 (creo, por cierto, que eran las mías), ideas que nadie de entre ustedes aceptó, y sobre las cuales nadie, excepto Ud., conversó derechamente conmigo; tengo, pues, digo, por este hecho, que asumir la obligación de no comunicarlas a nadie en el mundo, aunque sólo fueran unas parecidas?

¿He vendido, acaso, las fuerzas de Ud. a Unger? ¡Oh! ¿¡cómo me he convertido en un distinguido comerciante!? No he hecho otra cosa que invitarlo a Ud.154, dependía de Ud. aceptar o no. Incluso he confiado a cada uno de ustedes fijar las condiciones por sí mismos, (yo había fijado mis propias condiciones; ellas eran más brillantes que las que podrían ser obtenidas con Cotta, y era seguro que cada uno de ustedes habría podido obtener algo muy distinto de los 3 luises de oro ofrecidos por Schlegel, ciertamente esto no nos hace perder nada, como a los otros). Ud. no aceptó155. Usted tenía, a este respecto, todo el derecho, y no vi esto con malos ojos. Recién por una confidencia de Schleiermacher, y por un malentendido, y porque se ha juzgado el asunto con criterios de propiedad intelectual, que no son los míos, ha llegado todo a esta situación embrollada. Que Wilhelm Schlegel, a todos los que estaban en el secreto, haya prohibido expresamente no decir nada solamente a mí, de la realización de un proyecto que coincidía con el mío tanto en las palabras como en el título, de todo esto debía yo ciertamente sorprenderme.

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La situación actual del asunto.

a) Que no me considero comprometido con Unger, sino con respecto al ensayo expresamente prometido para el primer fascículo, que no quiero tener nada que ver ni con la dirección ni con la redacción, es algo que ya antes le he escrito a Ud.156

b) Que el cumplimiento de esta obligación depende ahora de la adhesión de dos personas, que deben ser invitadas157 por Unger y por Woltmann, no por mí; pues bien, lo más probable es que esta adhesión no tenga lugar. Tras cuatro semanas por lo menos, no han dado ninguna respuesta. En consecuencia, no me siento en absoluto comprometido y, por lo tanto, el Instituto no llegará en absoluto a constituirse.

c) De esto, sin embargo, no se sigue de ningún modo mi adhesión al Instituto de Ud. Siempre he sentido resistencia a trabajar, como Ud. recordará, con los Schlegel y su Schleiermacher. El estilo de ellos no podrá ser nunca el mio. ¿Y cómo habría que pensar el asunto en la actual situación? Con Ud. podría, y querría, hacerlo, bajo la condición de que haya de parte de Ud. una disposición distinta respecto de mí a la que revela en su última carta. En ese caso, tengo otro proyecto distinto que, bajo la condición indicada, le comunicaré por carta. En seguida me esforzaré en que el Philosophisches Journal, que me fastidia, deje de aparecer.

Si no, entonces permaneceré solo, lo cual es lo que más conviene a mi inclinación.

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Lo más importante de todo esto, querido amigo, lo llamo así con toda mi alma por cuanto espero que los malentendidos se disipen, es que, de corazón, no nos enemistemos por más tiempo; que yo pueda sentir afecto nuevamente por Ud. con toda mi alma, como hasta este momento lo he hecho; y que Ud. me otorgue nuevamente su confianza que creo haber merecido de Ud.

Bajo estas consideraciones espero impaciente su respuesta.  

Con respeto y devoción.

 

Su F158


 

De Schelling a Fichte  

13 de octubre de 1800

 

[...]159Si tiene Ud. la oportunidad, podría preguntarle a Tieck en mi nombre, si en el curso del invierno le ha extrañado algo en mi conducta; si él me ha encontrado menos prevenido en su favor que lo que estaba en su presencia el verano precedente. Si el respondiera a esta pregunta afirmativamente, entonces asegúrele Ud. en mi nombre, que él ha de atribuir este cambio en mí sólo a las calumnias de la Veit y de Friedrich Schlegel, por las cuales han intentado desacreditar el carácter de él ante mí y ante Caroline Schlegel.

Yo tengo el deber para conmigo mismo, de recuperar el respeto de Tieck, así como ha retornado a mí el pleno respeto y afecto con el que fui atraído hacia él bajo la no enturbiada primera impresión que tuve de él. Todavía no puedo comprender cómo pude tener la menor consideración con este infame modo de proceder, que terminaría, como era evidente, por enemistar a dos personas que se atraen mutuamente.


 

De Fichte a Schelling 

Berlín, ca.160 22 de Octubre de 1800

 

Su última carta161, apreciado y querido amigo, me ha asombrado mucho más que la precedente. En la precedente encontré un amigo querido, vale decir, Ud.: débil, crédulo, irreflexivo, pero en el fondo honesto. Este asunto podía ser aclarado, y lo ha sido...162 En su carta actual, encuentro como mentirosos y negros traidores a gente, a saber los Schlegel, que yo estaba siempre muy dispuesto a aprender a querer y a estimar. Debo decidirme a despreciar y a odiar, a saber: 

ad. 1.) Es absolutamente falso que yo haya hablado mal de Ud. ¿De dónde, por Dios, pueden haber tomado esto los consejeros y los alarmistas? ¿Puede Friedrich Schlegel haber traído esto desde Berlín a Michaelis en 1799? Allí tuvimos nuestro último asunto: la declaración respecto de Kant163. Ni Ud. ni Schlegel encontraron entonces mi conducta para con usted inamistosa. O bien, ¿se reveló esto recién después de mi llegada a Jena164, el invierno pasado? Yo no he hablado jamás con los Schlegel, excepto en presencia de usted, y en general nunca más a menudo de lo que he hablado con usted.

Por lo tanto, es de comprender que le habría expresado mi desagrado respecto de usted, si algo así hubiese tenido lugar, a cualquier otro antes que a ellos, pues yo los tenía a éstos como sinceros amigos de usted.

Nunca tuve el más mínimo presentimiento de que Friedrich Schlegel sea enemigo de usted, por medio de su última carta165 escucho la primera palabra al respecto*. 

 

*Cómo W. Schlegel llega a afirmar que usted se ha enterado por mí de los sentimientos de su hermano en contra de usted, me es incomprensible, pues hasta ayer en la tarde (cuando recibí la carta de usted) creía firmemente que él era amigo y admirador de usted. ¿No hay en el último número de Athenäum un soneto166 de él en honor de usted? 

 

El nunca me ha dicho algo en contra de usted; dejo a usted mismo que saque las consecuencias de estas importantes circunstancias.

Con Friedrich Schlegel he hablado siempre más de hechos que de personas. Desde entonces he recordado con bastante exactitud que sólo una vez (fue en el caso de un paseo, y me recuerdo todavía exactamente el lugar donde fue: en el puente sobre el Elba167 en Jena) la conversación recayó en el método sintético, y de allí en usted, y que allí dije lo que indiqué como posible168 en mi carta anterior.

Por lo demás, en efecto, es demasiado astuto decir a un amigo: has un esfuerzo para llegar a un mejor entendimiento con el otro, él no te estima. Se crea de este modo necesariamente una relación de frialdad, de reticencia. ¿Temían los Schlegel que nosotros utilizáramos nuestra convivencia en Jena para unirnos más estrechamente? ¿Acaso esto los contrariaba y querían prevenirlo de antemano por medio de estos engaños?

No mi amigo, ni usted ni cualquier otro, en quien yo haya tomado un sincero interés, se enterará por interpósita persona que tengo algo en contra de él. Me dirigiré, en primer lugar, a él mismo. En tanto, no aclare las cosas directamente con usted, nadie puede decir con verdad que en presencia de él he pensado mal de usted, o también, incluso, que no lo haya defendido a usted.

Tal es el caso de ese Friedrich Schlegel. Respecto de éste no tengo, desde luego, buena opinión: pero el asunto es muy fastidioso para una carta, si me lo encuentro, sin embargo, le pediré ciertamente una explicación. Hasta entonces, no obstante, los extraños no se enterarán* del cambio de nuestras relaciones.

 

* Si viene W. Schlegel, ciertamente se lo preguntaré. 

 

ad. 2dum.) La única vez que usted se enteró que yo estaba en su casa, se enteró usted por su hermano169. Habitualmente éste tampoco estaba en casa. Pero en el primer tiempo fui a la casa de usted170, no una vez, sino muy a menudo, a diferentes horas del día; he rebuscado por todas partes para encontrar a alguien que se lo diga a usted; y no he encontrado a nadie. La sirvienta de usted no estaba tampoco nunca en casa. Niethammer, ante quien alguna vez me lamenté de esto, por cuanto le pregunté si acaso después de algún tiempo no lo había visto a usted, puede testimoniarlo.

Más tarde, por cierto, renuncie a una búsqueda invariablemente inútil.

Así, pues, también se le han hecho notar a usted estas circunstancias.

ad. 3.) Presupone usted todavía cosas que, justamente, no existen: a) El signo de interrogación171 no significa: "lo ha hecho usted", sino sólo, "habría podido usted, pues, hacerlo". b) El comentario de que no demuestro nunca respeto por W. Schlegel, no debería acusarlo a usted, sino defenderme a mí frente al reproche de duplicidad. Usted parece hacérmelo en esta ocasión a mí, pero en realidad se lo hace a usted mismo. Lo que, desde este punto de vista, se dice a sí mismo es claro. c) Si en presencia de los Schlegel hubiera hablado de la manera como hablo de ellos ante usted, entonces ciertamente... etc. Pero esto no ha ocurrido.

Por lo demás, mi estimado, esté usted del todo y firmemente seguro que su confianza presente sustituye completamente su desconfianza anterior.

ad 4tum. Al citar usted mismo mis palabras, ha suprimido todo el malentendido. Yo había alimentado la idea, en Jena, de redactar una recensión -digo una sola recensión- sobre la lógica de Bardili, probablemente para el Philosophischen Journal. Esto se lo dije a todos aquellos con los cuales suelo hablar sobre estos asuntos, por ejemplo, Niethammer, y muy probablemente también a usted. Pero yo no sabía, al escribirle a usted, cuándo realizaría esta recensión, que debía ser hecha antes de mi visión de conjunto para la revista de Unger, recensión que yo consideraba como algo completamente independiente de esta visión. Ahora la recensión está efectivamente realizada y enviada al Erlangsche Literatur Zeitung)172.

Yo creía que el asunto debía ir por otro lado; y esto, en el contexto de la última carta de usted173, no podía sino ofenderme mucho, y conducirme a expresiones de las que ahora me retracto de buena gana.

Por lo demás, no he deseado jamás, ciertamente, que establezcamos que uno no trabaje en lo que trabaja el otro. Nos encontraremos en lo mismo, en lo que concierne a la materia; como casi no puede ser de otro modo de momento que, partiendo de los mismos principios, se llega a conclusiones correctas; y como hasta ahora ha ocurrido también en relación a Bardili. Pero en el carácter exterior de nuestras exposiciones hay una tal diferencia, que ninguno de los trabajos de ambos será superfluo.

En lo que concierne al juicio, si acaso yo tenía derecho de proyectar aquel plan para Unger, partimos ambos todavía de puntos de vista opuestos. Desde el de usted, de hecho, se me atribuye demasiada autoridad, y precisamente por ello, una pretensión que yo no tenía. Al respecto me he explicado suficientemente en mi carta anterior174. No quisiera en absoluto comprometerlo a usted en nada, sino dejar la adhesión enteramente a su criterio y voluntad. Ciertamente, para una carta esta discusión sería demasiado extensa. Dejémoslo estar hasta que nos veamos.

Por cierto, W. Schlegel ha puesto en Berlín, como condición, a aquellos que había invitado, que se me ocultara el proyecto. Supe esto, todavía antes de que le enviara a él mi invitación, por uno de los invitados175 (pero de esto no se debe enterar W. Schlegel, pues entonces adivinaría quién fue, el cual, desde luego, no tenía derecho a decírmelo). Tuve esta afirmación como poco probable y pensé; ya se mostrarán las cosas como son.

Con usted el asunto es del todo otra cosa. Parece que usted también fue invitado sólo por necesidad, es decir176, después que se descubrió que usted ya estaba en relación con Cotta respecto de una empresa semejante. Los Schleiermacher y otros semejantes parecen haber sabido mucho antes que usted de la empresa177.

Goethe y Schiller son justamente los dos invitados178 en los que había pensado en mi última carta. Pero no han respondido todavía; y deseo fervientemente que no lo hagan o que se definan negativamente. Ellos están en las proximidades. No sólo lo autorizo a usted, sino le ruego, que les diga lo necesario en lo que concierne a mi participación y a mi afán por este proyecto; ciertamente de tal modo que yo mismo permanezca oculto.

Debemos organizar una revista científica enérgica, tanto más cuanto he escuchado que Jacobi, Reinhold, Bardili editarán una revista anticrítica179. Ciertamente, por qué justo con el comienzo del año 1801, no lo comprendo. ¡Qué nos importa este nuevo siglo! Espero que nosotros lo hayamos empezado ya antes. Yo no tengo en absoluto tiempo este invierno para una empresa semejante. Prefiero editar mi nueva elaboración de la Wissenschaftslehre, que me parece que pone fin a todas las dudas y contradicciones de todo aquel que no es enteramente negligente. Al respecto más en lo que sigue.

He hablado francamente sobre los Schlegel con Cotta180. También le dije que usted y yo contamos como un solo hombre, y que habría de oír más de nosotros próximamente.

¡Con esto sea pues entre nosotros completamente como en los viejos tiempos! ¡Que los errores cometidos entretanto sean extirpados de nuestras vidas!

Completamente de usted,

 

Fichte

 

¿Pasará usted el invierno en Jena?

Transmitiré su encargo181 a Tiek182. Es necesario que esta gente falsa sea desenmascarada completamente.


 

De Schelling a Fichte183

Jena, 31 de octubre de 1800

 

A juzgar por la última carta de Cotta184, la cosa tuvo en él efectos muy propicios. Tanto más debo desear que Ud. no difiera la revista científica, sino que me permita, si es algo serio para Ud., al menos comenzar para pascua. Si otras ocupaciones no le permiten contribuir de inmediato con algo, entonces puedo escribir yo solo el primer fascículo, y Ud. inmediatamente después el segundo. Tengo para ello suficientes materiales interesantes. Si Ud. da su aprobación a esto, yo puedo seguir inmediatamente con Cotta hacia adelante y arreglar el asunto. Le ruego a Ud. comunicarme pronto su decisión al respecto.

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Lo que me ha determinado a pasar aquí el invierno es la imposibilidad de seguir viajando, y además, también, el que Friedrich Schlegel haya querido encargarse de la ciencia trascendental abandonada185. Me era imposible asistir a una tal destrucción de fundamentos bien establecidos, y observar cómo, en lugar del verdadero espíritu científico, del cual aquí queda, en el fondo, algo todavía, el diletantismo poético y filosófico se transmite desde el círculo de los Schlegel186 también hacia los estudiantes. Antes de mi regreso, y antes que éste se supiese, Friedrich Schlegel había conseguido una fuerte inscripción. Pero con cuatro sesiones que he impartido, él quedó herido de muerte y está ahora ya enterrado. En parte, también por su propia culpa. Porque, precisamente, tampoco aquí ha podido salir de su propia corteza, y ha presentado verdaderos absurdos. La proposición según la cual Ud., entre todos los autores recientes, dominaría el método sintético, se ha convertido ahora en una proposición según la cual el método sintético no habría sido hasta ahora jamás puesto a prueba, y él (Friedrich Schlegel) será el primero en llevarlo a cabo del todo, pero, en el mismo contexto, él declaró que pretender un sistema era algo absurdo.

¿Ha recibido Ud. mi filosofía trascendental187? ¿Así como mi revista188? He dado aquí ordenes de mandárselos, pero no he sabido nada de Ud.

Completamente suyo

 

Schelling

 

PS. Esta carta llegó demasiado tarde para el último correo y no fue aceptada..

 

Hoy recibí una nueva carta de Cotta, en la cual insiste en que mantenga mi palabra, cualquiera sea el caso, respecto de la revisión. Yo le había escrito ya antes que yo tenía la esperanza de decidirlo a Ud. a editar en sociedad una revista de este tipo. Le ruego, pues, decidirse, por cierto, prontamente, para que no se produzcaa de nuevo una separación de las fuerzas. Pienso incluir en la revisión todo lo que guarda relación con la filosofía, sobre todo la ciencia natural, con todos sus apartados, pero también matemáticas, historia, etc. Negocie Ud. su adhesión con Cotta enteramente por sí mismo, porque yo ya he fijado mis condiciones, y realice lo que ha prometido, vale decir, respaldar el proyecto de Unger a lo más con el artículo prometido (sería mejor, por cierto, si ni siquiera esto fuera necesario) pero, posteriormente, ofrecer la mano a otro Instituto. Espero impaciente su respuesta para poder tomar inmediatamente las más amplias disposiciones.


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 15 de Noviembre de 1800

 

Le agradezco, querido amigo, por las últimas aclaraciones189 en relación al ya resuelto malentendido, puesto que de esta manera esa familia deja de parecer tan culpable; a Tieck le he hecho partícipe de los pasajes de su carta190 que a él atañen191. Él se alegra muchísimo de saber restablecida la relación entre ustedes. Desde hace tiempo que él quiere darme algunas líneas para usted; pero todavía no las he recibido. Por supuesto a Tieck no lo he inducido a desconfiar en absoluto de W[ilhelm] S[chlegel] ya que le he participado exclusivamente ese único pasaje de su carta.

Acepto su propuesta respecto a la revista científica. El primer número escríbalo usted solo. Por mi parte, con la nueva redacción de la W.L., con un informe sobre la misma dirigido al gran público192, con tres cursos, tengo las manos llenas de trabajo para este invierno.

Aún tenemos tiempo suficiente para ponernos de acuerdo sobre el nombre, el anuncio y demás formalidades. La única condición es que los números respectivos no tengan que aparecer en una fecha determinada, sino a medida que estén listos.

Infórmele pues a Cotta sobre mi asentimiento bajo estas condiciones. Ojalá que no resulte el plan de Unger y yo tenga las manos libres por esta parte. Hace 8 días le envié a Cotta un anuncio193 de mi nueva W.L.194, en el cual le digo al público que el pasado quede como pasado, pero que en lo que se refiere al futuro observaré los progresos de la filosofía en una publicación periódica propia. También a esto se debe que antes de la publicación de la W.L no pueda hablar una palabra seria y rigurosa con nuestros filosofastros. Le he escrito a Cotta en mi carta anterior195, que no estoy dispuesto a trabajar con S[chlegel] pero sí con usted, y que usted y yo somos como un solo hombre. Sobre las promesas de Fr[iedrich] S[chlegel] en la cátedra, me han escrito otros. Este hombre hace mucho daño con sus exageraciones a la dignidad de una buena causa. Creo que no estaría mal poner eventualmente en ridículo, tal como se lo merece, su constante invocación a los grandes acontecimientos que, sin embargo, suceden sin que él haya puesto nada de su parte. Entre otras cosas, también acerca de su supuesto conocimiento del arte, y de cómo recoge de oídas los juicios que otros han emitido sobre libros que él mismo nunca ha leído, juicios que exagera y deforma, le he oído a Tieck notables botoncitos de muestra.

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No he recibido su revista196, pero sí su Sistema de la Filosofía Trascendental: y he leído atentamente este último. Los elogios no son propios entre nosotros; sólo quiero decir que todo es como había que esperar de su genial exposición.

En lo que se refiere a la oposición que usted hace entre la Filosofía Transcendental y la Filosofía de la Naturaleza197 aún no estoy de acuerdo con usted198. Parece que todo estriba en una confusión que ambos hemos hecho, aquí y allá, entre la actividad ideal y la real, y la cual espero suprimir totalmente mediante mi nueva exposición. Según mi opinión, la cosa no se añade a la conciencia así como tampoco la conciencia a la cosa, sino que ambas están inmediatamente unidas en el Yo que es ideal-real y real-ideal a la vez. Diferente es la realidad de la naturaleza. En la Filosofía Transcendental esta última aparece como algo que es absolutamente encontrado, a saber, como algo acabado y perfecto y, a decir verdad, esto (que sea algo encontrado) no sucede conforme a sus propias leyes, sino a las leyes inmanentes a la inteligencia (como ideal-real). La ciencia, que por una fina abstracción hace de la Naturaleza sola su objeto, tiene (justamente porque abstrae de la inteligencia) que poner a la misma como algo absoluto y dejar que se construya a sí misma por medio de una ficción, tal como la Filosofía Transcendental deja que la conciencia se construya a sí misma por una ficción semejante.

Al escribir esta carta no tengo presente su deducción de las tres dimensiones del espacio, y tampoco tengo tiempo de consultarla. Por mi parte, yo pienso acerca de ello de la siguiente manera: 1) El espacio original o el espacio como intuición no tiene dimensión alguna. Grande o pequeño, es una esfera por todas partes, y todo proceder de la imaginación con él consiste simplemente en expandir o contraer esta esfera. De ahí que la deducción de las tres dimensiones no le incumba a la W.L. sino, por lo pronto, más bien a la Filosofía de la Matemática, a partir de la cual la Filosofía de la Naturaleza presupone esta deducción. 2) Las tres dimensiones surgen en el espacio por medio del pensamiento que abstrae, y no son otra cosa que las formas universales del pensamiento mismo. Primero, el punto: abstracción de los infinitos puntos que lo encierran en la esfera (de donde surge más tarde el ángulo, ya que en la intuición todo es redondo), forma de la posición como tal. Sigue la línea: continúa la abstracción hecha en el punto, pues, de lo contrario, con cada punto de la línea surgirían infinitos puntos: Forma: la facultad subordinadora de juzgar en Kant. Superficie (ya no hago más alusión a lo referente a la abstracción) Forma: la facultad reflexiva de juzgar en Kant. Cuerpo: la razón en Kant, razón que pone la totalidad y la que se acerca más que todas a la intuición. El cuerpo es en realidad un espacio tal y como lo quiere la intuición. Sólo por el ángulo él revela la obra del pensamiento y de la abstracción.

De usted siempre atto. y S.S.

 

Fichte

 

P.D. Acabo de recibir una carta199 de la cual se sigue: 1) que me he librado totalmente de Unger ya que Schiller y Goethe no se adhieren al plan de él. 2) (Que esto permanezca sub rosa para que no sospeche ninguno de los Schlegel ni ningún iniciado). Nosotros, a saber, usted y yo, pero nadie más, tenemos toda la posibilidad de asociarnos con Goethe y Schiller para la realización de un plan mayor. Deje a mi cargo la realización del mismo200.

Una asociación de este tipo tendría que ser muy efectiva. Adjunto mi última obra201.

F.


 

De Schelling a Fichte

Jena, 19 Noviembre 1800202

 

Le agradezco a Ud., mi estimadísimo amigo, por su adhesión al trabajo crítico en común. Se sobreentiende que, por ahora, todas las disposiciones secundarias del proyecto pueden dejarse completamente de lado; sólo me ha parecido importante que algo suceda cuanto antes. Me basta saber que Ud. quiere colaborar y que ya no lo ata el plan de Unger. Dicho sea de paso, por lo que sé, el Instituto de Schlegel ha sido postergado, mejor dicho, abandonado, al menos por Cotta203; es comprensible que hombres como aquél, cuya mera repetición y exageración de los juicios ajenos detesto desde hace tiempo, no tengan la más mínima opinión propia204. Su hermano205, el cual sí tiene opinión propia, y Tieck ya sabrán como arreglárselas. Lo que a mí sobre todo me interesa poner en claro, antes de decidirnos a hacer algo juntos, es nuestro acuerdo sobre algunos puntos que Ud., en parte, menciona en su carta y que son de suma importancia para el Idealismo, al menos tal como yo lo entiendo y como siempre lo he entendido. Sin embargo, por de pronto no estoy en condiciones de escribirle al respecto algo que hasta cierto punto me deje satisfecho, pues hace unos días he estado enfermo y recién ahora me estoy recuperando. La oposición entre Filosofía Transcendental y Filosofía de la Naturaleza es el punto principal. Por lo pronto sólo puedo asegurarle lo siguiente: la razón por la cual hago esta oposición no se encuentra en la distinción entre actividad ideal y real; ella va un poco más allá. Sobre la cosa que se añade a la conciencia y la conciencia que se añade a la cosa hablo en la introducción206, en la cual justamente intento elevarme desde el punto de vista común al filosófico. Ciertamente, desde aquel punto de vista aparece esa unidad como un añadir. Sin duda que Ud. no me creerá capaz de que en el sistema mismo piense yo la cosa de ese modo, y, si a pesar de todo quiere examinar exhaustivamente en la coherencia del sistema, encontrará allí -donde hago de la actividad ideal y real a la vez una actividad objetiva, es decir, productiva (en la teoría de la intución productiva)207- que, al igual que Ud., yo también pongo ambas actividades en uno y el mismo Yo. Por tanto, no es esta la razón de aquella oposición. La razón de la misma se encuentra en que justamente ese Yo como un Yo ideal -real puramente objetivo, y por eso, al mismo tiempo productivo, precisamente en su acción de producir no es otra cosa que Naturaleza, de la cual el Yo de la intuición intelectual o el Yo de la autoconsciencia es sólo la potencia superior. En absoluto me puedo imaginar que la realidad, en la Filosofía Transcendental, sea algo encontrado, aun si fuera encontrado de acuerdo a las leyes inmanentes de la inteligencia; pues, siguiendo estas leyes inmanentes, la realidad sólo es encontrada por el filósofo, no por el objeto de la filosofía, este no es aquel que encuentra sino aquel mismo que produce; incluso para el filósofo no es la realidad algo simplemente encontrado, sino sólo para la conciencia común.

Brevemente le presento el curso de mis pensamientos tal y como se han desarrollado desde hace años hasta llegar al punto en que ahora me encuentro. Para comenzar dejo de lado lo que se refiere a la Wissenschaftslehre; ésta se sostiene completamente sola, en ella no hay nada que cambiar ni nada por hacer; es perfecta y tiene que serlo de acuerdo a su naturaleza. Pero, la Wissenschftslehre, vale decir, (pura, tal como ha sido formulada por Ud.) no es todavía la filosofía misma; para aquélla es válido lo que Ud. dice, siempre y cuando yo le haya entendido correctamente, a saber, que procede de una manera total y puramente lógica y no tiene nada que ver con la realidad. Por lo que he entendido, ella es la prueba formal del Idealismo, y, por lo tanto, la ciencia kat' exojen. Sin embargo, lo que yo me inclino a llamar filosofía es la prueba material del Idealismo. Por cierto que en ésta hay que deducir la naturaleza con todas sus determinaciones, en su objetividad, en su independencia, no de ese Yo que es por sí mismo objetivo, sino del Yo subjetivo y filosofante. Esto sucede en la parte teórica de la filosofía. Esta parte surge por una abstracción de la Wissenschaftslehre general. Es decir, se hace abstracción de la actividad subjetiva (intuitiva) que pone al Sujeto-Objeto en la Autoconciencia como idéntico consigo misma, por este poner como idéntico recién entonces llega a ser = Yo (la Wissenschaftslehre no suprime nunca esta identidad y precisamente por esto es ideal-realista). Después de esta abstracción queda el concepto del Sujeto-Objeto puro (meramente objetivo); éste es el principio de la parte teórica o, como creo que con razón puedo denominarla, la parte realista de la filosofía. El Yo, que es el Sujeto-Objeto de la conciencia o, como yo también lo llamo, el Sujeto-Objeto potenciado, no es más que la potencia superior de éste. Este es el principio de la parte idealista (que hasta ahora se ha denominado práctica) de la filosofía, que recibe su fundamento de aquella parte teorética misma. La superación de la antítesis que fue puesta por la primera abstracción da como resultado un ideal-realismo realmente objetivo (el Arte) que no es meramente filosófico; esta superación se da en la Filosofía del Arte, esto es, en la tercera parte de un sistema de la filosofía.

Ahora bien:

1) Si Ud. sostiene en mi contra que la Wissenschaftslehre es = Filosofía, la Filosofía = Wissenschaftslehre, que los conceptos de ambas se agotan mutuamente, discutiríamos sobre términos. Llame Ud. Filosofía a la Wissenschaftslehre, y yo estaré satisfecho si me permite llamar Física (en el sentido de los griegos) a lo que hasta ahora he llamado Filosofía Teorética, y Etica (también en el sentido de los griegos) a lo que he llamado Filosofía Práctica. Lo que yo llamo Filosofía de la Naturaleza es, precisamente por esto, tal como yo afirmo, una ciencia completamente diferente a la Wissenschaftslehre. La Filosofía de la Naturaleza jamás puede ser opuesta a la Wissenschaftslehre, pero sí al Idealismo, y si la exposición de este último se denomina Filosofía Transcendental también será opuesta a la Filosofía Trascendental (tal como ya lo he hecho en la Introducción mencionada más arriba). Pero ahora, tal como Ud. puede ver, ya no considero a la Filosofía de la Naturaleza y a la Filosofía Transcendental como ciencias opuestas, sino solamente como partes opuestas de una y la misma totalidad, a saber, del sistema de la filosofía; estas partes se oponen de la misma manera como hasta ahora se oponían filosofía teórica y práctica:

Pero:

2) Si Ud. afirma que la filosofía que yo llamo puramente teorética es, por consiguiente, la ciencia que Ud. menciona en su carta, es decir la ciencia que mediante libre abstracción constituye a la naturaleza sola en su objeto y que, por tanto, a través de una ficción (lícita) hace que la naturaleza se construya a sí misma, si Ud. afirma esto, entonces afirma exactamente lo que yo pienso, siempre y cuando Ud. no entienda esa abstracción de modo tal que por medio de ella reste algo que sea meramente real, pues con algo así no se puede hacer absolutamente nada. Después de esa abstracción resta algo ideal-real y sólo en tanto tal meramente objetivo, no concebido en su propia intuición. En una palabra, lo que resta de esa abstracción es lo mismo que en una potencia superior aparece como el Yo. Ahora vea Ud. que no es indiferente para el resultado si el filósofo asume su objeto inmediatamente en la potencia máxima (como Yo) o en la potencia simple. En la Wissenschaftslehre, puesto que es Doctrina del Saber (Wissens-Lehre) (dado que el saber mismo designa ya a aquella potencia máxima), el filósofo tiene que asumir desde ya su objeto como Yo (es decir como el que originalmente ya sabe y, por tanto, no es meramente objetivo). Este no es el caso de la Filosofía de la Naturaleza, que (como parte teórica del sistema) resulta de una abstracción de la Wissenschaftslehre teórico-práctica. Por lo tanto, el Idealismo Transcendental es válido solamente para quien se haya propuesto desde un principio partir del saber en su potencia máxima, en tanto que es un saber teorético y práctico al mismo tiempo; también es válido para quien parte solamente desde el punto de vista práctico, pero no para aquél que parte del un punto de vista puramente teorético. Así pues, de acuerdo a la filosofía teorética, tampoco puede sostenerse el Idealismo Trascendental: de aquélla proceden más bien los resultados, en consideración de los cuales, para ser breve, me remito a los últimos parágrafos de mi tratado sobre el proceso dinámico que se encuentra en el segundo número de mi revista que adjunto a la presente208.

No sé si ahora podremos estar de acuerdo en este punto y si todo esto no le parecerá una inútil complicación, tal vez, ya que en última instancia tengo que volver al Idealismo Transcendental justamente porque yo me elevo con mi objeto hasta la potencia máxima y allí coincido plenamente con él. Sin embargo, siempre he creído, y aún sigo creyendo, que precisamente de esta manera se podrán apartar con toda seguridad y para siempre los errores sobre el Idealismo. Sea como fuere, créame que, aunque aparentemente me alejo de Ud., esto sólo sucede con el fin de acercarme totalmente a Ud., y sólo déjeme continuar por una tangente que parta de la circunferencia en el cual Ud. tiene el deber de encerrarse con la Wissenschaftslehre, pues tarde o temprano espero ciertamente volver a nuestro punto central enriquecido con muchos tesoros, de tal manera que incluso ampliaré su sistema, según mi propio convencimiento, no se puede alcanzar de otro modo.

Esta diferencia –de la cual sé y lo afirmo por adelantado, que se resolverá en el más completo acuerdo– no nos puede impedir ofrecer al público algo en común; tanto más se fomentará la actividad cuando se nos vea avanzar hacia la misma meta por caminos que quizás parecen ser diferentes y aunque no se comprenda cómo pueda ser posible; así se podrá rebatir enérgicamente cualquier tipo de literalidad. Ud. está muy por encima como para desear a alguien como un simple adepto, para no ver con satisfacción el peculiar camino que yo quiero tomar, y para no exigirme seguirlo si es que se convence de que conduce a la meta. No necesito decirle que hasta ahora estoy de acuerdo con Ud. en todos los puntos esenciales de su sistema y que, justamente por eso, también creo entenderle perfectamente. En aquello con lo cual no estoy de acuerdo y que, no obstante, se trata de un punto esencial (por ejem. en la teoría de la religión), creo que aún no he llegado a entenderle. De todos modos precisamente este es un punto que nos permite estar de acuerdo, por lo menos en lo relativo a los primeros principios, y que, por lo tanto, a este respecto o en relación a los principios el desacuerdo no es esencial.

Al menos en parte estoy de acuerdo con lo que Ud. escribe sobre la deducción de las tres dimensiones. El espacio puro no tiene ninguna dimensión, pero justamente por eso tampoco es una esfera, pues, si bien la esfera no tiene largo ni ancho, sí tiene profundidad. En tanto que es esfera, el espacio es, en la reflexión sobre el espacio infinito, ya una intuición limitada. A mi entender, la Filosofía de las Matemáticas es una abstracción de la Filosofía de la Naturaleza, así como la filosofía del pensamiento meramente formal, es decir, la lógica, es una abstracción de la Wissenschaftslehre. La línea, en razón de su magnitud unidimensional ascendente y descendente es el esquema de la Aritmética, cuya serie también tiene sólo esta única dimensión; la superficie es el esquema de la geometría, etc. Pero la línea, la superficie y el cuerpo surgen originariamente sólo en la Filosofía de la Naturaleza y solamente después de una abstracción pasan a la Filosofía de la matemática. Por lo tanto, la Filosofía de la Naturaleza no las puede presuponer de esta última.

Admiro la profundidad de lo demás que Ud. quería comunicarme al respecto. Si a pesar de los tantos quehaceres que le ocupan no fuera impertinente pedirle que lea el artículo sobre el proceso dinámico209 que figura en los números que envío adjuntos, por ahora estoy, al menos, seguro que también estaría probado para Ud., que a las tres dimensiones corresponden tres actos en la Naturaleza (el acto del magnetismo, el de la electricidad y el del proceso químico) y que, por su parte, estos tres actos corresponden en el Yo al acto de la autoconciencia, de la sensación y de la intuición productiva. Del mismo modo, desde el punto de vista de la reflexión podría ser perfectamente cierto que después de que las tres dimensiones han sido puestas inconscientemente por aquellos actos de nuevo surgen para nosotros a través de la facultad subordinadora del juicio, la facultad de juzgar reflexiva y la razón.

No me cansaré de repetirle cuánto me alegro de volverlo a ver este invierno en el radio de acción que Ud. llenó en otro tiempo de manera tan excelente. Yo diría que el hecho de que Fichte exponga su filosofía en Berlín constituye una época en la historia exterior de la filosofía. Mi más profundo agradecimiento por la obra que me ha enviado y que estudiaré con mucho celo210. Asimismo le agradezco el envío de la Bestimmung des Menschen, que recién hoy he recibido de manos de Friedrich Schlegel, pero que ciertamente ha sido enviada por Ud. Que Ud. no haya recibido mi revista211 es culpa del descuidado de Gabler212, a quien no pude vigilar atentamente durante mi ausencia.

Con la reseña de Bardili en el Erlanger Zeitung nos ha brindado últimamente una notable lectura. Esta reseña es realmente aniquiladora213 y tan adecuada que no podría ser mejor. Aquí se sabe muy bien que Ud. es el autor (tal vez por medio de Mehmel, quien saca provecho de ello). Goethe, que está precisamente aquí, me la ha solicitado.

Espero que tengamos el mayor éxito en la asociación con Goethe y Schiller por una causa común214. La veo bastante realizable además de muy conveniente. Me alegraría mucho si Ud. tuviera la oportunidad de saludar a Tieck cordialmente de mi parte y decirle que pronto le enviaré algo que he reservado hace tiempo para él.

Adiós, queridísimo amigo, y conserve en su afecto a su atto. y s.s. 

 

Schelling

 

P.D. Al leer nuevamente esta carta me he dado cuenta de la confusión con la que ha sido escrita. Atribúyalo a mi estado de salud. Siguiendo a Jacobi podría decir que Fichte me entiende más rápido de lo que hablo215.

Acaba de ser impreso el primer número de la revista de Reinhold216


 

De Fichte a Schelling (borrador) 

Berlín, 8 de Octubre [más probable ca. 27 de diciembre 1800]

 

Le he escrito sobre ciertas diferencias de opinión, mi querido amigo, no tanto porque las considere obstáculos para una empresa en común —y usted tampoco las considerará como tales—, sino para darle una prueba de mi atenta lectura de sus obras. A cualquier otro le habría escrito diciéndole que su equivocación es evidente, pero no a usted, de quien conozco ciertamente su don profético.

El asunto es como sigue: según todo lo que ha sido claramente expuesto hasta ahora, lo subjetivo en su concepción subjetivo-objetiva de la Naturaleza, no podría ser otra cosa que el análogo de nuestra autodeterminación, proyectado por nosotros con el pensamiento en la obra (indiscutiblemente nuestra) de la imaginación (la naturaleza como noumeno). Ahora bien, el Yo, inversamente, no puede ser explicado partiendo de aquello que en otra parte ha sido explicado totalmente a partir de él.

De ninguna manera puedo creerle capaz de tal equivocación; hace tiempo también que sé muy bien dónde se encuentra la razón de ésta y de otras diferencias que hay entre nosotros. Ella reside precisamente allí donde está la razón del disgusto por parte de otros respecto del Idealismo Transcendental, así como de que Schlegel y Schleiermacher parloteen sobre el confuso spinozismo de usted y el aún más confuso Reinhold acerca del bardilismo de usted.  La razón de todo esto se encuentra en el hecho de que yo todavía no he podido llegar a exponer mi sistema del mundo inteligible.

Es decir, la Wissenschaftslehre (tal como usted la entiende; porque según mi opinión, la W.L. es = a la filosofía como tal) o el Idealismo Transcendental entendido como el sistema, se mueve en el ámbito de la Subjetividad = Objetividad del Yo como inteligencia finita y en la limitación originaria del mismo mediante el sentimiento material y la conciencia moral, y, dentro de ese ámbito, el idealismo trascendental entendido como sistema es perfectamente capaz de derivar el mundo sensible, pero no puede en absoluto dar explicaciones de esa limitación originaria. En consecuencia, siempre deja la siguiente pregunta abierta: si acaso no se podrían explicar esas limitaciones originarias,  una vez que se hubiera justificado el derecho a sobrepasar el Yo; esto es, si acaso no se podría explicar la conciencia moral a partir de lo inteligible como nóumeno (o Dios); y los sentimientos, los cuales son el polo inferior de la conciencia moral, a partir de la manifestación de lo inteligible en lo sensible.  De ahí resultan dos partes nuevas de la filosofía que son opuestas y que en el Idealismo Transcendental están unidas como en su centro.  La inteligencia finita como espíritu es la potencia inferior de lo inteligible como nóumeno; la misma inteligencia en tanto ser natural217 es la potencia superior de lo inteligible como naturaleza. Usted tiene toda la razón si acaso ha tomado lo subjetivo en la Naturaleza por lo inteligible y, por consiguiente, como no derivable en absoluto de la inteligencia finita.

El próximo verano empezaré la exposición de estas ideas.  Las sugerencias al respecto –pues justamente no pueden ser más que sugerencias– se encuentran en el tercer libro de la Bestimmung des Menschen.


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 27 de diciembre de 1800

 

Le agradezco mi querido amigo por los dos números de su Revista de Filosofía de la Naturaleza218 que leeré con esmero.

Le he escrito219 sobre algunas diferencias de opinión, no tanto porque las considere obstáculos para nuestra asociación en un trabajo común, sino para darle una prueba de mi atenta lectura de sus obras.

Creo que le entiendo bastante bien, y ya antes le había entendido así. Sólo creo que estas conclusiones no se siguen de los actuales principios del trascendentalismo220, sino que más bien se contraponen; que sólo se pueden fundar a través de una ampliación ulterior221 de la filosofía trascendental, incluso en sus principios, ampliación que las exigencias de la época nos reclama urgentísimamente. Por mi parte aún no he podido elaborar científicamente estos principios más amplios, los indicios más claros al respecto se encuentran en el tercer libro de mi Best. d. Menschen. El desarrollo de los mismos constituirá mi primer trabajo tan pronto como termine mi nueva exposición de la Wissenschaftslehre. En una palabra, todavía hace falta un sistema trascendental del mundo inteligible; su proposición según la cual el individuo222 no es más que una potencia superior de la naturaleza puedo hallarla correcta, pero sólo bajo la siguiente condición: que yo no considere la naturaleza como un simple fenómeno223 (y en tanto tal, como algo que evidentemente es engendrado por la inteligencia finita, y que por lo tanto, no engendra a ésta), sino que encuentre en ella un inteligible del cual, el individuo en tanto tal, es la potencia inferior, pero de algo que es en él (de lo que es solamente determinable), la potencia superior (lo determinado)224. Unicamente en este sistema de lo inteligible podremos entendernos plenamente y ponernos de acuerdo sobre ésta y otras diferencias.

Imagínese lo que hace Reinhold. Le hago llegar mi recensión de Bardili por medio de la redacción del Erlanger Literatur Zeitung225 y lo invito a estudiar el Idealismo Trascendental mejor de lo que ha podido hacerlo hasta ahora. Me toma esto muy mal y ahora quiere demostrar ¡¡”que la filosofía de Bardili no parte de la conciencia, o sea lo que fuere lo que se entiende bajo el término hecho, y que no admite ni requiere en absoluto de ningún presupuesto empírico”!!226 ¿Cómo irá a conseguir esto? Ante esta recensión me ha escrito una carta abierta227 que será publicada en su nueva revista de filosofía. Si tal como me imagino esta revista se imprime en Jena, tenga la bondad de hacérmela llegar tan pronto como sea publicada.

No, no estoy dictando ninguna cátedra publica. Los eruditos locales han intrigado de una manera tan infame y el flujo de ansiosos por aprender se ha portado con tal desatino que, puesto que yo tampoco tenía ningún interés, no se llegó a realizar nada. Sólo tengo dos alumnos privados. Sin embargo, no me iré de Berlín sin haber examinado de este modo los talentos.

Adiós, y guárdeme en su afecto.

 

Fichte 

 



 

De Fichte a Schelling 

29 de Abril de 1801228

 

He recibido su saludo por intermedio de Schlegel229, mi caro amigo230.  

Quizás se interesa usted por el folleto adjunto que pronto saldrá impreso231. Dele usted uno a Goethe232 (junto con la seguridad del caluroso interés por su enfermedad233 y restablecimiento) y también uno a Schiller. A la señora Schlegel, que supervigila la tirada de mi Nikel234 igualmente uno, así como a Niethammer, con la noticia de que hasta ahora no he recibido ninguna carta de Bialystock ni de Varsovia; a él le escribiré, empero, próximamente en extenso. Del escrito, respecto del cual el pasado invierno fue nuestra conversación, habría querido de buena gana alguna noticia de usted235. Yo, por mí mismo, debo editar algo de tal índole que aparte las muchas habladurías sin sentido.

Aparecerá todavía un escrito236 mío para esta feria. No tengo por de pronto ningún ejemplar a mano. Daré, sin embargo, orden que le envíen uno237.

Con el sentimiento que usted bien conoce, se despide su seguro servidor.

 

Fichte


 

De Schelling a Fichte

Jena, 15 de mayo de 1801

 

Su última carta238, mi venerable amigo, me ha brindado la más profunda alegría. Varios trabajos y mi delicado estado de salud, que escasamente me ha permitido tener el ocio para lo más imprescindible, me han impedido contestarle más pronto. Ahora, con los trabajos que adjunto239, puedo hacerlo mejor de lo que habría sido posible por medio de una carta. Le ruego que los acoja con benevolencia, y espero que pueda encontrar que están en armonía con sus pensamientos. Ciertamente, todavía no he podido conducir la exposición hasta el punto en el cual se tiene que esclarecer la relación de este sistema con lo que hasta ahora se ha entendido por Idealismo240. Para usted esta aclaración es innecesaria. En su última declaración241 dice usted que "me entiende perfectamente y siempre me ha entendido así, sólo que lo que yo quiero no se sigue de los principios actuales del Transcendentalismo, sino que más bien se contrapone a éstos y sólo se puede comprender y deducir a partir de una ampliación del Idealismo en sus mismos principios"242, lo cual me da esperanzas de que usted estará de acuerdo con mi propósito, al menos en líneas generales (en lo que atañe a la ampliación), aunque yo no sé, es verdad, si la clase de ampliación también sea la misma o esté en armonía con la que usted le ha destinado al Idealismo. Su anuncio de publicación de la nueva exposición de la Wissenschaftslehre243 tenía necesariamente que ser de mucho interés para mí, y juzgará usted fácilmente con qué ansia aguardo a ésta y al Sonnenklaren Bericht244. Le estoy sobretodo muy agradecido por el pasaje de ese anuncio en el cual le otorga a mis obras el honor de ser mencionadas245; de todos modos, y sin mayor examen, tengo que reconocer que es cierto lo que usted dice en ese pasaje, pues, como usted mismo sabe, no ha sido mi intención, en particular con mis obras sobre Filosofía de la Naturaleza, introducir al público el punto de vista transcendental que por lo general se le atribuye a usted, ni tampoco el punto de vista que, por lo dicho más arriba, está en evidente contradicción con lo que yo quiero. Es mi más vivo deseo que usted disponga pronto del ocio necesario para erigir el Sistema de lo Inteligible, pues ya me imagino lo adecuado que ha de ser para superar del todo y para siempre las diferencias que existen entre nosotros; y toda exposición que permanezca dentro del ámbito actual no me lleva más adelante en la comprensión de su modo propio de pensar y opinar, pues, como comprenderá, me encuentro ahora en un punto cuya elucidación cae fuera de ese ámbito, precisamente porque de él depende todo el sentido de su sistema. Al menos por ahora sería exigir demasiado de su amistad si le pidiera algunas observaciones de sus ideas motivadas por la exposición adjunta246. Siempre pienso en cómo podría hacer para ir el próximo otoño a pasar una temporada corta o larga a Berlín, para poder verle y hablar personalmente con usted. He recibido un ejemplar de Nicolais Leben247 que usted ha tenido la bondad de enviarme248; constituye una adquisición absolutamente nueva para nuestra literatura, no sólo por su contenido, sino también, y con mayor razón, por su forma. Ojalá que esta obra sea funesta no sólo para el individuo, sino para toda la estirpe a la cual pertenece.

Adiós, mi muy estimado amigo, y siga conservándome en su afecto.

 

Schelling


 

De Schelling a Fichte

24 de Mayo de 1801249

 

Mi venerable amigo: 

Hace pocas horas que acabo de recibir su Antwortschreiben an Reinhold250 y desde entonces ya la he leído repetidas veces. Me ha impresionado y algunos pasajes me han conmovido; es el signo que hace tiempo he esperado de usted, el obsequio más importante que me ha podido hacer. Ahora me siento libre de toda duda y una vez más estoy de acuerdo con alguien con quien pensar en armonía es para mí más importante que lo que sería o podría ser la aprobación de todo el resto del mundo. En adelante, no estaré nunca más en la indecisión de si debo decir o no que lo que yo quiero decir es lo mismo que lo que piensa Fichte y que mis exposiciones pueden ser consideradas como meras variaciones de su tema. Nunca más dejaré que esta timidez me impida presentar algo como nuestra tesis en común, aunque quizás sólo sea mía e incluso podría obstaculizar la comprensión de sus ideas por el público; pues, a juzgar por este opúsculo suyo, y tal como usted habrá observado a partir de la Darstellung meines Systems251 que ha recibido en el ínterin, ambos admitimos uno y el mismo conocimiento absoluto, el cual es el mismo que siempre reaparece en todo conocer; y exponer aquel conocimiento y hacerlo manifiesto en todo saber es tarea de ambos. No puede darse la misma certeza sobre aquel único conocimiento sin que también el conocimiento sea de la mima índole; pues justamente en la singularidad de la índole de este conocimiento reside el fundamento de la singularidad de la certeza que lleva consigo. Es el conocimiento que una vez alcanzado, ya no permite errar. Nosotros podremos expresarnos de diversas maneras sobre el mismo y esforzarnos por exponerlo de modos totalmente diferentes, pero nunca más podremos estar en desacuerdo sobre la naturaleza de este conocimiento, y si alguna vez lo hemos estado, con gusto y voluntariamente asumiré la responsabilidad. Sólo cuando este conocimiento sea establecido y consolidado formalmente como el único tema y principio del filosofar, recuperará la divina filosofía toda su libertad y, tal como ocurre con el objeto que ella representa, reproducirá y revelará eternamente, en infinitas formas y figuras, siempre sólo lo único Absoluto. Cualquier cosa que ella toque, por su contenido, se convertirá inmediatamente en lo sagrado, y aquel conocimiento transformará todo en lo divino mismo. Por lo tanto, en adelante sólo habrá un objeto y sólo un espíritu, un conocimiento, un saber de este objeto, y sobre el primer mundo de la revelación del absoluto, por medio de la filosofía y el arte, se levantará un segundo mundo, tan rico y variopinto como el primero, y, sin embargo, sólo será la presentación, en pensamiento y obras, de este Uno.

Le ruego, mi queridísimo amigo, que me haga llegar algunas ideas acerca del modo y la forma de mi exposición, pues es una aspiración necesaria la de asumir, en la medida de lo posible, la forma originaria bajo la cual lo absoluto tiene que ser representado, aunque es verdad que allí donde realmente esté y bajo cualquier forma en que esté no ha de ser irreconocible. De qué manera la Conciencia o el Yo se desarrolla a partir de esta representación, como si fuera el punto meridiano de la Identidad absoluta existente, creo que podré exponerlo con plena evidencia en el próximo número252, y, puesto que el Yo sólo es la Identidad realmente existente, y la Naturaleza toda, en tanto que contiene en sí misma el fundamento de su propia existencia, es meramente la Identidad absoluta, surge también en este punto el Idealismo como el verdadero sol que abarca, comprende y penetra todo; así se hará manifiesto que todo vive y se mueve realmente en este mismo punto, y en qué elevado sentido todo es = Yo y solamente = Yo. 

Usted pensará que yo he tratado a Reinhold con un cierto desprecio253. En efecto, yo no he hecho la distinción que hace usted, y, al menos por ahora, tampoco puedo admitirla, después de que él se ha comportado no solamente como un simple discípulo de Bardili sino como un fanático y verdadero seguidor del mismo. Si puede, no deje de leer el mencionado artículo del teutschen Merkur. El título es: "der Geist der Philosophie der Geist der Zeit"254. Por lo demás, vanos serían mis esfuerzos por expresarle mi admiración por la forma y el arte con los que usted lo ha tratado. Este artículo junto con el acta de aniquilación255 pasarán a la posteridad como la cumbre del arte de polemizar en toda época. La antipatía personal y, casi podría decir, física me ha incapacitado completamente para hacer algo mejor en este asunto. Conozco a Bardili y se hace tiempo que todo su saber está formado por un centésimo de Platón (de cuya lectura él se jacta), algunas frases de Leibniz, filosofía plouquetista-tubingueana256 (aquí reside la fuente principal) y, finalmente, de frases del sistema de Ud. que, en todo caso, sólo ha cogido al vuelo, (aunque después me he enterado de que ha leído y releído sus obras y las mías); sé también que sólo le interesaba desahogar su resentimiento refrenado por largo tiempo y que se debe a no poder despertar de modo alguno el menor interés. El descaro de Bardili o de Reinhold (pues no puedo distinguir con precisión lo que le pertenece a cada uno, ya que nunca he leído a aquél y a éste sólo fugazmente) de sacar del mismo Idealismo las ideas para refutar el Idealismo tergiversado y mal entendido, introducir de inmediato en él todo lo que sea posible e interpretarlo con notorio esmero, de tal manera que se pueda acabar sin mayor esfuerzo con él, -este descaro, que tal vez no sea tan inconsciente como usted parece creer, fue algo realmente único. No me atrevo a decir que Reinhold no pueda ser inocente. Pero, sí sé con certeza que Bardili no lo es y que él sabe muy bien aquello que ha tomado y recibido de usted (Con todo lo que tiene de verdad). La absurda charlatanería acerca del pensamiento como una actividad objetiva, no es otra cosa que la premisa básica del Idealismo según la cual lo único existente es el Yo y todo lo que existe es Sujeto (según el pensamiento de Reinhold) y Objeto.

Si he tratado a Reinhold tan despectivamente, usted, por el contrario, tal como lo ha dado a entender, le ha otorgado demasiado con el fin de siquiera poder comprenderlo. De hecho, un amigo que se ha ocupado mucho de estas cosas me asegura que la A de Bardili y Reinhold, y la repetibilidad de esa A al infinito, no son otra cosa que el concepto lógico universal, y que, en realidad, la universalidad y repetibilidad lógicas están, pues, muy lejos del conocimiento absoluto del cual hablamos nosotros y que, según nuestra opinión, se repite en todo y es realmente el único conocimiento, mientras que ellos sólo cuentan con un conocimiento colectivo y, por lo tanto, también con una multiplicidad de conocimientos que a nosotros nos es totalmente desconocida.

Discúlpeme, querido amigo, por la ligereza de esta carta tanto en lo que se refiere al estilo como al tema mismo. Quisiera hacerle llegar mi agradecimiento y mi afecto con el primer correo. Ya es tarde y sólo puedo añadir en pocas palabras:

1) que me he ocupado de todos sus encargos;

2) que me alegro de verle retomar la idea de la revista. Todas mis esperanzas están puestas en ella. Le prometo colaborar constante, seria y fielmente. Espero sus prontas y definidas noticias, y le ruego organizar todo lo demás tal y como a usted le parezca mejor y más conveniente. Creo que para la feria de otoño ya podría publicarse algo de ello.

Le saludo cordialmente, mi profundamente querido y venerado amigo, y permanezco de usted

 

Su atto. y S. S. 

Schelling

 

P.S. Aquella vez tuve la oportunidad de escuchar a Goethe, a quien Cotta le había traído el único ejemplar257 de la feria, hablar con verdadero amor y admiración sobre su escrito.


 

De Fichte a Schelling

31 de mayo258

 

Su carta del 24 de mayo, mi muy querido amigo, me ha causado una gran alegría y me ha devuelto las esperanzas que tenía para la ciencia y que hace algún tiempo casi había perdido259. Ante todo me otorga la posibilidad de hablar con usted con toda franqueza, sin que deba yo temer ser el primero en provocar algo que en interés de la ciencia sería preferible que de ningún modo llegara a suceder.

El respeto entre hombres que cultivan la misma ciencia y que saben, como yo sé respecto de mí mismo desde hace ocho años, que han abrazado una causa justa, sólo puede consistir en que depositen mutuamente su mayor confianza en la capacidad del otro, en que expliquen constantemente las cosas de la manera más provechosa y, cuando esta explicación ya no sea suficiente, tengan la esperanza de que aquel que se encuentre en un error volverá al camino correcto guiado por su propio talento. Así he procedido siempre con usted, y usted conmigo cuando ha debido creer que yo estaba en un error. Ahora bien, paso a hablar sobre mi posición respecto de Ud.

Su singular opinión publicada en el Philosophisches Journal260 según la cual dos filosofías, un idealista y la otra realista, podrían ser ambas verdaderas y existir una al lado de la otra261, opinión que de inmediato refuté deferentemente por considerarla incorrecta262, despertó en mí, debo admitirlo, la sospecha de que usted no había profundizado en la Wissenschaftslehre263, sin embargo, usted expresó a continuación tantas ideas infinitamente claras, profundas y acertadas, que tuve confianza en que usted tendría tiempo suficiente para completar lo que faltaba.

Más tarde, usted me comunicó su modo de ver la Filosofía de la Naturaleza264. Una vez más observé el viejo error265 y, no obstante, confié en que Ud, hallaría el camino recto al elaborar esa ciencia. Por último, me encontré con su declaración de la posibilidad de una deducción de la inteligencia a partir de la naturaleza266. Decirle a usted lo que, sin duda, le habría dicho a cualquier otro, recordarle el evidente círculo que implica la deducción de una naturaleza a partir de la inteligencia y, otra vez, de la inteligencia a partir de la naturaleza, y pretender que un hombre como usted pudiera haber pasado por alto semejante cosa es algo que no se me podía ocurrir. Por lo tanto, interpreté esa frase suya tal como usted ya lo sabe, es decir, sin insistir más sobre el derecho de introducir lo inteligible en la Filosofía de la Naturaleza, en tanto creí que a usted le bastaría una insinuación en este sentido267.

Finalmente, recibí su Sistema de la Filosofía268 y la misiva adjunta269. En la introducción hace usted algunas consideraciones problemáticas acerca de mi Idealismo270, y en su carta habla sobre una versión usual del Idealismo271, lo cual –si acaso ha pensado lo primero categóricamente y respecto de lo último ha pensado que yo también tengo esta concepción del Idealismo que suele ser la usual– demuestra que continúa sin comprender mi sistema. No tengo a la mano esta carta suya de fecha anterior272, pero, si lo recuerdo bien, usted dice allí, y lo admito, que ciertas preguntas no estarán resueltas con los principios hasta ahora propuestos.

Ahora bien, relativo a los principios, esto no lo admito de ninguna manera. A la Wissenschaftslehre no le falta absolutamente nada en cuanto a los principios, aunque sí en cuanto a su perfeccionamiento; todavía no se ha llevado a cabo la síntesis suprema, es decir, la síntesis del mundo espiritual. Precisamente cuando yo me disponía hacer esta síntesis se lanzó el grito de ateísmo273

Por lo que he leído en su Sistema puedo concluir que ambos quisiéramos, por cierto, llegar a lo mismo respecto del contenido, pero de ningún modo en lo que se refiere a la exposición, y, en este caso, ésta es desde todo punto de vista esencial para el contenido. Yo creo, p. ej., y creo poder probarlo, que en sí mismo (sin las tácitas aclaraciones provenientes de la Wissenschaftslehre) su sistema no tiene ni puede alcanzar evidencia alguna. Ya su primera proposición prueba esto.

Me comprometo a llegar a ser del todo claro para usted con la nueva exposición274.

Por lo pronto sólo le comunico lo siguiente. Las preguntas acerca de si la Wissenschaftslehre concibe el saber subjetiva u objetivamente275, si es idealismo o realismo, carecen de sentido; pues estas distinciones sólo tienen lugar al interior de la W.L., y no fuera de ésta ni con anterioridad a la misma; además, sin la W.L. permanecen ininteligibles. No existe ningún Idealismo por sí mismo, ni ningún Realismo o Filosofía de la Naturaleza, ni nada por el estilo, que sean verdaderos sin la W.L.; por doquiera sólo hay una ciencia, y ésta es la W.L.; todas las demás ciencias son únicamente partes de la W.L., y son verdaderas y evidentes sólo en la medida en que descansan sobre la base de la misma.

No se tiene que partir de un Ser (aun cuando se le denominara Razón, Ser es todo aquello a lo cual se dirige un pensar puro y -lo que se desprende de ahí- a lo cual se aplica el fundamento real), sino que se tiene que partir de un Ver; además, es necesario establecer la identidad del fundamento ideal y del fundamento real que es = a la identidad de la intuición y del pensamiento276

Represéntese, por ejemplo, en su conciencia de que entre dos puntos hay una sola recta. Usted cuenta antes que nada con su autoaprehensión y penetración en el acto de la evidencia, y este es el punto fundamental para mí. Usted da por supuesto, y lo afirma sin más, que esta proposición es válida de todas las líneas posibles, así como para todas las inteligencias posibles. Y esto para usted ocurre de la siguiente manera: en el primer caso, es decir, la forma del autoaprehender, usted se pone a sí mismo como determinado (material), en el último como determinable. Lo primero, es decir, la forma de la autoapehensión, con el tiempo, se le presenta como individuo; lo último -donde usted, con el fin de ponerlo sólo como determinable, pone la forma vacía de la Yoidad- se le presenta más adelante como el mundo espiritual. Por consiguiente, la conciencia universal (finita) es la unión absoluta de la conciencia del mundo espiritual y del individuo. Esta última es el fundamento ideal de aquélla; ésta, a su vez, es el fundamento real de la última (pero que jamás será cognoscible, ni penetrable por la evidencia). 

Como ya he dicho, usted se pone a sí mismo, es decir, pone su aprehender, su coincidencia de subjetividad = objetividad, como determinado. Esto acontece en la conciencia absoluta que no puede ser recorrida por ninguna conciencia y sobre la cual no puede reflexionar conciencia alguna; de ahí que también esa determinación sea una determinación absoluta sobre la cual ninguna conciencia puede reflexionar y que es impenetrable a toda conciencia, ella es = al ser-real o realidad dada, al Ser. Ser es el ver impenetrable a sí mismo277. Si usted asume, empero, esta determinación (que más abajo la consideremos bajo otro aspecto) como un quantum de la determinabilidad opuesta, en tal caso, el fundamento real de que se haya separado exactamente este quantum, ni más ni menos, reside fuera de toda278 conciencia; este fundamento real es = X eternamente impenetrable a la evidencia279.

Asuma usted que la conciencia absoluta es = A, entonces, la forma de la conciencia se encuentra en ella, en tanto que determinable = B a+ C la determinación de la conciencia, y en la conciencia absoluta se refleja un tránsito ideal de C a B y otro real de B a C, pero que sólo es descriptible según su forma. En a. se encuentra el punto de tránsito280 y el punto de inflexión de las direcciones contrarias. (Aquí radica el fundamento de la síntesis). 

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La evidencia es válida de todos (en la conciencia C) y para todos (en la conciencia B). De donde se sigue la pregunta: ¿dónde se encuentra el punto de unión y de giro de esta doble validez? Respuesta: C es un en en relación a B y un para en relación a sí mismo. 

Nada281 hay que sea válido de todos y que, por lo mismo, sea válido para todos, y viceversa, pues el mismo de no es más que el para pero considerado solamente como determinado, y el mismo para no es más que el de, pero considerado solamente como determinable. Pero el de procede realiter del para (y, precisamente por eso, el mundo del de, el mundo sensible, procede del mundo del para, del mundo espiritual) justamente porque en la conciencia absoluta aquél es lo determinado de éste considerado como determinable. Sin embargo, es verdad que el para proviene idealiter del de; lo universal se conoce a través del conocimiento de lo particular, el mundo espiritual por medio del mundo sensible. Nosotros no tenemos ninguna conciencia determinada (individual) si no tenemos la conciencia determinable universal de la razón finita, y viceversa. Esta ley es la ley fundamental de la finitud, y este punto de giro (Wechselpunkt) es su punto de apoyo (Standpunkt). 

De nosotros ninguno piensa por sí, ni pretende pensar por sí mismo, aunque ciertamente piensa.

Dejemos ahora de lado la conciencia A, y pasemos a la C. Esta es también, pues, precisamente, conciencia, y adviene a la conciencia a través de la forma de la evidencia, pero de tal suerte que la determinación permanece. Ahora bien, una conciencia inmediata de este tipo282 es (aquí me limito a mencionar brevemente los resultados) la conciencia de la acción, dado que, a su vez, supone un concepto de fin como su determinante, el cual a su vez supone un concepto de cosa como su determinable: sólo aquí, en este pequeña región de la conciencia, se encuentra un mundo sensible: una naturaleza.

Por consiguiente, la totalidad de la consciencia C es solamente objeto de la conciencia A. Sin embargo tiene validez absoluta para todos en la medida en que se encuentra en la forma originaria de la conciencia A. Recogida precisamente en A, esta totalidad cerrada de la consciencia nos da un sistema del mundo espiritual (la B arriba mencionada), un fundamento real inconcebible283 de la separación de los individuos y un vínculo ideal de todos = Dios. Esto de lo que yo llamo mundo inteligible. Esta última es la síntesis suprema. Si alguien quiere llamar Ser a lo que permanece impenetrable incluso para esta mirada, y a saber, Ser absoluto, entonces Dios es el Ser puro; pero en sí mismo, este Ser no es tanto comprensión, sino que es plenamente agilidad, transparencia pura, luz, -pero no la luz que se refleja de los cuerpos. Esta última es luz solamente para la razón finita, y por tanto, es un ser solamente para la misma, pero no en sí284.

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La síntesis de las conciencias A y C (A + C / = A+C en X = al comprender absoluto y, por eso, a lo incomprensible en cada comprender individual) es el principio de la razón finita285. La W.L. expone el sistema a partir de este principio; y, por ende, expone la conciencia absolutamente universal de todo el mundo espiritual, en tanto tal, y es ella misma esta conciencia. Cada individuo es un aspecto particular de este sistema a partir de un punto propio fundamental, pero este punto es = a una X impenetrable286 para la Wissenschaftslehre, que como ciencia que es, es un penetrar la conciencia universal. De ahí que, lejos de que la W.L. deba tomar como punto de partida al individuo en cuanto tal, no puede siquiera llegar hasta el mismo. Para la vida, sin embargo, esa X es fácticamente (no genéticamente) penetrable.

Cada individuo es un cuadrado racional de una raíz irracional que reside en la totalidad del mundo espiritual; y, a su vez, el mundo espiritual en su totalidad es el cuadrado racional de la raíz irracional (para el y su conciencia universal, la cual puede tener y tiene cada uno) = a la luz inmanente, o Dios.

* Nota de Fichte al margen: 

Acabo de leer el Erlanger L.Z. Nº. 67287. Lo que figura en la p. 531288 contiene plenamente mi pensamiento, sólo que yo no me expresaría dubitativa, sino categóricamente al respecto. Asimismo, el razonamiento de la, p. 533 también es acertado289.

* La carta continúa 

El mundo sensible, sin embargo, o la naturaleza, no es en absoluto más que la manifestación de la luz inmanente. (Una Filosofía de la Naturaleza puede partir perfectamente del concepto ya acabado y establecido de naturaleza290, pero, en un sistema integral del saber, incluso este concepto y su filosofía tienen que ser deducidos de la X absoluta con la guía de las leyes de la razón finita. Un idealismo que tolere su lado291 la existencia de un realismo no sería nada o, en caso de que fuera algo, tendría que ser la lógica formal universal [ ) ].

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En particular de esto último debe resultar la manera como se relaciona mi filosofía con la suya, así como con los barruntos, deseos y malentendidos de nuestros contemporáneos. En tanto se le atribuya a mi Yo un indicio de individualidad tendría que considerarse simplemente una deducción de este individual. Por lo mencionado más arriba usted estará en condición de apreciar que yo también hago una deducción, (y sobre este punto estamos de acuerdo)292; pero, por Dios, yo no deduzco a partir de una naturaleza o de un universo concebible, o a partir de cualquier cosa a la cual el fundamento real sea aplicable.

Ahora debo dejarle a usted la decisión acerca de si quiere o no aguardar a la publicación de mi nueva exposición para dar mayores explicaciones de su sistema. Que yo me siento seguro de mi argumentación puedo decírselo con toda franqueza; ello se debe, en parte, a la naturaleza interna de la evidencia, y, en parte, a razones externas, ya que casi durante todo un año no he hecho otra cosa que urdir estas investigaciones por todos lados y con todos los medios, de manera tal que una y otra vez, y contra mis propias convicciones he llegado a lo mismo que ya se encuentra dicho en mi exposición de hace ocho años293, la cual había olvidado por completo; por último, también se debe a la peculiar organización del todo. No obstante, es evidente que con esto no quiero adelantarme al examen de Ud.

Por cierto que le causaría mucho daño a la buena causa si las diferencias entre nosotros continuarán haciéndose públicas, y, además, serían usadas de la peor manera por los enemigos de la ciencia así como por los imbéciles. 

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Me alegra mucho que mis escritos contra Nicolai y Reinhold reciban su aprobación. En el Sonneklaren Bericht, que le envío adjunto a la presente294, no encontrara usted casi nada nuevo. Si yo no estuviera del todo satisfecho con el duro trato que usted le ha dado a Reinhold, no sería en atención a éste, sino ciertamente por usted mismo. La polémica estrictamente objetiva le permite al polemista aparecer más veraz, y es más concluyente. Pero también a este respecto estoy satisfecho.

Al redactar mi artículo yo no había leído aún el de Reinhold en el Mercurio295, y usted podrá leer en aquél que yo incluso había expresado la esperanza de que él no continuara este trabajo inútil296. Ahora ya lo he leído, y me parece que es más bien tonto que malicioso. En alguna parte se debería encontrar un espacio para decir que está muy bien y es edificante el hecho de que Reinhold haya confesado con tanto arrepentimiento su pasado egoísmo y olvido de Dios, -pues hay que creerle al que asegura ser un mal muchacho, ya que esto tiene que saberlo cada uno de sí mismo mejor que nadie- pero no que nos incluya a Kant y a nosotros en esta confesión general, pues eso no está permitido y es un gran error.

Es bastante probable que en mi artículo le haya concedido demasiado a Reinhold.O bien todavía no se da cuenta, aun después de este artículo, y sólo entonces se hará manifiesta su tontería, o bien se da cuenta y se retira evitando un mayor escándalo para la gran masa. Así había pensado yo; pero, ahora, es de lamentar que él mismo sea quien empeora el escándalo por medio de escritillos como aquel publicado en el Merkur.

 

7 de Agosto

 

Que la presente, mi queridísimo amigo, haya permanecido tanto tiempo sin cerrar se debe a cierta indolencia por los asuntos externos, la cual surge en mí muy fácilmente a causa del tipo de trabajos como los que me han tenido ocupado durante este verano. 

Es del todo seguro que mi nueva exposición no ha de ser publicada para la fiesta del arcángel Miguel297, pero sí para el año nuevo. He repensado la W.L. una y otra vez, y desde diversos puntos de vista.

Nada me sería más deseable que si usted colmara la esperanza que ha despertado en mí al prometer pasar aquí las vacaciones. 

Le envío la presente con Schlegel298 a quien he conocido más de cerca que nunca durante su estancia en ésta, y he aprendido a apreciar lo más por su rectitud y su incansable aplicación.

Consérvese bien y guárdeme en su afecto. 

De usted siempre atto. y S.S

 

Fichte299


 

Schelling a Fichte

Jena, 3 de octubre de 1801

 

Sería casi imposible, venerable amigo, analizar en mi carta todos y cada uno de los puntos en que divergimos y remontarme punto por punto hasta la diferencia inicial de donde proceden. De ahí que me dé por satisfecho con resolver sobre todo algunos malos entendidos y prejuicios en los cuales, a juzgar por su última misiva300, usted está envuelto irremediablemente; resumo en unas cuantas frases ya que la intención de ser más detallado hasta ahora ha tenido, como consecuencia inevitable, sólo el constante aplazamiento de mi respuesta.

La identidad del fundamento ideal y real es = a la identidad del pensar y del intuir. Con esta identidad expresa usted la suprema idea especulativa, la idea de lo Absoluto, cuyo intuir es en el pensar y su pensar es en el intuir. (Como aclaración de este asunto me remito para ser breve a la Kritik der Urteilskraft de Kant §76 Nota)301. Puesto que esta identidad absoluta del pensar y del intuir es el principio supremo, por lo tanto, si realmente es concebida como Indiferencia absoluta, al mismo tiempo tiene que ser necesariamente el Ser supremo, mientras que el ser finito y condicionado (por ej. el ser de las cosas individuales y corpóreas) siempre expresa una diferencia entre el pensar y el intuir. En este último caso, lo ideal y lo real se alteran recíprocamente. La Indiferencia inalterable de ambos está solamente en lo Absoluto. Le ruego que piense en el espacio absoluto con el fin de arribar por el camino más corto a la intuición de esta Indiferencia absoluta y del Ser supremo que está unido a ella necesaria e inmediatamente, pues este espacio es precisamente la indiferencia suprema (nuevamente intuida) de la idealidad y la realidad, la máxima transparencia y claridad, el ser más puro que nosotros intuimos. Ser significa para usted exactamente lo mismo que realidad, incluso lo mismo que realidad efectiva. No obstante, el Ser kat'exojen no admite opuesto alguno, pues es la unidad absoluta de lo ideal y lo real mismo.

Ahora bien, usted quiere simplemente que este Ser supremo, que ya no es la realidad como opuesta a la idealidad, sea pensada como pura agilidad, como actividad absoluta. Sólo que a Ud. le es imposible evitar que la actividad absoluta sea = al reposo absoluto (= Ser) y que, por lo tanto, no se pueda predicar una acción ni de lo Absoluto verdadero ni del espacio absoluto, que es su imagen universal (como se ha mostrado más arriba), del cual sólo se puede decir que es, pero nunca jamás que sea activo. (Si pone esto en relación con la conclusión conversa según la cual aquello de lo que se puede predicar verdaderamente una acción, por eso mismo no puede ser lo Absoluto verdadero, me vendría muy a propósito).

Este Absoluto, afirmo en mi Darstellung302, existe bajo la forma de la diferencia cuantitativa (esto es, la intuición, que siempre es una intuición determinada) en lo singular y en la indiferencia cuantitativa (esto es el pensamiento) en el todo. (Concebido como Unidad es la igualdad absoluta del pensar y del intuir. En el pensar hay tanto como en el intuir, y viceversa; uno adecuado al otro). Usted afirma algo semejante303 cuando dice que su síntesis última es el fundamento real inconcebible de la separación de los singulares y, al mismo tiempo, el fundamento ideal de la unidad de todos. Por cierto, usted se eleva hasta este Ser que no es realidad, ni tampoco realidad efectiva, sino que está por encima de toda oposición entre lo ideal y lo real, y que es una identidad absoluta de ambos. Pero este Ser es para usted la síntesis última. Yo pensaría, sin embargo, que si esta síntesis es realmente, y al mismo tiempo, la síntesis suprema, justamente por eso también es lo Absoluto, lo Incondicionado mismo, y es, por consiguiente, al mismo tiempo y de manera irremisible, lo primero desde lo cual se debe partir.

O bien usted no tiene que salir nunca del Ver, –como usted se expresa, es decir, precisamente de la subjetividad– y, entonces, el Yo de cada uno (tal como dice alguna vez en la Wissenschafslehre304) tiene que ser y permanecer como la substancia absoluta; o bien sale del mismo a la búsqueda del único fundamento real inaprehensible, y, en tal caso, todo ese recurso a la subjetividad sólo es válido de manera provisoria hasta que se haya encontrado el principio verdadero; no sé cómo piensa defenderse si una vez que Ud. haya alcanzado esta síntesis aparecen otros que consideren la misma como lo primero, recorran el camino en sentido inverso y califiquen su principio como meramente provisorio, y su filosofía, así como la de Kant, de simple propedéutica. Pues, está claro que una investigación es propedéutica cuando el principio supremo se da como resultado y síntesis última. Le pido disculpas por haberme adelantado a dar este paso y, sin esperarlo en este punto, haber osado determinar aquello que ha de ser inevitable tan pronto como usted haya llegado hasta allí.

Usted mismo –cuando dice que "por cierto que ambos quisiéramos estar muy de acuerdo en lo que se refiere al contenido, aunque diverjamos totalmente en cuanto a la exposición, sin embargo, ésta es fundamental"305– pone de manifiesto, más claramente de lo que yo podría hacerlo, que para conservar su sistema primero hay que decidirse a tomar al Ver como punto de partida y concluir con lo Absoluto (con lo propiamente especulativo), más o menos como en la filosofía kantiana, en la que la ley moral tiene que estar en primer lugar y Dios en el último, si es que el sistema ha de ser sostenible. La necesidad de partir del Ver lo ata a usted, y su filosofía a una serie condicionada de principio a fin, en la cual ya no hay nada más de lo Absoluto por encontrar. La consciencia o la sensación que usted mismo ha de tener de esto lo ha obligado, en la Bestimmung des Menschen, a transponer lo especulativo -ya que de hecho no lo podía encontrar en su saber- a la esfera de la fe, la cual, a mi entender, no es tema de discusión ni en la filosofía ni en la geometría. Usted lo explicó en esa obra casi con las mismas palabras: lo real originario en verdadero sentido, esto es, lo verdaderamente especulativo, no se puede hacer ostensible en ningún rincón del saber306. Acaso no es ésta prueba suficiente de que su saber no es el saber absoluto, sino que en cierto sentido todavía es un saber condicionado que, si necesariamente fuera el saber imperante en la filosofía, la degradaría hasta hacer de ella una ciencia como cualquier otra.

Lo que ahora es su síntesis suprema, era, al menos en sus primeras exposiciones, extraño, pues según éstas el orden moral del mundo (que, sin duda, es lo que usted ahora designa como la separación real de los singulares y la unidad ideal de todos) es Dios mismo; si entiendo bien, éste ya no es el caso hoy en día, lo cual cambia considerablemente todo el contenido de su filosofía.

Todo esto, que yo considero como un indicio de su acercamiento desde el mero filosofar a la verdadera especulación, me complace y despierta en mí la esperanza de que al fin nos pongamos plenamente de acuerdo en el punto que necesariamente tenía que pasarle más o menos inadvertido debido al método del cual Ud. se ha servido hasta ahora y que jamás podría ser alcanzado por medio de un ascenso gradual desde abajo, sino que sólo puede ser aprehendido de un solo golpe y de manera absoluta.

Usted parece retractarse en su última carta307 de lo que admitía en la anterior308, o, al menos, dudar de haberlo escrito realmente. Quizás por este motivo no sea inoportuno citar textualmente el pasaje correspondiente.

"Creo que le entiendo bastante bien", dice usted, "y ya antes le había entendido así, sólo que no creo que estas conclusiones se siguen de los actuales principios del Trascendentalismo, sino que más bien se le contraponen; que sólo se pueden fundamentar a través de una ampliación ulterior de la Filosofía Trascendental incluso en sus principios, ampliación que las exigencias de la época reclama urgentísimamente"309.

En seguida anuncia usted que esta ampliación será su primera tarea después de terminar su nueva exposición de la Wissenschaftslehre.

Su punto de vista tiene como consecuencia que su filosofía se le presente a usted como la filosofía absolutamente verdadera, simplemente sólo porque no es falsa. Spinoza propone el pensamiento y la extensión como los dos atributos de la substancia310. Él no niega que todo lo que es pueda ser explicado a partir del mero atributo del pensamiento y por medio de los simples modos del pensamiento infinito. Él no encontraría en absoluto falso este tipo de explicación, pero no la tomaría por absolutamente verdadera, sino que pensaría que está comprendida en la explicación absoluta. Algo semejante sucede entre nosotros, a partir de lo cual, usted, entre otros, se podrá explicar por qué –en el fondo y desde un principio pasó desapercibida la diferencia que hay entre nosotros– yo he podido utilizar el idealismo como órgano, e incluso, tal como usted señala, he podido formular tantas cosas claras y profundas sobre el idealismo.

Usted le agrega al fundamento real de la separación de los singulares el calificativo de inconcebible. Por cierto que este fundamento es inconcebible para la reflexión del entendimiento que ascienda desde abajo, pues ésta, con la oposición entre lo finito (la separación) según su concepción, y lo infinito (la unidad de todos), incurre en contradicciones insolubles (las antinomias de Kant), pero no es inconcebible para la razón que pone la identidad absoluta, la coexistencia inseparable de lo finito con lo infinito, como lo primero, y parte de lo eterno que no es ni finito ni infinito, sino ambos eternamente. Esta eternidad de la razón es el principio propiamente tal de toda especulación y del verdadero Idealismo, aquello que niega la serie causal de lo finito y que, según su esencia (natura), la precede en cada instante del tiempo tal como la precedió originalmente, así como, inversamente, jamás ha sido anterior a la misma de otra manera que como lo es ahora y siempre, a saber, según su naturaleza.

Tendrá que disculparme si le digo que por toda su carta fluye un mal entendimiento total de mis ideas, lo cual es muy natural puesto que usted no se ha preocupado por llegar realmente a conocerlas. En cambio, no hay una sola que me sea extraña entre todas las ideas que usted ha tenido la bondad de comunicarme en su misiva. Tal como usted habrá de concederme, yo también conozco (en parte porque también hago uso de ellos) todos los argumentos que demuestran que el Idealismo es el único sistema necesario. Estos argumentos, que eran pertinentes contra todos los adversarios que Ud. ha tenido hasta ahora, no surten ningún efecto en mi contra, ya que yo no soy su adversario, aunque lo más probable es que usted sea el mío. Ya he dicho más arriba que yo no creo que su sistema sea falso, pues constituye una parte necesaria e integrante del mío.

Sería muy de desear que usted se hubiera atenido, siempre y en cada momento, a lo que dice en su última carta: "lo que sean idealismo y realismo sólo puede ser investigado al interior de la Wissenschaftslehre". (De ahí se sigue inmediatamente que la verdadera Wissenschaftslehre, es decir, la auténtica filosofía especulativa, no puede ser ni idealismo ni realismo. Pero, ¿acaso usted no ha caracterizado su filosofía de modo bastante categórico como idealismo?). Entonces le sería más fácil estar de acuerdo con mi tesis según la cual el auténtico sistema de la filosofía es completamente indiferente hacia el exterior, aun cuando puede ser diferente hacia el interior. Este concepto de la indiferencia absoluta del verdadero sistema hacia el exterior era, por sí solo, suficiente para evitar que usted se forme una imagen del mío como si él estableciera dos filosofías que existen una al lado de la otra.

Pueda ser que en las Briefe über Dogmatismus und Kriticismus311 me haya expresado bastante torpemente movido por la primera sensación, aún sin pulir ni desarrollar, de que la verdad se encuentra por encima del punto hasta el cual llega el idealismo; no obstante, puedo remitirme a estas Briefe como a un documento bastante temprano de esa sensación que igualmente se dio en usted a raíz de las querellas sobre el ateísmo y que lo obligó a extraer de la fe lo real originario que se echaba de menos en el saber (es decir, en el idealismo). Por lo tanto, mis filosofías idealista y realista se corresponden exactamente en la misma manera como su saber y su fe, cuya oposición, por lo demás, usted dejó totalmente sin resolver. Y si a usted le desconcertó mi posición en este punto, yo, en cambio, dejé de poder seguirlo a partir de éste.

Por supuesto que estas Briefe le permitieron ver de inmediato "que yo no he penetrado la Wissenschaftslehre". Cuanto más puede haber sido este el caso, puesto que, en efecto, al escribir esas Briefe yo sólo conocía los primeros folios312 de la Wissenschaftslehre. Pero, por cierto, que hasta ahora no la he penetrado y tampoco tengo la intención de penetrarla alguna vez en este sentido, es decir, de modo que en esta penetración sea yo el penetrado. Nunca he tenido esta opinión de la Wissenschaftslehre, menos aún ahora, pues yo la consideraba como el libro al cual en lo sucesivo todos estarían y deberían estar remitidos en el filosofar, aunque, claro está, se facilitaría bastante el juicio en materia de filosofía si además sólo se requiriera de un testimonio expuesto por usted acerca de si uno ha comprendido o no la Wissenschaftslehre.

Si yo afirmara en contra de alguien: hay mitos en el Antiguo Testamento, y él respondiera: ¿cómo es posible tal cosa? puesto que en éste se predica la unidad de Dios, ¿acaso sería mi culpa si esa persona no puede oír la palabra "mitología" sin asociarla con el concepto trivial de la "doctrina de los dioses"? A mí me sucede casi lo mismo con muchas personas en relación al concepto de la "Filosofía de las Naturaleza". ¿Qué puede hacer si no se me atribuye ningún otro concepto de naturaleza más que el que también tiene cualquier químico o farmacéutico? Pero, Fichte, quien cuenta con armas completamente diferentes en mi contra, hace para sí las cosas demasiado fáciles al considerarme digno de refutarme únicamente a partir de un concepto de este tipo. Más aún me sorprende que usted se forme un concepto tan arbitrario de la Filosofía de la Naturaleza, ya que usted mismo reconoce que este aspecto de mi sistema es una región que le es totalmente desconocida. Usted dice: el "mundo sensible, o (??) la naturaleza, no es en absoluto más que una manifestación de la luz inmanente"313. Al leer esto me pregunté si es posible que a Fichte no se le haya ocurrido que la demostración de esto precisamente podría ser el objetivo de la Filosofía de la Naturaleza. ¡Cuánto siento que usted no se haya querido convencer de ello a través de la lectura de mi última Darstellung314!.

No es extraño que usted sea de la opinión de haber aniquilado la naturaleza por medio de su sistema, siendo así que con la mayor parte del mismo nunca ha llegado a salir de la misma. Considerando las cosas en sentido especulativo, es absolutamente indiferente si yo hago de la serie de lo condicionado algo real o ideal, pues tanto en un caso como en el otro no salgo de lo finito. Es a través de esto último que usted creyó haber satisfecho con todas las exigencias de la especulación; he aquí un punto fundamental de nuestra divergencia.

A partir del tercer principio, con el cual usted ingresa en la esfera de la divisibilidad, de la limitación recíproca, es decir, de lo finito, la filosofía es para usted una serie constante de finitudes, una serie causal superior. La verdadera aniquilación de la naturaleza (en el sentido que usted le da) no puede consistir en dejarla ser real aunque sólo sea en sentido ideal, sino solamente en que se lleve lo finito hasta la identidad absoluta con lo infinito, es decir, en que no se admita nada fuera de lo eterno, y no se admita lo finito tanto en sentido real (común) como en sentido ideal (el que usted le da).

Sé muy bien a qué pequeña región de la conciencia tenía que descender para usted la naturaleza de acuerdo a su concepto de la misma. Ella no tiene para usted ninguna significación especulativa, sino solamente teleológica. Por ej., ¿es usted realmente de la opinión de que la luz existe solamente para que los seres racionales puedan también verse cuando hablan unos con otros, y de que el aire existe para, que al oírse puedan hablar entre sí315?

En cuanto al resto de lo que usted señala sobre un idealismo que tolera a su lado un realismo no tengo otra cosa que anotar más que de esa manera incurre en el mayor error sobre mí, error que es demasiado vasto como para resolverlo en una carta, más aún cuando puedo remitirme con este fin a mi última Darstellung. En caso de que ésta no sea suficiente, fijaré mis expectativas en las explicaciones que demos en el futuro sobre este punto fundamental entre usted y yo.

En breve recibirá el diálogo filosófico316 del cual soy autor y que desearía que lo lea. La continuación de mi Darstellung también ha de ser publicada en el curso de este y del próximo mes317.

Por mi parte me abstendré de dar un juicio definitivo sobre la totalidad de su sistema hasta que se publique su nueva Darstellung318. Esto se sobreentiende. Asimismo cuento con que usted aguardará a la conclusión de mi Darstellung y realmente la lea antes de hacerse un juicio y de pronunciarse sobre la misma. Las locuciones como aquella que dice: "hasta donde he leído su exposición, etc."319 no tienen precisamente los mejores resultados ante el público.

No obstante, si el deseo de que las diferencias que existen entre nosotros no se hagan públicas significara que yo espere hasta que usted crea conveniente hacerlas públicas, o que en el entretanto yo le permita –tal como en los anuncios de publicación de la nueva Wissenschaftslehre320 u otros por el estilo– alabarme como un ingenioso colaborador, pero al mismo tiempo haciéndole notar al público (de manera tan sutil e indirecta que los Nicolais y los críticos del Allg. D.B. también lo perciban321) que yo no lo entiendo, en tal caso, usted comprenderá perfectamente que esta propuesta es algo injusta.

Que mi filosofía sea distinta a la suya lo considero como un mal muy menor que de ser necesario todavía puedo soportar. Pero que yo haya querido exponer la suya, y que ni siquiera en este caso haya tenido éxito, querido Fichte, esto es realmente muy duro, en especial puesto que una vez que se ha convencido en lo primero, sobre lo último basta con su palabra sin mencionar razón alguna. Si usted tampoco desea una explicación formal de la diferencia que hay entre nosotros, deje al menos de hacerme el honor, que no merezco en absoluto, de asumirme como un colaborador tal como lo ha hecho en su último anuncio de publicación; pues esta asunción es hecha ante el público en un momento en el que usted, por sí mismo, ya podría saber muy bien que yo no persigo uno y el mismo objetivo que usted.

Con confianza en el desenlace y seguro de mi propia causa, dejo a la discreción de cada quien que averigüe cuál es nuestra relación; tampoco puedo intentar privar a nadie de su buena vista o tratar de encubrirle las cosas de modo alguno. Así, pues, acaba de aparecer en estos días un libro titulado Differenz des Fichteschen und Schellingschen Systems der Philosophie322, escrito por un hombre de un talento extraordinario y en el cual no he tenido ninguna participación, aunque de ninguna manera pude impedirlo.

Usted olvidó adjuntar el Sonnenklarer Beweis. Sin embargo, ya lo he tenido en mis manos; me pareció que el idealismo del que allí se trata es bastante psicológico, casi como en las obras póstumas de Lichtenberg323; también lamento mucho que entre las ocupaciones que propone para los filósofos en decadencia figure la de pulidor de anteojos324 que, como es sabido, era una gran afición de Spinoza, el cual fue un gran filósofo a pesar de dedicarse a otras cosas aparte de la filosofía.

Consérvese bien y manténgame en su simpatía. Con mi más sincero respeto y los mejores deseos, 

 

Su Schelling.


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 8 de octubre de 1801325

 

Es muy cierto326 que por medio de una carta difícilmente se podrá formular de manera convincente cuál de nosotros dos es el que incurre en graves errores, está imbuido de grandes prejuicios y, ya que éste sería el caso, filosofa superficialmente. Las verdades que usted expone en su última misiva, también a mí me son perfectamente conocidas; pero, todas las explicaciones que da acerca de mi persona y de mis opiniones se basan en un desconocimiento y menosprecio de mi punto de vista.

Puedo indicarle en pocas palabras el punto en que divergimos. "Lo absoluto (sobre el cual, también poseo desde hace tiempo la intuición, cuya definición comparto plenamente con usted) existe bajo la forma de la diferencia cuantitativa, afirmo en mi Darstellung",- dice usted. En efecto, esto es lo que usted afirma, y justamente por eso me pareció que su sistema es erróneo y dejé de lado la exposición del mismo, pues ninguna argumentación ni explicación puede dar validez a algo que en principio no es válido. Esto es exactamente lo que hace Spinoza y, en general, cualquier dogmatismo, y éste es el πρϖτον ψευδος. El absoluto no sería absoluto si existiera bajo alguna forma. 

¿De dónde proviene sin embargo la forma (de la cantidad, por cierto, y también en este punto estoy de acuerdo con usted) bajo la cual aparece el absoluto? ¿Dónde tiene su origen esta forma? O también, ¿cómo deviene el Uno primero un infinito, y luego una totalidad de lo múltiple? Ésta es la pregunta que la especulación, que ha llegado a su término, tiene como tarea resolver. y que usted necesariamente tiene que ignorar puesto que ya encuentra esta forma en lo Absoluto y juntamente con él. Ahora bien, es aquí, y por tanto en una región que usted ha hecho inaccesible por su nuevo sistema, la cual, tal como a partir de ahora se puede afirmar con seguridad, siempre le ha sido desconocida, es aquí, digo, donde se encuentra el Idealismo de la Wissenschaftslehre y el Idealismo kantiano, y de ninguna manera en ese nivel tan bajo donde usted lo sitúa.

Si usted tuviera la bondad de considerar este punto, el cual no pudo evadir, y, a la vez reflexionar acerca de cómo pudo pasarlo por alto, (a saber, porque usted accedió al absoluto con su pensamiento de manera inmediata, sin tener en cuenta que es su pensamiento, y sólo él, el que con sus propias leyes inmanentes formó bajo cuerda lo Absoluto para usted) pronto llegaría a conocer el verdadero Idealismo y comprendería cómo es que no cesa de entenderme mal.

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Su carta tiene además una segunda parte cuya mención me es penosa. ¿Cómo es posible que usted no se pueda expresar sin ofender, y que gustoso califique a su prójimo de cobarde y falso? Tenga la bondad de ponerse en mi situación y reflexionar sobre la manera en que habría de comportarme con usted luego de haberme visto obligado a declarar327 que nadie, absolutamente nadie, me ha entendido. ¿Acaso debía haber actuado como si usted no existiera y nunca hubiera escrito nada? A la postre reconozco que esto habría sido lo mejor; pero, querido Schelling, en aquel entonces yo no conocía aún su irritable sensibilidad, ni las ideas –indelebles por lo que parece– que realmente le habían inculcado en mi contra. Sólo más tarde usted me las dio a conocer. De hecho, yo consideré que ésta era la manera más gentil de tratar el asunto. Tuve que creer que en su Idealismo Trascendental328 (que entonces era la más reciente obra suya que tenía en mis manos) usted quisiera presentar el Idealismo Trascendental –a saber, el único posible, el que encontraba en las obras de Kant y en las mías ante los ojos de todo el mundo–, pero es manifiesto, claramente, que usted no lo había comprendido, todavía sigue sin comprenderlo y por el camino que usted sigue nunca llegará a comprenderlo. "Yo tendría que haber sabido, cuando dije esto ante el público, que usted tenía un objetivo totalmente diferente al mío"? Querido amigo, ¿desde cuándo debería yo haber sabido tal cosa? En la introducción a su nueva Darstellung, e incluso en la carta en la que figura la frase anterior, asegura usted que, sin embargo, nosotros coincidimos en un punto329.

¡Ahora hasta quiere hacerme responsable de interpretaciones al estilo de Nicolai! Los seguidores de Nicolai tendrán motivo para una gran celebración cuando vean que su propósito ha sido alcanzado.

Sería perfectamente posible imaginarse otras razones por las cuales yo no quería hacer pública nuestra divergencia, aparte de aquella según la cual yo habría querido esperar hasta que me parezca conveniente mencionarla. Yo tenía la esperanza, y admito que la sigo teniendo, de que usted entraría en razón, de tal manera que pudiera evitarse el disgusto y la confusión que indudablemente resultaría de una disputa pública entre nosotros, y rescatar una inteligencia eminente como la suya para lo que yo considero como la buena causa. Por lo demás, nunca he pensado que usted, se abstenga de hacer lo que le plazca sea por amistad o deferencia para conmigo. Por mi parte, yo estoy firmemente decidido a no mencionar para nada su persona públicamente o bien hasta que hayamos superado las diferencias que hay entre nosotros, en caso de que sea superable, o bien hasta que usted tome la ofensiva obligándome a hacerlo; en este último caso se entiende que me comportaré de acuerdo a mi respeto por su talento y a nuestra antigua relación amistosa.

Mucho desearía continuar la correspondencia con usted, pero sólo bajo la condición de que se abstenga de hacer ofensas personales. No querrá que al ver su mano y su sello, que en tiempos pasados fueron motivo de alegría para mí, deba estar preparado para amarguras y tenga que armarme contra usted.

 

Fichte.
 

 


De Schelling a Fichte330 

Jena, 4 de Enero de 1802

 

 


 

De Fichte a Schelling

Berlín, 15 de enero de 1802

 

Después de recibir su misiva del 4 del presente, y luego de haber leído el primer número de su periódico331, contesto inmediatamente a la primera. 

Ante todo, en lo que se refiere a una noticia que le han dado únicamente a Schlegel332 que me visitó con Tieck, en relación a una declaración suya en mi contra, me parece que tratándose de una noticia de tal naturaleza no le es aplicable el calificativo de chisme, ni todo lo que usted concluye a partir de ahí. Pues, si usted no ha hecho tal declaración, entonces no existe, y el rumor se anula por sí mismo.

En suma, el curso de las cosas ha sido el siguiente. Un diletante absolutamente insignificante, comerciante333 de la zona, cuyo nombre no figura ni figurará nunca en la Alemania erudita de Meusel334, y que, no obstante, está suscrito a todos los periódicos, los que yo recibo muy tarde o no recibo nunca y que él recibe directamente del correo e incluso a menudo me informa sobre algunas gacetas que son de mi interés335, me dijo, en el camino a casa después de una reunión, que usted había hecho imprimir una declaración en el A. L. Z. por la cual usted se independiza totalmente de mí, y que él la había leído, de modo que al ver mi sorpresa, me prometió enviarme la gaceta. En todo caso, él no ha cumplido con esto. Desde entonces he recibido en mi círculo de lectores algunas entregas del A. L. Z., y sospecho que si acaso el buen hombre no ha confundido el Stuttgarter Allgemeine Zeitung (que yo no recibo en absoluto) con el A. L. Z., pensando tal vez en la chismería de Böttinger, criticada por usted en la pág. 120336 de su periódico y que me era desconocida hasta entonces, la que ha transformado en su confusa cabeza en un anuncio escrito por usted mismo, quizá haya confundido el nombre de Schelle337 con el de Schelling.

Sobre la base de esto, observará usted que no se cumplen sus sospechas de ardid y malicia por haberme dado esta noticia. Seguro que el hombre no ha tenido ninguna mala intención, ni sospechaba que causaría algún disgusto. Si yo no creyera que su pedido que le mencione el nombre no se ve de por sí satisfecho con la manera como se han desarrollado las cosas, se lo daría; incluso se lo daré gustosamente, si usted aún lo desea. Sólo que yo quisiera que este nombre no llegue a ser conocido por aquí, entre nuestros amigos, porque de ese modo este hombre que, por lo demás, es tan formal y trata de todas las formas de encomendarse a mí y a los míos, caería en infame ridículo.

Pero una pregunta de otra naturaleza es cómo llegué a dar crédito a esta noticia. Ante todo, respecto a la observación, que también en seguida me hizo Schlegel338, según la cual usted no estaría en buenas relaciones con la gente de la A.L.Z., esta observación, por praemissis praemittendis, no había de tener ninguna importancia para mí, pues por qué razón usted no habría de poder servirse de ellos como simples impresores, papel que ellos tienen de todas maneras respecto del Intelligenzblatt; exactamente como yo, por ej., no le he prohibido o imputado al editor de mi Sonnenklarer Bericht que haya anunciado este libro allí mismo339. Acto seguido, tuve de inmediato la sospecha de que también mi informante se había confundido con la Allgemeine Zeitung, en el cual perfectamente pudo figurar un anuncio de este periódico suyo que se publica en la editorial de Cotta (periódico del cual me enteré, al mismo tiempo, por medio de Cotta de una manera que me pareció hacerme recordar lo que le dijimos a él hace un año respecto de un proyecto común nuestro) Allgemeine Zeitung, en el cual se había publicado mi anuncio340 de una nueva redacción de la W.L.341, sobre uno de cuyos pasajes hizo usted acotaciones tan peculiares342; en la misma Allgemeine Zeitung, como decía, pudo aparecer un anuncio de su periódico en el cual se emiten opiniones semejantes a las de su última carta343. En fin, para qué tantos rodeos. Le adjunto el último pliego de su última carta344, de la cual usted probablemente no ha conservado ninguna copia. Por los pasajes marcados, en particular por aquellos que están señalados con NB.345, podrá usted explicarse muy fácilmente por qué yo pude creer que era poco probable que esa noticia fuera cierta, pero no absolutamente imposible.

Es verdad que usted dice en la misma hoja que tenía la intención de abstenerse de emitir cualquier juicio decisivo sobre mi sistema hasta que se publicara la nueva exposición; pero luego de leer el pasaje que sigue de inmediato, pude pensar que era posible que, de acuerdo a los conceptos, con los que se expresan allí mismo sobre mi modo de pensar, que no eran precisamente decorosos, usted había desistido de cumplir con esta decisión, ya que yo no respondí a su misiva dándole mi aceptación, y también que, siguiendo una política usual entre los escritores, usted quería tomar sus precauciones contra mi temible ofensiva. (La persona que ha pensado de mí algo semejante a lo que se dice en su carta no puede tomarme a mal que yo piense en consequence de él).

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Le adjunto la respuesta de esta carta suya346 que luego no llegué a despachar, pues preferí guardar silencio ante usted porque no quise irritar aún más su sensibilidad que, por lo demás, ya estaba irritada.

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Así estaban las cosas cuando recibí aquella noticia. Y ahora responda usted la segunda pregunta por sí mismo. 

Al revisar nuevamente su carta, considero muy significativo usted crea que yo esperaba solamente una explicación suya; no, yo he dicho que ésta ya ha tenido lugar; además he seguido difundiéndolo: se lo he dicho a W. Schlegel, en presencia de Tieck, y a Fr. Schlegel, con ocasión de que yo le pregunté sobre aquella vieja y conocida historia, según lo convenido por escrito entre nosotros347, y él aseguró no saber nada de nada348; aparte de ellos no se lo he dicho a nadie más. Usted parece ponerle un especial énfasis a la palabra chismería, y tomarme a mal que yo haya creído en tal cosa. Querido Schelling, si usted supiera cuán a menudo me han escrito y me ha sido asegurado por amigos que estaban de paso que, desde mi ausencia en Jena, usted acostumbra en la cátedra a burlarse de mí y del punto de la reflexión en el cual me he quedado detenido; y si ahora quisiera percatarse de que, por cierto, ni remotamente se lo he hecho sentir, entonces podría creer que yo le doy crédito a la chismería.

Usted sabe cómo me he conducido en tiempos pasados cuando me arremetió, en efecto, con el chisme más bajo y grosero349. Usted ve cómo he tomado las expresiones incluidas en su carta. Usted puede apreciar y apreciará a partir de esto la profundidad de la confianza, del cariño, del respeto y la firme esperanza que tengo puestos en lo mejor de su persona. Usted se podrá imaginar, por tanto, cuánta alegría me dio su misiva del 4 del presente y, en general, la manera, tan honesta y perfectamente digna de usted, en que soy tratado en su periódico350. Usted tiene y siempre tendrá en mí al más cálido y afectuoso amigo, siempre que pueda serlo abiertamente sin parecer despreciable. Si olvidando totalmente lo que somos nosotros, tarde o temprano, se le ocurre tratarme tal como lo ha hecho ahora por segunda vez, lo lamentaré por usted, permaneceré tranquilo y esperaré hasta que usted vuelva a reflexionar.

Por consiguiente, en verdad no serán nuestras divergencias de orden científico las que, por sí mismas, podrían poner un obstáculo entre nosotros, sino solamente las ofensas personales en las que yo nunca he incurrido y de las cuales le ruego, e incluso deseo con toda firmeza, que usted se abstenga en el futuro.

Respecto de la explicación que usted tenía pensado darme en relación a la consabida cuestión, permítame manifestarle mi modo de pensar. Yo desprecio demasiado lo opinión de la gran masa, y creo firmemente que nuestra condición moral sólo es un asunto nuestro y de nuestros amigos, si es que contamos con ellos; creo, además, que, sea cual fuere la opinión del pueblo, yo puedo alcanzar mi objetivo científico; o, aunque yo le diera a todo esto un valor mayor que el que le doy, creo haber descubierto que todo mi ser no ha causado en la multitud una impresión tal que parezca estar interesada en tomarme por cobarde, falso, mentiroso y ruin, como a menudo parece que sí lo están aquellos que podrían conocerme más de cerca. Por ello he decidido, y ocasionalmente lo he expresado públicamente, no manifestarme sobre este punto ante el público, a menos que haya un motivo imperioso, y esto no lo hago por tener miramientos para con un individuo, sobre el cual no quiero decidir si es digno o no de ello, individuo que, sin embargo, debería avenirse a esto; sino que lo hago por consideración para conmigo mismo. Creo que puedo permitirme tener tan alta consideración por mí mismo, como para no someterme siquiera una vez a la acusación que se desprende de esos puntos.

Algo distinto es que usted y Niethammer caigan en injustificada sospecha. En este caso soy de la opinión de que ustedes han entrado en posesión de La Aclaración con toda lealtad y en común acuerdo, y que están autorizados a usarla de cualquier manera; además, si esto pareciera requerir de mi consentimiento, que en realidad no hace falta, se lo otorgo del todo.

En suma, ante todo queda esto enteramente a su propio criterio, pues, por lo demás, creo que es de su incumbencia.

A más de esto, usted es tan amable en desear mi consejo acerca del modo como puede llevarse mejor a cabo esta decisión en caso de que deba hacerse efectiva. Sólo hay dos personas en este ámbito cuya opinión en algo me interesa: Goethe y Schiller, en especial la del primero. Debo saber si a usted también le interesa particularmente la opinión del primero. Si usted quiere, cuéntele a Goethe, incluso en mi nombre y como un encargo mío, que usted me ha escrito de esta manera sobre este punto, y que yo le he contestado de esta otra, y después cuéntele cómo han ocurrido realmente las cosas, a ver qué consejo nos da.

¿Conoce usted suficientemente todas las circunstancias? Incluyo en la presente las más importantes que usted aún desconoce o podría haber olvidado. El personaje351 encuentra a mi señora durante el paseo352; y habla a los atemorizados, aturdidos y desconcertados extraños -sin que nunca antes haya tenido lugar una conversación de contenido semejante entre nosotros- de su afán por ir a un país libre como su patria, Suiza, y de su decisión de acompañarnos en nuestro viaje a este país en caso de que el asunto pendiente no acabe como debería. En vista de este comentario lo visito a la mañana siguiente y, durante un paseo en el transcurso del cual me repite lo mismo que acabo de mencionar, yo le propongo como medida provisional la de la primera carta353. Él acepta la propuesta; yo le envío el concepto de la carta354; él me escribe en una esquela355, cuyo original he guardado en el expediente correspondiente, que está totalmente de acuerdo. Llega la consabida disposición356, supo apoderarse de ella, me informa confidencialmente al respecto e impide su circulación hasta que, habiendo tomado hace tiempo esta decisión, dentro de las 24 horas siguientes consigue hacerme escribir refunfuñando y a regañadientes la segunda carta357, con cuya interpretación él pretendía quedar a cubierto, carta que, como debe notar inmediatamente cualquiera que conozca mi modo de pensar y mi estilo, es su obra y no la mía, y que yo escribí, a pesar de haber comprendido muy bien cuál era la razón de todo esto, solamente para librarme del tormento que no cedía en modo alguno; escribí una carta que, de haberla concebido yo mismo358, nunca me hubiera perdonado.

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No por respeto a usted, sino que creo que por respeto a mí mismo, le doy testimonio de la profunda alegría que me ha causado su periódico de principio a fin. Pobre Zettel359, hasta podría sentir compasión por él, por el modo como se le ha dado un tapabocas. Sobre Krug360 sabía solamente que es un mal sujeto361, y tengo noticia de trozos de su filosofía que he tomado de las recensiones elogiosas que le han hecho en la Neue Deutsche Bibliothek362. Difícilmente hubiera creído que en nuestra época haya un ser humano tan deplorable.

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Ninguna otra cosa, aparte de mi carta anterior que ahora le envío adjunta363, me mueve a mencionar nuestra divergencia de orden científico. Seguramente que usted sonreirá al leer el pasaje de la misma que está marcado, y que yo he marcado justamente por esta razón. Usted lo confirma en varios pasajes del primer número de su periódico364: de ningún modo acaecen cantidad y relación algunas en lo Absoluto; y, sin embargo, ha escrito usted, en efecto, el pasaje que menciono en mi carta365, a pesar de que su nueva Darstellung366 tiene pasajes de este tipo que son mucho más sólidos. Y, añado por mi parte, así debe ser. Con su concepción el Ser y el Saber mismo no son más que en relación, y puesto que usted sabe y habla sobre ambos, tiene que explicarlos por medio de algo superior, acerca de lo cual usted precisamente debe también tener un saber, de suerte que su sistema es, en relación al Absoluto, sólo negativo, lo cual usted imputa al mío, al menos tal como usted lo entiende; el suyo no se eleva al reflejo fundamental, y por ello cree usted que, tal como yo he dicho del sistema kantiano, el mío permanece en el punto de reflexión.

Hay un saber relativo367 que es correspondiente a Ser. Sin duda que bajo este saber relativo se encuentra, a su vez, otro Ser. Ahora bien, usted piensa que mi Wissenschaftslehre se encuentra al nivel de este saber. El correspondiente de este saber es el supremo Ser y, por lo tanto, absoluto; insisto: Ser. Pues bien, usted cree haberse elevado por encima de la W.L. hasta el concepto de este368 Ser, y ahora reúne los términos asociados –no materialiter, por medio de una intelección, sino formaliter porque su sistema requiere de la unidad; no a través de la intuición (que debe proporcionar algo positivo) sino del pensamiento (que no postula más que una relación)– en una identidad negativa, esto es, en una no-diferencia del saber y del ser, en un punto de indiferencia, etc. Pero si de momento examina usted, por ejemplo, el Ser más absoluto (absoluteste) que usted pretende establecer, encontrará en él un claro indicio de una composición que no es concebible si no es precedida por una escisión; de ahí que usted deduce, con toda razón, el saber (relativo) a partir del ser y, otra vez, el ser a partir del saber369. Algo semejante encuentra usted también en el saber relativo. En efecto, su punto indiferente está situado por encima de aquel que pertenece al saber relativo que usted atribuye a la W. L.; si éste es el Nº 3, aquél es el Nº 2. Pero todavía hay uno que está más arriba, recién en el cual el Ser y su correspondiente, el Saber, devienen tanto escindidos como compuestos; este punto es también un saber (pero no de algo, sino el saber absoluto)370, y aquí ha estado siempre la W.L., que precisamente por eso es Idealismo Trascendental371, lo cual expongo, entre otras cosas, con el término Yo, únicamente en el cual se escinden al Yo –el Yo relativo, se entiende– y el No-Yo. Esto es lo que yo quería dar a entender en una carta anterior en la que decía que lo Absoluto de la Filosofía, claro está372, permanece siempre como un Ver. Usted replicó que no puede ser un ver referido a algo, lo que es correcto, y yo tampoco pensaba otra cosa; y en esto, pues, debí consistir todo. Así sucede con Spinoza. El Uno debe ser Todo (más preciso aún, el infinito, pues aquí no hay totalidad alguna), y viceversa; lo cual es, pues, absolutamente correcto. Pero, ¿cómo llega el Uno a ser Todo y el Todo Uno? Él no nos puede señalar el punto de transición, el punto de flexión y de identidad real de los mismos, y por eso pierde el Uno cuando lo coge desde el Todo, y pierde el Todo cuando aprehende el Uno. De ahí que, sin agregar prueba alguna, presenta las dos formas fundamentales de lo Absoluto, esto es, Ser y Pensar, tal como usted lo hace373 sin que la W.L. lo autorice en modo alguno a hacer tal cosa374. Sin embargo, a mí me parece, en verdad, de suyo claro que lo Absoluto puede tener sólo una exteriorización absoluta, es decir que en relación a la multiplicidad es absolutamente una, simple y permanece eternamente la misma; esta exteriorización es precisamente el saber absoluto375. No obstante, lo Absoluto mismo no es ni ser ni saber alguno, ni la identidad ni la indiferencia de ambos, sino que es justamente lo Absoluto, y cualquier otra palabra induce a error.

De aquí se sigue indudablemente que un Idealismo Trascendental como el que usted ha encontrado en la W. L. y expuesto en sus obras, no es en realidad más que un formalismo, una parcialidad, a lo más una sección de una W. L. cuya separación de la misma no ha sido bien planeada; de allí también se desprende que la Filosofía de la Naturaleza no es en absoluto un polo particular de la filosofía, sino que es una parte de la misma, además se sigue que, si se la ve de esta manera, no se contrapone al idealismo (en el cual está integrada) sino a la Ética esto es, a la doctrina del ser inteligible.

Si en algo le parece que estas sugerencias son dignas de su consideración, o si la opinión favorable que usted tiene de mí fuera de algún valor para usted –puesto que usted mismo me hace la concesión de que, dejando de lado mi actual estancamiento, en tiempos pasados he producido algunas cosas bastante pasables, y ahora no quisiera dar por perdido del todo un año de trabajo sosegado–, desearía, por cierto, que tanto usted como Hegel376 se abstengan de continuar haciendo tanto ruido por este punto en discusión, y de esta manera, como yo creo, dejarán de contribuir a multiplicar los equívocos, hasta la Pascua en que será publicada mi nueva exposición. De ningún modo lo tomo allí a usted como adversario, sino únicamente a Spinoza, y no por consideración hacia usted, pues no soy tan mezquino como para creer que requiera de la misma, sino para evitar contrariedades sobre este punto, que ya lo creo que tengo que examinar. Entonces, dependerá de usted continuar o rectificar, según como mejor le parezca.

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Espero, mi queridísimo y venerable amigo, que esta carta exprese tan claramente mi respeto y cariño por usted que no sea necesario añadir un testimonio de ello para terminar.

 

Su atto. y S.S.

Fichte


 

De Schelling a Fichte 

Jena, 25 de enero de 1802

 

Ante todo renuncio de buena gana a conocer el nombre de la persona que creyó haber leído una declaración mía en su contra. Usted tiene razón: basta con que ésta no exista en ningún lugar. 

En lo relativo a las ofensas personales de las cuales me acusa, le ruego que no las vea como tales aun cuando yo no oculto que todo lo que en mi carta377 pueda tener esta apariencia no me pareció más que reproducir el espíritu del tono en que usted se expresa en contra mía, en tanto que, a pesar de todo, yo no creo haberme permitido algo que, por ej., podría compararse a la propuesta de rectificación que usted me hace en su última carta378; por lo demás, le invito a pensar si no es verdad que, dejando de lado todo el resto, cualquier manifestación que se haga de manera encubierta respecto de un amigo, como la que hay en el anuncio de la Wissenschaftslehre379, debe irritar el sentido de justicia del mismo más intensamente que todo lo que suceda por vía directa.

El modo directo de proceder y la sinceridad de mis intenciones han sido siempre mi guía con usted, y seguirán siéndolo invariablemente. Sólo me he permitido hacerle presente380 lo que pienso de nuestra relación, y nunca he dicho ante un tercero ni una palabra que niegue el respeto que tengo por usted. En cambio, yo (entre otros) he tenido hace poco ante mis ojos una nota suya dirigida a una tercera persona381, en la cual figura que usted tiene pensado exponer "mi pretensión, etc. en toda su desnudez"382, y que yo no entiendo la Wissenschaftslehre mejor de lo que la entiende Friedrich Nicolai383, además de muchas otras expresiones que difícilmente se pueden justificar, del modo que fuera, mientras que exista algún respeto, incluso si en el caso más extremo éste sólo se queda en la promesa.

Por cierto, he tenido que sonreír más que sobre la primera argumentación en su respuesta (que usted había guardado y ahora me envía adjunta a la presente384) referente a lo cuantitativo de mi Absoluto -lo cual de ningún modo lo ha tomado de mi Darstellung §25385 que usted podría examinar, sino que se debe a que usted pasa inadvertida la segunda mitad del período de mi carta386 donde digo que "este Absoluto existe (se manifiesta) bajo la forma de la diferencia cuantitativa en lo particular y de una indiferencia semejante en el Todo"387- así que por esto he tenido que sonreír, digo, porque en la nota que acabo de mencionar al fin vuelve a emplear como argumento principal en mi contra la misma presuposición de que "finalmente hago existir a lo Absoluto bajo las formas de la cantidad"388, aunque sí me causó alegría encontrar al final de su nota una confirmación indirecta de lo que usted dice directamente: "Por cierto que quisiéramos estar muy de acuerdo en lo que se refiere al contenido"389.

Se entiende que en la misma medida ha cambiado el estado de las cosas desde mi última carta. No existe una tal declaración de mi parte que le haya dado motivo para enfadarse conmigo, pero sí existe efectivamente su expresión ambigua en el anuncio de la Wissenschaftslehre y en la carta dirigida al señor Schad.

Quedemos en que esperaré hasta la publicación de su nueva exposición. Si en ella hace de Spinoza su adversario imaginario, de nuevo me parece que ese no es el modo directo de proceder, modo que incluso lo puede llevar a refutar más de lo que se encuentra en Spinoza (dando por supuesto que no sea menos), de tal manera que tendría a mi cargo el doble trabajo, por un lado, de distinguir claramente lo que le pertenece a él de lo que me pertenece a mí, y, por otro, de hacer lo necesario para que él no sea mal interpretado bajo mi nombre ni yo bajo el suyo, ya que no estoy dispuesto a admitir tal cosa.

Esto es todo lo que puedo responderle por ahora. Siempre sigo teniendo el plan y la esperanza de saludarlo personalmente en la primavera390.

 

Schelling

 



 

1  Esta traducción, realizada por Raúl Gutiérrez y Hugo Ochoa con la colaboración de Felisa Cancino, forma parte del proyecto FONDECYT No 1950875: “Intrahistoria del contradiscurso filosófico de la modernidad”.

2  Fichte, J. G., Gesamtausgabe, III, 2, Der Bayerischen Akademie der Wissenschaften, Ed. Frommann-Holzboog, Stuttgart-Bad Cannstatt, 1970, pág.201. (En adelante GA).

3 Schelling, Friedrich Wilhelm Joseph (1775-1854). Desde 1790 estudiante en el Seminario de Tubingen. Al momento de la redacción de la presente carta estudiaba Teología.

          Esta es la carta más antigua a Fichte que se conserva de Schelling. No se sabe de una respuesta de Fichte. El 6 de enero de 1795 le escribe Schelling a Hegel diciéndole que acaba de recibir "de Fichte mismo" su Grundlage der gesamten Wissenschaftslehre (1794). Es decir, según parece, Schelling recibió directamente de Fichte esta obra, pero de ahí no se sigue que éste haya incluido una carta de respuesta, pues de haber sido así Schelling le habría comentado algo a Hegel sobre el contenido de la misma.

4 Schelling, F. W. J., Über die Möglichkeit einer Form der Philosophie überhaupt, Tubingen, 1795 [más bien 1794].

5 Alude al Versuch einer Critik aller Offenbarung, y a Über den Begriff der Wissenschaftslehre oder der sogenannten Philosophie, y a los escritos políticos Zurückforderung der Denkfreiheit von den Fürsten Europas y Beiträge zur Berichtigung der Urteile des Publikums über die Französische Revolution, publicados anónimamente en 1793.

6 Über den Begriff der Wissenschaftslehre.

7  GA, III, 4, pág. 18.

8 Johann Gottlieb Walther (1734-1818) y su hijo, Friedrich August Walther, nacido en 1764, eran profesores de física y de anatomía en Berlín.

9 Friedrich Schlegel.

10  GA, III, 4, págs. 24-25.

11  En la carta del 20 de julio.

12 Cfr. la hoja de anuncios de la Allgemeine Literaturzeitung, Nº 88, del 17 de julio de 1799, donde había aparecido la información siguiente:

          Jena, a 3 de junio (error por julio) partió el hasta ahora profesor de filosofía. Sr. Joh. Gottlieb Fichte, luego de que su dimisión, anunciada por él en un escrito a un miembro del consejo íntimo del Duque de Weimar en el caso de que le fuera impuesta una censura, le fuera formalmente aceptada (dimisión presentada en un postcript a un suscripto conforme de su alteza el Duque Protector, donde los editores del Philosophisches Journal le reprochaban su imprudencia en las expresiones, las cuales le habían acarreado la acusación de ateísmo), y luego de que le fue impuesto el despido de su cargo de profesor. De esto resulta manifiesto que esta dimisión puede considerarse tan poco como una limitación, de parte de su Alteza Serenísima protectora de esta universidad, de la libertad de enseñanza como de una ratificación de la queja elevada contra el Sr. Fichte. Ella es simplemente la consecuencia de su propia declaración en dicho escrito; el rescripto en el cual aparecía el reproche de imprudencia estaba ya resuelto; cuando aquel escrito llegó a los consejeros íntimos, a los cuales estaba dirigido, se vieron en la necesidad y obligación de enseñarlo inmediatamente a Su Alteza el Duque de Sachsen-Weimar, pues el Sr. Fichte allí había explicado cómo el honor le prohibía, en el caso de recibir una censura pública y judicial, permanecer por más tiempo sujeto a gobiernos que hubieran estimado aplicarle tan censura; no le quedaba más que responder a la censura con la presentación de la renuncia y dar entonces la publicidad más amplia a la censura, a la renuncia y a esta carta. Es solamente esto lo que ha decidido al gobierno de Su Alteza el Duque de Sachsen-Weimar a aceptar de inmediato la dimisión que el Sr. Prof. Fichte había anunciado en el caso de una hipótesis que fue la que justamente se produjo; decisión a la cual adhirieron los demás protectores de la Universidad. Justamente ésta fue la razón por la cual la petición, firmada por más de doscientos estudiantes, para la mantención de su bien amado profesor, que le fue entregada a Su Alteza el Duque de Sachsen-Weimar, recibió una respuesta negativa.

13 Walther.

14 Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt (1769-1859), hermano del célebre lingüista y hombre de estado Karl Wilheln von Humboldt, fue el mismo un eminente sabio y explorador. Su Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente (en 30 volúmenes 1805-1834) constituye su contribución científica más importante, particularmente en geografía, geología y botánica.

15  GA, III, 4, págs. 35-36.

16 En la carta del 4 de agosto de 1799, Marie Johanne Fichte escribía a su marido que los Niethammer debían partir a Schwaben dentro de cinco semanas, pero no sabía si también partiría Schelling. Ninguna otra carta menciona un asunto semejante, al menos entre las conocidas.

17 La carta del 29 de julio de 1799.

18 Ibid.

19 August Wilhelm Schlegel.

20 Ludwig Tiek (1773-1853) este poeta estuvo, junto a los hermanos Schlegel, en el centro del círculo romántico de Jena durante los años decisivos 1799-1801. La amistad con Novalis, la influencia de los escritos teosóficos de Jacob Boehme e investigaciones sobre la ciencia de la naturaleza con H. Steffens se conjugan en sus cuentos y poemas, en los cuales lo fantástico y el simbolismo de la naturaleza son particularmente importantes.

21  GA, II, 4, pág. 68

22 El semestre de verano 1799 se había iniciado el 22 de abril. Schelling impartió: Sistema de la filosofía trascendental y filosofía de la naturaleza. Cotéjese el "Catálogo de las lecciones anunciadas para el medio año desde Pascua hasta el día de San Miguel de 1799 en la universidad de Jena" en Int. Bl, Nº 34 del 20 de marzo de 1799, col. 168: "Filosofía de la naturaleza Sr. Prof. Schelling. / Sistema general de la filosofía trascendental Sr. Prof. Schelling".

23 Friedrich Schlegel

24 En la carta de fines de otoño de 1797.

25 Véase la recensión "Leipzig. Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre, als Handschrift für seine Zuhörer, de J. G. Fichte, en C. E. Gabler, 1794, 339 páginas, en octavas. Grundriß des Eigenthümlichen der Wissenschaftslehre in Rücksicht auf das theoretische Vermögen, als Handschrift für seine Zuhörer, de J. G. Fichte. Jena y Leipzig, en C. E. Gabler. 1795, 108 páginas, en octavas". En Göttingische Anzeigen von Gelehrten Sachen, ejemplar 84, del 26 de mayo de 1798, págs. 825-839. Pág. 831: "El recensor (...) entretanto recuerda que, en la medida que el YO-SOY expresa y debe expresar el mero sujeto LOGICO del conocimiento, nadie en realidad tendrá objeciones en reconocerlo como el principio absoluto de todo SABER LOGICO; pues si se suprime el YO-SOY, se suprime toda posibilidad de saber lógico, y sin saber lógico no puede haber —en modo alguno— saber. Pero hay que preguntarse si con el YO-SOY se ha dado también el PRINCIPIO ABSOLUTO DEL CONOCIMIENTO, es decir, si puede ser considerado como el principio absoluto de todo SABER REAL. El recensor sabe muy bien que en el señor Fichte, como en Spinoza, coinciden la cosa y su concepto; pero ¿se deriva esto quo iure del PRINCIPIO? De éste no se sigue otra cosa que: si yo pienso, entonces YO soy; o bien: YO SOY PENSANTE. Pero no se sigue que el YO y el SER COMO TAL sean idénticos. YO soy es, en efecto, solamente una determinación del SER COMO TAL (el ser-puesto del sujeto PENSANTE en cuanto tal); por el contrario, el sujeto REAL (ser como tal) no ha sido puesto mediante aquello. Este es el escollo ante el cual fracasa la Wissenschaftslehre no menos que el dogmatismo". Pág. 835: "ALLI, EN EL HECHO DE QUE DEDUZCA A PARTIR DE PRINCIPIOS FUNDAMENTALES LOGICOS PRINCIPIOS MATERIALES, Y ÉSTOS A SU VEZ SEAN COMPROBADOS A PARTIR DE AQUÉLLOS, RADICA EL TRUCO DE LA DOCTRINA DE LA CIENCIA".

26 "He notado que no es nada extraordinario, tanto en las conversaciones triviales como en los escritos, por medio de la comparación de los pensamientos que un autor expresa sobre su objeto; es más, lo entiende mejor de lo que él mismo lo entendía, en la medida en que él no determinó satisfactoriamente su concepto, y por ello habló —o también pensó— a veces en contra de su propia intención". (Critik der reinen Vernunft, A 313-314/B 370).

27 Kant se remite a la recensión "Entwurf der Transscendental-Philosophie von Johann Gottlieb Buhle, profesor ordinario y público de filosofía en Gotinga, Gött. b. Schröder 1798. Pliego 13 gr. 8" en "Nº 8. Literatur-Zeitung, viernes 11 de enero de 1799". Coll. 57-62.

28 Virgilio, Eneida, 2, 310-12: iam proximus ardet Ucalegon.

29 Véase el borrador de la carta de Kant al rey Friedrich Wilhelm II en Der Streit der Facultäten (Königsberg, 1798), pág. XII-XIII: "En lo que atañe al segundo punto, para que en el futuro no se me acuse de semejante tergiversación y degradación del Cristianismo (de lo que se me inculpa), para no caer —como fiel súbdito de su Eterna Majestad— en ninguna sospecha sobre estas materias, encuentro que lo más seguro es que me abstenga por completo de aquí en adelante de toda conferencia pública sobre asuntos de religión, sea de la natural, sea de la revelada, tanto en cursos como en escritos; aquí me comprometo a ello. / Hasta la muerte la más devoto obediencia: Eterna Majestad Real / el más sumiso de sus siervos". La respuesta de Kant a Federico Guillermo, rey de Prusia, está publicado en versión bilingüe en, Immanuel Kant, La Contienda entre las Facultades de Filosofía y Teología, Debate CSIC, Madrid, 1992, págs. 56-59.

30 Andreas Röschlaub (1768-1835); desde 1796 profesor de medicina en Bamberg.

31 El sobre de la carta de Fichte a Schelling del 20 de julio.

32 GA, III, 4, pág. 71

33 GA, III, 4, pág. 73.

34  GA, III, 4, pág. 75.

35  Esta carta tiene dos borradores cuyas variantes serán introducidas en nota.

36  Esta carta fue publicada por Schelling en la Intelligenzblatt der Allgemeine Literatur-Zeitung Nº 122 del 28 de septiembre de 1799, Col. 992. La publicación terminaba con las siguientes palabras de Schelling: “Publico la presente carta que me fue enviada —en lugar de dar respuesta a la Declaración de Kant—- tal como ha sido escrita, se entiende, después de recibir el consentimiento de mi amigo. Se deja que el juicio lo pueda emitir cualquiera. Jena, 19 de septiembre de 1799. F.W.J. Schelling”.

37  Borrador 1, “¿... sobre mi sistema en la hoja de anuncios de la Allgemeine Literatur Zeitung Nº 109?

38 De fines de otoño de 1797.

39 En el segundo borrador la carta comenzaba así: “El pasaje de su carta, donde menciona al señor Prof. Kant en su declaración de la hoja de anuncios Nº 109, significa en conjunto más o menos lo siguiente: "todavía trabajo algo, lo cual hago para la conservación de la vitalidad de mi espíritu, etc. etc. se los cedo de buena gana a otros". Y más abajo: "veo en sus últimas obras (esto es, la segunda introducción a la Wissenchaftslehre, 4º y 5º fascículos, año 97).

40 Véase la edición de la Academia III, págs. 101-102.

41 Borrador 2: “Usted, mi amigo, no creerá que me quiera disculpar ante usted porque no me atuve al buen consejo de Kant, de cultivar mi talento descriptivo...”

42 Véase la «Declaración de Kant», Col. 876-878.- p. 65/66.

43 Borrador 1: “... atrevido a interpretar...”.

44 Borrador 1: “... hace ocho años...”.

45 Borrador 1: “No lo remito a Ud., pues, a aquel escrito público del mismo Kant para disculparme, sino para poner más precisamente de relieve lo que el mismo Kant dice con amable equidad en esa aclaración: que él, por lo demás, no está de ánimo...”.

46 Borrador 2: “Cito estos pasajes para destacar más claramente las propias palabras de Kant, lo que él ciertamente en su declaración impresa dice con honesta equidad que él solamente no está dispuesto a tomar parte en una metafísica conforme a mis principios, que renuncia a toda participación en ello, y que en las mismas no se trata de un objeto juzgado, sino del sujeto que juzga”.

47 Borrador 1: “... con algo que podría ser considerado semejante a una prueba a partir de fundamentos objetivos. La Wissenschaftslehre es... etc., con lo cual estoy completamente de acuerdo, sólo que mi Wissenschaftslehre (si no la totalidad), no como la Wissenschaftslehre de Kant  que versa sobre el dominio teórico, sino también sobre el práctico.

          (En efecto) la declaración comienza con una expresión que podría ser considerada semejante a una prueba a partir...”.

48 Borrador 1: “... de ningún modo a la lógica, sino a la metafísica como un todo.”

49 Borrador 1: “... de haberse compenetrado de una serie de espiritualizaciones...”.

50 Borrador 1: “ ... mientras los filósofos prekantianos...”.

51 Borrador 1: “... nosotros; mientras aquéllos todavía aseguran que la metafísica de ellos todavía está firme y que Kant mismo no puede agregar nada a ésta, Kant nos Asegura lo mismo de la suya en contra de nosotros.”

52 Borrador 1: “Es muy posible que ya esté trabajando en algún lugar una joven y apasionada cabeza para avanzar más allá de la Wissenschaftslehre y reprocharle a ésta su insuficiencia”.

53 Borrador 1: “Denos el cielo su gracia para que no digamos entonces, meramente, que éstas son sutilezas vacías de contenido a las cuales de ninguna manera prestaríamos atención, sino que entonces uno de nosotros u otro en nuestro lugar, y que siga nuestro espíritu, demuestre o bien que se trata de sutilezas vacías de contenido o no, con (agradecimiento).” Aquí termina el borrador 1.

54 El texto de esta carta es seguido en la publicación por las palabras de Schelling: «Publico el presente escrito dirigido a mí -en vez de dar respuesta a la Declaración de Kant - tal como ha sido escrito, se entiende, después de recibir el consentimiento de mi amigo. Se deja que el juicio lo pueda emitir cualquiera. Jena, 19 de septiembre de 1799. F.W.J. Schelling.» (Intelligenzblatt der Allgem. Literatur-Zeitung Nº 122 del 28 de septiembre de 1799, Col. 992)

55 GA, III, 4, pág. 81.

56 El escrito de Fichte respecto de la Declaración de Kant en la A.L.Z.

57 De fines de otoño de 1797.

58 "Das voranstehende an mich gerichtete Schreiben publicire ich hiemit —statt aller Antwort aufs Kants Erklärung— gerade so wie es geschrieben worden ist, versteht sich, nachdem ich dazu die Einwilligung meines Freundes erhalten. -Das Urtheil kann jedem überlassen bleiben". Este es el texto tal y como fue publicado en la Intelligenzblatt der Allg. Literatur Zeitung, Nº 122, del 22 de septiembre de 1799, Col. 992.

59 El texto definitivo es diferente; véase la nota anterior.

60 Del 12 de septiembre.

61 GA, III, 4, pág. 85.

62 Las cartas del 12 de septiembre de 1799, una de Schelling y aproximadamente de la misma fecha otra de Fichte.

63 La carta del 12 de septiembre que sería publicada en la Allgemeine Literatur Zeitung.

64 En la recensión de J.G. Buhles «Proyecto de filosofía trascendental» en el Nº 8 del Literatur Zeitung del 11 de enero de 1799, col. 57-62.

65 Federico Guillermo III

66 Se refiere a la información de Schelling de que una carta de Fichte ha sido abierta.

67 GA, III, 4, pág, 116.

68 Las dos recensiones de las Ideen zu einer Philosophie der Natur de Schelling aparecieron en los números 316 (del 3 de octubre de 1799) y 317 (del 4 de octubre de 1799) de la Allgemeinen Literatur-Zeitung. Según los editores, la primera recensión había sido realizada por "uno de nuestros connotados matemáticos y físicos"; la segunda, por "un erudito, gran conocedor de la filosofía kantiana y versado en muchos dominios de los conocimientos empíricos".

69 Schütz era uno de los editores de la Allgemeinen Literatur-Zeitung.

70 En 1797 había publicado los Annalen des Philosophischen Tons, dirigido contra quienes lo criticaban.

71 Loder era a la sazón Prorrector de la Universidad de Jena.

72 Éstas habían aparecido en el Athenaeum, el periódico de Schlegel.

73 Garlieb Merkel, quien había propagado el rumor concerniente a Schlegel, era un hombre de letras berlinés. A.W. Schlegel no juzgó necesario desmentir formalmente este rumor, parece haber preferido ponerlo en ridículo. Cf. su carta a Schleiermacher del 1 de noviembre de 1799.

74 Friedrich Schlegel, Lucinda, una novela, primera parte, Berlín, 1799, en Kritische Friedrich Schlegel Ausgabe, ed. por E. Behler con la participación de J. J. Anstett y H. Eichner. I Abteilung, 5. Band, (Paderborn, Schöningh, 1962). Esta novela, suscitada por el amor que Friedrich Schlegel sentía por Dorothea Veit, hija del filósofo Moses Mendelssohn, y con quien vivía sin estar casado, causó escándalo en la época: sus contemporáneos vieron en ella una rebelión contra la institución del matrimonio cristiano y una apología del amor sensual. Fichte fue uno de los pocos que la elogiaron.

75 Schelling había enviado el 6 de octubre una "petición a los editores de la A.L.Z.", que apareció recién en la hoja de anuncios de la A.L.Z., Nº 142 del 2 de noviembre de 1799. En esta "petición" Schelling había contestado ambas recensiones a su Ideen zu einer Philosophie der Natur. El 26 de octubre se quejó Schelling ante el redactor Schütz de que su "petición" todavía no hubiera aparecido y amenazó con dar a conocer públicamente la historia completa de las recensiones de sus Ideen. "Usted debe darse cuenta de la moderación que hay en mi aclaración, y percatarse de cuánto más yo podría decir. Sólo a disgusto me he tomado la ocasión de entregar la segunda parte de los Annalen des philosophischen Tons de Fichte y hacer un segundo, definitivo, intento en su periódico". Schütz respondió que la "petición" de Schelling no había aparecido sólo a causa de contratiempos editoriales. Si Schelling llegaba con una segunda parte de los Annalen des philosophischen Tons el editor Schütz no se retrasaría.  

76 La revista publicada por Niethammer y Fichte. Philosophisches Journal einer Gesellschaft teutscher Gelehrter.

77 Andreas Röschlaub (1768-1835) desde 1796 profesor de medicina en Bamberg. Había dedicado a Fichte el segundo tomo de su Magazins zur vollkommung der teoretischen und praktischen Heilkunde. Röschlaub, pues, había tomado partido por Fichte.

78 Erlangen era, por oposición a Bamberg, prusiana y protestante.

79 Friedrich Nicolai edita la Allgemeine deutsche Bibliotek entre 1765 y 1796.  Luego vende su periódico al librero Bohn, que la publica en Kiel hasta 1806, primeramente con la colaboración de Nicolai, luego, nuevamente es publicada bajo su dirección con el nombre Neue Allgemeine deutsche Bibliothek.

80 Cfr. carta de Reinhold, perdida Nº 509.2, Gesamtausgabe, III, 4, pág. 153. 

81 Recensiones al escrito de Schelling, "Ideen zu einer Philosophie der Natur" en el A.L.Z. (Ver nota 1 a carta 498).

82 Schelling había viajado a principios de mayo a Bamberg, en parte por la hospitalidad que le brindaban los profesores de medicina, A.F. Marcus y A. Röschlaub, en parte para acompañar a Karoline Schlegel. 

83 F.W.J. Schelling. Über die Jenaische Allgemeine Literatur-Zeitung. Erläuterungen, Jena y Leipzig, 1800. Este escrito fue publicado por Schelling en el primer cuaderno de su revista, Zeitschrift für spekulative Physik. Cf. Werke, I, 3, p. 635-668.

84 C. G. Bardili, Grundriß der Ersten Logik, gereignitg von den Irrtümern bisheriger Logiken überhaupt, der Kantischen insbesondere; keine Kritik, sondern eine Medicine Mentis, brauchbar hauptsächlich für Deutschlands kritische Philosophie, Suttgart, Löfflund, 1800. La recensión de Reinhold apareció en los Nº 127, 128 y 129 de la Allgemeine Literatur-Zeitung, del 5, 6 y 7 de mayo de 1800.

85 La recensión de Fichte apareció en los Nº 214 y 215 de la Literatur-Zeitung de Erlangen los días 30 y 31 de octubre de 1800.

86 "Sobre la Jenaische Allgemeine Literatur Zeitung". "Pongámonos en el caso de que un extranjero que conozca la literatura alemana sólo en la Allgemeine, y conozca, por cierto, los nombres más famosos de esta literatura por la A.L.Z., y que él preguntara, por ejemplo, respecto de la disciplina filosófica: escribe reseñas Kant? No; pero Fichte, ¡en absoluto! Pero, Reinhold, tampoco. O Jacobi, menos".

87 Cfr. Fortgesetzte Vertheidigung gegen Hr. Prof. Schelling's sehr unlautere Erläuterungen über die A.L.Z.: en la hoja de anuncios Nº 62 del A.L.Z. del 10 de mayo de 1800. "Por lo demás podemos pasar por alto el disparate repetido cientos de veces, que el Sr. Schelling trae a colación por centésima o primera vez [...] que el señor Reinhold ya no escribe recensiones, el cual incluso esta misma semana ha publicado una recensión, como también que para esto no es presentada como prueba ni una palabra".

88 System der transzendentalen Idealismus, Tübingen, 1800.

89 F.W.J. Schelling. Einleitung zu seinem Entwurf eines Systems der Naturphilosophie. Oder, über den Begriff der speculativen Physik und die innere Organisation eines Systems dieses Wissenschaft, Jena y Leipzig, 1799.

90 Zeitschrift für spekulative Physik. Editado por Schelling, Jena y Leipzig, 1800. El segundo cuaderno del primer volumen apareció recién en septiembre. Parece que Gabler olvidó enviarlo a Fichte. Cfr. la carta de Fichte a Schelling del 15 de noviembre de 1800. En el segundo cuaderno se encuentra la noticia siguiente: "Es un grueso error el que yo en la página 93 del primer cuaderno de esta revista nombrara al señor Reinhold entre los filósofos, que se consideran a sí mismo demasiados buenos como para tomar parte todavía ahora en el L.Z., en el cual yo he incurrido más para testimoniar a él mi consideración que porque lo supiera con certeza. En realidad apareció hace poco allí una recensión de él, Nº 127 del 5 de mayo del presente año, por el cual se llega a dudar respecto a quién se debe premiar con más alegría, a los filósofos, que todavía conceden una hoja para él, en la cual sus pensamientos cuando menos son impresos, o a la revista que ha encontrado a unos filósofos que han perdido suficientemente el juicio como para adaptarse a ella. Cierto insólito y feliz encuentro de un tal compromiso que se apoya recíprocamente me produce tanta gracia que no puedo privar a mis lectores de esta noticia”. 

91 Véase carta del 14 de mayo de 1800, donde Schelling le anuncia el envío de varios escritos.

92 Ueber die Jenaische Allgemeine Literaturzeitung. Erläuterungen, Jena y Leipzig, 1800.

93 En este proceso Schütz fue finalmente condenado a un pago de 5 taleros y Schelling a uno de 10 taleros.

94 La recensión es de Reinhold.

95 Fichte hace, sin duda, alusión a la carta de Reinhold del 1 de mayo de 1800. Cf. Gesamtausgabe, III, 4; carta 534, pág. 235.

96 Según el hijo de Fichte, I. H. Fichte, este hombre rico se llamaba Levi y era un banquero judío. Cf. Gesamtausgabe, III, 4; pág. 260, n. 6.

97 Jahrbücher der Kunst und Wissenschaft.

98 Hermann. M.G., nacido en 1754, fue entre 1794 y 1799 redactor de la Neuen allgemeinen deutschen Bibliothek.

99  Del 2 de agosto de 1800.

100 Del 30 de julio de 1800. Sobre la recepción de la carta de Schelling a Fichte, véase la comunicación de A. W. Schlegel a Schleiermecher del 20 de agosto: “Ya hace varios días Schelling recibió una invitación de Fichte, junto con el anuncio ya impreso del Jahrbüchern der Kunst und der Wissenschaft de Unger. Schelling estaba a favor, para nuestros actuales planes, de contentarse con Cotta como editor. Él ha pospuesto, en parte por diversas contingencias, hasta ahora una respuesta, la cual, ahora bien, es muy positiva”. Cfr. Aus Schleiermacher´s Leben. In Briefen, editado por W. Dilthey, 3er Tomo, Berlín, 1861, pág. 218.

101 Schelling fue invitado epistolarmente por A.W. Schlegel a participar en su planeado Kritischen Jahrbüchern der deutschen Literatur o, como lo llamaba ahora, Jahrbüchern der Wissenschft und Kunst. La coincidencia de nombres hará que Fichte piense que este proyecto es posterior al suyo y que es un plagio.

102 Uebersicht des ganzen gegenwärtigen Zustandes der Philosophie.

103 Cfr. la recensión al System des transzcenderntalen Idealismus, von Wilhelm Joseph Schelling. 1800. En los números 231 y 232 del Allgemeinen Literatur Zeitung, del 13 de agosto de 1800. El recensor era K. L. Reinhold.

104 Sobre la recepción de la carta de Schelling por Fichte, véase la comunicación de Schleiermecher a A. W. Schlegel del 29 de agosto. Fichte le dice que había recibido una carta que le había indignado terriblemente, y respecto de cuyo contenido quería conversar con él, se trataba de la carta de Schelling. Más adelante dice: “Salude Ud. de mi parte a Schelling. Dígale que su respuesta negativa le ha caído particularmente mal a Fichte”.

105 Carta del 29 de agosto de 1800.

106 Carta del 18 de agosto de 1800.

107 El Kritischen Journal der deutschen Literatur.

108 A. W.Schlegel y Fichte.

109 Carta del 2 de agosto de 1800.

110 Se alude al Entwurf zu einen Plane über ein zu errichtendes kritisches Institut en la carta del 23 de diciembre a 1979 a A. W. Schlegel.

111 Informaciones aisladas semejantes realizó Schelling en su Zeitschrift für spekulative Physik.

112 Esto le había participado Schleiermacherr a A. W. Schlegel en su carta del 29 de agosto. Fichte le habría comunicado a Schleiermacher en una conversación, que el proyecto de la revista Jahrbücher der Kunst und Wissenschaft había encontrado en Unger a su editor. Le había dado a Unger indicaciones respecto a cómo debía realizado este Instituto, y que Unger se había “arrojado a sus brazos”. “le dije que si el plan proviene desde un principio de Unger, y él, Fichte, lo había hecho completamente solo, entonces tenía a Unger completamente en sus manos y podría hacer lo que él quisiera, sólo podría estar en apuros si ya antes hubieran estado comprometidos otros colaboradores. Pero entonces me confesó [...] que el primer proyecto lo había hecho Woltmann, y que él había ya comprometido a otros colaboradores”. Cfr. Léon, Xavier, Fichte et son temps”, T. 2, 1, pág. 263.

113 En carta del 6 de septiembre de 1800, esta carta la recibió A. W. Schlegel recién el 30 de septiembre. En ella Fichte le señala que la gran diferencia entre ambos proyectos es que el de Schlegel considera informes particulares, y Fichte quiere visiones generales, diferencia que Fichte califica de “externa”, y agrega que en su proyecto también están considerados escritos particulares. De modo que el único problema es que ha comprometido su palabra con Unger, pero que en el futuro, una vez que haya realizado  su Uebersicht des neusten Zustandes der Philosophie, se sentirá libre para incorporarse al proyecto de Schlegel.

114 Klopstock, Friedrich Gottlieb (1724-1803), Die deutschen Gelehrtenrepublik, 1ª parte, Hamburg, 1774, pág. 168: “Lo que más me divierte es la explicación inexacta de proposiciones falsas. Lo que se presenta en primer lugar, mi amable lector, es que aquí  “verdadero” y “correcto” no dan ni frío ni calor, y luego que en lugar de una flecha, vuela una viga hacia el blanco”.

115 Cfr. nota 4 a carta del 18 de agosto de 1800.

116 De Schleiermacher.

117 Carta de 5! de septiembre.

118 Se trata de la carta que, aunque escrita el 6 de septiembre, es decir, antes que ésta, le llegó a Schelling más tarde.

119 Carta del 6 de septiembre. F. Fichte III, 4; carta 556, pág. 301

120 Fichte alude a la conversación que tuvo con Schleiermacher en la tarde del 27 de agosto. Apenas Schlegel recibe la carta de Fichte del 30 de Julio, ofreciéndole participar en el proyecto que él había elaborado, Schlegel le pide a Schleiermacher poner a Fichte al corriente de su proyecto o, más exactamente, de entregarle una carta donde le informa todo. Cf. Aus Schleiermacher's Leben, III, carta de A. W. Schlegel a Schleiermacher del 20 de agosto de 1800, pág. 219 ss.

121 Del 18 de agosto de 1800.

122 Die Veitin, giro familiar para designar a la esposa de Veit, Dorothea Veit, a la sazón ligada a Friedrich Schlegel.

123 Banquero judío.

124 Probablemente Salomón M. Levi, comerciante judío.

125 Cf. comunicación de Fichte a Friedrich Schlegel en carta del 16 de agosto de 1800: "Todavía no he conocido a Veit"

126 O bien por intermedio de Schleiermacher, o bien en una carta, que se ha perdido, de la segunda mitad de agosto. Véase también la observación que Friedrich Schlegel hace en la carta a su hermano August Wilhelm el 25 de agosto de 1800: "Es magnífico que Cotta haya hecho lo correcto. Dado que yo no sabía nada del asunto, no he podido escribir a Fichte nada decisivo, y ahora has escrito todo, lo que es bueno y era necesario" (Cfr. Friedrich Schlegels Briefe an seinen Bruder August Wilhelm, editado por O. F. Walzel, Berlín,1890, págs. 433-434)

127 Fichte puede haber oído esto de Bernhardi. Véase carta de Schleiermacher a A. W. Schlegel del 27 de mayo de 1800: "Bernhardi me expresó en numerosas ocasiones que él temía que Fichte se enojara si oía alguna noticia del proyecto, porque el mismo había señalado a menudo el propósito de crear un Instituto Crítico. Al menos sería bueno que él le comunicara algo a Fichte antes que lo sepa todo el mundo". (Citado por Fichte in vertraulichen Briefen seiner Zeitgenossen, editado por Hans Schulz, Leipzig, 1923, pág. 148).

128 Cfr. carta de A. W. Schlegel a Schleiermacher del 9 de junio de 1800: "Pienso, pues en Kritische Jahrbücher der deutschen Literatur (...) Fichte tiene que ser informado, sin duda, de la efectiva aparición del asunto, pero creo que sólo debe ser informado cuando estemos de acuerdo con un librero (...) El siempre puede llevar adelante su proyecto, sólo que tenemos que darle a entender con toda claridad, que para ello tiene que buscar otros colaboradores distintos de nosotros". (Cfr. Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen, editado por W. Dilthey, tomo 3, Berlín, 1861, pág. 183).

129 Cfr. las cartas de Fichte a Schelling (2 de agosto de 1800) a A. W. Schlegel (del 30 de julio de 1800. Fichte III, 4, carta 546, pág. 274) y a Paulus (30 de julio de 1800. Fichte III, 4, carta 547, pág 276).

130 Fichte alude al proyecto Revisión der neuesten Fortschritte der Philosophie und der von ihr abhängigen Wissenschaften, para el cual se había dirigido a Cotta.

131 Del 18 de agosto de 1800.

132 Del ca. 18, 20 de agosto de 1800.

133 Del 5 de septiembre de 1800.

134 El 5 de octubre A. W. Schlegel le informa a su amigo Schleiermacher que Schelling "no le había mostrado la carta de Fichte, pero que le había comunicado con suficiente singularidad los resultados". "El paso de Fichte de pedir la corredacción no lo apruebo en mi intimidad, pero creo, por cierto, que hay que prevenir todas las demás consecuencias y así poder responder ante los participantes. Lo acojo favorablemente para cuidar la posible tranquilidad de Schelling, y para por este medio y por ello mismo ligarlo más fuertemente. Desgraciadamente tuvo el efecto exactamente contrario, pues Schelling me explicó tras la recepción de la respuesta: Fichte le hizo aclaraciones que lo movieron a retroceder bastante. En qué consistían estas aclaraciones es algo sobre lo que no ha querido extenderse (...) Sólo argumenté suavemente con Schelling, como unas pocas simpatías y aversiones personales, juicios mutuos, etc., deben ser considerados en una cuestión social pública. Dado que él permaneció en su decisión, y probablemente ya había escrito las correspondientes cartas a Fichte y a Cotta, cuando me lo hizo saber, no seguí apremiándolo, todavía quise enemistarme con él a causa de que él retiraba tan irregularmente la promesa formal que había hecho." (En Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen, editado por W. Dilthey, tomo 3, Berlín, 1861, pág 233-235).

135 Fichte responde en su carta del 3 de octubre a una carta de Schelling que se ha perdido. Según se deduce de esta carta, Schelling se refiere en ella a la información de Friedrich Schlegel, según la cual Fichte, en el invierno de 1799-1800, se habría expresado desfavorablemente sobre los trabajos filosóficos de Schelling. Las expresiones parecen haberse referido al talento filosófico de Schelling, a sus ensayos sobre el idealismo trascendental, a sus trabajos sobre filosofía de la naturaleza y al procedimiento metódico de las exposiciones de Schelling. La conducta de Fichte respecto a él era, para Schelling, ya el invierno anterior singular y parecía tener signos de un enfriamiento.

136 Las relaciones de Schelling con Karoline Schlegel.

137 Como cuñado de Karoline Schlegel.

138 Existe un borrador de esta carta fechada el 2 de octubre de 1800.

139 No se encuentra. Sin embargo, de la carta de Fichte a Cotta, del 18 de octubre de 1800, se desprende que, en la carta que falta, Schelling le había escrito que éste se había comprometido con Cotta a hacerle la presentación de una empresa, la empresa de los Schlegel.

140 Fichte se refiere a una carta de Schelling de fines de septiembre que no se encuentra.

141 A principios de diciembre de 1799.

142 Alusión a la concurrencia de Schelling donde Karoline Schlegel.

143 Mitad de marzo de 1800.

144 En el invierno de 1799-1800, en Jena.

145 Antes de ir a Jena en octubre de 1798, Schelling permaneció durante seis semanas en Dresde (del 18 de agosto al 1º de octubre de 1798), y se realciona entonces con el círculo romántico de los Schlegel. Fichte también hizo una breve visita a Dresde a fines de septiembre de 1798. (Cf. Fuhrmans, Schelling I, pág. 153 sg.).

146 En su carta del 14 de mayo, Schelling había invitado a Fichte a hacer una recensión de Bardili. El 18 de agosto Schelling le escribe que el mismo piensa poner a Bardili en su lugar, y le manifiesta que el abordará nuevamente este asunto en su próxima carta, la cual falta.

147 Con la carta del 2 de agosto de 1800.

148 Del 6 ca. 12 de septiembre de 1800.

149 Vale decir, en la recensión sobre Bardili que redacta Fichte.

150 En su carta de mediados de agosto de 1800. (Fichte III, 4, carta 551.1, pág. 287).

151 Karl Ludwig Woltmann (1770-1817) era un historiador de Jena, que habría sido, según el proyecto de Fichte, coeditor de Jahrbücher.

152 Los Schlegel.

153 Fichte alude a su "Entwurf zu einem Plane... " en la carta del 23 de diciembre de 1799 a August y Wilhelm Schlegel. En éste Fichte proponía hacer una "historia contemporánea de la literatura y de las bellas artes", que pretendía, en primer lugar, "establecer un concepto determinado de la ciencia y del arte en general, y de su espíritu, un concepto de las ciencias particulares, y de su espíritu"; y que establecería luego, a partir de estos conceptos, los principios de una crítica de toda publicación contemporánea. El había también remarcado que esta crítica debería ser sistemática: las recensiones aisladas no tendrían ningún lugar en su Instituto.

154 En la carta del 2 de agosto de 1800.

155 Cfr. carta de Schelling del 18 de agosto de 1800.

156 Cfr. carta del 2 de agosto.

157 K. L. Woltmann le había pedido a Schiller redactar una "Kritik der schönen Literatur" para el Jahrbücher de Unger. El otro invitado era Goethe. Goethe envió un prospecto del Jahrbücher de Unger a W. von Humboldt el 15 de septiembre. El 16 de septiembre le escribe a Schiller, "el tono del anuncio es completamente ficticio. Sólo temo que los hombres idealistas y dinámicos aparecerán los próximos días como dogmáticos y pedantes, y vayan a parar eventualmente a tirarse de las mechas entre sí". (Leipzig, 1923, pág, 164)

158 Ya la carta de Fichte del 13 de septiembre había tenido el efecto de que Schelling había desahuciado el trabajo en común con A. W.Schlegel en el proyectado Jahrbücher. El 20 de octubre escribe Schleiermacher a F. Schlegel: "Wilhelm me ha comunicado por Cotta el particular y poco civilizado proceder de Schelling. Wilhelm cree en la incitación de Fichte, quien le habría comunicado algunos de tus sentimientos contra Schelling." (En Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen, editado por W. Dilthey, 3 volúmenes, Berlín, 1861, págs. 237 ss.).

159 El siguiente fragmento se encuentra citado literalmente en una carta de Fichte a Ludwig Tieck de fines de octubre de 1800 (Cf. Fichte, III, 4, carta 599, pág. 344). En las partes que faltan parece que Schelling hablaba de las atrocidades que se permitían los hermanos Schlegel para enemistarlos, a Fichte y a Schelling, entre sí (Cf. la comunicación de Fichte a Cotta en la carta del 18 de octubre de 1800 (Fichte, III, 4, carta 566, pág. 337)). Los Schlegel habían prevenido a Schelling en el invierno de 1799/1800 en Jena, de que Fichte no hablaba bien de él; Fichte ya no iba a casa de Schelling, todo Jena lo había notado, por lo que se comentaba que ambos se habían enemistado. Fichte, así le fue dicho a Schelling en la despedida a Berlín, había hablado sobre Schelling a Friedrich Schlegel, de una manera tal que a éste mismo lo había indignado.

160 La esquina de la carta está rasgada, la carta ha sido escrita probablemente alrededor del 22 de octubre de 1800. 

161 Se trata de la carta perdida, de la cual sólo se conoce un fragmento citado por Tieck; cfr. nota...

162 Fichte alude a sus explicaciones en la carta del 3 de octubre.

163 Carta de aproximadamente el 12 de septiembre de 1799.

164 En diciembre de 1799.

165 Se trata de la carta perdida.

166 Se trata de un soneto titulado "Schellings Weltseele", aparecido en la revista Athenaeum de 1800, 3er volumen, 2º fascículo, pág. 235.

167 Sic, error por puente sobre el Saal.

168 Vale decir, que tampoco Schelling había dominado el método sintético de la filosofía trascendental.

169 Desde 1799 el hermano de Schelling, Karl Eberhard Schelling (1783-1855), era estudiante de medicina en Jena.

170 A comienzos de 1799, Schelling habitaba todavía en casa de los Niethammer. Pero parece que desde fines de septiembre él había tomado también una habitación en la vivienda de A. W. Schlegel.

171 Se refiere al signo de interrogación que aparece en la frase: "¿Cómo hubiera debido aparecer yo ante Wilhelm Schlegel, si usted le hubiera repetido (?) esto?”, de la carta de Fichte del 3 de octubre.

172 La recensión apareció en los números 214 y 215 del Erlanger Literatur-Zeitung, del 30 y 31 de octubre de 1800.

173 Se trata de la carta perdida.

174 Del 3 octubre de 1800.

175 Por Bernhardi, a quien Schleiermacher había invitado a participar en el proyecto por indicación de A. W. Schlegel.

176 En un viaje para ver a sus padres, en junio de 1800, Schelling se había encontrado con Cotta y discutido con él sobre una revista crítica provisional: "Revision der neusten Fortschritte der Philosophie und der von ihr abhängigen Wissenschaften" que, por de pronto, él editaría a solas. Recién más tarde, el 7 de julio de 1800, A. W. Schlegel lo invitó a participar en el Jahrbücher planeado por Schlegel.

177 Schleiermacher había sido invitado el 7 de julio a participar en el Jahrbücher planeado por A.W. Schlegel, sabía no obstante ya desde la primera mitad de abril de la exclusión de Fichte del proyecto.

178 Por Woltmann para participar en el Jahrbücher proyectado por Unger.

179 Los Beyträge zur leichtern Uebersicht des Zustandes der Philosophie beym Anfage des 19. Jahrhunderts, editada por Reinhold, aparecen a partir de 1801. En el prefacio del primer fascículo, fechado en noviembre de 1800, Reinhold anunciaba la participación de Jacobi y Bardili.

180 Cf. carta a Cotta del 18-20 de octubre de 1799. (Fichte III, 4, carta 566, pág. 334).

181 En carta, de la que sólo se conserva un fragmento, de aproximadamente el 13 de octubre de 1800. (Fichte III, 4, carta 566, pág. 334).  

182 Cf. carta a Tieck. (Fichte III, 4, carta 569, pág. 344).

183 Esta carta está incompleta.

184 Esta carta, así como la otra correspondencia con Cotta aludida, no se encuentra.

185 Friedrich Schlegel otuvo el 13 de agosto, en la Universidad de Jena, el grado de Doctor en Filosofía. En el semestre de invierno de los años 1800/01 dicto lecciones sobre Filosofía Trascendental y sobre la Determinación de los Sabios. Schelling, asimismo, dictó también lecciones sobreFilosofía Trascendental, así como sobre Filosofía del arte y Filosofía de la Naturaleza.

186 August Wilhelm Schlegel dictó un curso sobre Estética.

187 System des transscendentales Idealismus.

188 Zeitschrift fûr spekulative Physik.

189 En la carta de fines de octubre/comienzo de noviembre de 1800.

190 De aproximadamente el 13 de octubre.

191 Con la carta del 22 de octubre.

192 Fichte se refiere al Sonnen Klaren Bericht an das gröβere Publikum über das eigentliche Wesen der neuesten Philosophie, que apareció recién a principios del verano de 1801.

193 El 4 de octubre Fichte había escrito un anuncio para la Allgemeine Zeitung, que apareció recién en el Nº 24 del 24 de febrero de 1801. Allí había expuesto su futuro camino filosófico y sobre todo anunciado una nueva Wissenschaftslehre. Con esto habría hablado Fichte sobre el destino de su filosofía, cuán poco se lo habría entendido y en un momento en que Schelling intentaba aclarar las cosas con Fichte, este no habría vacilado en decir: En tanto mi agudo colaborador, el Prof. Schelling, tenga más éxito en sus escritos sobre la ciencia de la naturaleza y en su sistema del idealismo trascendental recientemente aparecido, en procurar un acceso a la visión trascendental, no lo investigaré aquí nada de ello". Una expresión que indignó profundamente a Schelling.

194 Con la carta del 4 de noviembre.

195 En la carta del 18-20 de octubre. (Hay un agujero en el papel).

196 La Zeitschrift für spekulative Physik. Tomos I y II. (El 2º fascículo apareció recién en septiembre).

197 F.W.J. Schelling: System des Transzendentalen Idealismus, Tubinga 1800; «Vorrede» p. IX y sig. También «Einlegung», p. 1 y sig.

198 Fichte toma por primera vez posición respecto del "Sistema" de Schelling, que ya había aparecido para pascua. Este distanciamiento respecto del libro de Schelling puede ser considerado como el comienzo de la ruptura.

199 De Friedrich Schiller

200 Fichte habría comenzado pronto conversaciones con Schiller. En una carta del 2 de diciembre de 1800 a Schiller discutía una vez más su proyecto de publicación de una revista. En el ámbito filosófico, su nueva Wissenschaftslehre debía ser el fundamento de esta revista. En el contexto de aquella se podía discutir, entonces, entrando en los problemas de la filosofía de la época. "No me arrogo ningún juicio respecto de lo que en el arte advenga, en el cual nosotros..., por cierto, quien a Goethe y gracias al modelo de usted y gracias a unos buenos y rectos filosofemas, sabremos qué puede ocurrir por el lado de la crítica. A ustedes dos corresponde decidir cuáles son las más necesarias lecciones para el joven arte de nuestro tiempo... Goethe ha establecido ya en su Propiläen... en esto un modelo... Schelling se empeña en que para las próximas pascuas debe aparecer una revista científica de nosotros dos, y se ha ofrecido, dado que yo no puedo hacerlo, preocuparse de sí mismo de la primera parte...

          Si a usted y a Goethe no le es posible adherirse tan prontamente, permítannos esperar, al menos, una posterior alianza. No tengo ninguna duda de que Cotta no asumiría la proposición de buena gana". (carta del 2 de diciembre de 1800).

201 Der geschloßne Handelsstaat.

202 Respuesta a la carta del 15. 11. 1800.

203 Para esto veamos la carta de A. W. Schlegel a Schleiermacher del 21 de Noviembre de 1800: "En primer lugar respecto de los armarios. Lo que yo temía, vale decir, que Cotta pondría dificultades, ha ocurrido. Lo más corto es que transcriba a usted las palabras de la carta de él a los amigos para comunicárselo. "Schelling ya me ha comunicado su renuncia y la desafiliación de Fichte al armario (...) Escribí inmediatamente a Fichte respecto de esta carta de Schelling, y también Schelling debe haber hecho lo mismo; de ahí que sólo espero que estos dos hombres no desistan, pues aunque usted los haya de suplir inmediatamente de una forma muy juiciosa, la falta de estos dos colaboradores sería una cuestión peligrosa". Usted vé, no puedo obligar a Cotta, pues Schelling, en efecto, estaba entre los colaboradores que yo le había prometido. Seguramente él ha hecho también, por su parte, todo para ganarse a Fichte. El asunto lo veo, entretanto, diferido, no cancelado, pues no dudo en absoluto, pues, o bien, el Instituto de Woltmann no se realizará, o bien se derrumbará próximamente de nuevo. Quizás puedan conseguir también algo negociaciones personales. Hablaré pronto con Fichte en Berlín y para pascua seguramente con Cotta en Leipzig. (Cfr. Aus. Schleiermacher's Leben. In Briefen, editado por W. Dilyhey, 3er tomo, Berlín, 1861, págs. 242/243).

204 Friedrich Schlegel

205 August Wilhelm Schlegel

206 System des transcendentalen Idealismus, SW III 339 y sgtes.

207 Idem, p. 427 y sgts.

208 Se refiere a la Allgemeine Deduction des dynamischen Processes en: Zeitschrift für spekulative Physik T.I., N. 2, Jena y Leipzig 1800, 63, p. 83-87.

209 Idem. Se refiere además a la primera parte del mismo publicada en el T.I. Nr. 1 de la misma revista p. 100- 136. Ambas partes se encuentran ahora en SW. III p. 3- 103.

210 Der Gessschlossene Handelsstaat, 1800.

211 Zeitschrift f. sp. Physik, T I, Nr. 1.

212 (1770-1821) Editor y librero en Jena, editor de la Zeitschrift für spekulative Physik.

213 Cf. H. Steffens en su carta del 16.11. 1800 dirigida a Schelling; allí usa Steffens la misma expresión refiriéndose a la recensión mencionada. Schelling a recibido la recensión por medio de Mehmel (Cf. carta de Schelling a Mehmel, 19-11-1800, en Fuhrmans II p. 288).

214 Cf. Fuhrmans II, p. 292 n.

215 Aufshalbe Wort

216 Beyträge zur leichtern Ubersicht des Zustandes der Philosiophie beym Anfange des 19. Jahrhunderts, Hrsg. v. C. L. Reinhold, Prof. in Kiel, Hamburg. 

217 Naturwesen

218 Se refiere a los números 1 y 2 del primer tomo de la Zeitsschritf für Spekulative Physik que Schelling le había enviado adjuntos a su carta del 19 de noviembre de 1800.

219 En la carta del 15 de noviembre de 1800.

220 Schelling al margen: “¡Por supuesto que sí!”

221 Cf. la formulación de Schelling en la carta del 6 de julio de 1800 a Schlegel: "Tan pronto como sea el tiempo adecuado de llevar a cabo nuestro gran proyecto, quiero conectarme a él con el mío, pero por ahora quiero intentar obtener  una mayor coincidencia sobre los principios, los cuales yo, para ello, he necesitado presuponer, coincidencia que al menos puedo suponer, puesto que estos principios sobrepasarán considerablemente los actualmente válidos".

222 Schelling al margen: “Yo dije el Yo, lo cual es diferente”.

223 Schelling al margen: “Esto es justamente lo que yo hago, y en eso se basa mi sistema”.

224 Esto será aclarado en breve: Sch. al margen.

225 En su carta del 15. Nov. 1800 a Reinhold: "Lo conmino a usted a no leer, o a escribir, nada antes de que haya leído, una vez más, pero cabalmente (tan cabalmente como lei en alguna oportunidad su Elementar Philosophie, es decir, acompañándola de un profundo comentario escrito para su total comprensión) mi Wissenschaftslehre (la Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre de 1794/75), la cual incluso debe estar borrada de su memoria, y si usted con el texto existente no profundizara, lo que considero muy posible por la dificultad de la misma, espere mi nueva presentación que aparecerá para pascua..." Fichte, Akademische Ausgabe, III 4, pág. 357.

226 No se sabe a ciencia cierta si se trata de una carta de Reinhold que ha desaparecido o de una noticia sobre Reinhold que le ha llegado a Fichte indirectamente.

227 Fechada el 23. Nov. 1800 y publicada en los Beitrege zur leichteren Übersicht des Zustandes der Philosophie beim Anfange des 19. Jahrhunderts, Número 1 (Hamburgo 1801), bajo el título de Sendschreiben an den Herrn Professor Fichte über die zweite Recension von Bardilis Gundriß u.s.w. en el Erlang. Litt. Zeitung, 214 y 215.

228 El intercambio de correspondencia habíase interrumpido en Diciembre de 1800, en esa fecha Fichte le había escrito por última vez a Schelling, carta que Schelling no había contestado. En una carta de Schelling a Schlegel del 20 de abril de 1801, aquél le había enviado saludos a Fichte, para que el contacto nuevamente se estableciera <reanudara>. "Envíale a Fichte mis saludos, junto con mis disculpas por mi largo silencio. No le he respondido su interesante carta (del 27-12-1800) porque era tan <muy> interesante. El trabajo científico (la "Darstellung meines Systems") <y> casi continuas enfermedades me dejan durante el invierno poco tiempo para cartas, las que querría escribir con especial reflexión. Aparece esta Feria, en el último cuaderno, mi escrito (tomo II, cuaderno 2) de la primera parte de una exposición de mi sistema de filosofía..."

229 August Wilhelm Schlegel.

230 Cfr. la carta de Schelling a Schlegel del 20 de abril de 1801.

231 Fichte ha impreso recién (en Jena "Friedrich Nicolai's Leben und sondbare Meinungen. Ein Beytrag zur Literaturgeschichte des vergangenen und zur Pädagokik des angehenden Jahrhunderts. Von Johann Gottlieb Fichte. Herausgegeben von A.W. Schlegel" Tübingen, Cotta, 1801. Cfr. Schulz II, pág. 312, Cartas a Cotta, I, pág. 257. Sin haber antes preguntado a Cotta, Fichte había hecho imprimir por Unger (pero en la editorial Cotta): "J. G. Fichtes Antwortschreiben an Hn. Professor Reinhold auf dessen im 1. Hefte der Beyträge zur leich Übersicht des Zustandes der Philosophie, etc.". (Cfr. Fichte a Cotta del 29/4: "Está a punto de aparecer un folleto pequeño... que ha sido impreso por Unger, que sin duda se encontrará en sus manos cuando usted reciba mi carta" (Schulz II, pág. 317). Este folleto envió Fichte a Schelling con ejemplares para Goethe, Schiller, Ft. Schlegel y Niethammer.

232 Schelling escribió el 25 de mayo a Goethe con ocasión del envío del "Antwortsschreiben" de Fichte: Fichte me ha encomendado enviarle el ejemplar adjunto de su escrito sobre Reinhold, junto con sus saludos y testimonio de íntima colaboración, así como los deseos de su curación y total restablecimiento. También ha seguido enviando un ejemplar a Schiller. El escrito de Fichte es para mí la señal largamente esperada y me parece un regalo muy importante, no sólo por su tipo polémico, al cual ante todo pertenece, sino para la filosofía misma. De hecho no se necesitaría quizás nada más que la proposición que él aquí ha expresado, vale decir, que toda posición es sólo una posición de lo infinito. Se sigue, al menos, inmediatamente de ello que sólo hay un único objeto de conocimiento en todo conocimiento y que, por lo tanto, también hay un único conocimiento". (En, Goethe und die Romantik, Weimar, 1898, 1ª parte, pág. 217). 

233 Goethe estaba el 2 de enero de 1801 enfermo de erisipela facial.

234 Se trata del escrito contra Nicolai, el que a causa de la censura prusiana debió ser impreso en Jena por Frommann.

235 Fichte pregunta así, repentinamente, de nuevo por el kritischen Zeitschrift. Evidentemente le ocupaba todavía el proyecto. En carta a Cotta del 29-4 (así, pues, el mismo día escribe: "A causa del periódico convenido en Invierno no recibí ninguna noticia de Schelling. No sé, por ello, dónde estoy. Es indispensablemente necesario que... aparezca un semejante periódico mío, para advertir (los movimientos a esperar por medio de mis más recientes escritos sobre la doctrina de la ciencia..." (Schulz II, pág. 317).  

236 El "Sonnenklare Bericht an das grosse Publikum über das eigentliche Wessen der neusten Philosophie, ein Versuch, die Leser zum Verstehen zu bringen". También A.W. Schlegel había escrito a Cotta el 23-4-1801: "Entretanto, no he querido apresurar de nuevo ese plan, pues veo que la mayoría de los amigos, quienes deberían estar interesados, están demasiados ocupados con sus propias obras, como para poder contar con continua colaboración. Quizás se deba esperar todavía un momento más favorable..." (carta a Cotta, I, pág. 258). Cotta, sin embargo, respondió inmediatamente a Fichte: Fichte a Cotta 9/5: "Con Schelling creo que yo me creía atado, hasta ahora, por medio de sus declaraciones. Por lo demás yo no quería que él fuera empujado. Ya me puedo encontrar sólo en el mundo a causa de Schlegel, lo queremos diferir. ¡¡Aunque Fichte inmediatamente hizo imprimir por A.W. Schlegel su escrito contra Nicolai". (Schulz II, Nachtrag, pág. 39-40).

237 Schelling recibió esta carta recién el 24 de mayo.

238 Del 27 de diciembre.

239 Zeitschrift für spekulative Physik Herausgegeben von Schelling, T II, Nº 1 «Primer cuaderno del segundo tomo» y «Segundo cuaderno del segundo tomo», Jena y Leipzig 1801.- El II,1, aparecido en enero, contuvo de Schelling el Anhang zu dem Aufsatz des Herrn Eschenmayer betreffend den wahren Begriff der Naturphilosophie und die richtige Art ihre Probleme aufzulösen, (p. 109-146).- El II, 2, aparecido en mayo, contuvo la Darstellung meines Systems der Philosophie.

240 Schelling "tiene que interrumpir" la Darstellung meines Systems der Philosophie (Cf. nota final de la misma, SW IV 212) que sólo continuará más adelante en sus Fernere Darstellungen aus dem System der Philosophie, en Zeitschrift für spekulative Physik, T I, Nº 1, Leipzig y Jena 1802 (Agosto); SW IV 333-510.

241 En la carta del 27 12 1800.

242 En la carta del 27 12 1800.

243 «Desde hace seis años...» en el Allgemeine Zeitung , suplemento nº1 del 24 de enero de 1801.

244 Schelling lo recibirá tres días más tarde, el 18 05 1801

245 Se refiere al anuncio de publicación del 24 de enero de 1801 (véase nota 6), donde figura lo siguiente: "Inwiefern es meinem geistvollen Mitarbeiter, Hrn. Prof. Schelling, in seinen Naturwissenschaftlichen Schriften, und seinen neuerlich erschienenen Systeme des transcendentalen Idealismus, besser gelungen sey, der transcendentalen Ansicht Eingang zu verschaffen, will ich hier nicht untersuchen"

246 Darstellung meines Systems der Philosophie.

247 Friedrich Nicolai's Leben und sondbare Meinungen.

248 Véase la comunicación de Friedrich Schlegel a su hermano August Wilhelm del 1º de mayo: «Les voy a enviar cinco o seis ejemplares, en papel de escribir, con el próximo correo, y desde acá (Jena) le enviaré uno a Schelling, también a Tieck (...) Karoline ha pedido uno». (en Cartas de Friedrich Schlegel a su hermano August Wilhelm editadas por O.F. Walzer, Berlin, 1890, págs. 480/81.- Karoline Schlegel escribe el 7 de mayo a su esposo: «Él (entiéndase Goethe) no había leído el Nicolai, que justo había llegado a las manos de Schiller. No he conseguido para él un ejemplar completo, y Schelling tiene que facilitarle el suyo». (En: Cartas de Karoline, de época del temprano Romanticismo editadas en edición ampliada de la de Georg Waitz por Erich Schmidt, Leipzig 1913, tomo II, p.123).

249 Sobre la situación: Schelling había recibido y leído entretanto, esto es, después del 15 de mayo, el Sonnenklaren Bericht. Caroline Schlegel escribe al respecto el 18 de mayo a su marido en Berlín: «Hemos recibido el Sonnenklaren, explícame por favor qué es esto: Fichte se dedica a arrojar su doctrina como un saco de lana a los pies de la gente, y luego la recoge y la vuelve a tirar. Hay que tener una paciencia infinita; al final para el Guckguck, si no lo entienden, ¿qué importa? ¡quién puede querer forzarla en serio! Me he burlado mucho de ello. Schelling sólo lo ha hojeado, pero yo lo he leído. (...) Schelling te pide que te hagas entregar por parte de Fichte el nuevo fascículo de su revista (Zeitschrift für spekulative Physik, tomo II, segundo folleto, con la Darstellung meines Systems der Philosophie), si es que tuvieras para ello un poco de tiempo. Tal vez Fichte no lo lea en absoluto; pero si tú en breve pudieras decir qué piensa de ello, sería interesante». (en: Caroline Briefe aus der Frühromantik, editadas en edición ampliada de la de Georg Waitz por Erich Schmidt. Leipzig 1913, tomo II, pág. 140-146).

250 Schelling recibió la carta de Fichte del 29 de abril recién el 24 de mayo. Junto con la carta venía el Antwortsschreiben..

251 Darstellung meines Systems der Philosophie, en la Zeitschrift für spekulative Physik, tomo II, folleto 2, Jena y Leipzig, 1801, págs. I-XIV y 1-127.

252 Véase Fernere Darstellungen aus dem System der Philosophie, en la 1ª parte del tomo I de la Neuen Zeitschrift für speculative Physik, Tubinga 1802, págs. 1 y sig. Este fascículo apareció en agosto de 1802.

253 Schelling se remite a su nota p. X-XII, en el Recordatorio a la Darstellung meines Systems der Philosophie.

254 Der Geist des Zeitalters als Geist der Filosofie. Firmado así: «Kiel, 21 de enero de 1802. Reinhold.» En: Neuer Teutscher Merkur, editado por C. .M. Wieland, 3ª parte, Weimar 1801, págs. 167-193.

255 Vergleichung des vom Hrn. Prof. Schmid aufgestellten Systems mit der Wissenschaftslehre. En: Philosophisches Journal einer Gesellschaft eutscher gelehrten, año 1, fascículo 12, págs. 267-320, con la anotación: «Como consideración final al tratado I en este fascículo» en la cubierta de I, 12. (Véase Edición de la Academia, I, 3, pp 235-271)

256 Ploucquet, Gottfried (1716- 1790). Profesor de filosofía en Tubinga.

257 Se alude a Friedrich Nicolai's Leben und sonderbare Meinungen. Véase la comunicación de Caroline Schlegel a su marido el 7 de mayo: «Él [Goethe] no había leído el Nicolai, que justo había llegado a las manos de Schelling. No he conseguido para él un ejemplar completo y Schelling tiene que facilitarle el suyo». (En: Caroline Briefe aus der Frühromantik, editados por E. Schmidt, Leipzig, 1913, 2 tomos, pág. 123). Esto aconteció el 16 de mayo, cuando Schelling fue invitado a la puesta en escena del «Wallenstein» de Schiller en Weimar, y por la tarde, junto a Cotta y Goethe, invitado a la casa de Schiller.

258 Nota de Schelling escrita a la izquierda de la fecha: "recién recibida en Agosto"; debajo: "1801". Schelling esperaba con ansias recibir esta carta que le fue entregada por A. W. Schlegel. Carolina le escribe al mismo Schlegel en carta del 29 de Junio de 1801: " Así que también ustedes aguardan con impaciencia cómo se resolverá la cuestión entre Schelling y Fichte. Ahí siguen ustedes la huella correcta, pues se presenta toda causa posible, y los contendientes son honorables. ¿Acaso Fichte te convenció de que no pasa nada con la filosofía especulativa de la naturaleza? Tú me escribiste sólo para mi regocijo privado más de aquello, y con toda seguridad yo no se lo habría dicho a Schelling si tú me lo hubieras prohibido. En efecto, cuando llegue la carta grande (se refiere a la presente), el modo de pensar de Fichte vendrá algo disfrazado. Schelling adopta una actitud gallarda. Él cree tener razón, y siente una veneración inmensa ante la fuerza santa de su oponente... No digas, pues, nada más acerca de esto. Pero no me ocultes, si Scleiermacher cree que puede ya dictar sentencia..." (Caroline Briefe ...II. pág. 181). Y en carta del 29 de Junio de 1801 dice: "Schelling tiene muchas ganas de ir a Berlín y también de dictar allí algunas charlas de filosofía" (Idem, pág. 180) Schelling habría preferido conversar personalmente con Fichte, e incluso estaba dispuesto a ir a Berlin. (Fuhrmans, II, 334 n. 11).

259 Doblemente subrayado por Schelling.

260 Se refiere a las Philosophische Briefe über Dogmatismus und Kriticismus en Philosophishes Journal , 1795, cuadernos 7 y 11, pág. 177-203 y 173-239 respectivamente. SW I, pág. 281 sgts.

261 Véase de la citada obra la quinta carta, pág. 178 (SW I, pág. 301-2): «Si me es lícito comunicarle sin arrogancia mi convencimiento, es éste: que la Crítica de la razón pura no está determinada a fundamentar exclusivamente un sistema cualquiera, menos aún el intermedio entre dogmatismo y criticismo... Antes bien, hasta donde yo entiendo, está determinada precisamente a derivar la posibilidad de dos sistemas opuestos entre sí a partir de la esencia de la razón, y a fundamentar un sistema del criticismo (pensado en su perfección) en tanto que es un sistema del dogmatismo opuesto precisamente a este sistema». En la sexta carta, pág. 187 (SW I, p. 307-8), dice: «Mi razón para la aseveración de que ambos sistemas completamente opuestos, dogmatismo y criticismo, son posibles por igual, y que ambos seguirán existiendo uno junto al otro, por el hecho de que no todos los seres finitos están en el mismo nivel de libertad, es en pocas palabras ésta: que ambos sistemas tienen el mismo problema, pero este problema en términos absolutos no puede ser resuelto teorética, sino sólo prácticamente, es decir, por medio de la libertad... Cuál de los dos elegimos nosotros, esto depende de la libertad del espíritu que uno mismo se ha conquistado.»

262 Véase en Versuch einer neuen Darstellung der Wissenschaftslehre la primera Introducción entera (en Philosophisches Journal, tomo V, cuaderno 1º, pág. 422 y sig.; ed. de la Academia, I, 4, pág. 186-208), que se dirige contra Schelling, aunque ciertamente sin nombrarlo, así como en especial la Zweite Einleitung in die Wissenschaftslehre für Leser, die schon ein philosophisches System haben en el Philosophishes Journal, tomo V, cuaderno 4º, pág. 322, nota a pie de página: «Se fundaría por (...) confusión de ambas líneas del pensar en el idealismo trascendental, si alguien debiera encontrar posible junto a y fuera de este sistema un sistema realista igualmente fundamental y consecuente».

263 Doblemente subrayado por Schelling.

264 Véase la carta del 19 de noviembre de 1800 y otros escritos y ensayos sobre Filosofía de la Naturaleza que Schelling le había enviado, algunos de ellos adjuntos a la carta mencionada.

265 Doblemente marcado por Schelling al margen

266 Véase de Schelling Anhang zu dem Aufsatz des Herrn Eschenmayer betreffend den wahren Begriff der Naturphilosophie, und die richtige Art ihre Probleme aufzulösen. En Zeitschrift für spekulative Physik Herausgegeben von Schelling tomo II, cuaderno 1º, Jena y Leipzig 1801, p 109 y sig. Se trata de un apéndice al tratado de Eschenmayer publicado en el mismo número de esta revista bajo el título de Spontaneität = Weltseele oder über das höchste Princip der Naturphilosophie. Véase en el apéndice pág. 116 (SW I, 4, pág. 84): «Hay un idealismo de la naturaleza y un idealismo del Yo. Aquél es para mí el originario; éste, el derivado». Pág. 119 (SW I, 4, p. 86): «este filosofar puro y teorético da como resultado la Filosofía de la Naturaleza; pues por medio de esa abstracción yo accedo al concepto del sujeto-objeto puro (= naturaleza), a partir del cual sólo entonces me elevo hasta el sujeto-objeto de la conciencia (=Yo)». Pág. 127/8 (SW I, 4, pág. 91): «La tarea es ésta: hacer al sujeto-objeto tan objetivo, y sacarlo de sí mismo hasta aquel punto en que coincide con la naturaleza (como producto) en unidad; el punto en que deviene naturaleza es también aquel en que lo indelimitable en él se eleva hacia el yo, y en que la contraposición entre Yo y naturaleza -contraposición que es realizada por la conciencia común- desaparece por completo: la naturaleza = Yo, el Yo = naturaleza».

267 Marcado al margen con dos lineas por Schelling.

268 Darstellung meines Systems der Philosophie. En: Zeitschrift für spekulative Physik, tomo II, cuaderno 2º, Jena y Leipzig 1801 (SW I, 4, pags. 107 sgts.).

269 Carta del 15 de mayo de 1801.

270 Véase op. cit., Vorerinnerung a la Darstellung, idem, en especial pág.108.

271 Véase el pasaje en la carta del 15 de mayo de 1801: «Es verdad que todavía no he podido llevar la exposición hasta el punto en el cual se tiene que esclarecer la relación de este sistema con lo que hasta ahora se ha entendido por idealismo». Asimismo, en la Vorerinnerung de la Darstellung meines Systems, p. 108: « (...) la clara contradicción contra la manera habitual de representarse el idealismo que ya ha existido por medio de la filosofía de la naturaleza (...)».

272 Carta del 15 de mayo. Schelling se remitió allí a la declaración correspondiente en la carta de Fichte del 27 de diciembre de 1800. Por comparación con el borrador de la carta de diciembre de 1800 se deduce que Fichte aludía a la filosofía trascendental en el sentido de Schelling ("como Ud. lo entiende").

273 Al margen, marca doble de Schelling.

274 De la Wissenschaftslehre.

275 Véase la Darstellung meines Systems, pág. VI : «Fichte, por ejemplo, podría haber pensado el idealismo en una significación por completo subjetiva, en cambio yo en una significación objetiva».

276 Schelling ha marcado al margen todo este pasaje con dos paréntesis.

277 Marcado por Schelling al margen.

278 Doblemente subrayado por Schelling y encima un signo de interrogación.

279 "Es = X ... a la evidencia". subrayado por Schelling; al margen NB.

280 Durchgangspukt, punto de tránsito para diferenciarlo terminológicamente del Übergangspunkt de la carta Nº 37 traducido como punto de transición.

281 A partir de aquí está marcado todo este pasaje por Schelling.

282 Hay una señal al margen.

283 Al margen subrayado por Schelling.

284 Las últimas dos líneas han sido marcadas por Schelling.

285 Las primeras tres líneas de este pasaje han sido marcadas por Schelling.

286 Nota marginal de Schelling NB.

287 Fichte se refiere a la recensión del Erster Entwurfs eines Systems der Naturphilosophie y de la Einleitung zu seinem Entwurf eines Systems der Naturphilosophie von F.W.J. Schelling, Jena y Leipzig, por C.E. Gabler, 1799. Con motivo de las lecciones de F.W.J. Schelling. Proemio X y compendio, pág. 321, Jena y Lepzig, por C.E. Gabler 1799». En el Nº 67 der Litteratur-Zeitung), Erlangen, martes 7 de abril de 1801; y Nº 68, miércoles 8 de abril de 1801.- El autor de la recensión es posiblemente Eschenmayer; Schelling le escribe a éste en carta del 8 de Mayo de 1801 lo siguiente: En la recensión de mi Entwurf recientemente publicada en la E. L. Z. ... da Ud. por supuesto que yo admito el Idealismo en el sentido en que Ud. lo interpreta ... La exposición de mis sistema, la cual ha sido impresa en el nuevo número, le hará ver que la razón de nuestra divergencia va aún más lejos, y que para convencernos uno al otro tenemos que regresar a las investigaciones sobre los primeros principios de la Filosofía en general". En su carta del 3 de Julio de 1801 dirigida a A. W. Schlegel escribe Schelling: "En el Erlanger Zeitung se encuentra una recensión de mi Entwurf der Naturphilosophie escrita por Eschenmayer ... no me extrañaría si a Fichte le ha parecido muy buena". Si bien se trata de una crítica positiva, no deja, sin embargo, de ser crítica. Fichte suponía que J. B. Schad había sido el autor de la misma. Más bien parece haber sido Eschenmayer. Es imposible que J.B. Schad pueda ser el autor, pues según sendos proemios fechados en abril de 1801 a sus libros Neuer Grundriss der transcendentalen Logik und Metaphysik, 1ª parte, Jena y Leipzig 1801, y Absolute Harmonie des Fichteschen Systems mit der Religion, Erfurt, 1802, él defendía por aquel entonces un punto de vista cercano a la filosofía de la identidad.

288 Op. cit. : «Si al filósofo le resultara bien deducir justo aquellas fuerzas naturales, a partir de las cuales Schelling inicia su construcción, como condiciones necesarias de nuestra auto-conciencia, en tal caso el punto de vista idealista coincidiría con el realista; el tratamiento de la filosofía de la naturaleza proseguiría sin estorbos su marcha desde esta deducción. Y si es que por ello debiera ser modificada, sólo podría ser en beneficio de la re-elaboración sistemática. ¿Hay, pues, otra evidencia, algún otro a priori, que el encuentro con el único y seguro factum inmediato de nuestra auto-conciencia? La geometría misma tiene sólo una evidencia condicionada, a saber, bajo el supuesto de ciertos postulados y axiomas. ¿Debe el filósofo estarse aquí sosegado? ¿Acaso no tiene que mostrar la puesta de límites y el trazo de líneas como actividades necesarias de una inteligencia? En la página 10 hay un pasaje que, con el pretexto de poder hacer a un lado el punto de vista idealista, guarda una exacta relación: el pasaje está brevemente contenido en el siguiente lugar final: `Puesto que la naturaleza como un todo no es mero producto, sino también productiva, se sigue de ello en última instancia que una dualidad general —como principio de toda explicación de la naturaleza— es tan necesaria como el concepto de la naturaleza misma'. Yo pregunto ahora: ¿de dónde me viene el concepto de la naturaleza? Si es a priori, entonces es condición de mi auto-conciencia e idealista. Pero si yo lo obtengo de la experiencia, el principio de la dualidad que se sigue de ello no puede ser tampoco de validez general, en cuanto que yo no puedo abarcar en la experiencia el todo de la naturaleza. - No tendría a mano ninguna garantía de aplicabilidad. Así pues, si la filosofía de la naturaleza incluye la tarea de crear la naturaleza misma, o como Schelling quiere, asistir a su auto-construcción, yo tengo, por lo mismo, que tomar prestado los momentos de la construcción desde la esfera de la experiencia, que es necesariamente una limitada y tal como yo me la encuentro, para hacer surgir esta esfera con posterioridad de nuevo a partir de los mismos principios. Dudo si esto es un procedimiento filosófico legítimo y no más bien un círculo. En lo que atañe a la prueba empírica, a la que el procedimiento invoca, reconozco en todo caso que tiene que ir necesariamente como prueba aritmética de cálculo; pero puesto que recién entonces puede ser empleada, cuando la última conclusión haya penetrado hasta los fenómenos naturales mismos, en tal caso la construcción -si procede de fuerzas naturales, que han alcanzado su valor supremo sólo a partir de la experiencia- se expondría demasiado al azar; y además de esto el que reseña también cree que en el estado de cosas actual el autor aún no tiene el derecho de invocar la prueba empírica de su sistema. Unir el punto de vista idealista con el realista parece requerir sólo de un pequeño puente, y quizá para nadie es más fácil de ejecutar este paso que para el autor del idealismo trascendental. Quien reseña, por lo mismo, no entiende por qué la filosofía de la naturaleza debe realizar la marcha inversa a la de la filosofía trascendental, puesto que parece ser más adecuado a la naturaleza del asunto poner en continuidad aquélla con ésta y considerarla meramente como un miembro de la última. Lo que, por lo demás, desde ya tiempo justifica el uso divisorio del venerable Kant, que ha contrapuesto la metafísica de las costumbres a la metafísica de la naturaleza, pero quiere saber derivar ambas de una fuente común: la filosofía trascendental; por este medio se reconocería a la autoconciencia como la raíz más íntima de dos mundos, el moral y el de la naturaleza. La autoconciencia sería la suprema unidad a alcanzar de un sistema».

289 Op. cit., págs. 532-534: «Quien reseña [...] cree [...] poder demostrar por lo siguiente, que en este parecer [esto es, el de Schelling sobre la filosofía de la naturaleza] ya hay momentos que pudieron extraer su origen sólo desde el idealismo./ El mecanismo de la naturaleza consiste en un recíproco dar y recibir de movimientos; aquí no preguntamos por aquél, sino que la pregunta reza: ¿Cuál es la fuente originaria y dinámica de estos movimientos? ¿Qué es aquello que constantemente impide el paso de la productividad a un producto absoluto? Yo pido aquí algo de atención respecto de la siguiente conclusión: puesto que el producto absoluto es = al reposo absoluto, por tanto = a la negación de todo movimiento; así también es la tendencia hacia aquél una tendencia negativa, por tanto envuelve la productividad de la naturaleza en tanto que se dirige a un producto absoluto, esto es, el concepto de una actividad negativa. De esto se deduce, pues, que lo que obstaculiza a esta tendencia es algo positivo, y esto —asegura el que reseña— es totalmente ajeno a la naturaleza. En efecto, esto que constantemente impide el paso de la productividad al producto absoluto no pertenece ya a la esencia de la naturaleza. En un pasaje anterior dice el autor que sería imposible considerar la naturaleza como un incondicionado, si es que no fuera capaz de ser hallada la oculta huella de la libertad en el concepto del ser. ¿De dónde proviene hacia la naturaleza esta huella de la libertad? Iniciar absolutamente una cadena de producciones es sólo carácter de una inteligencia libre; querer atribuir este carácter a la naturaleza quiere decir ahogar toda filosofía en sus raíces. El reseñante intenta responder aquí este difícil punto desde el idealismo del siguiente modo:/ La actividad inconsciente de una inteligencia se convierte en visión de mundo, en ella se dan unidas la actividad ideal y la real, y ambas se limitan recíprocamente. Pero la actividad ideal no tiene fin, por eso trasciende —mediante una constante nueva reproducción— toda frontera; por este medio se hace posible recién la conciencia de la frontera misma, pero aún no real y efectiva. Por tanto, en la actividad inconsciente se da la presencia de dos cosas: 1) un incesante ser obstaculizado de la actividad ideal; y 2) un continuo reproducirse de sí misma, que se expresa en el trascender toda frontera. Así pues, ¿cómo se dejan expresar estos dos momentos por medio de un concepto? Patentemente sólo por medio del concepto de impulso; en él se da un constante tender sobrepasante, pero también un incesante ser obstaculizado de su causalidad. La actividad consciente está enfrentada a la inconsciente; y aquélla se constituye por medio del reflejo de la acción libre de una inteligencia. Por ello desde que el Yo es elevado a la espontaneidad —lo que ocurre en el estado de la conciencia común— se reconoce como sujeto y se pone enfrente de su actividad inconsciente, la que se convierte en objetividad. Pero en la actividad inconsciente están contenidos aquellos dos momentos (a saber, la frontera producida por la unificación de lo ideal y a la vez real, y el continuo trascender esta frontera), los cuales constituyen el impulso originario, y por ello este impulso deviene él mismo objetivo. En pocas palabras se trata de lo siguiente: por medio de la actividad inconsciente de una inteligencia un impulso originario viene a la naturaleza; pero recién contrapuesto a la espontaneidad, o desde el punto de vista de la conciencia común (la subjetividad), es reconocido como objetivo e independiente de nosotros, y este impulso es el que ahora es representado como inmanente a la naturaleza como alma del mundo./ Por esta deducción del impulso originario (alma del mundo) el idealismo trascendental le da al filósofo de la naturaleza su base a partir de la cual puede él continuar construyendo. / Así pues, se comprende cómo el autor en su visión fundamental supone por doquier el impulso originario junto con la deducción del mismo, y que obtiene su base -a partir de la cual comienza a construir- en verdad a través del hecho de que equipare el ser mismo, que sólo puede ser pensado como reposo absoluto, a la actividad absoluta, y así introdujo el Principio del devenir o la huella oculta de la libertad en la naturaleza».

290 Las últimas líneas a partir de "inmanente" están marcadas con una señal marginal y con la nota NB de mano de Schelling.

291 "a su lado" está subrayado y tiene también una señal al margen de Schelling.

292 Al lado del paréntesis hay una señal al margen.

293 En Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre .

294 Fichte omitió adjuntarlo. Véase la información de Schelling referente a este punto en la carta del 3 de octubre de 1801.

295 Der Geist des Zeitalters als Geist der Philosophie, en Neuer Deutscher Merkur, ed. C. M. Wieland, Nº 3, Weimar 1801, págs. 167-193.

296 Véase el Antwortsschreiben... págs. 72 y sig.: «Usted dice al final de su Heavtogonie -que mis náuseas sólo me dejaron hojear- que mi filosofía y la de Schelling se fundan en nuestra individualidad propia y egoísta, y promete en la pág. 158, en la nota que trae dos asteriscos, también la continuación de esta sana fundamentación. [...] Dé gracias justamente a la correspondencia privada que usted menciona, si es que tal vez yo sea el único que no considera con tanta severidad esta conducta, y el primero que lo disculpa ante el público, y dice a éste: Yo conozco mejor a este Reinhold; lamentablemente cuando está acalorado es capaz de decir cosas malignas, pero es suficientemente honrado para retractarse de las mismas de noble manera».

297 29 de Septiembre.

298 August Wilhelm Schlegel.

299 Poco después de haberse enviado la carta del 15 de mayo a Fichte, Caroline Schlegel había escrito desde Jena a su esposo que se encontraba en Berlín: «Schelling te pide que recibas por parte de Fichte el nuevo fascículo de su periódico [= de Schelling], si es que tienes algo de tiempo. Fichte tal vez ya no lo lea, pero si tú en breve supieras decir algo de lo que él piensa acerca del folleto, sería interesante». (En: Caroline Briefe..., op. cit., pág. 145/6).- A. W. Schlegel informó a Schelling el 26 de mayo: «Recientemente vi, con alegría, la nueva parte de vuestro periódico con él [entiéndase, Fichte], y lo comprometí a que me lo facilitara cuando ya no lo ocupe». (En: Aus Schelling's Leben. In Briefen, tomo1, p335).- El 22 de junio escribe Caroline Schlegel a su esposo, posiblemente en relación a una carta de éste (de la que no se dispone), que se alegra de su información: «Asimismo por la referencia a las conversaciones filosóficas con Fichte y, en general, a sus puntos de vista». (En: Caroline Briefe... op. cit., pág. 176).-.

300 Del 31 de mayo - 7 de agosto de 1801.

301 Immanuel Kant, Critik der Urteilskraft, Berlín y Libau 1790. Véase p. 335 y sig.: § 76, nota.

302 Darstellung meines Systems der Philosophie. En Zeitschrift fü spekulative Physik, editada por Schelling, tomo II, cuaderno 2º, Jena y Leipzig, 1801, págs. III-XIV y 1-127. Véase §§ 23-27.

303 Véase la carta del 31de mayo ( 7 de agosto) de 1801.

304 Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre, Leipzig 1794, pág. 47: «La parte teorética de nuestra Doctrina de la ciencia, que sólo se desarrolla a partir de los últimos dos principios —en tanto que el primero tiene aquí una mera validez regulativa—, es realmente el spinozismo sistemático, como se mostrará a su debido tiempo; sólo que el Yo mismo de cada cual es la única sustancia suprema: pero nuestro Sistema añade una parte práctica que fundamenta y determina a la primera». (Véase Ed. de la Academia, I, 2, pág. 282)

 

305 Véase carta del 31 de mayo (7 de agosto) de 1801.

306 Die Bestimmung des Menschen, Berlín 1800.- Véase pág. 177: «Así pues, tú buscas algo real que yazga fuera de la mera imagen —con todo derecho, como bien lo sé— y otra realidad que, como tal, al mismo tiempo aniquile, como también lo sé. Pero tú te habrías de afanar en vano si tratas de crearla por medio de tu saber y partiendo de él, y si tratas de abarcarlo con tu conocimiento».

307 Del 31 de mayo (7 de agosto) de 1801.

308 Del 27 de diciembre de 1800.

309 Op. cit.: «Creo que le entiendo bastante bien y ya antes le había entendido así. Sólo creo que estas conclusiones no se siguen de los actuales principios del trascendentalismo, sino que más bien se contraponen; que sólo se pueden fundamentar a través de una ampliación ulterior de la filosofía trascendental, incluso en sus principios, ampliación a la que las exigencias de la época nos reclama urgentísimamente».

310 B. Spinoza, Opera Posthuma, 1677. En ésta: Ethica, Ordine Geometrico demonstrata. Véase Pars II, Propositio I y II. «Cogitatio attributum Dei est, sive Deus est res cogitans.» «Extensio attributum Dei est, sive Deus est res extensa.», pág. 42.

311 Philosophische Briefe über Dogmatismus und Kriticismus. En Revista filosófica de una Sociedad de eruditos teutones, año 1795, cuadernos 7 y 11, págs. 177-203 y 173-239.

312 Véase la carta de Schelling a F.I. Niethammer, del 22 de enero de 1796: «Acojo su encargo de reseñar la Wissenschaftslehre de Fichte con tanta mayor complacencia, puesto que yo mismo hasta ahora no he tenido tiempo de estudiar realmente esta obra. La parte práctica de la misma al presente ni siquiera la he leído». (En: "F.W.J. Schelling. Cartas y documentos" tomo II, editado por H. Fuhrmans, Bonn, 1962, pág. 60).

313 Véase la carta del 31.5 - 7.8 de 1801.

314 De la Darstellung meines Systems der Philosophie.

315 Alusión a las declaraciones de Fichte en el Grundlage des Naturrechts, Jena y Leipzig 1796, pág. 82 (Ed. de la Academia, I,3, pág. 377.)

316 Posiblemente Über das absolute Identitäts-System und sein Verhältnis zu dem neuesten (Reinholdichen) Dualismus; en Kritisches Journal der Philosophie herausgegeben von F.W.J. Schelling y G.W.F. Hegel, tomo I, 1ª parte, págs. 1-10. Es probable que Schelling se refiera a su diálogo Bruno oder über das göttliche und natürliche Prinzip der Dinge, que por lo pronto debía publicarse en la Revista de física especulativa, pero que en 1802 se publicó en Berlín como libro.

317 No se publicó nunca, pero en 1802 se publicaron las Fernere Darstellungen aus dem System der Philosophie , en la Neue Zeitschrift für speculative Physik.

318 De la Wissenschaftslehre.

319 Véase la carta del 31.5 - 7.8 de 1801: «Tanto cuanto he leído su sistema...».

320 «Desde hace seis años...». En Allgemeine Zeitung, 1801, suplemento Nº 1, págs. 1-4.

321 Véase Neue allgemeine deutsche Bibliothek, tomo LVIII, 1ª parte, cuaderno 3, pág. 166, nota: «Queremos esperar a ver cómo el señor prof. Schelling —un hombre que de ordinario puede soportar antes el más ruidoso elogio que la más pequeña réplica, y que ahora ya no es discípulo incondicional del señor Fichte, sino que en lugar de él gobierna el idealismo en Jena— acogerá esta fría declaración, que parece decir implícitamente que al señor Schelling no le ha ido bien». -Véase también Neue allgemeine deutsche Bibliothek, tomo LX, 2ª parte, fascículo 7, págs. 407/10, nota: «Es tanto más necesario no apartar la vista de esto [entiéndase: de los defectos en el sistema del idealismo trascendental, tal como Schelling lo expone], puesto que el señor Fichte parece que quiere dar a entender que el señor Schelling no ha expuesto correctamente la Wissenschaftslehre fichteana, esto es, su filosofía más reciente. En el Nº 1 del citado suplemento del Stuttgarte allgemeine Zeitung él anuncia una nueva exposición de la Wissenschaftslehre, según la cual él solía dar sus lecciones sobre el tema; esta exposición, reelaborada, ha de aparecer impresa en el verano de 1802. Él dice: `la Wissenschaftslehre está expuesta al público desde hace seis años -pero aparte de unos pocos individuos y de mis oyentes más cercanos, no existe en el público culto ninguna información sobre la Wissenschaftslehre-. Por lo que yo sé, el fundamento de la Wissenschaftslehre aparecido hace seis años casi no ha sido entendido, y no ha servido casi a nadie más que a mis discípulos más cercanos', etc. El señor Fichte añade: `En qué medida le haya ido mejor en procurar una recepción a la perspectiva trascendental a mi magnífico colaborador, el señor prof. Schelling, en sus escritos de ciencias naturales y en su Sistema del idealismo trascendental, recientemente aparecido, no lo quiero indagar' (Véase asimismo N.A.D. Bibl., tomo LVIII, pág. 165). Y esto da a entender, dicho de un modo cortés, que al señor Schelling no le fue bien. En qué radique ello, no lo sabemos, puesto que el señor Schad —si de otro modo dice la verdad— ha recibido el testimonio del señor Fichte de que su libro Geist der Philosophie unserer Zeit es realmente una fiel exposición de la filosofía fichteana. (Véase N.A.D. Bibl., tomo LVIII, pág. 141). Así pues, si se estima al señor Schelling en contraposición con el señor Schad, ¡es con mucho la inteligencia mejor y más aguda! Cuando haya aparecido la nueva exposición de la Wissenschaftslehre del señor Fichte, se verá si las ideas de éste coinciden más con Schad o con Schelling, o bien si tal vez haya dos idealismos universalmente válidos, el de Fichte y el de Schelling».

322  Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (1770-1831) habilitado en Jena en 1801. Differenz des Fichte'schen und Schelling'schen Systems der Philosophie in Beziehung auf Reinholds Beiträge zur leichtern Übersicht des Zustands der Philosophie zu Anfang des neunzehnten Jahrhunderts, 1stes Heft, Jena 1801.

323 Lichtenberg, Georg Christoph (1742-1799), profesor en Gotinga. Véase Georg Christoph Lichtenberg's vermischte Schriften, editados por L. Chr. Lichtenberg y F. Kries, Gotinga, tomo 1; tomos 2 y 3, 1801. -Véase ante todo tomo 2, pág. 61.

324  Véase Sonnenklarer Bericht, págs. 229/30: «Si en realidad los Abichte, los Buhlen, los Bouterwecke, los Heusinger, los Heydenreiche, los Snelle, los Erhard-Schmide, quisieran renunciar a una asignatura con la que se han atribulado suficientemente, y hallaran que no han sido hechos para eso. Dedíquense a un negocio más provechoso, que podría ser pulir lentes, la administración forestal o la justicia rural, la composición de versos o la creación de novelas; pónganse al servicio de la policía secreta, estudien terapéutica, dedíquense a la ganadería, escriban edificantes consideraciones sobre la muerte todos los días del año; si eso hacen, ningún hombre les faltará el respeto».

325  El día que corresponde a la fecha fue omitido. La carta fue recién enviada junto con la del 15 de enero de 1802. Véase la nota de esta carta: «Le adjunto la respuesta de esta carta suya que luego no llegué a despachar, pues preferí guardar silencio ante usted, porque no quise irritar aún más su sensibilidad que, por lo demás, ya estaba irritada».

326 Fichte responde a la carta de Schelling del 3 de octubre.

327 En el anuncio de la nueva exposición en el Allgemeine Zeitung ,1801 nº1 :«Desde hace seis años...».

328 F.W.J.Schelling System des transzendentalen Idealismus , Tubinga 1800.

329 Véase la Darstellung meines Systems der Philosophie, en la Zeitschrift für spekulative Physik tomo II, cuaderno 2, Jena y Leipzig 1801, pág. VII-VIII: «Al final digo todo esto sólo para que se juzgue mi exposición de la filosofía de la naturaleza y del idealismo, pero en particular la siguiente exposición de mi sistema de la filosofía, meramente desde sí misma, y no a partir de otras; que no se pregunte si coinciden con tal otra, sino si coinciden consigo mismas, y si tienen o no evidencia en sí y consideradas totalmente separadas de todo aquello que existe fuera de ellas; en particular, que se decida de antemano a considerar las exposiciones de Fichte y las mías cada una para sí, en el medida en que recién por medio del desarrollo posterior se pueda mostrar si ambas coinciden y hasta qué punto, y que han coincidido desde siempre. Digo de antemano. Pues -según convicción mía- resulta imposible que nosotros no coincidamos en lo sucesivo, pese a que ahora -también según convicción mía- este punto no ha sido aún incluido». Véase asimismo la carta del 3 de octubre: «Todo esto... me da también la esperanza y la alegría de que finalmente nos toparemos por completo en aquel punto que a usted necesariamente, en menor o mayor grado, se le tenía que escapar, según el método que usted ha utilizado desde aquí».

330 Carta perdida. El 4 de enero envió Schelling un paquete a A. W. Schlegel que contenía una carta para Fichte: "Adjunto reciba usted el primer fascículo de Kritischen Journal mío y de Hegel. Le ruego a usted darle el segundo ejemplar de mi parte, a Fichte, junto a la carta adjunta." En una carta a A. W. Schlegel, del 14 de enero, Caroline le expresa que era una "carta tan cálida" que ella creía que Fichte debía estar nuevamente bien con Schelling. (Cfr. Caroline Briefe aus der Frühromantik, editado y aumentado por G. Waitz, Leipzig, 1913, 2º tomo, pág. 270). A partir de la respuesta de Fichte del 15 de enero se puede concluir que Schelling le había reprochado a Fichte el haber creído el chisme, de que Schelling había publicado una aclaración contra Fichte en el Allgemeinen Literatur-Zeitung, en la que renegaba completamente de Fichte. Fichte habría esperado ya una declaración semejante. Schelling sospechaba un ardid y malicia en todo ello y exige a Fichte el nombre de este intermediario. También le preguntaba a Fichte cómo había podido "creer esta noticia". Fichte debería haber sabido que él estaba en malas relaciones con el Allgemeinen Literatur-Zeitung.

          Schelling le explicaba también a Fichte en la misma carta, qué declaración había querido emitir, vale decir, una declaración sobre las circunstancias que rodearon la dimisión de Fichte en Jena, él y Niethammer querían verse libres del permanente insulto que sostenía que habían dejado a Fichte en la estacada. Querían, él y Niethammer verse libres de esta "injustificada sospecha". Schelling pedía a Fichte consejo respecto del "mejor modo como puede llevarse a cabo esta decisión en caso de que deba hacerse efectiva". 

331 Kritisches Journal der Philosophie, editado por Fr. Wilh. Schelling und Ge. Wilhelm Fr. Hegel. Primer tomo, primera parte, Tubinga enero de 1802.

332 August Wilhelm Schlegel.

333 No es identificable.

334 Johann Georg Meusel (1743-1802), profesor de Erlangen. Véase el Lexikon der vom Jahr 1750 bis 1800 verstorbenen teutschen Schriftsteller. Ausgearbeitet von Johann Georg Meusel, Leipzig 1802.

335 A partir de "incluso" hay una señal al margen.

336 Véase el Kritisches Journal der Philosophie, tomo I, 1ª parte, pág.120: «Puesto que en Alemania todo se imita, es de temer que... tal como la filosofía y toda especialidad particular de la literatura, pero especialmente de la industria, atrae su nube de insectos, así no se constituya una clase peculiar de grandes y gordos moscardones, que se dejan caer, no sólo sobre productos individuales, sino sobre el conjunto de la literatura. Una mosca tal se ha asentado no hace mucho, y pasando probablemente inadvertida a los editores, en la relación del Stuttgarte Allgemeine Zeitung, también sobre el escrito de Hegel: Differenz des Fichte'schen und Schelling'schen Systems der Philosophie; y nosotros llamamos la atención tanto sobre ella, puesto que esto constituye un ejemplo de qué habladurías dignas de crédito y qué noticias fundadas en el asunto se ha prometido al público por esta vía». A ello hay que agregar la nota de Hegel (págs. 120/21): «Sobre la noticia que da el redactor de esta relación de `que Schelling se haya traído de su patria a Jena un enérgico defensor, y por medio de él divulga al asombrado público que también Fichte está muy por debajo de sus pareceres', no podría expresarlo —con toda perífrasis y atenuación— de ningún otro modo que diciendo que el autor de aquella noticia es un mentiroso. A este fin lo explico con estas claras palabras. Y tanto más, puesto que con ello creo merecer también el agradecimiento de tantos otros, para los cuales él con sus socarronerías, cuasi-mentiras, indirectas de paso, etc. les resulta fastidioso. Hegel». Schelling y Hegel se refieren al sumario sobre el catálogo de libros de la Michaelismesse en Leipzig en el Allgemeine Zeitung, Nº 310 del 6 de noviembre de 1801.

337 Schelle, Karl Gottlob. Desde 1801 docente en Leipzig. En 1805 fue vicerrector del gimnasio de Friburgo. Desde 1807 jubilado.

338 Schelling le había pedido a August Wilhelm Schlegel antes de la partida de éste de Jena a Berlín «preguntarle en su nombre a Fichte por su asentimiento y opinión en relación a una tal explicación, a saber, que él mismo y Niethammer no han pertenecido a aquellos que le habían prometido a Fichte -en caso de su dimisión- abandonar con él la Academia de Jena y actuar en una instancia distinta]». (Véase Schelling a A. W. Schlegel, carta del 4 de enero de 1802; en Aus Schellings Leben. In Briefen, tomo I, Leipzig, 1869). El mismo día que Schelling le recuerda a Schlegel por carta su encargo, le escribe también Caroline Schlegel a su esposo de que él parece «haber olvidado por completo» el encargo de Schelling (véase Caroline Briefe... op. cit., pág. 249).

339 Anuncio: «J. G. Fichte informe evidentísimo al gran público sobre el auténtico ser de la más reciente filosofía. Un intento de impeler al lector a comprender. Precio: 18 gr.» En el Intelligenzblatt der Allgemeinen Literatur-Zeitung Nº 94, miércoles 13 de mayo de 1801.

340 Véase la carta del 11 de diciembre de 1801.

341 «Desde hace seis años...» en Beilage Nº 1 der Allgemeinen Zeitung (Suplemento Nº 1), 1801.

342 En la carta del 3 de octubre de 1801.

343 No se encuentra allí.

344 La carta del 3 de octubre de 1801.

345 Nota bene

346 La carta del 3 de octubre de 1801.

347 Véase la carta del 22 de octubre aproximadamente.

348 Friedrich Schlegel había anunciado su inminente visita a Berlín ya el 16 de noviembre a Schleiermacher: «Me apuro a confirmarte que con toda seguridad vengo [...].No puedo aún determinar el día de mi partida con toda seguridad, pero pienso que a más tardar dentro de ocho días a partir de mañana. [...] Y mi intención se limita, aparte de algunas visitas de cortesía y -digamos- un intento de conversación y comprensión con Fichte, solamente a ti». (Véase Aus Schleiermacher's Leben. In Briefen. Editado por W. Dilthey, 3 tomos, Berlín 1861, pág. 296).

349 Con la carta de finales de septiembre de 1800.

350 En la 1ª parte del tomo I del Kritisches Journal.

351 H. E. G.Paulus.

352 El 20 de mayo de 1799.

353 Carta al consejero privado Chr. G. Voigt del 22 de marzo de 1799.

354 Con la carta del 21 de marzo de 1799 probablemente.

355 Del 21 de marzo de 1799.

356 El edicto del duque de Weimar del 29 de marzo de 1799. Véase la edición de la Academia, III, 3, págs. 371-73.

357 Del 3 de abril.

358 Schelling actuó de acuerdo a la proposición de Fichte. Véase la comunicación de Caroline Schlegel a su esposo el 22 de febrero de 1802: «[Schelling] de acuerdo al deseo de Fichte ha revelado en este caso a Goethe todo lo ocurrido con la partida de Fichte, en relación a la cual aquél —hasta ahora completamente ignorante— está muy sorprendido. Por cierto que nunca se habría imaginado que Fichte actuara sin respaldo, pero hasta ahora él mismo ha creído que el discurso era de Niethammer y Schelling, y quizá también de un par de otros jóvenes profesores. Fichte ha llevado en su opinión el descubrimiento a su provecho, y éste había escrito que a él no le atañe ninguna otra opinión. Schelling no dirá en público nada al respecto». (En Caroline Briefe aus der Frühromantik, op. cit. págs. 307/8.)

359 Es decir, Reinhold. Schelling lo había hecho escribir una carta simulada bajo el nombre de "Zettel, el tejedor". Véase: Ein Brief von Zettel an Squenz, p.112 y sig. en el I, 1, del Kritisches Journal.

360 Krug, Wilhelm Traugott (1770-1842). Desde 1801 profesor de filosofía en Frankfurt a. Oder.

361 Fichte se refiere al artículo de Hegel "Wie der gemeine Menschenverstand die Philosophie nehme, -dargestellt an den Werken des Herrn Krug's", en I, 1, del Kritisches Journal.

362 En el tomo 56 de la Neue allgemeine deutsche Bibliothek págs. 134-141, se halla la recensión: Aphorismen über die Philosophie des Rechts", por Wilhelm Traugott Krug. Tomo I, Leipzig, ed. por Roch y compañía, 1800. -En el folleto 3º del tomo 69 de la misma colección, págs. 168 y sig. aparece la recensión: Entwurf eines neuen Organons der Philosophie, oder Versuch über die Principien der philosophischen Erkenntniss, por Wlh. Traugott Krug. Adjunto de la Facultad de filosofía en Wittenberg. Meissen y Lübben, en Erbstein, 1800.

363 Del 3 de octubre de 1801.

364 Se alude ciertamente al artículo de Schelling: Über das absolute Identitäts-System und sein Verhältnß zu dem neuesten (Reinholdischen) Dualismus, en I, 1 del Kritisches Journal.

365 En la carta del 31 de mayo-7 de agosto de 1801.

366 Véase el § 2 de la Darstellung meines Systems der Philosophie.

367 "Saber relativo" marcado al margen.

368 "Este" subrayado por Schelling.

369 A partir de "de ahí" hay una señal al margen.

370 Schelling: "über Ideal und Real".

371 Marcado al margen a partir de "precisamente".

372 "de la filosofía, claro está" marcado al margen.

373 B. Spinoza: Opera posthuma, 1677; en ella: Ethica Ordine Geometrico demonstrata. Véase I De Deo.

374 Véase los §§ 21 y sig. de la Darstellung meines Systems der Philosophie.

375 Nota de Schelling al margen: Selbstäußerung (Thätigkeit) setzen nur in S. sich".

376 G. W. F. Hegel. Desde 1801 docente de filosofía en Jena. Coeditor del Kritisches Journal der Philosophie.

377 Carta del 3 de octubre de 1801.

378 Carta del 15 de enero de 1802, unida con la de octubre de 1801.

379 «Desde hace seis años...» en Beilage Nr.1 der Allgemeinen Zeitung, 1801.

380 Carta del 4 de enero.

381 Carta de Fichte a Schad del 29 de diciembre de 1801.

382 Fichte había escrito que la Neue Darstellung der Wissenschaftslehre "expondría", es decir, haría aparecer, la pretensión de Schelling en su total desnudez.

383 Fichte había escrito que Schelling -en tanto que opina que la Wissenschaftslehre deriva la cosa desde el saber acerca de la cosa- comprendía esta doctrina como Friedrich Nicolai.

384 Carta del 8 de octubre de 1801.

385 Véase la Darstellung meines Systems... en el cuaderno 2 del tomo II de la Zeitschrift für spekulative Physik, 1801, págs. 15/6, § 25: «En relación a la identidad absoluta, no es pensable ninguna diferencia cuantitativa. Pues aquélla es igual (§ 9) a la absoluta indiferencia de lo subjetivo y lo objetivo (§ 1); así pues, en ella ni se puede distinguir lo uno ni lo otro./ La diferencia cuantitativa sólo es posible fuera de la identidad absoluta./ Esta frase es la mera inversión de la precedente, y por cierto incluso si está fuera de la identidad absoluta no es nada».

386 Del 3 de octubre de 1801.

387 «Este absoluto —aseguro en mi Darstellung— existe bajo la forma de la diferencia cuantitativa (que es la intuición que siempre es una determinada) en particular y de la indiferencia cuantitativa (que es el pensar) en general».

388 Cita de la carta de Fichte a Schad.

389 Véase la carta del 31 de mayo / 7 de agosto de 1801.

390 Schelling fue a Berlín en mayo de 1802 por 14 días. Hay una referencia de que allí vio a Fichte. Véase Jean Paul a F. H. Jacobi el 13 de agosto de 1802: «La creatura `Schelling' visitó a su creador (Fichte) [...] Fichte y Schelling se separaron en Dresden (o Berlín) rápida y airadamente». (Jean Pauls Sámtliche Werke, editadas por E. Berend, tomo IV, págs. 166 y sig.)